El niño que vio a los Reyes Magos

por Angelote

Los Reyes Magos  han terminado prontito de repartir  los regalos y ya montados en sus camellos se disponen a regresar a Oriente

Pero de pronto, Baltasar se da cuenta de que hay una carta en el fondo de la bolsa del cartero Real. Es muy pequeñita y por eso no la habían visto. Los tres Reyes se apresuran a casa de Javier para dejarle lo que había pedido, pero ya está amaneciendo, deben darse prisa. Entran despacito, con grabible-1300225_960_720n cuidado y cuando se disponen a marcharse tras dejar los regalos, se dan cuenta de que por la rendija de la puerta alguien está mirando. Es Javier que se ha levantado temprano y se ha encontrado la sorpresa más estupenda de su vida, ver a los tres Reyes Magos en su propia casa. Los Reyes salen por la puerta a toda prisa y se marchan en un ¡plis! ¡plas!.

Al año siguiente en la misma noche los tres Reyes recuerdan el error cometido y deciden ir a casa de Javier en primer lugar. Cuando llegan en plena noche se dan cuenta de que Javier está despierto y eso no puede ser, así que le soplan polvitos mágicos para que se duerma como todos los niños. Pero Javier no se duerme, está como si nada y sigue allí despierto esperando. Gaspar recuerda a sus dos compañeros que según las normas de la noche de Reyes, si un niño llega a ver a los Reyes se hace inmune a los polvitos mágicos del sueño y la única forma de evitar lo mismo para próximos años es concederle un deseo.

Javier se puso contentísimo cuando los vio y escuchó paciente lo que tenían que decirle. Los Reyes Magos se quedaron de piedra cuando escucharon el deseo de Javier: el deseo era que todos los años en la tarde del día de Reyes hicieran un recorrido por la ciudad para que todos los niños pudieran verlos y repartieran montones de caramelos, golosinas y juguetes. Después de mucho meditarlo llegaron a un acuerdo y decidieron hacerlo, pero lo harían en grandes carrozas para poder transportar todos los caramelos y juguetes que Javier quería regalar a los niños. Como se haría en la tarde anterior a la noche de Reyes, la norma de los deseos no tenía poder, solo era para la noche de Reyes.

Y así nació la cabalgata de los Tres Reyes Magos de Oriente, cada 5 de enero por todas las ciudades, repartiendo ilusión y dulces para todos.