«Mis pasiones: fotografía y viaje»

Con la mirada y el corazón de Bruno Blanco Fotógrafo de Sociales

Hace 11 años que llegó Bruno a Salto a estudiar Informática desde el departamento de Artigas.
Siempre estuvo interesado en la fotografía y al llegar aquí, comienza a ponerla en práctica por medio de un amigo que hacía mucho tiempo que había incursionado en ella.Bruno Blanco
Sus primeras fotografías fueron de paisajes y con el correr del tiempo, ve que su entusiasmo se inclina hacia el área de sociales. Donde comienza a verlo como una actividad laboral.
Conformó una familia con Rocío, de la cual recibe todo su apoyo.
Es Bruno quien continuará desarrollando su historia e iniciando la entrevista cuando le consultamos:
¿Cómo ingresas al mundo de la fotografía?
Llegué a Salto y traía conmigo una camarita que me había regalado mi mamá. Deslumbraba por el Puerto de Salto, la costa junto a otros lugares y sacaba muchas fotos.
Me parecía todo interesante de la ciudad y siempre me gustó la fotografía.
Hasta que me hice amigo de un fotógrafo, Richard Zunini y vi el trabajo que hacía, muy de cerca.
Verlo con su cámara grande sacando fotos y pensando que además le abonaban por ello, pensé: «¡está muy bueno! Supongo que con lo que me gusta la fotografía, puede resultar». Foto Bruno Blanco 2
Pero no tenía idea, cómo podía ser un profesional de sociales, porque lo mío eran los paisajes.
Le comento a Richard que deseaba hacerlo, quien luego fue clave para desarrollarme porque me dio gran mano para empezar y él gustoso accedió a apoyarme.
¿Cómo fueron esos inicios?
Filmándole fiestas. Pero teniendo muy presente lo de la fotografía. Porque Richard, no sólo me enseñó, sino que me prestaba la cámara para que yo sacara las fotos o grabara.
Hasta que me compré mi primera cámara, seguía trabajando para él, pero comencé a promocionarme.
Y allí surgieron mis primeros pasos.
Nunca trabajamos juntos con Richard, pero sí, somos muy amigos.
¿Ya había ingresado lo digital?
Sí.
Igual, siempre quise aprender cómo era trabajar con rollo y me compré una cámara de rollo y he revelado, porque quería probar cómo era.Foto de Bruno Blanco 1
¿Cuál fue tu primer evento?
La elección de la Reina del Lago en la Costanera y una de las personas que me dio una gran mano para comenzar fue Sandra Aguiñagalde.
Porque en ese entonces, me quería dar a conocer, pero no con mi nombre. Yo había creado un logo que decía B Fotografías.
Cuando llega el momento de anunciarme con los auspiciantes en la fiesta, Sandra en vez de decir B Fotografías, dijo: Bruno Blanco Fotografías.
Y luego me dijo, tienes que darte a conocer por tu nombre. La gente debe saberlo. No te escondas detrás de una marca, si eres tú el que siempre va a estar.
Y desde allí, así lo entendí y quedó mi logo con mi nombre.
¿Cómo ves los cambios desde tus inicios a ahora?
Es como que al principio, estuve probando siempre.
Nada me terminaba de convencer. Sacaba una foto y me gustaba, la comenzaba a mirar y ya no me gustaba.
Seguramente habrá sido el comienzo de todo fotógrafo. En la parte de edición, he pasado por diferentes estilos, porque no me convencían.
¿Cuáles son los cuidados que debe tener el fotógrafo a la hora de la foto?
En mi caso, fui un autodidacta en cuanto a la foto grafía.
Miraba mucho por internet y probaba todo lo que podía.
Cuando logré aprender algo, necesitaba la especialización y me fui a Argentina a diferentes congresos. Como el curso al que concurrí en Córdoba de una semana, hace muy poco.
Cursos y congresos, me han abierto un poco la cabeza a todo.
Luego de comenzar intenté probar unos cuantos estilos y fue cuando opté por el estilo natural.
Trato de captar el momento. Viene alguien a sacarse una foto y me pregunta: ¿Qué hago?
Le respondo: «nada, sé vos mismo».
O lo invito a salir a caminar y mientras me va contando sus cosas, le voy sacando fotos.
