Gustavo Filippini: el mecánico del gol que se va: «Me dolió lo de Peñarol»

Sentís que podes dar más o no más?.
“Me siento bien. Es más, me siento con ganas. El hecho es que no siempre tengo el tiempo suficiente para entrenar. En esto del fútbol, la cosa es clara. Si la dedicación no se plantea, no tiene sentido lo demás. En todos estos años, la consigna fue de darlo todo. Hubo un tiempo en que íbamos con el prof. Roberto Soria al Parque del Lago. Me mataba para bajar los kilos de más. Lo mío en general, siempre tuvo que ver con el sacrificio. Con las ganas. Trabajo de mañana y de tarde. Bueno… el fútbol de aquí en adelante será para chivear”.
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El 19 de agosto de 1971, GUSTAVO MIGUEL FILIPPINI llegó a la vida. Ahora con 38 años. Ahora en este ensayo del chau al fútbol en la Liga Salteña. El final de ciclo de un goleador. Después de todo, el “Carre” fue la ambición del que resignó bloqueos defensivos rivales, para situarse en el candelero de los que resuelven.
La magia de los ejecutores.
Contra los palos rivales, la verdad-“Carre”.
La verdad Filippini. De tantos años. Y de tantos….
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“A la pelota le tengo que agradecer. Porque la pelota es el fútbol y lo que soy se lo debo al fútbol. Hablo de los amigos. De las vinculaciones que uno tiene. De las posibilidades que uno ha tenido de ir mejorando en el plano económico, porque la familia detrás es el valor de todos los días. Jorge Soria y Cristian Almeida son dos amigos de la vida, justamente a partir del fútbol. Cuando estaba en Nacional, la amistad surgió con Leandro Blardoni, que en ese momento era el volante central. Ya él en Montevideo, me llama en el día de mi cumpleaños. Se me caían las lágrimas. Cuando Víctor Medeiros llegó desde España vino a mi casa, porque también quedó el afecto del tiempo compartido en Nacional. Ese tipo de actitud tiene que ver con lo humano. Y lo humano, generalmente emociona, no?. Por eso lo de Marcelo Ruiz Díaz y Bruno Peña fue un impacto, por los afectos con los dos y por lo compartido. Lo de Bruno de última, me cuesta creer. No lo puedo creer”.
EL MECANICO
EN LA VIDA
A Verónica la conoció con 16 años. Ella tenía 15. Después llegaría la hora del casamiento. Y los hijos Sofía (7 años) y Franco (rumbo a los 3). “Cuando la conocí a Verónica le fui claro: a mi me gustaba jugar al fútbol, por lo tanto no fumaba, no tomaba ni iba a los bailes. A ella le gustaban los bailes. Si no aceptaba lo mío, todo bien, no pasaba nada y cada uno por su lado. Pero ella se adaptó y siempre ha sido un apoyo. Lo sigue siendo. A mis padres les agradeceré siempre, el haberme hecho estudiar un oficio. Nunca me hice la “pelada”, porque sabía del esfuerzo de ellos. El ser mecánico también como el fútbol, me enseñó a conocer la gente. Y no digo lo que no siento: me dolió lo de Peñarol. Por lo menos, que me preguntaran si iba a jugar o no o como está la salud de mi padre, que ahora tiene un quebranto de salud. Nada. Ni una cosa ni la otra. Por eso digo que me dolió. Claro que me dolió. Al fútbol salteño no le faltan los ingratos, los que no recuerdan o no quieren recordar lo que uno dio, más allá de errores o virtudes”.
DE GOL EN GOL
La primera temporada en Nacional, con los 25 goles convertidos…. “la verdad, ese año anduve bárbaro”. Los 28 goles en Almagro. Gustavo Miguel Filippini del gol. Una vez sí y otra vez también.  Tres Preparadores Físicos para el apunte de la valoración: Sergio Rechac, Roberto Soria y Enzo De Los Santos. El rescate del equipazo-Peñarol 1991, el del medio campo con Ruben Cuello, el “Yara” Silva y Fabián Ruiz Díaz. Las puntas de Rafael Cabrera, Gustavo Filippini y el “Chivo” Elbio Coelho. El Nacional de su primer año: Alejandro Torrens, Leandro Blardoni, Ramón Romero; Víctor Medeiros, Gustavo Filippini y Dany Samit….”Nacional necesitaba un “9” y Daniel Campos se jugó por mi”.
Los años que no se olvidan: Almagro, Nacional y Colonia Harriague, mientras el desencanto tiene con ver con Salto Uruguay, “porque fue mi peor año y nunca me hallé en Salto Uruguay. De las cosas que no quiero recordar”.
El “Carre” Filippini.
El mecánico del gol.
Los 38 años.
Ahora que va colgando los tarros, aunque se aventura en el “chiveo” que vendrá.
El “Carre”.
Mientras que el gol dejará en claro, que la añoranza también…. estará llegando…..