Dignidad y entrega

Dignidad y entrega

Diego Forlán fue de lo mejor que mostró Uruguay ante Holanda, y principalmente en todo el Mundial. Su gran pegada ilusionó e hizo delirar a todos los uruguayos. Godín fue ejemplo de entrega y calidad.

Perdíamos 3 a 1 y el árbitro había adicionado

3 minutos más al partido, cuando vino el gol de Pereira -en realidad impulsamos ese balón los tres millones y algo de uruguayos-, era el 3 a 2 y estábamos a tiro.

Los  celestes habían acorralado a los holandeses en su  área, ni pensar en entregarse, todo lo contrario, solo Muslera se había quedado en las inmediaciones del círculo central. Los holandeses habían entendido el mensaje, era el todo o nada, y esos 4 minutos parecieron una eternidad, quizás faltó un minutito más para llegar el empate, y cuando el arbitro levantó sus brazos finalizando el encuentro sentimos sensaciones encontradas,  una gran desazón y a su vez un gran orgullo de nuestro representativo, que dejó todo en la cancha, que partió de Carrasco sin bombos ni platillos pero que seguramente sus jugadores  serán recibidos como héroes. Tan es así, que apenas habían pasado algunos minutos cuando la gente se volcó a la calle a pie, y en distintos vehículos embanderados para expresar su agradecimiento a una selección de bajo perfil, humilde, pero de gran corazón, que por mucho tiempo será recordada, ya que le devolvió al fútbol de este país el lugar que por historia merece.

EL PARTIDO

Desde el arranque, y como lo habían anunciado, los holandeses mostraron el ya habitual 4-2-3-1, sistema que le había dado muy buen resultado contra Brasil en el partido por octavo de final, con Robben bien abierto en la izquierda.

Tabarez sabía que Robben es un jugador desnivelante, por eso lo mandó marcar por Martín Cáceres y escalonarlo con la ayuda de Alvaro Pereira.

Por su parte Uruguay se plantó con una línea de cuatro en la defensa, que por momentos se transformaba en cinco con el retroceso de Pereira. En la zona media Tabarez lo puso a Gargano en la marca de Wesley Sneijder, el armador del equipo holandes y de esa forma no lo dejó gravitar con la importancia de otros partidos.

Y con esos sistemas de juego Holanda fue más ofensivo, mientras que los celestes se defendían y tenían dificultades en la salida, a los delanteros no les llegaban pelotas con claridad ya que en la zona media se carecía de volantes que distribuyeran el juego.

LA APERTURA HOLANDESA

Holanda era más, y así lo había insinuado, cuando a los 17´llegó el gol de la apertura, Giovanni Van Bronxkhorst subió por su carril izquierdo y sacó un cañonazo cruzado de izquierda a derecha, inatajable, a pesar de que Muslera llegó a tocar el balón con la punta de los dedos, este siguió su trayectoria y se estrelló contra el parante izquierdo, arriba, introduciéndose en el arco uruguayo.

Uruguay sintió el impacto, le costó encontrar la pelota, pasó por momentos de apremio, cuando se dio una jugada que tuvo su importancia justamente porque enfrió el partido quitándole el ritmo impuesto por los holandeses  en el peor momento uruguayo, Cáceres quiso sorprender con una chilena al borde del área rival cuando el volante De Zeeuw intentaba rechazar la pelota con golpe de cabeza y recibió un puntapié en el rostro, de lleno, con el empeine del botín derecho de Cáceres, fue una jugada casual y accidental sin intención alguna, pero que generó entredichos entre los futbolistas y el juego estuvo parado por algunos minutos mientras el futbolista holandés era atendido por su sanidad, con el rostro ensangrentado, y esto le sirvió a Uruguay.

EL EMPATE DE FORLAN

Los uruguayos comenzaron a soltarse, pero no llegaban con claridad, cuando a los 40´ Forlán  jugó con el pique de Cavani por derecha, amagó el pase y enganchó hacia el medio sacando un zurdazo, potente, contra el suelo, sorprendiendo al arquero holandés marcando el gol que ponía en igualdad el partido en un momento fundamental, prácticamente al finalizar el primer tiempo.

EL SEGUNDO TIEMPO

Al comienzo del segundo tiempo los celestes intentaron presionar y por momentos se logró, el partido estaba en igualdad y las oportunidades se daban para ambos lados. Forlán, en su única intervención importante del segundo tiempo, tuvo un tiro libre que exigió una gran tapada de Stekelenburg, luego lo perdió Robben y cuando el partido había caído en un pozo, llegó el gol de Sneijder.

EL SEGUNDO HOLANDÉS

El número 10 holandés recogió un rebote al borde del área, buscó el espacio para su pierna y remató, el disparo se desvió en Maxi Pereira y Victorino, pasó por abajo del pie de Van Persie que estaba adelantado por pocos centímetros y se le metió a Muslera contra el palo, era el 2 a 1.

DE CABEZA ROBBEN

Tres minutos más tarde Kuyt encaró por izquierda con libertad, puso un centro a  Robben, quien  cabeceó hacia abajo, la pelota se metió en el arco de Muslera luego de pegar en el parante. Era el 3 a 1, todos creían que el partido estaba cerrado.

VINIERON LOS CAMBIOS

Entraron Abreu y Papelito Fernández, salieron Palito Pereira y Forlán (sentido), y vino la reacción uruguaya, más por rebeldía que por fútbol, y a los “ponchazos” arrinconaron a los holandeses en su área, con una gran entrega, con vergüenza deportiva, sabedores que estaban respaldados por todo un país.

EL GOL DE MAXI

Y entre idas y venidas, el “Mono” Pereira con un zurdazo certero dejaba sin asunto al guardameta holandés, venían los minutos adicionales, los celestes se jugaron al todo o nada, la pelota se paseaba por el área “naranja”, faltó solo el puntillazo final, llovieron centros, pero la suerte esta vez estuvo del lado holandés, Uruguay por la entrega demostrada en los minutos finales mereció empatar, pero, pasado 4 minutos el juez marcó el final del partido Con la victoria  Holanda se pone en la final con el vencedor del partido Alemania – España que se juega hoy, mientras que los bravos uruguayos jugaran por el tercer puesto con el perdedor de ese encuentro.

LUIS DIAZ