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Cantante – Profesional en Peluquería “Estoy feliz haciendo música. Es mi pasión”

Con Valentín Silveira

Valentín nació y se crió en la zona sur, muy cerquita del Altar del Papa.
Al conformar su propia familia, se traslada con el tiempo a la Zona Este de nuestra ciudad,  donde se instala con su profesión de Peluquero, junto a su esposa.
Su dedicación a la música llega siendo muy pequeño, estudiando luego canto y piano  para alcanzar como cantante  metas importantes.
Además, tiene una tercera actividad que trata de la colaboración en una tintorería, como emprendimiento familiar.
Comenzamos nuestro diálogo de esta manera:22365628_1136635126467488_4943055161613338057_n [1]
¿Cómo se compone tu familia?
Por mis padres Hugo y Zulma, mis hermanos Soledad y Leonel y mi esposa Yusahara, junto a mi hijo Octavio.
Del que nos sentimos súper orgullosos y contentos, ya que nos habían dado la noticia, que no íbamos a poder tener hijos.
¡Lo buscamos y Octavio llegó!
¿Cómo nace tu talento como cantante?
Desde niño soñé con ser cantante.
Me gusta la balada, el bolero, lo romántico.
Y por circunstancias comerciales, uno se comienza a inclinar por otros estilos.
¿Lo traes de familia?
No, en mi casa a mis hermanos, los atrapaba el estilo Montaner, Arjona.
Pero del estilo que a mí me atraía, a nadie le gustaba.
¿Cuándo comienzas?
De niño me paraban en la mesa a cantar en las reuniones familiares, luego cantaba en la escuela y me he presentado en concursos de canto.
En casa se prestaba a la murga, Montaner y Arjona.
Por eso debe ser que soy muy carnavalero.
¿Cómo se presenta la oportunidad de un primer escenario?
Radio Cultural en el marco de La fiesta de la Cerveza, realizó un concurso de canto, destinado a niños y jóvenes y me presenté con tan solo doce años.
Había que realizar una especie de prueba en el Conservatorio Sagaría y la pasé con una presentación en La fiesta de la Cerveza y una segunda, en fono platea de Radio Cultural.
Donde quedé entre los tres ganadores.
Comenzaron allí a surgir posibilidades en murgas como Punto y Coma.
Luego canté en Fuerza Norteña, siendo una linda experiencia por la buena convivencia y nos llevábamos entre integrantes, como buenos amigos.
Con el tiempo, un poco más entrenado, me llaman para cantar en el Grupo La Base de Néstor Salgado y allí fue cuando comenzó lo que a mí más me gustaba. Donde estaba más lo melódico, lo pop.
Hasta que se comenzaron a  presentar otras posibilidades, como poder hacer algo como solista  también en Banda La Magia,  de manera más profesional.
Sonaba en vivo y con la que recorrimos muchos lugares  saliendo del departamento.
¿Integraste además otras bandas?
Los Egresados, de Marcelo Cantini conjuntamente con Jorge Chiriff.
Surge además la posibilidad de integrar el grupo Éxodo y de allí dar el paso a un costado, encaminándome de otra manera y tomándome todo, con mucha más seriedad.
¿También con más responsabilidades?
Sí, hacerme de mis equipos, ocuparme del sonido, de mis pistas. Era otra cosa.
Hasta que un día dije, llegó el momento de decir: quiero ser yo para sentirme bien, conmigo. ¡Puedo hacerlo!
Como una manera de saber que lo puedo lograr.
Y con el entrenamiento que tenía de fondo, en el ´99 o 2000, despegué.
¿Fue difícil, tu inclusión en el medio?
Es como todo, costó.
Antes, había que remarla o hacerse conocer por el boca a boca. Hacer mucho escenario gratis.
Actualmente existen mucha más cantidad de medios que pueden llevarte, como las redes sociales, que brindan un medio masivo y todos tienen acceso.
¿Cuál es tu primer escenario como solista?
Algo que me marcó, fue haber integrado la murga, tan importante en lo local y haber sido revelación en ese año, con trece años.
Y de permitirme cantar en una final de murgas en un Parque Harriague llenísimo, fue algo muy importante.
Allí sentí que era lo que anhelaba.
Creo que a uno le dan estas posibilidades, porque uno tiene condiciones. Y si a estas, uno las ayuda con un estudio de canto, como lo pude hacer, va a favorecer más. Cuando uno siente que es posible  hacerlo y la gente te responde, te da más ganas todavía.
¿Te gusta compartir escenario?
