“Papá, tenía esa cosa positiva de tipo bonachón, amable, abierto con todos”

horacio Albisu Succetti, fue un constante luchador, consiguiendo así lo que se propuso.
Conformó una familia con Nancy Luisa Galvalisi y sus hijos: María Gabriela, Patricia, Adriana y Horacio.
Haciéndose cargo de una empresa, fundada el 15 de noviembre de 1936 que luego  dió mucho que hablar, por sus características.
Hablamos de Farmacia Albisu, la primera  en Salto.
Su fundadora, fue la química Carmen Albisu, hermana de Horacio Albisu Succetti, que en  épocas en que algunos medicamentos se fabricaban, era quien se encargaba de hacerlo.
Son Horacio y Gabriela Albisu, quien nos traen a la memoria recuerdos sobre su padre y los casi 80 años de esta farmacia.
“Pasa el tiempo y es mi abuelo, quien le compra  la parte que le correspondía a tía Carmen. Allí se incorpora mi papá y Fernando, su hermano, también químico farmacéutico a trabajar en la farmacia”, nos dice Horacio.
¿Por qué se dedicaron a este rubro?
- Matilde, hermana de Carmen, era doctora e insistía en que debía  haber una farmacia en Salto.
A papá, no le gustaba mucho estudiar, y el hecho de que el abuelo le hubiese brindado esta oportunidad, sin dudas la tomó.
¿Cómo era el funcionamiento de la farmacia?
- Totalmente atípica de lo que es ahora. Con solamente una persona detrás del mostrador: Sosa, (actualmente 35) un mandadero y papá. Trabajando de 8 a 12 hs, de 14 a 20. Luego cerraban sábados y domingos, habiendo turnos.
¿Cuándo fue y a qué se debió el cambio del funcionamiento?
-La explosión mayor, fue con la instalación de la represa de Salto Grande, con una impresionante dimensión en cuanto al trabajo, con una importante expectativa en la parte publicitaria, por la cantidad y variedad en cuanto al origen de ciudadanos que concurrían.
Había captación de nueva gente, donde las encomiendas se sumaban en forma masiva. Era la época del año ´70.
Pero tuvo además otra época, no tan  buena, donde el medicamento tuvo entrada a la mutualista.
Papá y Migliaro, fueron luchadores para que el medicamento se expendiera solamente por la farmacia y cuando tienen la noticia que lo iba a ser Centro Médico, fue un golpe importante. De cualquier manera, la empresa no decayó.
¿Qué recuerdos tiene del trabajo de su padre?
-Horacio: papá era especial. Tenía esa cosa positiva de tipo muy bonachón, muy amable, abierto con todos. Tanto con los proveedores, con el cliente y colaboradores. Eso es una gran virtud y uno trata de adquirirlo.
Trataba muy bien a los empleados de la farmacia con mucho cariño, no solo en lo comercial sino en la parte afectiva.
A los clientes trataba de solucionarle todo lo que necesitaban.
Recuerdo de muy chico, que venía yo a jugar a la farmacia y lo veía.
Mi mamá lo acompañaba en la farmacia algunas veces, pero no concurría mucho.
¿Cómo es que luego lo acompaña usted trabajando?
Me había ido a Montevideo a jugar al básquetbol, cuando volví, fue pensar en trabajar de lleno en la farmacia.
Me dijo que no. No tenía lugar. Me buscó y consiguió trabajo en una distribuidora de medicamentos donde compraban: Farmacia Central, Pasteur, Trébol, Migliaro, Chiazzaro, donde mi tarea era abrir cajas y repartir medicamentos.
Pasados los dos años, me dio la oportunidad de trabajar con él, aunque
al principio, fue un dolor de cabeza para él, porque obviamente, pensábamos distinto.
Pero era una persona muy buena y  tranquila, al igual que mi abuela y mi tío, con un temperamento especial.
¿Cómo lo recuerda a papá?
-Gabriela: a los 19 años comencé a trabajar con él.
Fue hasta que tuve a mi primera hija, Valentina, estuve en la sección perfumería. Y él estaba siempre acompañándonos, fuera del mostrador mirando lo que hacíamos.
