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Con la mirada y el corazón de… Luis Massarino

Fotógrafo con 45 años de trayectoria «Diario EL PUEBLO me ha brindado un conocimiento total»

Es muy difícil escribir hacia una figura como lo es Luis MassarImagen de Massarino [1]ino y su trayectoria.

Aunque a simple vista parezca un hombre callado y serio, podríamos acercarles una anécdota tras otra, todas divertidas, con lo que es el disfrute de su trabajo como fotógrafo.
Tiene una familia hermosa y unida conformada por sus hijos y su esposa.
Hoy, a tan pocos días del Día del Padre, lo convocamos.
Como cierre además de nuestro ciclo de entrevistas a grandes Fotógrafos, que se encuentran en nuestro medio acompañándonos, llamado:
«Atrapando sueños y realidades».
Comenzamos la entrevista de esta manera:
«Hablemos de mis comienzos», nos dice Luis:
En el año ´75, comienzo a sacar foto solamente por hobby.
En ese entonces, trabajaba en Ferretería Cesio y además, contaba con un comercio enfrente: Salón San Luis.
Llega un muchacho amigo, trayendo dos cámaras.
Me las ofrece en venta y me quedé con una para empezar a sacar. Era una camarita Kodak, pequeña que no daba para realizar fiestas.
Surgía un cumpleaños, yo sacaba, surgía otro y también iba. Y así empecé.
¿Su inclinación de dónde nace?
Siempre la traje conmigo.
Luego me logro comprar una Zenit, rusa, que en ese momento era una máquina automática y sacaba sola.
¡Era el boom!
Me colocaba también en el grupo de amigos, la preparaba, sacaba y salíamos todos.
¿Ya se encontraban trabajando algunos fotógrafos?
Sí. Comencé a andar siempre con la cámara, en todos los barrios y boliches.
Luego me voy de empresa Cesio y comencé a trabajar en una conocida mundialmente fábrica de refrescos y seguía haciendo algunas fiestas.
¿Cómo es el recuerdo de la primera?
Fue para un casamiento de un muchacho de Ferretería Cesio.
¿Cómo lograba los contactos?MAssarino 3 [2]
La gente que me contrataba, era simplemente por verme trabajar, ya que nunca puse una publicidad en ningún lugar.
Me lo han propuesto y yo le he dicho que la mejor publicidad era la de boca a boca.
¿Había algo que lo caracterizara?
Mi puntualidad y responsabilidad, llevando dos cámaras para trabajar.
Si había que estar a la hora 20, yo 19.30 ya estaba en el lugar solicitado.
Luego de ese primer casamiento, pasó un tiempo, hice otro y así fue pasando el tiempo.
¿Ya estaba casado?
No, todavía no.
Contaba con unos 28 años.
¿Cuándo comienza a adquirir equipos de más calidad?
Estaba una vez en mi local y llega un muchacho cordobés, diciéndome que deseaba volverse a su lugar de residencia y me ofrece el equipo, mucho más sofisticado que el que yo tenía, buenísimo, con un costo de $ 10000.
No era mucho dinero en aquel entonces, pero de todas formas, no me alcanzaba. Del primero que me acordé que podía auxiliarme, era Héctor Aguiñagalde, muy amigo mío y de mi señora.
Le propuse dejarle un cheque por el valor y lo aceptó.
¡Me fui feliz para el local!
Ya con esa cámara comencé a hacer fiestas buenas.
¿Cómo se integraba el equipo?
Por dos lentes, un flash y la cámara que era CANNON.
Desde que adquirí ese equipo, cuando tuve que empezar a organizarme como fotógrafo, siempre elegí CANNON. Me adapté a ella.
Lo mismo me paso con FUJI. Contaba con la tranquilidad cuando iba a comprar, porque era papel japonés.
¿En qué varía otra cámara?
Algunas, se imponen sobre las otras. Y puede llegar a ser mejor.
Pero como uno también se acostumbra a manipularla, nos quedamos con ella.
¿Se estilaba estudiar fotografía?
No.
No conté con esa suerte.
