¿Qué desencanto de no poder?

Ceibal-Saladero

En la fecha pasada, cuando Ceibal encontró el rumbo. Más allá de sus limitaciones ofensivas, frente a River Plate se le abrió el arco y llegó por tres veces. Por eso, recuperó terreno y esos 15 puntos habla de una chance de pelea, respecto al acceso a la zona de los play off, paso previo a la liguilla, que este año incluirá a cuatro equipos. Y es de los partidos que resuena, el segundo del Dickinson, porque Saladero no puede diluirse.
El riesgo en la zona del descenso y algún hilito de ilusión de cara a la tercera fase. Pero tendrá que ganar los 6 puntos y aguardar que quienes lo superan antes de la fecha de hoy, resignen unidades. No hay favorito. No lo hay.
Porque ninguno de los dos ofrece garantía, en la medida que la circunstancia lo requiere. Para colmo, Saladero sin Oscar Dávila, expulsado en la fecha pasada. Hay que calibrar al Ceibal que se propone asentar una imagen que revitalice su posibilidad. Caso contrario, se hunde en el desencanto de no poder.
Es un partido especial. Por eso de los barrios detrás.
Por el Ceibal. Por el Saladero. Por las ganas que pretenden seguir vivas. Y en lo posible, gozar de buena salud.







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