Camino a casa…

Con entusiasmo y una gran fé en el sueño que visualizaba Blanca, poco a poco fue formando su idea del techo propio.

Blanca (3)

BLANCA BRESSO

En el año 2016, adquiere un terreno con financiación en el espacio físico donde se encuentra Proyecto Volcán y en el 2017, comienza a construir su vivienda, ladrillo tras ladrillo.
La familia de Blanca que mucho incidió en ello, está compuesta por su esposo y tres hijos, que también han aportado mucho de sí para llegar a la realidad que hoy disfrutan.
La actividad laboral en la que Blanca se desempeñaba en ése entones, era la misma que es hoy, con la venta directa de insumos al cliente y una entrega total a ése vínculo creado.
Hoy nos acerca su historia, cargada de emotividad por lo conseguido y en su relato también se encuentran algunas necesidades básicas para el barrio donde reside, sintiéndose comprometida con ponérselas al hombro en un futuro, para continuar su vida, por una sociedad mejor.
Le preguntamos en principio:
¿Cómo llega a concretar su plan de vivienda?
Yo estaba viviendo en el centro de la ciudad y con ansias de encontrar una salida habitacional, ya que a la fecha estaba en dificultades con la pérdida de mi casa.
Veo a Luis Silva, principal de Proyecto Volcán hablando por televisión y le presté atención.
Lo vi como a un hombre muy entusiasta, con vida y con ganas de hacer cosas, en ese reportaje que le hacían.
Era el principio de mi sueño en Proyecto Volcán e iba a ser el principio para todos mis vecinos.
¿Lo contacta de inmediato a Silva?
Enseguida. Y al dialogar con él, contándole todo lo que me estaba pasando en cuanto a la pérdida de mi casa, sentí que él me entendía. Fue allí que me dijo me mostraría unos terrenos que tenía para la venta y asi comenzó nuestro gran sueño familiar, junto al proyecto de la casa propia.
¿Qué la hizo decidir por el espacio que él le ofrecía?
Las condiciones del trato de compra – venta.
Lo que hemos necesitado todo el conjunto de vecinos que compramos en el lugar, lo hemos conseguido con Silva.
Él es un hombre que le gusta que le vayan de frente y que le vaya bien a la gente.
Todos con Silva, hemos llegado a diferentes arreglos, pero arreglo al fin. Si acudes a Silva por un terreno, seguro, no te vas sin él.
Y en caso de que haya una entrega importante para el mismo y por una razón, se decide que no va a poder continuar abonando, Silva devuelve todo el dinero entregado y en la fecha que prometió devolverlo.
Eso es único.
Durante mi vida he visto venta de terrenos, pero no de la forma que él lo lleva adelante.
En todos los casos de vecinos que lo han adquirido allí, surge un pequeño problema a resolver y lo llamamos a Silva. Él es un hombre que no le cuesta recorrer todo el barrio, mirando por las mejoras que se puedan hacer. Buscando las soluciones y preocupándose por todos.
Silva es un hombre que no olvidó sus raíces.
¿Cómo fue el contrato de venta?
El terreno que adquirimos, fue financiado.
Como no contaba con dinero, Silva me propone fuera entregándole cuotas y al llegar a la cuarta parte, empezara a edificar.
Yo estaba asombrada, lo hablamos con mi esposo y empezamos a formar la idea de casa propia. En un terreno de 23 m x 17.
¿Cómo vió usted la facilidad de pago?
Un terreno, con una pequeña entrega en dólares, para continuar las cuotas en pesos a tantos años, sin reajuste, ni implementando intereses, era algo único para nosotros.
Además de contar con muchas facilidades, porque si al hablar con Silva, uno le explica que este mes no le puede pagar la cuota, porque compró una cantidad de ladrillos, seguro, él va a decir que está bien, que le demos para adelante. Nunca se incomoda por nada.
¿Costó el pago?
Fuimos a mirar el lugar en enero y la idea comenzó. Al finalizar marzo, yo estaba con el pago avanzado, ya que anteriormente integraba una cooperativa de viviendas y como me retiré, también retiré la suma que había aportado.
Hoy lo que pago, es como un alquiler de una pieza y un baño.
¿Era zona poblada cuando llegó?
No, en mi cuadra solo había construida una casa, hoy son cuatro.