Sí, un amigo, me regala un libro de España, donde enseñaba fotografía y yo trataba de aplicar todo lo que decía. A veces hacía inventos como me lo pedía el libro y sacaba fotos buenas.
Hasta que la gente comenzó a llamarme.
¿Cuándo cree usted que fue su explosión?
Creería que fue en el año´80.
Había pasado un tiempo lindo para recaudar experiencia.
Y no había muchos fotógrafos, pero yo estaba medio tapado, no hacía mucha «pompa».
Comenzó a llamarme mi gente, que es una familia grande y fui creciendo.
¿En ese entonces, no se trataba solo de sacar la fotografía?
Tenía que revelarlo, porque se trabajaba con rollos.
Recuerdo que compraba las latas de tinta y me encerraba en mi cuarto, donde lo tenía adaptado para trabajar.
Cuando el rollo venía para treinta y seis fotos, yo lo hacía de Massarino 1 [3]cuarenta, en blanco y negro.
Si no, los compraba, midiendo, marcando y así trabajaba.
¿Cómo se lo veía al fotógrafo en aquel entonces?
Una figura muy importante en una fiesta.
Estaba el padre, la madre, la quinceañera o los novios y el fotógrafo.
Porque tenía este, el entendimiento de todo en el evento.
¿Cómo se encuentra equipado en la actualidad?
Hoy estoy bien equipado, con lo último en tecnología.
¿Retiene muchas anécdotas en su mente?
Varias, pero puedo hablarte de una, donde el padre de una quinceañera me contrata para filmarla antes del evento y luego de hablarlo, quedamos en que me iba a la casa, el día solicitado.
Me dio las indicaciones, de donde era el lugar, diciéndome como referencia:
«Vas a encontrar una rotonda, doblás y en la tercera casa, preguntás por la quinceañera que te va a estar esperando.
Luego la esperas en la costa donde ella va estar junto a su carruaje y de allí la acompañas filmándola hasta el lugar del cumpleaños».
Bien. Yo me preparo, voy transitando, encuentro la rotonda como él me dijo y al doblar, en la tercera casa, veo a un señor que estaba vestido de traje.
Paro, le pregunto por la quinceañera y él me hace pasar.
Ella ya estaba pronta arreglada y peinada.
Hacemos todo el trabajo de filmación y me fui hasta su carruaje.
Llego, espero y no llegaba nunca la quinceañera.
Me llama el padre y me dice: «¿Dónde estás? ¿Te estamos esperando en casa?
Le respondo que yo ya había ido a la casa y que la había filmado allí, pero que la quinceañera no llegaba adonde yo estaba ahora.
Me respondió: «¿Pero adónde fuiste?», me dijo.
Donde me dijiste: al encontrar la rotonda, a las tres casas, pregunté a un señor vestido de traje que estaba allí y me hizo pasar, ella me estaba esperando. Luego de hacerle la filmación me vine hasta su carruaje.
El hombre me dice: ¿Pero a qué casa fuiste?
-A la de la mano izquierda.
-»¡No, la casa es a la mano derecha! ¡Te esperamos!»
¡Qué casualidad que estaba una quinceañera, viviendo frente a la otra y el destino nos confundió! De allí sí fui, le hice todo el trabajo «de nuevo», la acompañé filmándola hasta el carruaje y de allí hasta la fiesta.
Otra anécdota que guardo, esta vez fue un error con las fotografías: Debía cubrir unos quince.
Llovía mucho y la quinceañera me esperaba en el modisto Umpierre, donde hacemos algunas fotos. La vienen a buscar y ella se va hasta lo de la abuela y yo tenía que seguirla, porque luego se iba a Salto Uruguay.
Voy saliendo y cuando voy a mi camioneta, estaba con una rueda pinchada. ¡No sabía qué hacer y no existían los celulares!
Encuentro de pura casualidad un taxi y le pido que me lleve a lo de la abuela de la chica, seguía lloviendo mucho. Al bajarme del taxi, muy nervioso yo, veo que ya estaba la quinceañera.
El agua corría por arriba del cordón y saco la plata del bolsillo para pagar el taxi y se me cae.
Era una bajada y la plata arriba del agua se me fue.
