¿Se trata de jugar o se trata de vivir?

Durante toda la jornada del domingo rigió una alerta “naranja”.
Desde las radios y los canales de televisión, la persistencia en cuanto al informe: lluvias intensas, granizo, vientos entre 70 y 100 kilómetros, etc. Cuando se inició el partido entre Ferro Carril y Universitario, claramente “algo se veía venir”. Y se vino nomás.
Después cesó la lluvia. Antes del segundo juego entre Salto Uruguay y Gladiador, neutrales y representantes de clubes, manejaron la posibilidad de los dos restantes partidos.
Finalmente primó la decisión de jugar.
Hasta que el clima, truncó de plano la triple jornada. Nacional y Ceibal fueron al estadio y pegaron la vuelta, con las manos vacías. La suspensión ganó la escena.
¿CUÁL ES EL CRITERIO?
Unos días atrás, la ciudad sacudida, por vientos y lluvias que originaron más de una situación comprometida. ¿Cuántas familias pasaron por momentos de angustia, tensión e incertidumbre?
Ocurre que no hubo alerta y entonces se planteó la bronca. El domingo, si la hubo, exhortándose “a la población a adoptar medidas de prevención”.
En la tarde-noche del Parque Ernesto Dickinson, lluvia, relámpagos, tormenta eléctrica. Jugadores que pretendían que se jugara a pesar de todo.
Algún día a nivel de la Liga Salteña de Fútbol en estos casos, se tendrá que resolver el criterio. ¿Se trata e importa jugar o se trata de defender la vida?
HAY QUE ENTENDER, que el cambio climático no es fulería de ocasión, que los fenómenos atmosféricos suelen impactar y por lo tanto, un alerta es dictado de atención y prevención. Si no establecemos razones a favor de la vida misma, es que el radio de acción del sentido común parece estar a la altura misma de un miserable limpiabarros.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Durante toda la jornada del domingo rigió una alerta “naranja”.

Desde las radios y los canales de televisión, la persistencia en cuanto al informe: lluvias intensas, granizo, vientos entre 70 y 100 kilómetros, etc. Cuando se inició el partido entre Ferro Carril y Universitario, claramente “algo se veía venir”. Y se vino nomás.

Después cesó la lluvia. Antes del segundo juego entre Salto Uruguay y Gladiador, neutrales y representantes de clubes, manejaron la posibilidad de los dos restantes partidos.

Finalmente primó la decisión de jugar.

Hasta que el clima, truncó de plano la triple jornada. Nacional y Ceibal fueron al estadio y pegaron la vuelta, con las manos vacías. La suspensión ganó la escena.

¿CUÁL ES EL CRITERIO?

Unos días atrás, la ciudad sacudida, por vientos y lluvias que originaron más de una situación comprometida. ¿Cuántas familias pasaron por momentos de angustia, tensión e incertidumbre?

Ocurre que no hubo alerta y entonces se planteó la bronca. El domingo, si la hubo, exhortándose “a la población a adoptar medidas de prevención”.

En la tarde-noche del Parque Ernesto Dickinson, lluvia, relámpagos, tormenta eléctrica. Jugadores que pretendían que se jugara a pesar de todo.

Algún día a nivel de la Liga Salteña de Fútbol en estos casos, se tendrá que resolver el criterio. ¿Se trata e importa jugar o se trata de defender la vida?

HAY QUE ENTENDER, que el cambio climático no es fulería de ocasión, que los fenómenos atmosféricos suelen impactar y por lo tanto, un alerta es dictado de atención y prevención. Si no establecemos razones a favor de la vida misma, es que el radio de acción del sentido común parece estar a la altura misma de un miserable limpiabarros.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-