Me gusta. De ver a alguien parado al lado del escenario o que está para subir en otro momento, lo llamo para cantar una canción.
Lo hago, porque me gusta que me lo hagan, que el otro comparta conmigo y me haga sentir bien.
¿Se puede llegar a competir en la música?
Sí.
El gran tema es que dentro del mercado chico que tenemos, es grande. Hay mucho mercado.
¿Cuál es tu estilo?
Como yo trabajo con un público muy amplio, no tengo un estilo básico. Hago desde el bolero, balada, pop, tango, cumbias, salsa, canciones en portugués, entre otros.
¿Tienes algún referente?
Mi referente como artista es Ricardo Montaner.
Cuando empecé, al primero que imité fue a él.
Estoy expectante de algún material nuevo que pueda sacar.
Y de Arjona soy un admirador.
Pero en Salto tengo muy buenos colegas y amigos.
Uno de esos buenos amigos que la música y la vida me  ha regalado, es Marcelo Vives. Muy buen compañero. También, Alejandro “Piqui” Trindade, que ha sido excelente, de los que hace ya tiempo que canta, mucho antes de que yo comenzara en la música.
¿Cuáles son los eventos en los que actúas?
En Hoteles y Restoranes.
Los Naranjos, Horacio Quiroga, Altos de Arapey, Arapey Termal. También concurro al Solar del Acuario de Daymán.
Trabajo mucho con excursiones que llegan desde otros departamentos, así como eventos particulares.
Gracias a Dios estoy trabajando mucho.
¿Pensabas llegar a dónde llegaste?
Recordando cuando recién comencé y pensando en las grandes bandas como lo son Sonido Cristal o Mario Silva, soñaba cuando yo pudiera decir:
“¡Mirá cuando tenga que cargar mis equipos y  salir todos los fines de semana y  decir, que bueno lo que  me está pasando!”
Hoy pienso: “¿Cuándo será el fin de semana que me voy a quedar en casa?”. ¡Felizmente! (Sonríe).
Uno está feliz con lo que hace. Es mi pasión.
¿Puedes vivir de la música?
Sí, lo hago.
Hoy  por hoy, la música me da un buen pasar.
Aunque es algo es muy relativo. Porque puedo un fin de semana tener dos, tres, o cuatro shows y el otro fin de semana, no  tener ninguno.
Y para eso, hay que ser buen administrador, buen contador personal (sonríe).
¿Cómo logras paralelamente llevar  tres actividades?
En principio trabajaba con mi madre en la tintorería, luego comienzo a trabajar en una empresa en venta de prendas y un día me quedé sin trabajo, al igual que mi esposa.
Fui muy bien remunerado con el despido y pensé que había que invertirlo.
Tenía  una deuda conmigo mismo, que me gustaba mucho, que era estudiar peluquería y como no lo pude hacer antes, me decidí y lo hicimos juntos con mi señora.
Como nos quedamos con unos ahorros de los mismos despidos, se presentaba  la oportunidad de montar un local.
Y así lo hicimos en Salto Nuevo, donde estuvimos cinco años trabajando muy bien, hasta que nos trasladamos a la dirección donde nos encontramos actualmente, en Barrio Burton.
Y a la tintorería le dedico las horas de la mañana, junto a mis  padres.
¿Cuántos Shows puedes tener en un mismo día?
A veces, cuatro o cinco, corriendo.
¿Cuáles son tus planes?
En la música, lo difícil es siempre estar, mantenerse.
Yo creo que  en este tiempo he logrado una constancia y eso me lo ha dado un combo de tips, que he mantenido.
Como la conducta, la presencia, el lenguaje, el respeto hacia el público, la  humildad, el ser honrado.
Es fundamental, ser responsable, estar en hora. Eso se lo debo a  mi padre, que me lo ha inculcado.
¿Un mensaje a tus seguidores?
En Salto es complicado tener seguidores, pero alguno que otro tenemos y nos alimentan el alma y el ego.
Estoy feliz de que ellos puedan disfrutar y valorar lo que uno con tanto esfuerzo, ha logrado.
Es muy importante para los artistas locales poder contar con esta gente que nos sigue.
Y para aquellos que deciden dedicarse a la música, me gustaría decirles que es bueno que estudien canto. Es bien importante, lo digo por experiencia propia.
Esto es un camino que hay que recorrerlo nomás. No existe un librito, de por dónde hay que ir.
Es más que nada, por donde te lleva la gente, que asiste a las actuaciones y uno puede ver el entusiasmo de esas personas.
Así que para poder trabajar en el  medio, se debe  hacer lo que la gente pide y le gusta.