Cuando vinimos a conocer el lugar, una de mis hijas me dijo: «mamá, nos vas a traer al medio del campo». Al escucharla, me decía a mí misma: «mi casa está ahí», mirando el lugar.
Tal como me la imaginaba, la soñaba, así quedó.
Entonces alambramos el espacio y veníamos de vez en cuando.
Es una zona, que me genera una paz inmensa. Al volver a casa, solo se siente tranquilidad en nuestras horas de descanso.
¿Se hizo difícil la construcción?
Cuando concreto la compra, comienzo a ver por los materiales y sin dudarlo, recurrí a la canasta de la Intendencia.
La solicité y mucho les agradezco, porque aunque a veces hay que ser constante, me ayudaron mucho con los materiales, asi como en ese entonces, el Arquitecto de Plan Social de la Intendencia y allí comencé con el cimiento.
Levante toda la casa en una sola etapa, con la ayuda de mis hijos, comprando las ventanas y las puertas, entregando a la cuenta en las ferreterías y a medida que íbamos precisando, las íbamos levantando.
¿Dependió del Ministerio de Viviendas?
No, para nada.
¿Qué fue lo que más costo conseguir?
Ceo que me costó todo.
Pasé dos años, solicitando los materiales en la Intendencia, asi como poder conseguir el resto de materiales.
Es todo muy difícil, pero soy una persona que le pongo toda la garra cuando hay que conseguir bienestar.
Respecto a nuestra casa, fue realizada ladrillo sobre ladrillo, con amor.
Y todo lo que se hace con amor, con paciencia y con entusiasmo, sale bien.
¿También tiene que ver la unión de la familia?
Sin dudas.
Cuando comenzamos con el cimiento de la casa, mi esposo estaba en Montevideo trabajando y yo tenía que movilizarme por precios en las barracas y tomar decisiones que a veces no es fácil sin su presencia.
Pero mi familia me ha brindado solo fortaleza.
¿Cómo está compuesta la misma?
Por mi esposo Atilio, mis hijas Victoria y Soledad y mi hijo Mauro.
Victoria se encuentra en Montevideo, estudiando abogacía y Soledad magisterio acá en Salto.
Mauro, tuvo la oportunidad de estudiar repostería.
¿Qué se siente en tan solo cuatro años poder contar con su casa propia?
Soy muy creyente y creo que Dios me hizo realidad mi sueño.
Conseguimos una casa de cuatro dormitorios, living, comedor, cocina y dos baños. Más un porche en el frente y otro en el fondo y eso no es fácil.
A partir de haber conseguido la casa, conservo un sueño más en lo inmediato, que es entre todos los vecinos, mejorar el barrio.
¿Cuáles son las carencias con que cuenta?
Son muchas.
Pero mi expectativa es poder contar con algunas básicas, que vuelve al barrio prolijo y cómodo en algunos aspectos.
Estamos necesitando una buena recolección de residuos de parte de la Intendencia, con contenedores incluidos, porque en cuanto a residuos domiciliarios no damos abasto.
Ampliar la línea del recorrido urbano, ya que se realiza a cinco cuadras de donde están ubicadas algunas viviendas.
Conseguir una buena caminería. Algunos lugares, se han vuelto intransitables y en casos en que los días de lluvia se extienden, muy cerca de mi casa, es imposible transitar por el barro y el mal estado de las calles.
Por el tránsito de algunos camiones de la Intendencia que se trasladaban para la construcción de las viviendas en Barrio Artigas, han quedado en muy mal estado alcantarillas, así como la red cloacal, porque luego no vino nadie a repararlas.
Otra de mis inquietudes, tiene que ver con la buena recolección en la zona de estos vecinos de Bº Artigas, que la Intendencia pueda realizar el saneamiento de las seis cuadras por Pascual Harriague, para no tener la canaleta que pasa frente a sus viviendas, con todo el desagüe de sus baños, que corre hacia nuestras casas.
Y por último agregar que la Intendencia nos facilite una entrada por Av. Concordia, para una mejor circulación.
¿Se siente una mujer realizada?
Sí. A pesar de que solo cuento con 5º año de primaria, con el hecho de ver a mis hijos estudiar, sintiéndose cómodos en nuestra casa, me llena el alma.
Con tanto entusiasmo, cuando me di cuenta, teníamos la casa pronta.
Soy muy creyente y le doy gracias a Dios por todo lo conseguido.
La perseverancia es la que nos lleva al éxito.
Tenemos que ser personas con más sueños y empuje, porque se puede.