“No soy un frustrado”

uando tenía 17 años se dio la chance de ir a Nacional de Montevideo. Estaba todo dado, hasta que el acuerdo a nivel de clubes no se concretó. Yo no quería jugar más al fútbol. Me   dolió en el alma, no quería saber más nada. Volví por dos riverplatenses como el “Tito” Ferrando y Tuberoso. Nunca entendí que años después, en 1980, River no pone trabas y me voy a El Tanque. Me quedó la duda: ¿River le sacó más provecho a El Tanque en relación a Nacional?
El fútbol para mi en la vida fue todo. Jugaba en Cuarta y tercera el sábado. En Reserva el domingo a la mañana y en la tarde me llevaban al plantel de primera. El sábado a la tarde no iba a la última clase, faltaba siempre”.
“GUACHO, HACÉ
LO QUE QUIERAS”
A los 56 años, ELBIO HERNÁNDEZ se prolonga convencido que “nací jugador de fútbol. Allá en los campitos del barrio y sobre todo en Don Bosco.”.
No hay en él, un listado que desapruebe lo vivido, porque después de todo “por algo se dio lo que se dio y no por nada terminé de jugar con más de 40 años”. En tanto, no le faltará memoria para rescatar el año 1974 en que River Plate fue Campeón Salteño, marco de una década para el rescate siempre. “Demasiado tuvo que ver BasilicioDa Silva, que para mi fue el mejor técnico. Sabía trasmitir. Sabía llegar. En ese River Plate había jugadores hechos. Tenía la confianza del plantel. Basilicio me decía: “Guacho, hacé lo que quieras y hacé lo que sabes”. Siempre entendí al fútbol, como una cuestión que vale, cuando la técnica aparece. Me costó siempre interpretar lo de meter”.
“NO HAY MEJOR
VIDRIERA QUE JUGAR
EN LA SELECCIÓN”
Fue Campeón del Litoral con Salto en 1978 y 1979. Pero igualmente Campeón del Interior en 1979. El registro implacable de aquel talento de “Cubilla”, cuando Raúl Banfi lo convocó al combinado…”Siempre lo he sostenido, respecto a que no hay mejor vidriera que jugar en la selección. Si fué a Montevideo, mucho tuvo que ver el combinado. En aquellos años, a Salto venían Peñarol, Nacional, la selección. Jugamos contra Morena, Carrasco, el “Polilla” De Los Santos, Darío Pereira. Ojo…y a más de uno les ganamos. Después de El Tanque, pasé a River Plate en Montevideo, donde jugué cinco años. me fui al Once Caldas de Colombia. Volví a Cerro, después Central Español, hasta esos tres años en Ecuador. Retorno a Uruguay y a El Tanque. Ahí surgen los dos partidos que muchos recuerdan. Le ganamos 2 a 0 a Nacional y en menos de quince días a Peñarol. Los tres goles los hice yo. Y pensar que nos fuimos al descenso”.
“NUNCA ROBÉ LA
PLATA A NADIE”
Más de una hora de “Cubilla” en EL PUEBLO, es redescubrir a aquel Elbio, que igualmente guarda relación con este, en la mansa actitud. En la búsqueda bien espontánea de cada palabra que decorará el pensamiento. Es el fútbol siempre. Es “Cubilla”. Jugando….
“En ese momento pudo darse el pase a Nacional. Víctor Della Valle que también tenía que ver con El Tanque, me llamó a su despacho. Era firmar y punto, hasta que me entero que el técnico de Nacional de entonces, Roberto Fleitas tenía predilecciones por determinados jugadores. Había intereses creados. En mi puesto, estaban Edinson Suárez, Gerardo Miranda y Shubert Lemos. No quise firmar. Nunca le robé la plata a nadie. Si iba a Nacional estaba seguro que Fleitas me postergaba. Conmigo Della Valle fue un caballero. Desde lo humano no le fallé.
Después surgió la chance de Punta del Este y allá fuimos con Sergio Peluffo. Fueron cinco años. En el fútbol nunca dejé de dar lo mejor de mí. No soy un frustrado, por no haber llegado más arriba. Llegué en ese momento hasta donde podía llegar, porque no hay que olvidarse que los contratistas prácticamente no existían. Todo era de club a club. No se colocaban jugadores en determinados mercados como ahora. Yo nunca fui jugador de nadie. Mi hermano Héber, que es Escribano, siempre me dio la mano profesional, pero nunca dejé de ser libre para resolver. Disfruté con lo vivido. Y eso vivido en mí, nunca dejo de estar. De hecho, sigue estando”.
**********
Elbio Hernández. “Cubilla”. El arte de jugar. El talento sin barrotes. Sin jaulas. Sin que nadie haya amordazado la convicción que primero nace en la mente y en la actitud. Eso mismo…de jugar nomás.
