«El mayor reconocimiento es el gracias de la gente»

Con la mirada y el corazón de Gerardo «Tato» Fiorelli

Fotógrafo-Docente de fotografía- Corresponsal como Foto-reportero en exterior – Coordinador de Paracaidismo-Bombero Voluntario.

Nacido en Fray Bentos departamento de Río Negro, Gerardo tuvo el placer de dar sus primeros pasos en fotografía, de la mano de su abuelo.
Quien por el hecho de ser un aficionado a la misma, fue tendiéndole puentes, para incentivar a que Gerardo, tomándole el gustito a la cámara, lograra con el tiempo desarrollarse y transitar por el mundo como fotógrafo.Gerardo Fiorelli
Salto lo recibe con sus brazos abiertos para crecer y él se encuentra con todo lo que siempre quiso hacer.
Incluso conformando una familia y disfrutando de la vida en la docencia y en el paracaidismo.
Hoy es un grande en la fotografía y sus conocimientos en la materia lo hizo un afortunado. Con merecidos premios obtenidos internacionalmente y además conociendo países a través de su profesión.
Le preguntamos a Gerardo ¿qué recuerdos tiene de sus comienzos?, y esto nos respondió:
El incentivo más grande lo tuve a través de mi abuelo Enrique, donde tuve la oportunidad de tener una buena cámara de fotos.
Con él tomé mis primeros conocimientos, básicamente para hacer las cosas bien.
Me incentivó para que comenzara a sacar fotos en la familia y cuando quise acordar estaba metido dentro de ese mundo.
Seguí «picoteando» con la inclinación, hasta que un amigo del abuelo, Ricardo Arbiza reconocido Periodista, me abrió las puertas al mundo del foto-reportaje en Diario El Observador.
¿Cuáles son los principales cambios que nota desde entonces?
Muchos.
En mi comienzo, revelaba en mi dormitorio, con los conocimientos en cuanto a rollo de un grande: Heber Bertinat.
Quien me marcó el camino y me brindó mucha enseñanza.
Pero al cambio lo vi con 21 años, cuando aparecían las máquinas digitales, con trescientas fotos en su memoria y trasladarme hasta un laboratorio a imprimirla.
En cuanto a la fotografía en sí, no hay cosa más linda que agarrar fotos impresas, tanto por el tacto o por el olor, por el momento y verlas, que mirarlas en una computadora. Es muy frío de esa manera.
¿Cuáles son sus actividades hoy?
Soy Fotógrafo junto a otros cuatro compañeros fundadores de la empresa ON! Artes Visuales, desde el 2011.
Docente de fotografía desde el año 2005, también realizando trabajos para el MEC.
Desde el año 2006 trabajo en Diario El País como corresponsal de fotos, donde comparto coberturas con Vicente Massarino y Luis Pérez.
Y tuve la oportunidad de hacer buenos lazos con los Directores de El Observador. Me llamaron y desde el 2011 también realizó trabajo para este periódico.
Como soy corresponsal de guerra, trabajando para Diario El País, tuve la oportunidad de viajar a Haití en el año 2010, junto con los efectivos del Batallón Nº 7. Cuando sucedió el terremoto allí, de donde traje mucho material. Fotografías que son muy fuertes a la vista.
Soy colaborador en Diario El PUEBLO de Salto y de La Prensa y son ambos, como mi casa.
¡Es un orgullo para mí!
Soy Bombero voluntario y aunque ahora no este ejerciendo, mantengo todos los accesorios en mi casa, con una experiencia maravillosa de un trabajo en equipo, con valores y la unión entre compañeros.
Vivo además de la fotografía en lo social.
¿Podemos llamarle foto-periodista?
Me defino como foto-reportero, porque me crié en este ambiente, aprendiendo a leer como debería ser sacada una foto.
Es por ello que me pone muy contento haber empezado en foto reportaje y luego tener mi inclusión en lo social.
Son dos mundos diferentes.
¿Tuvo oportunidad de concursar?
Sí, fui premiado en una Bienal de Arte en Salto, con un foto-reportaje que realicé en Haití a una señora mayor que estaba en un hospital. Se encontraba desahuciada y ella posó para mí.
Esas cosas se llevan en el corazón…
¿Cómo ve la competencia?
