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Maestro – Director Ex Inspector Departamental de Educación Primaria de Salto

Hipólito, proviene del interior del departamento. Más concretamente de Colonia Lavalleja.
Y con el deseo desde niño de seguirle los pasos a su padre, Juez Letrado de la localidad, traía en mente estudiar abogacía.
La importancia de venir a la ciudad aunque fuera en forma esporádica, le brindaba a Hipólito la posibilidad de ir explorando el camino, para la carrera que deseara con el tiempo realizar.Hipólito Barre [1]
Se decidió por magisterio, asegurando no haber sido un estudiante destacado en su carrera y se recibe en el año 1948.
Pero sus treinta y dos años de profesión, han demostrado ser un pasaje muy importante en la vida de cada niño, que lo tuvo como maestro.
Y fueron miles.
Hipólito, reflotó la Asociación de Colonia Lavalleja, fue integrante de la Asociación Magisterial durante toda su trayectoria, de la Comisión Departamental de MEVIR e Instructor Rural.
Está casado, tiene tres hijos y disfruta de nueve nietos.
Nuestro diálogo, se desarrolló de esta manera:
“Soy oriundo de Colonia Lavalleja y asiduamente, venía a la ciudad al cumplir los seis años”, nos dice.
Comienzo la primaria en mi lugar de origen, en la Escuela Nº 19, donde habían dos Escuelas más: la Nº 17 y 18
Ya 2º, 3º y 4º años, los realicé en la Escuela Nº 18.
¿Cuando se traslada para la ciudad?
Cuando ingreso al liceo.
En las escuelas de Lavalleja, solo se podía asistir hasta 4º año. Yo la culminé con 10 años, pero en aquel entonces, había que ingresar al liceo con 12, entonces tuve que esperar hasta cumplir esa edad.
Conté con la suerte de tener maestros en Lavalleja, que me prepararon para un examen de ingreso al liceo.
¿Dónde hace su secundaria?
En el Liceo Ipoll, donde oficialmente era el único que había. Ubicado en Osimani y Brasil.

Escuela Nº 31 Colonia 18 de Julio [2]

Escuela Nº 31 Colonia 18 de Julio

Mi carrera comenzó cursando los cuatro años de liceo y mi aspiración era por el lado de las leyes, ya que mi padre era Juez. Me traía los diarios, en aquel entonces “Ahora” y “La tarde”, con soberbios documentos y yo me sabía detalladamente la guerra española, por ejemplo.
En esa época, no había casi radios, eran Radio Salto y Radio Club, pero sí a los periódicos, los recibíamos cada quince días.
Y como mi padre no contaba con los medios económicos suficientes, ya que había que transitar el camino de estudiante en Montevideo, no pude cumplir mi deseo de ser abogado.
En cambio sí logré mantener siempre comunicación con una maestra mía: Elsa Acevedo de Invernizzi, quien me sugiere la idea de ser maestro.
Solo que no había instituto para hacerlo, porque los maestros recibidos, lo habían hecho en Montevideo en el Instituto Magisterial.
¿Cómo se conquistaba la profesión en ese entonces?
La carrera magisterial llevaba tres años, más uno de ingreso.
Solo se ingresaba a esta directamente, si teníamos segundo año de preparatorio hecho. O un promedio de notas, superior a muy bueno.
Estos maestros que ya estaban recibidos, tenían algunos materiales de los cuales, nosotros podíamos acceder sin problemas, para prepararnos como podíamos. Luego venía la mesa examinadora desde Montevideo, dábamos la prueba y así se ingresaba.
Nunca fui un estudiante destacado, pero tampoco nunca perdí un año. Me recibí el 12 de enero de 1948 y el 26 de marzo del mismo año, comencé mi carrera. Sin faltar ni un día, hasta llegar a los treinta y dos años de servicio.

Escuela antigua [3]