Al principio queda un poco cohibido, pero al ratito, ya eres como un amigo más, por el hecho de comenzar a conversar.
Es un estilo espontáneo, natural al que apunto.
¿Qué es lo que más te gusta en cuanto a eventos?
Trabajo con cumpleaños de niños, de quince, pero los que más me gustan, son las bodas.
Me parece que hay toda una historia detrás y son momentos que se buscan con dos historias de vidas que se cruzan, es muy emocionante y vale la pena rescatarlos.
Salir por ejemplo a hacer exteriores con los novios es muy lindo, porque uno va conversando con ellos, los dejas ser y sale todo muy natural.
Todas las historias son distintas y nunca va a quedar una foto igual a la de otra boda.
¿Cuál es tu mejor fotografía?
Saqué una en la inundación del 2015.
Era Navidad y ya hacía dos meses que había comenzado la inundación.
Voy a El Cerro y había un arbolito de Navidad, arriba de una silla, como para no mojarse y había un perro muy aburrido, triste.
De repente me mira y todo el contexto, transmitía todo lo que se podía sentir en esa época con la situación.
Mostraba que Salto no estaba feliz en ese momento y me marcó.
¿Has tenido oportunidad de concursar?
Sí, pero no lo he hecho.
Porque tengo fotos en mi cabeza que me gustaría concursarlas, pero no las saqué aún. No ha llegado el momento.
¿Cómo es tu actividad hoy?
Tengo mis contactos por redes sociales y estoy trabajando muy bien.
He tenido trabajos fuera del país, o sea que trabajo en Salto, dentro y fuera del país.
En febrero por ejemplo estuve en una boda en Buenos Aires, que se han contactado conmigo y es un gran incentivo para mi trabajo a seguir.
Me gusta mucho viajar, me han llamado desde Montevideo y tengo trabajos para realizar allá. Me gusta mucho eso de no estacionarme en un solo lugar. Ir viajando y trabajando.
Mis pasiones: fotografía y viaje.
¿Cuesta mucho la llegada a la gente?
Sí, cuesta.
Es un granito, tras granito de arena para lograr los contactos.
Además yo soy de Baltasar Brum y como en Salto no conocía a nadie, tuve que ir puerta por puerta a ofrecer mis servicios, incluso haciendo algunos intercambios con algunas radios.
¿Qué te han dejado estos años como fotógrafo?
Además de la experiencia, el compartir con otros fotógrafos. Nos deja una amistad y es en todos lados. Lo valoro muchísimo.
¿Con qué disfrutas?
Me gusta mucho la música.
En Artigas, tenía una banda con amigos y me gusta editar alguna pista e incursionando en esos proyectos.
¿Cuáles son los proyectos?
Ir a Montevideo, ya que tengo algunos proyectos allí y lograr trabajar para todo el país. Incluso me parece que hay más mercado allí.
Hacer sesiones de fotos, pero con cámaras de rollos.
Porque tanto ha avanzado la tecnología que te permite escanear el rollo a digital directamente y está muy bueno. A la gente le encanta esa textura del rollo y actualmente no se ve tanto. Encuentro madres de quinceañeras, que aunque a la misma quinceañera no le interese, me dice que quiere tener una foto impresa. Muchas veces es por un mural que se deciden.
Ver una foto en una computadora no es para nada de linda como lo es en el papel.
Porque lo veo como el resultado final. El trabajo terminado.
¿Cómo te recibe tu ciudad hoy?
Cuando llego, siento esa caricia de la gente y su orgullo, porque me fue bien.
Estuve en un momento con una profesora y me dijo que oía mi nombre muy seguido y la hacía sentir muy bien.
Cuando comencé, a mi madre no le gustaba la idea de que fuera fotógrafo y en la actualidad tengo todo su apoyo y está feliz.
¿Un mensaje a los enamorados de la fotografía?
A los chicos que hoy emprendan sus proyectos, sepan que la fotografía no es fácil, pero se aprende sacando fotos.
Sólo una cosa es esencial: hay que compartir conocimientos.
Esa es la manera de avanzar. Aprendiendo.







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