Era una persona muy especial con los clientes. Entregado.
Siempre estaba dispuesto para atender a la gente, asi le tocaran timbre por un chupete, a la hora que fuera, iba y abría muy gustoso.
¿Qué te gustaba hacer con él?
-Gabriela: solíamos hacer nuestras salidas al zoológico, los domingos, que eran muy lindas, a la casa de Horacio. Le encantaba un buen asado el domingo y tener a la familia reunida.
La pesca era algo que le encantaba, íbamos muy seguidos a la casa de la Doctora Ganzo, eran muy amigos.
Y ni hablar de ese mes que cerraba la farmacia para irnos de vacaciones al sur.
¿Tienen alguna anécdota con él?
-Horacio: no sé si anécdota, si, se puede ver cómo era como persona.
Un dia, iba yo a prestar el servicio nocturno. Me dijo que lo brindara, si realmente yo iba a atenderlo, no por mis necesidades. Que fuera por las necesidades, de los demás. Asi alguien viniera  a buscar una insignificancia como una aspirina, toallitas, etc., para el cliente, era sumamente importante.
-Gabriela: cuando llega el momento de mi casamiento,  papá me tenía que acompañar hasta el altar,  ese día tambien era su cumpleaños.
Como el ya estaba con algunas dificultades de salud, Horacio, estaba pronto, por las dudas, de que papá no se sintiera en condiciones.
Le pregunto, como se sentía y si iba a poder entrar conmigo a la iglesia y me responde muy seguro: “quédate tranquila, que yo te llevo”.
Estuvo todo el tiempo parado y todavía al finalizar la boda, le cantamos el “Feliz cumpleaños”.
¿Cómo acompañó mamá, en todo?
-Gabriela: lo de mamá fue muy valioso con todo su apoyo.
Acompañó mucho a la enfermedad de papá y estuvo siempre a su lado.
Asi como ella fue una esposa muy presente, tambien nosotros los hijos.
Teníamos un CTI en casa pero para nosotros lo más valioso fue que siempre tratamos de darle mucho amor. Era un hombre muy cariñoso, y se lo merecía.
¿Qué otras actividades tenía?
-Horacio: era un apasionado del Club de Leones. También era Masón.
Era directivo en las dos instituciones, junto a su hermano, Néstor que era Odontólogo.
¿Qué le quedó por hacer con papá?
-Horacio: nos dio mucho.
No pudimos captar toda la experiencia que nos pudo haber dejado en muchas cosas que nos dan los padres.
-Gabriela: muchísimo.
Lo disfruté, pero no alcanzó a conocer a mis hijos, como disfrutó a sus otros nietos.
Fui muy compañera con él, pero me hubiese gustado tenerlo más tiempo conmigo y bien.
Y aunque mucho recibimos de su parte, creo que nos quedó un debe con él, de no haber hablado de muchas cosas.
Defínanmelo en dos palabras:
-Horacio: es difícil seguir un emprendimiento familiar con muchas generaciones.
Solo se logra, si hay credibilidad en el proyecto, y hoy podemos decir que somos una empresa familiar con mucha trayectoria.
Y detrás, está quien lo quiere llevar a cabo, en el nombre de nuestra familia y de papá, que fue casi el emprendedor de toda esta trayectoria.
-Gabriela: hoy podemos decir que si mantuvimos la empresa de papá, es tambien gracias a los clientes, que muy bien nos han apoyado.
Su colaboradora Liliana Minatta, asi lo recuerda:
“Comienzo a trabajar con Don Horacio muy jovencita y en la parte de atrás primero con las boletas, para luego cuando terminaba, pasar al mostrador.
Fue en el año 1975 y lo estoy haciendo durante éstos 39 años”.
“Lo conocí de chiquita, cuando él era todavía novio de Nancy, su esposa.
Aprendí, muchísimo con Don Horacio. Porque él se encargaba de ir supervisando todo.
Me correspondía hacer algunos medicamentos, como polvos y líquidos para hongos y otros preparados, además.
¿Qué recuerdos le dejó?
Su forma de ser con un carácter especial. Trataba a todos con mucho cariño.
Excelente persona en todo sentido”.