Escuela antigua

¿Cuál era el régimen de trabajo?
Comencé a trabajar en el lugar de donde provengo.
Era un régimen tan bien estructurado, que nos recibíamos y directamente íbamos a una lista de cargos donde había categorías para escuelas urbanas y rurales.
Cuando me llegó el turno, en la elección de cargos, como no había opción más que instalarse en el interior, pude elegir la escuela Nº 18, siendo ayudante maestro.
Inmediatamente se brindaba un concurso, donde se podía lograr la efectividad en Enseñanza Primaria por cinco años.
No ha cambiado mucho el sistema hasta ahora.
Solo que en esa época, habían escuelas de 1º y 2º grado.
¿Cuáles eran?
Casi en su totalidad de la ciudad.
Y para acceder a ellas, teníamos los maestros dos títulos. Que fue la segunda carrera que realicé, concurriendo a Montevideo para dar los exámenes libres, todo a cuesta de dinero y sacrificios.
Teniendo que ajustar nuestra economía, como ha sido toda la vida, porque los maestros, nunca fuimos remunerados como debiera ser.
¡Si habremos luchado por nuestros sueldos y se sigue luchando!
Es por eso que me llevó tantos años.
Esa segunda carrera, constaba de una preparación amplísima, donde se tenía que dar más de veinte exámenes, abarcando todo el conocimiento.
Desde historia, geografía, matemática, literatura, filosofía y todo el saber completo.
Muchas materias, con dos o más cursos. Nacional, universal y americano.
¿Existe hoy esa preparación?
No. Yo fui el último maestro que me recibí con el 2º grado de Salto. Y lo hice ya trabajando, luego de mucho tiempo de recibido. Me llevó casi veinte años poder lograr ese 2º grado.
Cuando lo culmino ese año, se implementa un plan distinto, de preparación de maestros. Era primera, segunda y tercera etapa.
Cada una de ellas, daba derecho a un acceso a cargos, en distintas escuelas.
¿Había becas?
Sí, pero consistían en brindar un cargo en alguna escuela y viajar a Montevideo y darla a la carrera libre. Teniendo que sustentarse por medios propios, siendo muy sacrificado. Los exámenes se los daba en febrero o julio.
Era para quien fuera soltero, se instalara allá y lo lograba. Porque luego de casado como yo, era muy costoso.
¿El material con el que trabajaban las escuelas, lo suministraba el estado?
Sí, en su totalidad.
Enviaban cuadernos, libros de lectura, lápices, el tintero y demás que se usaba en la época, no había biromes. Pero era suficiente.
Recuerdo ola Escuela Nº 18, con todo ese material que llegaba.
Cuando comienzo a trabajar allí: contaba con una totalidad de ochenta alumnos, yo debuté con 1º y 2º grado, con sesenta. Asombrado de mi capacidad para atender esa cantidad de niños y la maestra Directora con el resto.
Los inspectores nos visitaban dos veces al año.
¿Trabajaban muchas mujeres como maestras?
Sí, muchísimas.
Cuando me recibí había solamente ocho o nueve varones, las demás eran mujeres.
¿Dónde estaba ubicada la Escuela Nº 1 en Salto?
En Sarandí y Artigas.
En el año ´59 cuando yo me traslado para Salto, se culmina con el local de la escuela nueva donde está actualmente
Yo participé en su mudanza.

Escuela Nº64 [4]

Escuela Nº64

Hipólito Barre designado INspector de Primaria [5]

