¿Por qué en Salto no existe un calendario de maratones?

Un par de fines de semanas atrás, cuando el Esc. Luis Alberto Avellanal, acudió a una maratón desarrollada en Chajarí (República Argentina). Tras el retorno a Salto, en un encuentro casual con EL PUEBLO, el atleta “naranjero” de fecunda acción en los últimos años si de estas instancias se trata, apuntó a que “éramos unos mil a la hora de la largada. ¿La verdad?, fue una fiesta”.
Real es que tanto el Esc. Avellanal, como algunos contados maratonistas salteños, cuando pretenden despuntar a la pasión por esta disciplina, no disponen de otra opción: relojear los calendarios niveles de otros medios y organizaciones, desde el momento que en Salto, el ausentismo es capaz de reinar.
Esa es la interrogante puntual: ¿por qué, en estos lares “naranjeros” no se rescata la maratón, como una posibilidad cierta de competencia? Salvo secuencias muy puntuales en el año, es real que Salto no contempla a quienes pueden ser parte de maratones.
AQUEL AYER…
Años atrás, muchos años atrás, sin que implicase la puesta a punto de calendarios, se transformaban en una alternativa. En una comarca como la nuestra con más de 100 mil personas y el deporte masificado, ¿es entendible no potenciar una especialidad como esta?
Cuando se han desarrollado en Salto, el brote de inscriptos es cosa concreta.
Nunca menos de 200 o 300. El número no deja de ser generoso y vital.
Pero además, en la ciudad otro no menor aspecto: los trazados disponibles. Costaneras, rutas, avenidas.
Pregunta: ¿por qué no la maratón de los barrios a través de todo el año, con puntajes acumulados y los atletas divididos en categoría? ¿De quién depende acometer este tipo de iniciativa?
¿Es tan complejo? ¿Tan a contramano? ¿Tan inviable? ¿O es proponerse y punto?.
La sensación que la balanza se inclina sin más trámite: es proponerse y punto.