Horacio Albisu Succetti, fue un constante luchador, consiguiendo así lo que se propuso.Conformó una familia con Nancy Luisa Galvalisi y sus hijos: María Gabriela, Patricia, Adriana y Horacio. Haciéndose cargo de una empresa, fundada el 15 de noviembre de 1936 que luego  dió mucho que hablar, por sus características. Hablamos de Farmacia Albisu, la primera  en Salto. Su fundadora, fue la química Carmen Albisu, hermana de Horacio Albisu Succetti, que en  épocas en que algunos medicamentos se fabricaban, era quien se encargaba de hacerlo. Son Horacio y Gabriela Albisu, quien nos traen a la memoria recuerdos sobre su padre y los casi 80 años de esta farmacia.

“Pasa el tiempo y es mi abuelo, quien le compra  la parte que le correspondía a tía Carmen. Allí se incorpora mi papá y Fernando, su hermano, también químico farmacéutico a trabajar en la farmacia”, nos dice Horacio.

¿Por qué se dedicaron a este rubro?

– Matilde, hermana de Carmen, era doctora e insistía en que debía  haber una farmacia en Salto.

A papá, no le gustaba mucho estudiar, y el hecho de que el abuelo le hubiese brindado esta oportunidad, sin dudas la tomó.

¿Cómo era el funcionamiento de la farmacia?

<p>Horacio hijo  y Horacio padre</p>

Horacio hijo y Horacio padre

– Totalmente atípica de lo que es ahora. Con solamente una persona detrás del mostrador: Sosa, (actualmente 35) un mandadero y papá. Trabajando de 8 a 12 hs, de 14 a 20. Luego cerraban sábados y domingos, habiendo turnos.

¿Cuándo fue y a qué se debió el cambio del funcionamiento?

-La explosión mayor, fue con la instalación de la represa de Salto Grande, con una impresionante dimensión en cuanto al trabajo, con una importante expectativa en la parte publicitaria, por la cantidad y variedad en cuanto al origen de ciudadanos que concurrían.

Había captación de nueva gente, donde las encomiendas se sumaban en forma masiva. Era la época del año ´70.

Pero tuvo además otra época, no tan  buena, donde el medicamento tuvo entrada a la mutualista.

Papá y Migliaro, fueron luchadores para que el medicamento se expendiera solamente por la farmacia y cuando tienen la noticia que lo iba a ser Centro Médico, fue un golpe importante. De cualquier manera, la empresa no decayó.

¿Qué recuerdos tiene del trabajo de su padre?

-Horacio: papá era especial. Tenía esa cosa positiva de tipo muy bonachón, muy amable, abierto con todos. Tanto con los proveedores, con el cliente y colaboradores. Eso es una gran virtud y uno trata de adquirirlo.

Trataba muy bien a los empleados de la farmacia con mucho cariño, no solo en lo comercial sino en la parte afectiva.

A los clientes trataba de solucionarle todo lo que necesitaban.

Recuerdo de muy chico, que venía yo a jugar a la farmacia y lo veía.

Mi mamá lo acompañaba en la farmacia algunas veces, pero no concurría mucho.

¿Cómo es que luego lo acompaña usted trabajando?

Me había ido a Montevideo a jugar al básquetbol, cuando volví, fue pensar en trabajar de lleno en la farmacia.

Me dijo que no. No tenía lugar. Me buscó y consiguió trabajo en una distribuidora de medicamentos donde compraban: Farmacia Central, Pasteur, Trébol, Migliaro, Chiazzaro, donde mi tarea era abrir cajas y repartir medicamentos.

Pasados los dos años, me dio la oportunidad de trabajar con él, aunque

al principio, fue un dolor de cabeza para él, porque obviamente, pensábamos distinto.

Pero era una persona muy buena y  tranquila, al igual que mi abuela y mi tío, con un temperamento especial.

¿Cómo lo recuerda a papá?

-Gabriela: a los 19 años comencé a trabajar con él.

Fue hasta que tuve a mi primera hija, Valentina, estuve en la sección perfumería. Y él estaba siempre acompañándonos, fuera del mostrador mirando lo que hacíamos.

Era una persona muy especial con los clientes. Entregado.