Actualmente como se viene manejando la parte de impuestos y de pago por los servicios, uno puede apreciar que hay mucho mercado negro.
Para la persona que paga impuestos, es como una competencia desleal.
Cuando uno pasa zaranda piensa, cuantas horas de tiempo a veces invertimos para ganar tanto, o pagar tantos impuestos. Y si miras un poco y como es de público conocimiento, la competencia que está trabajando en negro…
Eso hace que se te caiga un poco el estímulo, pero por suerte, lo más lindo son las mayores, es la confianza que sigue depositando el cliente cuando nos busca.
¿Cómo acompaña la familia?
Mi familia está compuesta por mi esposa Lucía y mis hijos Vittorio y Lucio. ¡Y bancan y apoyan!
Tienen que tener mucha paciencia para que yo pueda trabajar en la noche y allí vemos su soporte.
Cuando uno se pierde no solo en las noches, sino en los fines de semana, el cumpleaños de un familiar y toda celebración que uno esté invitado.
Pero mi esposa me hace ser profesional en todo sentido. Y el cincuenta por ciento de lo que soy, es gracias a ella.
¿Con qué disfruta?
Con el gracias de la gente cuando uno entrega el trabajo. Es el reconocimiento más humano que existe.
Armé una Escuela de Paracaidismo en el Centro de Aviación desde el 2013 y soy el Coordinador, con licencia para ir a cargo de tripulaciones y dirigir el vuelo, coordinando con el Piloto, siendo una gran responsabilidad.
Disfruto cuando me toca abrir la puerta del avión y saltar con mis compañeros el fin de semana. ¡Es un cable a tierra!
¿Qué te ha dejado la trayectoria de vida?
Mucha gente conocida. Muchas puertas abiertas y que siempre estén dispuestos a brindarme lo que necesite.
Por ejemplo el año pasado, organizamos un cumpleaños sorpresa a una chica de 15 años para regalárselo y me tocó llamar a todas las empresas para pedir colaboración y ninguna me dijo que no a lo que humildemente les solicité. ¡Y lo pudimos hacer!
¡Eso es hermoso!
¿Crees tener alguna asignatura pendiente?En el nacimiento de Vittorio su hijo
Con respecto a la fotografía, tuve la suerte de cubrir una boda en la Rivera Maya en México, durante siete días, junto a un reportaje.
Llegar a Haití en un momento caótico, donde se vivía encima de todo el conflicto social, todavía el terremoto que sufrían. Nunca les conté en su momento a mi familia, que habían enfrentamientos en Puerto Príncipe entre bandas, con tiroteos que pasaban por encima de nuestras cabezas.
Con ese tipo de experiencias me quedo y me gustaría volver a cubrir. Incluso a otros países para cubrir la parte humana de esos conflictos.
Aunque el miedo pasa por la familia, me sentí tan contenido, protegido y con las espaldas cubiertas con el Ejército Uruguayo, que fue una tranquilidad enorme y pude allí, dedicarme a lo que iba: sacar buenas fotos.
Son vivencias únicas. Ahora uno recuerda y no llega a reaccionar cómo estuvo en lugares tan expuestos.
Actualmente esa exposición de lo que viví en Haití, se encuentra en el Hotel Arapey Termal.
Y en cuanto a la familia, me queda pendiente saltar en paracaídas con mi hijo más pequeño, ya que saltamos con Lucio, pero hay que esperar un par de años más.
¿Tu mejor fotografía?Con su hijo Lucio lanzándose en paracaídas
La estoy por sacar en cualquier momento.
Pero en mi retina puedo retener el nacimiento de mi hijo Vittorio cuando me tomo el dedo pulgar al nacer.
La cara de Lucio en la puerta del avión cuando saltamos por primera vez. Y la de unos nenitos atrás de un plato de comida en Haití.
¿Qué debe tener un buen fotógrafo?
Un tercer ojo. Es la percepción de lo que esté pasando alrededor.
¿Un mensaje a un chico que desee lanzarse a la fotografía?
Que pruebe, que pruebe y que saque fotos sin desanimarse con las primeras. Porque las va a considerar feas y cuando pase el tiempo, se dará cuenta de que son las más lindas.
Esas fotos, guardan la ilusión de ser un fotógrafo.

 







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