Con la mirada y el corazón de Natalia de Mederos. Fotógrafa.

«Me caracterizo y me encanta ser fotógrafa de niños»

Los inicios de Natalia como fotógrafa fueron hace ya cuatro años.
El tiempo y el destino han hecho que su inclinación y el amor por los niños haga de su tarea un pleno disfrute, encontrándose muy satisfecha.
También en lo personal, ya que tiene un gran apoyo por parte de su esposo Damián, que siempre ha estado presente acompañando el camino elegido.Natalia 2
Hoy Natalia se encuentra con nosotros, con toda esa alegría y entusiasmo que la caracteriza, para contarnos más sobre ella.
Dialogamos en nuestra casa, Diario EL PUEBLO, de esta manera:
¿Cómo se encuentra tu actividad laboral actualmente?
Han pasado cuatro años ya de mis comienzos.
Y aunque los miedos, junto a una sensación de adrenalina siempre están, seguimos cuidando de que todo salga perfecto, que no siempre es así.
Se puede improvisar, porque tanto la quinceañera como el niño, pueden comportarse de diferente manera.
Las fiestas son de una manera estructurada. Se llega, se saluda, se baila el vals, formando fotos grupales, etc.
Y en el caso de los niños, son muy impredecibles. Nunca sabemos si llegamos a la fiesta y lo vamos a encontrar bien o cansados. Porque lo sNatalia 1acan de su rutina, dependiendo de la hora, si es de tarde o noche (sonríe).
¿En qué está centrada la mayor demanda hoy?
En mi caso particular, en los niños.
Aunque este año, estoy trabajando mucho en cumpleaños de quince que en los años anteriores. Incluso tengo fijado quince hasta para diciembre de 2019.
Pero mi fuerte, son los niños.
¿Por qué te atraen más?
Son espontáneos, no tienen prejuicios, ni vergüenza.
Es a lo que más estoy habituada y me gusta. No quiere decir que no disfrute las bodas y los cumpleaños de quince, donde es un momento único para cada persona.
Lo espera durante años, lo proyecta. Es el sueño de muchísimas mujeres, entonces es un momento tan especial que uno no puede dejar de emocionarse.
¿Te llegas a emocionar con la novia?
Sí, claro. Uno está allí formando parte de la fiesta y no puedo dejar de emocionarme. Tiene momentos muy especiales.
Así la novia tenga 18 años o tenga 50. La emoción es la misma.
¡Hay que estar allí, para ver su cara de emoción!
Pero no solo de ella, de los familiares y demás.
Cada fiesta es especial para cada familia y hay que responder como tal.
¿Cuáles son los cambios que has notado desde tus comienzos?
Yo sigo trabajando igual que al principio.
Tratando de dejar todo de mi parte, para que esos momentos se vean reflejados de forma espectacular, porque cada persona se lo merece.
Cada cual realizó un gran esfuerzo para organizar su fiesta, por ende hay que retribuirle de la misma manera.
He aprendido muchísimo en estos cuatro años.
Y la tecnología tiene mucho que ver, porque al adquirir una cámara más nueva, hay que modificar todo el sistema, para estar al día.
Por ello hay que invertir ya en todo.
¿Cómo te organizas en un cumpleaños de niños?
Todo lo que puedo, lo hago en la primera hora del encuentro con el niño. Porque luego sucede que se cansan, comienzan a llorar y no se quieren sacar fotos.
La primera hora tratamos de sacar con la torta, en el castillo inflable, cama elástica y en el resto de la fiesta solamente lo seguimos, como para captar todos los momentos que creemos son importantes para guardarlos de recuerdo.
Hay que moverse en sus tiempos.
Cuando el niño tiene un año, todavía podemos disfrutar más de nuestro trabajo y de ellos, porque están con los padres, te miran y se ríen, como que no lo entienden demasiado.
Pero cuando tienen dos, tres años, lo que menos quieren, es sacarse fotos. Solo quieren jugar.
O se potencian los berrinches, o les «entra» la mamitis (sonríe), pero como nos encantan los niños, lo disfrutamos mucho también.
¿Cuál es la fotografía más linda extraída de tu trabajo?
Una mamá amamantando.
¡Me encanta!
Es algo tan puro.
Siempre que las madres van a casa o donde lo deseen, les pido sacarse una amamantando.
Aunque luego no las pueda publicar, porque no siempre quieren.
¿Qué te ha llevado a seguir vigente en tu trabajo?
Es algo tan gratificante.
Lo que la gente te devuelve, mas allá del dinero que todos necesitamos para vivir, te llena el alma.

