“Su pasión siempre fue la música”

César Lucas Nicola Píriz – Rematador- Empresario

Con su viuda Yanela Galli

César Lucas, aunque con raíces italianas, se sentía orgulloso de ser salteño.
Con la marcada trayectoria en una empresa de venta de muebles, incursionada por su papá César Víctor Nicola Firpo en nuestro medio, que también supo mantener en el tiempo.
Se recibe muy jovencito de rematador y ejerció poco tiempo su profesión, por el hecho de estar inmerso en la empresa
Se casó con Yanela Galli y a este hogar llegaron tres hijos: Antonella hoy de 31 años, César Andrés de 26 y Camila de 13.

Era un apasionado de la música y siempre contó con el apoyo de la familia para todo lo que fueron sus metas y sacrificios.

Hablamos con Yanela y de ésta forma lo recordamos:
“A César Lucas lo conocí cuando contaba yo con tan solo 15 años. El tenía 4 más que yo.

César Lucas y Yanela el día de su casamiento

César Lucas y Yanela el día de su casamiento

Fue en mi primer cóctel, acompañada por mi hermano y tengo una anécdota muy graciosa. Me invita César Lucas a bailar, recorríamos la pista haciéndolo, y mi hermano también, se trasladaba siguiéndonos, con su sillita a cuestas y continuamente cuidándome como se lo había recomendado mamá. Pasé mucha vergüenza, (sonríe).
Hasta que llegó un momento, en que César Lucas me dice: “disculpa pero te tengo que dejar”. No me había dado cuenta que era él el que estaba pasando la música, era el sonidista.
Vuelve y bailamos dos o tres temas más.
Cuando nos volvemos a encontrar, fue en otro cóctel. Charlamos un poco más y en un tercer cóctel, en la casa de una amiga, Elcira, nos llevó a la salida a todas en su auto y enseguida le cuento a mamá que había conocido a un muchacho. Allí comenzó digamos que el noviazgo dos veces por semana en la puerta de casa. A partir de allí, nunca más nos separamos.
Estuvimos tres años de novios, hasta que nos casamos conviviendo durante 33 años.
¿Cuándo llega su primer hijo?
Nos vinimos a vivir en la casa de mis suegros y allí a trabajar en la empresa familiar ayudando mi suegro. Del cual mantengo un impecable recuerdo, a quien quise mucho.
Comenzó para mi otra historia, era como que su padre era mi padre. Una persona que extraño hasta hoy, porque me aferré mucho a él como padre ya que a mí me había faltado el mío.
Supo tratarme como a una hija más. Fue tan bueno. Pero duró muy poco, porque en el ‘82, falleció de un infarto.

Con su primer hija

Con su primer hija

Como era mi esposo el mayor de los hermanos y no tenía a la mamá, se tuvo que hacer cargo de los hermanos más pequeños, adolescentes y era una época dura, con 23 años él.
A los cuatro años de casados llega nuestra primera hija, a los cinco llega el varón y contaban éstos con una edad considerable cuando llegó la más chiquita.
¿Dónde era su lugar de residencia?
Vivió siempre en la zona céntrica. Su papá, vivió frente al Club Atlético Hindú. O sea que su entorno giraba en esa zona.
¿Con qué disfrutaba?
Su amor siempre fue la música.
No había días en que no tuviera ensayos, o que vinieran los músicos para casa. Cuando compramos ésta, los músicos se venían para acá, mientras nosotros, reuníamos el dinero para poder refaccionarla. Esto era todo música.
Estuvo en distintas orquestas. Llegó a estar en siete. Entonces tenía ensayos todos los días. Todas de distintos géneros, desde lo tropical, con Antonio del Cerro, con Tito Ferrer, en Los Lirios, en melódicas, en algunas de Rock, el

