¿Por qué no?

Con Sara Pintos. Funcionaria de Parques y Jardines en Intendencia de Salto.

«Al trabajo hay que hacerlo si uno quiere salir adelante»

Anteriormente a trabajar en un área de la comuna salteña, Sara estuvo desempeñando tareas de campo en la cosecha de arándanos durante un tiempo.
Tuvo luego un proceso difícil y muy particular de atravesar, pero lo logró.
Hoy mantiene una familia conformada por su esposo, seis hijos y es abuela de tres nietos.
Dichosa de las oportunidades que la vida le ha regalado últimamente, comienza contándonos su historia:
«Me he desempeñado anteriormente en la recolección de arándanos durante un tiempo», nos dice.
Es una tarea bastante agobiante, pero como no tenía otro recurso, me fui gustosa a trabajar allí.
Luego de un tiempo en esa actividad, llego al INR como interna y estuve recluida allí por un período de tres años y medio, donde trabajé muchísimo también, intentando siempre una buena conducta y eso me ayudó a sumar tiempo para acortar la pena que se me había impuesto. Sara Pintos
¿Qué trabajos realizó en INR?
En la chacra. Haciendo canteros, plantando y también en la cocina. Además de la limpieza.
¿Logró cumplir la pena?
Sí, lo logré.
Pero fui una privilegiada en cuanto a posibilidades, ya que en medio de ella el Intendente Dr. Andrés Lima y el Director de la Cárcel de ese entonces firman un acuerdo, donde algunas mujeres y hombres internos en INR, tuvieron la oportunidad de salir a trabajar en el sector de Parques y Jardines de la Intendencia de Salto.
Entre ellos estaba yo.
¿Cómo se da la oportunidad de salir a trabajar fuera de la cárcel?
El Director de INR, me preguntó si yo quería trabajar afuera y no lo dudé.
Le respondí que sí enseguida, que me gustaría mucho y allí realizamos una nota con todos los datos, completando formularios, realizando todas las formalidades que se hace en estos casos, para lograr el puesto.
¿Son oportunidades muy escasas?
Sí, lo son, pero también contó mucho mi buena conducta dentro del INR. El Director me dio la oportunidad porque veía el esfuerzo que uno hace por superarse y como yo siempre tiraba para adelante.
El Director solía dar oportunidades.
¿Cómo es su situación actual?
Salí de INR el 2 de mayo en libertad y me instalé en mi domicilio, el que comparto con mi esposo, seis hijos y tres nietos.
¿Qué significó entrar a trabajar en la Intendencia?
Cuando comenzamos, fue barriendo las calles.
La primera mujer que entró en la Intendencia fue mi mamá. Cuando ella se fue, quedamos solamente una señora y yo y luego entraron muchas más, junto con el grupo mencionado.
Otra tarea que hacíamos era el carpido de veredas en el borde de cordones y por último, cortando el pasto, que es lo que hacemos actualmenteSara.
¿Quién hace la propuesta para este convenio?
El Director de la cárcel.
Y María de los Ángeles de cárcel, también tuvo mucho que ver en el tema.
¿Cuánto tiempo llevan trabajando?
Tres años hace que gracias a Lima trabajamos en la Intendencia.
¿Cuánto tiempo duró el primer contrato de trabajo con la Intendencia?
El primero fue por seis meses y luego de esa etapa, había que ir nuevamente a hablar con el Intendente y él nos hacía nuevamente el contrato y así sucesivamente.
Cumplíamos en tiempo y forma todo lo convenido.
Y hace un tiempo que dialogamos con él, nos entendimos y quedó firmado un contrato hasta el año 2020.
Para nosotros es una gran oportunidad.
¿Cómo fue empezar en la actividad que realiza ahora?
Actualmente estamos en el sector de Parques y Jardines en el corte de pasto con las máquinas.
Es algo que al principio cansa.
Pero es un trabajo, a lo que uno se acostumbra. El cuerpo se acostumbra.
¿Cómo es el sistema de trabajo?
Entramos a trabajar a las seis de la mañana de lunes a viernes y dejamos a las 14 y 30 has.