Cuando tenía 17 años se dio la chance de ir a Nacional de Montevideo. Estaba todo dado, hasta que el acuerdo a nivel de clubes no se concretó. Yo no quería jugar más al fútbol. Me   dolió en el alma, no quería saber más nada. Volví por dos riverplatenses como el “Tito” Ferrando y Tuberoso. Nunca entendí que años después, en 1980, River no pone trabas y me voy a El Tanque. Me quedó la duda: ¿River le sacó más provecho a El Tanque en relación a Nacional?
El fútbol para mi en la vida fue todo. Jugaba en Cuarta y tercera el sábado. En Reserva el domingo a la mañana y en la tarde me llevaban al plantel de primera. El sábado a la tarde no iba a la última clase, faltaba siempre”.
“GUACHO, HACÉ
LO QUE QUIERAS”
A los 56 años, ELBIO HERNÁNDEZ se prolonga convencido que “nací jugador de fútbol. Allá en los campitos del barrio y sobre todo en Don Bosco.”.
No hay en él, un listado que desapruebe lo vivido, porque después de todo “por algo se dio lo que se dio y no por nada terminé de jugar con más de 40 años”. En tanto, no le faltará memoria para rescatar el año 1974 en que River Plate fue Campeón Salteño, marco de una década para el rescate siempre. “Demasiado tuvo que ver BasilicioDa Silva, que para mi fue el mejor técnico. Sabía trasmitir. Sabía llegar. En ese River Plate había jugadores hechos. Tenía la confianza del plantel. Basilicio me decía: “Guacho, hacé lo que quieras y hacé lo que sabes”. Siempre entendí al fútbol, como una cuestión que vale, cuando la técnica aparece. Me costó siempre interpretar lo de meter”.
“NO HAY MEJOR
VIDRIERA QUE JUGAR
EN LA SELECCIÓN”
Fue Campeón del Litoral con Salto en 1978 y 1979. Pero igualmente Campeón del Interior en 1979. El registro implacable de aquel talento de “Cubilla”, cuando Raúl Banfi lo convocó al combinado…”Siempre lo he sostenido, respecto a que no hay mejor vidriera que jugar en la selección. Si fué a Montevideo, mucho tuvo que ver el combinado. En aquellos años, a Salto venían Peñarol, Nacional, la selección. Jugamos contra Morena, Carrasco, el “Polilla” De Los Santos, Darío Pereira. Ojo…y a más de uno les ganamos. Después de El Tanque, pasé a River Plate en Montevideo, donde jugué cinco años. me fui al Once Caldas de Colombia. Volví a Cerro, después Central Español, hasta esos tres años en Ecuador. Retorno a Uruguay y a El Tanque. Ahí surgen los dos partidos que muchos recuerdan. Le ganamos 2 a 0 a Nacional y en menos de quince días a Peñarol. Los tres goles los hice yo. Y pensar que nos fuimos al descenso”.
“NUNCA ROBÉ LA
PLATA A NADIE”
Más de una hora de “Cubilla” en EL PUEBLO, es redescubrir a aquel Elbio, que igualmente guarda relación con este, en la mansa actitud. En la búsqueda bien espontánea de cada palabra que decorará el pensamiento. Es el fútbol siempre. Es “Cubilla”. Jugando….
“En ese momento pudo darse el pase a Nacional. Víctor Della Valle que también tenía que ver con El Tanque, me llamó a su despacho. Era firmar y punto, hasta que me entero que el técnico de Nacional de entonces, Roberto Fleitas tenía predilecciones por determinados jugadores. Había intereses creados. En mi puesto, estaban Edinson Suárez, Gerardo Miranda y Shubert Lemos. No quise firmar. Nunca le robé la plata a nadie. Si iba a Nacional estaba seguro que Fleitas me postergaba. Conmigo Della Valle fue un caballero. Desde lo humano no le fallé.
Después surgió la chance de Punta del Este y allá fuimos con Sergio Peluffo. Fueron cinco años. En el fútbol nunca dejé de dar lo mejor de mí. No soy un frustrado, por no haber llegado más arriba. Llegué en ese momento hasta donde podía llegar, porque no hay que olvidarse que los contratistas prácticamente no existían. Todo era de club a club. No se colocaban jugadores en determinados mercados como ahora. Yo nunca fui jugador de nadie. Mi hermano Héber, que es Escribano, siempre me dio la mano profesional, pero nunca dejé de ser libre para resolver. Disfruté con lo vivido. Y eso vivido en mí, nunca dejo de estar. De hecho, sigue estando”.
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Elbio Hernández. “Cubilla”. El arte de jugar. El talento sin barrotes. Sin jaulas. Sin que nadie haya amordazado la convicción que primero nace en la mente y en la actitud. Eso mismo…de jugar nomás.