La prensa a contramano

El partido de ida ante Maldonado Interior en el Parque Dickinson, reflejó de hecho las limitaciones del Parque Ernesto Dickinson, a la hora de contemplar a quienes llegan para ejercer la función periodística. El número de cabinas limitadas, pero la dimensión de las mismas son parte de una aguda estrechez. Pero además, colegas imposibilitados de acceder a una cabina, frente a la realidad de ese número exiguo. En medio de la narración del partido, el relator tiró la bronca: “Trabajar aquí es una tortura”, sentenció sin más vuelta, para ultrajar los tímpanos próximos. No escuchó quien no quiso escuchar, porque el hombre se hizo oír…
Por lo demás, llegar a la zona superior de la Tribuna España, constituyó toda una proeza. La escalera en algunos casos cubierta por aficionados, dificultó la escala, hasta que la segunda decepción tocó el timbre: las limitaciones en la estructura de las susodichas cabinas.
De lo que no hay dudas asimismo, es la ausencia de comodidades básicas para los medios escritos. La inexistencia de un sector destinado, para quienes terminan desarrollando la función en condiciones no menos que penosas. Los neutrales de la Liga admiten que es una deuda pendiente y ese objetivo se enmarcan en planes puntuales que serán canalizados.







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