Y también existe la posibilidad de que entremos el viernes a las seis de la mañana y el trabajo termine a las 17.30 has, porque tenemos extensión de horas. Es una vez a la semana para no trabajar los días sábados.
Tenemos al señor Aguirre como capataz, que sale a la calle y trabaja a las par con nosotros, que somos un grupo de tres personas.
Cada grupo tiene su capataz.
Además, anteriormente, cortábamos el pasto y luego barríamos. Pero ahora solo cortamos.
¿Cuenta la máquina con un peso considerable?
El trabajo parece igual de principio al final.
Mientras uno va trabajando con la máquina no siente nada, pero cuando va terminando el horario, es cuando se siente el cansancio.
Pero de todas formas, al trabajo hay que hacerlo si uno quiere salir adelante.
¿Trabajan igual las mujeres como los hombres en esa tarea?
Sí, de la misma manera que lo hacen los hombres.
Lo hacemos por la Costanera, por Av. Apolón, Trillo, espacios muy amplios a los costados de las calles.
También nos corresponde Arenitas Blancas, pero es lindo, nos gusta lo que hacemos.
¿Cómo es trabajar con hombres?
En Parques y Jardines son unos cuantos, pero los que salen conmigo al corte de pasto a la calle, son tres.
Y para nosotros es de lo más normal.
¿Y trabajar a la intemperie?
En primer lugar, no podemos tomar mucha agua, porque no tenemos baños.
Muchas veces pedimos en chacras o en casas de la zona donde estamos y hasta ahora, nunca tuvimos problemas.
La gente es muy buena en ese sentido.
Incluso se arrima con una botella de agua o un refresco en los almacenes, cuando hace mucho calor para invitarnos.
Solo en el caso de la Costanera, no hay muchas casas y no tenemos esas oportunidades.
Y cuando es invierno, con las bajas temperaturas, uno quiere seguir y seguir para reunir calor.
¿Hay un horario de descanso?
Sí podemos parar, porque de todas formas, la máquina trabaja una hora de corrido y luego calienta su motor.
Esa es la oportunidad de parar un ratito, si es el deseo del trabajador.
De lo contrario puede ponerle el combustible y seguir.
¿Cómo los trata la temperatura?
Por suerte el sol no me hace mal. Al principio fue duro, ahora ya estamos acostumbrados.
Pero al llegar el viernes, estamos ansiosos de terminar ya que el sábado no trabajamos.
¿Qué es lo más difícil de la actividad?
Lo más difícil para mí es que no descanso nunca.
Llego a mi casa y sigo trabajando con las tareas del hogar y termino el día agotada.
¿Y lo más lindo de la tarea que realiza?
Puedo decir que nos cambió la vida en lo económico.
Estamos actualmente viviendo en un terreno, que si logramos comprarlo con mi esposo, pensamos en empezar a edificar. Ya que tenemos muchas cosas compradas para poder hacerlo.
¿Piensa que puede seguir trabajando en la Intendencia hasta jubilarse?
Nuestro mayor deseo es poder lograr eso.
Es tan importante el sostén para una casa con el trabajo, que valoramos mucho esta oportunidad de trabajo que nos brindó.
Aunque hay mucha gente que se ha quejado por las oportunidades que nos han dado, pero nosotros estamos muy agradecidos.
Pudimos salir un poco adelante y nos cambió bastante la vida.
¿Cuáles son sus planes?
Lograr tener nuestra casa propia, lograr criar bien a nuestros hijos y seguir adelante para conseguir todo lo que nos propongamos. Y si algún día tengo que dejar el trabajo, seguiré luchando sin volver a caer en el error en que caí, porque nos perjudicó mucho a toda la familia.
¿Fue una lección para usted?
Sí, claro. El INR fue una gran experiencia.
Lo que pasé dentro y fuera después, me dice que no tengo que volver a lo mismo.
Aunque no me quede en la Intendencia, buscaré un trabajo y lucharemos como se debe, pero a «eso» no vuelvo.
Y mirando para adelante en forma positiva.
¿Cómo se ve como mujer realizando esta tarea?
Muy bien.
Todos tenemos oportunidad para lo mismo.
Si lo hace un hombre, también perfectamente lo puede hacer una mujer.