En una de sus orquestas

En una de sus orquestas

cual nos fascinaba. Hemos viajado por distintos lugares incluso en la fiesta de la cerveza en Paysandú, tocaron junto a La Vela Puerca.
En el 2009 obtuvo junto al “Nuevo Cuarteto Típico”, el premio Victoria. Un reconocimiento especial realizado en el Hotel Radisson Victoria Plaza, por su entrega en el arte y hacer social, entre otras cosas.
Estuvo incluso tocando en orquestas de Jazz, por lo general en el teatro y a beneficio casi siempre.
¿Qué le gustaba a usted hacer en su compañía?
Todo, porque en realidad durante el día estábamos siempre juntos.
Y por la noche era llegar a casa, buscar un refuerzo, una coca con algún abrigo y salir. Y aunque volviéramos tarde, al otro día madrugábamos para trabajar.
O iba a algún evento o ensayo y nosotros siempre lo acompañábamos. Solo que mis hijos fueron creciendo y se inclinaron por la danza.
Era una mezcla muy linda: un día podíamos tener algo de la orquesta por él y otro día algún espectáculo con los chiquilines, pero para todos lados andábamos juntos.
Acompañábamos nosotros lo de él y él lo nuestro.
Era muy compañero, solía, cuando había necesidad de llevar a los bailarines de folclore de Piñeiro en el cachilo a alguna fiesta por ejemplo al Hipódromo, el salía, nunca tuvo problemas para colaborar en todo.
Conocimos un día un actor peruano, José Tello, en un ensayo de danza en la UTU. Se instaló en Salto, nos hicimos

Recibiendo el diploma de maestra junto a su hija mayor

Recibiendo el diploma de maestra junto a su hija mayor

muy amigos y comienza allí la etapa de teatro para mis hijos y sobrinos. O sea, estábamos enrabados todos con todo y giramos en todo lo que era danza, teatro y música porque es como que él nos inculcó.
Y hasta ahora todos tratamos de seguir sus pasos. Nuestra hija mayor es maestra y está haciendo la carrera de psicología, también hace danzas folclóricas, el varón hace ingeniería en Montevideo, también trabajando mucho, aprende violín y se llevó el bajo del padre. Dice tener una materia pendiente en cuanto a eso y Camila hace Ballet y Jazz. Soy yo la que no me encuentro bien y no tengo ganas de hacer nada, porque me cuesta mucho superar su pérdida. No tengo fuerzas ni valor para hacer nada.
¿Tiene alguna anécdota para compartir de su esposo?
Tengo una genial y muy graciosa, pero hasta un cierto punto.
El hecho de estar casada con un músico hace pagar muchos derechos. Es esa la parte negativa que nos toca a las esposas. Siempre nos hace estar alertas en cuanto a su comportamiento, aún confiando nosotras mucho en él.
Mis hijos se acostumbraron que siempre al volver de un ensayo o de un baile, yo le hacia la broma de cómo se había portado con las “damas” o le hacíamos todos alguna broma al respecto.
El siempre decía que estaba todo bien, y nos reíamos.
A raíz de todo eso nos quedó una anécdota muy cómica, cuando se va él un día a un ensayo, llega mi hija con la moto pinchada y le pide al hermano que se la lleve a pie a una gomería que se encuentra en la Avenida Barbieri.
Pasó un rato, vuelve mi hijo y me dice:
-“¡No sabés mamá, lo pesqué a papá!”.
-¡Pero tu papá se fue a un ensayo!
-¡No sabés!… fui a la gomería y vi el cachilo de papá en la vereda de enfrente. Como me preguntaba y no podía ver quién estaba adentro, me fui acercando agachado, por el costadito de la camioneta, hasta llegar enfrente a la ventanilla y cuando llego, me paro, estaba papá comiendo un choripán!
¡Fue la risa! Lo cuidábamos mucho, porque no podía comer chorizo, le hacía mal. ¡Pero de la forma que me lo contó, yo pensé lo peor! Pero era con un choripán. ¡Fue tragicómico! (Sonríe).
¿Qué le quedó pendiente compartir con su esposo?
Un viaje, que increíblemente lo habíamos programado.

Su viuda Yanela Galli

Su viuda Yanela Galli

En esa navidad, al brindar, lo mencionamos, incluso la familia nos insistía, porque decía que trabajábamos mucho y que nos lo merecíamos.
Pensamos que íbamos a ir a Italia, para conocer nuestros antepasados y fuimos juntando dinero para ello.
Fue lo que nos quedó pendiente, tomarnos un tiempo para nosotros.
¿Si lo tiene que definir?
Una persona muy dulce. Trabajador, muy sociable y muy solidario.
Fueron 35 años con cosas buenas, con cosas malas. En lo económico tuvimos de las dos etapas también. Pasamos de todo, siempre laburando y criando a nuestros hijos, me quedo tranquila, porque son excelentes personas, con buenos valores y costumbres. Son mi orgullo, heredando mucho de su padre.
César Lucas fue buena persona, un gran esposo, gran padre y un gran compañero. Lo extraño mucho, porque es algo que nos arrancó la vida y no hay nada que lo pueda suplantar.