Con Elena Zunini Alpuy. Profesora de Corte y confección-Crochet-Tejido y Bordado.

«Encontré en éstas actividades “mi veta”»

Aceptando encantados la invitación de Elena a su taller, no imaginamos encontrar tan amplio espacio de creatividad.
Artículos hechos en crochet, bordados en lana, muchos hechos en hilo y como si todo esto fuera poco, también disfrutamos observando una importante variedad de confección de prendas en tela. All-focus
A lo que Elena, le hace entrega de buena parte de su tiempo, además de ejercer la Docencia.
Asegura que su esposo Héctor, tiene mucho que ver con su emprendimiento, por el gran apoyo brindado en estos años transcurridos.
Dialogamos animadamente, de ésta manera:

¿Cómo es el comienzo de su rica trayectoria?
Estaba en la escuela todavía, cuando nace la iniciativa de hacer costura.
Culminé 6° de Primaria en Escuela N° 6 de la Localidad de Belén, continué Secundaria y en esa época se enseñaba tejido, telar, cocina, entre otras actividades.
A mí me interesó Corte y Confección y lo realicé.
En vacaciones solía venir a casa de una tía, donde también vivía mi hermana mayor, que ya había realizado el curso de Corte y C
onfección y trabajaba.
A ella le pedía siempre, que me cortara prendas para mis muñecas y prácticamente, suplicaba que mi abuela me dejara aprender a usar la máquina de coser.
Cuando comienzo UTU ya sabía mi vocación. Tenía una idea clara de todo porque me gustaba.
Yo a eso le llamo dones y es “mi veta” además. Primero en la costura y luego en diferentes manualidades.

¿A qué edad se despide de la localidad de Belén?
Me vine con 16 años a cursar 3° año de Liceo en el Ipoll.
Como iba a vivir con mi tía, le consulté si iba poder estudiar y me dijo que no teníamos recursos para hacerlo.
Insistí, diciéndole que me gustaría comenzar con un curso de Corte y Confección en la Academia de Delcia Isoardi de Appa.
Ahí aprendí todo sobre moldes.
Luego de la UTU en Belén, estuve pupila en el Colegio Inmaculada Concepción y allí también las monjas, me enseñaron mucho.
O sea que cuando comienzo el curso que llevó cuatro años con Delcia, ya traía conmigo buena experiencia.
Eran dos horas, una sola vez por semana, pero aprendí todo, lo aproveché.
En esa época se hacía prácticamente todo en papel, conformando un libro que como mi tía lo tenía completo, al llegar a la mitad del curso me lo regaló, así como su máquina de coser a pedal.
¿Cuándo comienza a confeccionar? IMG_20200709_161344
Cosíamos los moldes en papel, hablé con mi profesora y le mencioné, que yo deseaba empezar a hacer la prenda.
Y ella tan excelente, con una infinita paciencia, me dijo que yo comenzara a llevar telas y a cortar.
Qué en ésa época, no era tan fácil comprar, porque no se vendía como ahora.

¿Cuándo contrae matrimonio?
Me casé con mi esposo Héctor, a los 20 años.
En ese entonces, había en el medio muchas tiendas que brindaban la oportunidad de trabajar desde la casa y en la cuadra de donde vivía la tía, había una señora que cosía para tienda Alaska y me animé a consultarle si habría alguna posibilidad para mí. IMG-20200709-WA0166
Me dijo que estaba un poco atrasada con la entrega que había acordado y que oportunamente, podía ayudarla.
Así comencé a trabajar, llevando las prendas para hacer, plancharlas y luego entregárselas.
Pero antes de eso, cocía a todas mis vecinas, en forma honoraria, por el solo hecho de contar con la experiencia de cortar.

¿Hasta allí solo confeccionaba?
Hasta allí fue solamente Corte y confección, que me absorbía todo el tiempo cortando y cosiendo.
Donde fuera me hacía un lugarcito para instalarme y poder trabajar.
Por suerte hoy puedo contar con mi taller. IMG-20200709-WA0164

¿Cuándo comienza con otras actividades?
Ya venía haciéndolas en conjunto, con manualidades de todo tipo.

¿Cuáles son sus actividades totales hoy?
Costura, Crochet, Tejido y Bordado.
En mis tiempos de Modista, ya perdí la cuenta de la cantidad de vestidos de novia y 15 años realizados con sus colas y detalles. Y tenía que bordar la tela, porque no venía bordada.
Ya con 21 años, me había integrado a una Cooperativa que se llamó COTTAR. IMG-20200709-WA0163
Con algunas Integrantes, todavía mantenemos contacto.
Y la abandoné, por mis trabajos particulares que lo hacía en paralelo, con una clientela hermosa que me brindó unas cuantas oportunidades.
A partir de allí, tuve la posibilidad de tomar cursos de cooperativismo, con viajes y reuniones en diferentes partes del país, que lo hicimos con mi esposo durante 12 años.

¿Cuándo comienza a brindar clases?
En el CAIF Santa Filomena.
Lo hice en forma honoraria, durante cinco años, de donde surgieron mujeres recicladoras.
También trabajé en la Capilla San José, brindando Corte y Confección y Crochet. IMG-20200710-WA0033
Comenzaron allí a necesitar a alguien para brindar clases de Tejido y también comencé con mi manera muy práctica de enseñar.
He brindado talleres en muchas instituciones del medio.
Cuando comienza el Plan de emergencia, en el año 2005, solicitaban a quien deseara integrarse al plan, debía tomar cursos y allí estaban presente los Talleristas, donde incursioné siendo Profesora.
Actualmente soy Docente en Escuela Hiram.
¿Cómo se siente hoy con tanta experiencia?
Recibo mucha satisfacción con gente agradecida. Muchas veces con mensajes que me emocionan.
Además de dar el ejemplo de que se puede.
Hay muchas personas que creen que no puede hacer una u otra cosa y al final, terminan sorprendiéndose. IMG-20200709-WA0159

¿Cuáles han sido sus mayores satisfacciones?
Ser reconocida por las alumnas que estuvieron conmigo hace mucho tiempo atrás.
Sucede, que puedo llegar a un lugar, me saludan y me recuerdan de dónde me conocen, porque a veces con tantas alumnas con las que he compartido talleres, no lo llevo todo en mi memoria.

¿Qué les diría a esas chicas que recién comienzan con este tipo de emprendimientos?
Les sugeriría algo que es muy importante, a que tomen cursos en los grupos de emprendedores de Salto Emprende, donde nos enseñan a conocer sobre costos, marketing y cómo comercializar lo que hacemos. IMG-20200710-WA0027
Así que el que tenga alguna idea sobre lo que quiere, tiene la posibilidad de desarrollarlo.
Además, contamos en la actualidad, con la Fundación Salto Grande, que es fabulosa para los emprendedores.
Estoy muy agradecida a ella, porque cuando comencé no tenía recursos, presenté mi proyecto y fue viable.
Allí fue donde me pude comprar una máquina, sin tener que recurrir a un banco por un préstamo. Sin garantías, incluso.
Mi consejo además, es que formalicen su trabajo.
Que puedan luego, poder jubilarse de lo que han hecho. Yo lo reafirmé, cuando tuve la oportunidad de integrarme a los emprendedores de Salto.
Quedo a las órdenes por consultas de cursos en mi taller ubicado en mi domicilio, donde pueden aprender lo que deseen.
Confecciono tapabocas también, en una cantidad importante y tengo muchas visitas por ellos, porque el que sabe que los confecciono, viene a buscarlo.