Corrí como pude, manotee algunos pesos y me dio para pagar el taxi.
¡Quién sabe adónde fue a parar ese dinero! (Sonríe).
Luego por suerte le saco las fotos y terminó todo bien.
¡Pero lo que uno pasa a veces y nadie se entera! (sonríe). Con unos nervios bárbaros.
¿Ha pensado en la docencia?
No, he enseñado a muchos fotógrafos que hoy son unos grandes, pero siempre lo hice en forma honoraria.
Y a grandes amigos también, porque en mi vida de fotógrafo, siempre tengo presente la frase que me han enseñado mis padres: «Haz el bien, si mirar a quien». «Con responsabilidad y honestidad, las puertas se te abrirán».
Hoy se lo inculco a mis gurises y no tengo nada que reprocharle a ninguno de ellos.
¡Su hijo Vicente va a ser otro grande como usted!
Vicente está en otra era.
De yo hacerlo todo manual, encerrado en un laboratorio, Vicente a eso nunca lo va a vivir.
Con una simple tarjetita, está todo resuelto.
Pero él estudió para eso y es el que me tiene a mi sacando fotos.
Yo saco las fotografías y el culmina el proceso, en la computadora para entregar al cliente.
¿Qué satisfacciones ha recogido en tantos años en Diario EL PUEBLO?
El diario a mi me ayudó a terminar de ser conocido.
Si yo tenía un camino trazado, Diario EL PUEBLO, me ha brindado un conocimiento total en cuanto a trabajo y vínculos.
Las anécdotas de fútbol que guardo trabajando para el diario, son interminables: cuando se trabajaba con el foco manual en épocas de finales, llegaba al estadio, iba a la punta del área chica en el arco y ponía un papelito blanco. Del otro lado hacía lo mismo.
Me ponía en una posición, a unos veinte metros del papelito y ponía el ojo y el dedo pronto. Cuando venía la jugada pasando por ese lugar, yo sacaba la foto, que era para publicar en el diario.
Que era siempre en el área de peligro en ambos lados.
Un día saco las fotos y un fotógrafo me dice: Massa, fui al estadio, saqué las fotos y están todas fuera de foco ¡y vi las que vos sacaste y están claritas! ¿Qué hacés vos, si tenemos los mismos equipos?
Le conté todo lo que hacía y me abrazaba, contento que le había contado el secreto.
Y… a eso como a muchas cosas, lo aprendí en el camino, solo.
Otra vez, en un partido de liguilla, saco unas fotos en el arco y comenzó un problema: para algunos era gol y para otros no.
Yo vi que era gol y tenía la foto. Y el juez también lo había cobrado como gol.
Cuando culmina el primer tiempo, el juez se arrima a mí y entre dientes me pregunta: «¿sacaste la foto?
¿Fue gol?», sí, le dije.
-«Entonces me voy tranquilo», me dijo.
Ya trabajábamos con la digital.
También publicamos con Diario EL PUEBLO y EL PAÍS, una foto de un aparente OVNI, que después resultó no ser.
La anécdota pasó mientras estaba en estancia La Rosarita, Zanja Onda pescando y pasa un tren de luces que se esconde atrás de un monte.
Luego de publicadas la fotos, me llamaron hasta de la NASA, de la Cordillera de los Andes, Caracas, Porto Alegre y más.
Resultó ser una chatarra espacial del Delta que estaba en la atmósfera y termina cayendo en el departamento de Artigas. Fue muy comentado y la foto también.
¿Cuál es su mejor foto?
Miraría a la familia estando yo y esa sería mi mejor foto.
¿Qué mensaje enviaría a un principiante de fotografía?
Lo primordial es la responsabilidad. Hasta en la hora acordada.
Y la foto que tiene que ser ahora, en este momento, no es la misma foto que se saque una hora después.
No es lo mismo.
En una cancha de fútbol, es esa que está en la cancha: cuando está el furor, el calor, el verde, la gente gritando. ¡Eso es único!
La foto siempre tiene su momento para ser tomada.
Y tenemos que sacarla ahora. Porque después, no va a ser el mismo fondo, el mismo entorno y la misma luz.
La foto es ahora.