Siempre estaba dispuesto para atender a la gente, asi le tocaran timbre por un chupete, a la hora que fuera, iba y abría muy gustoso.

¿Qué te gustaba hacer con él?

-Gabriela: solíamos hacer nuestras salidas al zoológico, los domingos, que eran muy lindas, a la casa de Horacio. Le encantaba un buen asado el domingo y tener a la familia reunida.

La pesca era algo que le encantaba, íbamos muy seguidos a la casa de la Doctora Ganzo, eran muy amigos.

Y ni hablar de ese mes que cerraba la farmacia para irnos de vacaciones al sur.

<p>Horacio con todos los nietos</p>

Horacio con todos los nietos

¿Tienen alguna anécdota con él?

-Horacio: no sé si anécdota, si, se puede ver cómo era como persona.

Un dia, iba yo a prestar el servicio nocturno. Me dijo que lo brindara, si realmente yo iba a atenderlo, no por mis necesidades. Que fuera por las necesidades, de los demás. Asi alguien viniera  a buscar una insignificancia como una aspirina, toallitas, etc., para el cliente, era sumamente importante.

-Gabriela: cuando llega el momento de mi casamiento,  papá me tenía que acompañar hasta el altar,  ese día tambien era su cumpleaños.

Como el ya estaba con algunas dificultades de salud, Horacio, estaba pronto, por las dudas, de que papá no se sintiera en condiciones.

Le pregunto, como se sentía y si iba a poder entrar conmigo a la iglesia y me responde muy seguro: “quédate tranquila, que yo te llevo”.

Estuvo todo el tiempo parado y todavía al finalizar la boda, le cantamos el “Feliz cumpleaños”.

¿Cómo acompañó mamá, en todo?

-Gabriela: lo de mamá fue muy valioso con todo su apoyo.

Acompañó mucho a la enfermedad de papá y estuvo siempre a su lado.

Asi como ella fue una esposa muy presente, tambien nosotros los hijos.

Teníamos un CTI en casa pero para nosotros lo más valioso fue que siempre tratamos de darle mucho amor. Era un hombre muy cariñoso, y se lo merecía.

¿Qué otras actividades tenía?

-Horacio: era un apasionado del Club de Leones. También era Masón.

Era directivo en las dos instituciones, junto a su hermano, Néstor que era Odontólogo.

¿Qué le quedó por hacer con papá?

-Horacio: nos dio mucho.

No pudimos captar toda la experiencia que nos pudo haber dejado en muchas cosas que nos dan los padres.

<p>Antes de la remodelación del local</p>

Antes de la remodelación del local

-Gabriela: muchísimo.

Lo disfruté, pero no alcanzó a conocer a mis hijos, como disfrutó a sus otros nietos.

Fui muy compañera con él, pero me hubiese gustado tenerlo más tiempo conmigo y bien.

Y aunque mucho recibimos de su parte, creo que nos quedó un debe con él, de no haber hablado de muchas cosas.

Defínanmelo en dos palabras:

-Horacio: es difícil seguir un emprendimiento familiar con muchas generaciones.

Solo se logra, si hay credibilidad en el proyecto, y hoy podemos decir que somos una empresa familiar con mucha trayectoria.

Y detrás, está quien lo quiere llevar a cabo, en el nombre de nuestra familia y de papá, que fue casi el emprendedor de toda esta trayectoria.

-Gabriela: hoy podemos decir que si mantuvimos la empresa de papá, es tambien gracias a los clientes, que muy bien nos han apoyado.

Su colaboradora Liliana Minatta, asi lo recuerda:

“Comienzo a trabajar con Don Horacio muy jovencita y en la parte de atrás primero con las boletas, para luego cuando terminaba, pasar al mostrador.

Fue en el año 1975 y lo estoy haciendo durante éstos 39 años”.

“Lo conocí de chiquita, cuando él era todavía novio de Nancy, su esposa.

Aprendí, muchísimo con Don Horacio. Porque él se encargaba de ir supervisando todo.

Me correspondía hacer algunos medicamentos, como polvos y líquidos para hongos y otros preparados, además.

¿Qué recuerdos le dejó?

Su forma de ser con un carácter especial. Trataba a todos con mucho cariño.

Excelente persona en todo sentido”.







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