Es bárbaro sacar una buena fotografía, pasar un buen momento, pero lo que recibo de la gente, es mucho más que una foto linda.
Quedan totalmente agradecidos por estar en esos momentos especiales, cubriéndolos.
Recibimos tantos elogios que se nos hace increíble.
¿Cómo te promocionas?
Con el boca a boca. Con Diario EL PUEBLO, que siempre me apoya publicando fotografías mías.
Ese granito de arena que nos brinda, apoyando emprendimientos de Salto y a nosotros mismos los fotógrafos, es maravilloso.
¿Se puede vivir de la fotografía?
Yo vivo de la fotografía.
Cada uno tiene que hacer las cosas bien, para poder ganárselo. Dejar todo en la cancha.
Hay veces que uno corre con menos suerte y puede que no salga todo tan bien. No quiere decir que esté haciendo las cosas mal.
Pero creo firmemente que a larga o a la corta siempre, el destino o la casualidad, aunque yo lo llamo causalidad, si dejas todo para que te vaya bien, tenga que suceder lo contrario. Necesitamos de la suerte, pero también hay que saber arriesgar.
¿Cómo ves a la competencia?
Creo que hay muchísima gente capacitada, muchísimos buenos equipos y que a mí me gustaría tener (sonríe).
Sé que esa gente se esforzó y lo consiguió, así que lo que debo hacer también, es esforzarme y los conseguiré.
Y en rubro fiesta, todos trabajamos y eso está muy bueno.
La gente sigue disfrutando con sus eventos y eso quiere decir que no se ha perdido el sabor de la vida.
¿Qué te queda por conseguir en cuanto a lo que haces?
Uno nunca deja de pretender crecer tanto en el trabajo como en lo personal.
Justamente ahora estoy en un momento muy especial de mi vida, ya que muy pronto estoy por instalarme en una casa que hace mucho venimos construyendo y es donde voy a trabajar incorporando mi estudio.
He comenzado con una cámara muy modesta y hoy las cosas cambiaron.
Y entiendo, que tengo que hacer lo mejor que puedo, con lo que tengo.
Pero mi sueño es poder contar con el tiempo, con muchos equipos, la iluminación y todo lo que se necesita para un buen espacio físico donde pueda desarrollar mi tarea.
¿Cuál es tu expectativa?
Seguir trabajando.
Mi casa ya estará lista y nos trasladaremos a disfrutarla en 6 de Abril 944, donde los estaremos esperando con el Estudio Fotográfico.
Y la expectativa es de seguir transitando y creciendo, ya que nunca dejamos de aprender.
A nivel personal, hoy cuento con el apoyo incondicional de mi esposo para todo y eso es muy importante.
Además tenemos con Damián la gran expectativa de que llegue nuestro primer hijo.
En cuanto a lo laboral, también si coinciden dos fiestas en el mismo horario, Damián se encarga de cubrirme.
¿Qué te han dejado todos estos años de fotógrafa?
Hay momentos en la vida, que uno consigue algo y queda pensando que siempre hay algo más para disfrutar.
Pero no podemos dormirnos en los laureles, porque nadie tiene nada seguro.
En todos los ámbitos es así.
¿Qué le dirías a un chico de 15 años que desee volcarse a la fotografía?
Antes que nada, que nunca debe dejar de estudiar para formarse.
Y si su deseo es volcarse a la fotografía, que lo haga, pero paralelo al estudio.
Mientras es joven, no debe dejar de estudiar. También aprender, que cuando uno consigue algo por mérito propio, tiene otro gustito.
Y le va a gratificar el alma, mucho más que si alguien se lo regala.
Sin esfuerzo, no se consigue nada.
¿Qué tiene que tener un buen fotógrafo?
La visión.
Una vez alguien me dijo: «no hay mejor manera de perfeccionar la vista, que viendo fotos».

 







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