Cuando ser un porfiado león herido no es suficiente. Salto al fin de cuentas relojeó la copa primero y se quedó de manos vacías después. Florida 4 a 3.

La noche de la desolación

Restaban 5’ minutos para  llegar a los 45’. El impacto de Maicol Suárez terminó doblegando las manos imprecisas de Taboada. Fue el 3 a 3. A cinco minutos Salto, de la consagración. Era sostener el resultado.
Y sin embargo, el colapso táctico. Las ventajas suicidas. El disloque de marcas. Los espacios libres.
Al fin de cuentas, la suma fatal y de solitario nomás, Golfarini llegó a esa pelota que concluyó en el trampero desierto. 4 a 3.
Entonces, frente a la nueva consecuencia adversa, cabe la interrogante: embrujaron al Dickinson o definitivamente el jugador salteño (más allá de edades o categorías), NO SABE MANEJAR UNA
SITUACIÓN PREVIA
A FAVOR.
De última en mayores, el 2 a 1 de Salto frente a Tacuarembó. Ahora los juveniles venciendo en Florida 1 a 0. Los dos, con aterrizaje forzoso en el propio Dickinson. Cómo se explica este tipo de contrapunto adverso y que poca relación guardaría con la lógica.
Vencer de visitante, no implica asegurar de local?. No es esa la lógica?. Sin embargo…. no. En el juego desquite ante Florida por la final del Torneo del Interior Sub 18, Salto debió admitir el porrazo.
El duro porrazo.
Solo un empate era suficiente. Solo un empate.
Y ni un empate.
No se trata de someter a esta selección en manos de Gabriel Paique al escarnio público, ni reconocer culpabilidades extremas. Pero lo que es…. es.
La decepción se dibujó en cada rostro. Del plantel y de la gente. Que fue un porrazo…. lo fue.
¿Y ESTE FLORIDA
DE DÓNDE SALIÓ?
A los 2’ cuando Juan Manuel Díaz madrugó a todos y en los 12’, Matías Romero para el canto del 2 a 0, en medio de las defecciones “naranjeras” a la hora del control defensivo. La pérdida de marcas y la ausencia de funcionamiento. Un temblor de extremo a extremo en el fondo y cuántas dudas siempre?.
Casi sin proponérselo, Florida alcanzó campantemente el 2 a 0.
Acaso por un estricto y elemental sentido del aprovechamiento. Y qué fue Salto en esos primeros 20’?: el que fue sin saber cómo.
Solo el instinto y la limitada cuota de razones. El fermento de lo impreciso, con la pelota o sin ella.
Cuáles brújulas frente a tanta desolación?. Al equipo de Paique le costó todo: el armado, la progresión y la llegada.
EN ARAS DE UN
TAL JOAQUÍN…
Al fin de cuentas, el partido que fue vino. El caso es uno: FLORIDA NUNCA FUE MENOS QUE SALTO. No llegó para convertirse en una cenicienta de color gris y expuesta a la soledad de míseros recursos.
No: Florida llegó para atreverse. Por qué al fin de cuentas, Salto plasma el empate?: porque dispone de ese Joaquín Jacques que regará todo el frente de ataque, con la verdad del que busca y decide. Primero el descuento, cuando se equivoca el golero Taboada y a la pesca el ferrocarrilero: fue al gol.
Hasta ese minuto 35 del contragolpe, frente a Taboada otra vez y el frentazo medido, con cuota de excelencia de ejecutor: el 2 a 2. Ese tal Joaquín de la generosa diablura para prevalecer en los metros finales.
Qué mejor que ese 2 a 2 Salto, para montar el negocio?. Sin embargo, en el segundo tiempo, Florida para atreverse. Soltó un defensa. Defendió con línea de tres. NO LE PESÓ LA CONDICION DE VISITANTE. Nunca.
Por los 24’ de esa recta final, la noche se tiñó de dudas con el penal que el árbitro le concedió a Florida, cuando Regueira fue abajo para evitar y el delantero resignó estabilidad. Jonhatan Rodríguez clavó el aguijón, hasta que en los 40’, Maicol Suárez gritó. Fue cuando Salto se volvió león herido, para la apuesta definitiva. Para creer en lo posible. Para creer.
¿POR QUÉ PASO
LO QUE PASÓ?
Es cierto que el aficionado salteño tributó la valoración en el final. Más que por lo de ayer, a la trayectoria del equipo y este tiempo finalista.
Pero el hecho es uno: la copa relojeada antes del partido, localizó de última la otra cara de la moneda: la desolación misma.
Cuando el 2 a 2 primero. Cuando el 3 a 3 después, LA INSUFICIENCIA TÁCTICA DE SALTO PARA SOSTENER EL RESULTADO.
Por qué los futbolistas salteños padecen este tipo de sin razón, cuando la razón elemental es la que debiera cimentarse?.
La Florida de ese 4 a 3. El Salto de la derrota, impensada acaso?.
O cuando Salto juega de local, acuden los brujos y siembran su tiempo?.
O simplemente es un tema de limitación salteña por la limitación misma?.
Salto perdió un partido.
No es el naufragio de la ilusión.
Pero esa derrota, no fue una derrota más.
Dolió en el alma. Erizó la piel. Dolió y erizó….

-ELEAZAR
JOSÉ SILVA-







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