Hipólito Barre designado Inspector de Primaria

La Escuela Nº 2 era una escuela de muchos años, al igual que la Nº 4.
La Nº 3, funcionaba en el edificio frente a Plaza Artigas. Donde actualmente está CADO. Luego esta escuela, pasó a funcionar en calle Invernizzi, antes de llegar a Uruguay, hasta que se la terminó en el año ´80, en el lugar que ahora se encuentra: Brasil y Viera.
La Escuela Nº 5 funcionaba en el mismo lugar que se encuentra, con la diferencia de que era un edificio antiguo.
Las Nº 6 y 7 están instaladas en Constitución y Belén. La Nº 8 en la Av. Batlle y la Nº 9 en Ceibal, siempre estuvieron en el mismo lugar. La Nº 10 también, así como la Nº 11 de Salto Nuevo y la Nº 12 de Av. Rodo, ya existían.
Igualmente la Nº 13 de Av. Concordia y Apolón y la Nº 14 de Bº. Artigas, donde yo ejercí un año. Estaba funcionando en el mismo lugar además, la Nº 64, al igual que la Nº 81.
A esta última, la hicieron los amigos de la Escuela Pública.
Es un capítulo aparte lo de la edificación de algunas escuelas, porque fue una etapa del año ´60 al ´80, la mayor parte tremendamente positiva en cuanto a edificación escolar.
¿Cuáles eran las Escuelas de práctica en la ciudad?
La Nº 1 y la Nº 3, la Nº 5 era de segundo grado.
¿En sus comienzos cómo era la situación edilicia de todas las escuelas?
Bastante mala. Como anécdotas: reunidos un par de compañeros un día, uno me dice: ¿cómo está la escuela que te correspondió? “Tiene tremendos agujeros por todos lados”. Otro me dice: “Y mira, muy pobre mi local, de chapa totalmente. En invierno doy clases afuera por el frío y en verano, lo hago por el calor”. En ese sentido ha cambiado la situación para bien, porque se han hecho muchas escuelas rurales, además.
Hasta más o menos el año ´60, que se realizó el Consejo de Gobierno, con el famoso colegiado, con la reforma educativa.
¿Qué materia se destacaba más en educación en la época?
Cuando yo comienzo, se implementó un programa experimental en lo urbano y en las Escuelas Nº 18 y 19, se lo podía brindar.
Hoy no se lo ve así, las cosas son muy distintas. A estas escuelas, se las ve rurales.
¿UTU ya era útil?
Sí, brindaba las carreras de mecánico y carpintero fundamentalmente. Y toda aquella persona que no terminaba la escuela primaria, transitaban un curso por allí, para que salieran con una profesión y una salida laboral más rápida, lo mismo que pasa hoy.
Al preparar carpinteros y mecánicos, años después se crearon los cursos de electricidad en el ´80, las carreras de electrotécnica, constructores, mucho tiempo después, rematadores, contabilidad, cocina, etc.
El liceo era una cosa y UTU otra.
¿Cómo nace la Universidad?
Funcionaba en principio, en calle Brasil, donde actualmente hay una dependencia de la Intendencia y en parte de la Curia.
Nació por la necesidad, por la que yo había pasado. Sin los medios suficientes, como para lograrlo.
Los primeros movimientos fueron por conseguir la carrera de derecho y luego los cursos universitarios.
Fueron logrando la llegada de profesores y así formando los diferentes grupos, en diferentes áreas.
¿Cuáles han sido los cambios que ha notado hasta hoy?
Yo llevo unos años fuera de la carrera, pero siempre sigo relacionado. Trabajé treinta y dos años, como docente, más el tiempo que me designaron como Inspector Departamental de Primaria.
Y los cambios se vieron en el período militar: de estructura, de funcionamiento.
Para bien en algunos casos y para mal en otros.
Se destruyó por ejemplo la institución concurso.
Todo lo que hacíamos era a base de concurso. Con las pruebas a corregir en Montevideo, con un tribunal que no sabía absolutamente nada de nosotros.
Eso le daba una transparencia que tranquilizaba y nosotros sin saber nada de antemano.
Por allá un día, llegaban las pruebas con los resultados y el ordenamiento de acuerdo a este sistema.
Luego se rendía la parte práctica, donde se reunían las dos pruebas. Pero nuestros escritos que iban a Montevideo, se los enviaba dentro de un sobre cerrado y adentro de este, iba otro, también cerrado, el cual volvía a Salto con la corrección de la nota y en Salto se abría lo que se llamaba “la incógnita” y recién allí se ordenaba la lista.
Nadie sabía resultados, no había influencias.
Concurso eran los de antes. Desapareció.
Después se nombraba sin tener en cuenta nada, sobre todo de la parte docente.
¿Tuvo acceso a la tecnología en su época de docente?
Hoy se ha incorporado la tecnología que nos va avasallando y está en todos los órdenes, para bien y para mal.
El plan Ceibal es espectacular, pero desde mi humilde mirada de maestro, no está explotado en su totalidad, porque no fue encarado como debía ser.
Cuando se va a aplicar algo, tiene indudablemente que brindar las herramientas para hacerlo.
Vinieron las computadoras y aún sabiendo que de allí surge un material espectacular, no estaban preparados para usarla.
Los niños, incluso maestros.
Me parece, que hubiese sido muy oportuno en mi tiempo, preparar a los maestros para poder usarla, en toda su dimensión.
¿Con qué métodos se contaba?
El plan experimental de escuelas urbanas que había surgido, era estupendo. Como el de la Ceibalita, pero tendiendo a una formación integral del niño.
En lo particular, incorporé el microscopio y un pasador de microfilm, luego un tocadiscos a cuerda, con auto-parlantes.
¡Toda una revolución en Lavalleja!
¿Existía el interés por el niño?
Particularmente, me interesaba mucho por cada uno de ellos.
Y trabajando en la Escuela Nº 1, comencé a estudiar la situación y a darme cuenta de que los niños con algunos problemas, eran en un alto porcentaje de la zona de barrios, con algunos problemas de contexto.
La razón: comenzaban los padres a trabajar, los niños quedaban a cargo de otras personas, sin la debida atención y estaban mucho tiempo en la calle.
Comenzó en la década del ´60, lo viví y sigue existiendo.
¿Comienzan allí las escuelas de tiempo extendido?
Yo ya me había retirado, pero aunque mi pensamiento era mucho más amplio, era lo que siempre había deseado.
¿Cuándo comienza a funcionar el sistema de las asignaciones familiares?
La Caja de Asignaciones comienza a funcionar en la década del ´50. Donde debíamos informar a los maestros sobre la asistencia de cada niño.
¿Hubo cambios en lo social?
Comenzó en esa época, los comedores escolares, para lo cual no había rubros.
Lo que se le destinaba a la escuela, era $ 4.50 para la limpieza. Pero poner en marcha un comedor, era contar con una cocinera, espacio y accesorios.
No podíamos enfrentar la situación. Organizamos un festival y así comenzamos. Cocinando en un tacho afuera, y pagando una cocinera, por medio de la comisión Fomento.
Las Comisiones de Fomento son en una escuela, fundamentales.
Luego con los años, comenzaron a llegar las partidas.
¿Qué destaca en su carrera?
Está dividida en tercios, con treinta y dos años de trabajo: como Maestro y Director en Colonia Lavalleja, como maestro de escuela de práctica, con una participación muy importante y en la Inspección de Escuelas.
¿Cuándo pensó en retirarse?
Yo a los veinticinco de carrera, ya estaba preparado.
Pero nunca me arrepiento de haberme decidido por la docencia.
El mundo de los niños, es el más maravilloso que se puede manejar y participar.
¡La satisfacción, de ver a treinta niños trabajando y yo de espectador…!
Y le digo, que si tuviera que ser maestro de nuevo, ¡dichoso volvería a serlo!