Selección, frustración y después… Ni crítica ni auto-crítica: ¿a nadie le importa un rábano?

En la pasada sesión del Consejo Superior de la Liga Salteña de Fútbol, algunas voces coincidieron en el lamento por la eliminación del combinado de mayores a manos de Tacuarembó. En el plano deportivo y en el económico, el final no pudo ser menos tortuoso: pérdida en los dos frentes. Colapso otra vez de un fútbol al que le cuesta prosperar en categoría de mayores a nivel de selección, a tal punto que data de la edición 1994 del Campeonato del Litoral, en que un Salto alcanzó la máxima distinción. Después…. el ocaso.
Lo cierto es que son 15 años sin predominancia “naranjera” en categoría de mayores. Y no es menos cierto que se trata de un torneo-chaucha, alevosamente desnutrido en su resonancia popular. Pero es lo que hay. Y aunque eso que hay es una sombra de aquellos torneos, es el termómetro a mano para comprobar quien es la vigencia y quien es el infortunio.
LA TUMBA DEL DICKINSON
Años atrás, en reportaje aparecido en EL PUEBLO, Marcos Erburo, Director Técnico él, subrayaba que el Dickinson es “poco menos que la tumba del fútbol salteño”, aludiendo a que jugando en casa, el porrazo deportivo se ha transformado en moneda corriente. El apunte de Erburo se abraza a la estadística, a los efectos mismos de fortalecerse como convicción.
Más de un colega de Erburo ha señalado que “el jugador salteño está desprovisto de jerarquía, cuando debe resolver situaciones más o menos extremas”. Por otra parte habría que admitir que a excepción hecha de Ferro Carril cuando empatando ante Atlético Fernandino fue Campeón del Interior en el Dickinson, el peso de la adversidad ha sido abrumador y concluyente.
¿Y LA AUTO CRITICA, QUÉ?
Pues bien. Queda en claro que algunas voces se acumularon, para el lamento frente a la nueva frustración. Pero las decepciones guardan relación con lo que acontece en los últimos años, cuando la zancadilla pasa a consumarse: el ausentismo de la auto-crítica o la crítica a secas. Por qué Salto otra vez sin prosperar?. Por qué lo que ganó afuera lo perdió adentro?. Cuál fue la responsabilidad de Luis Cavani y Eduardo Mazzarino?. Qué responsabilidad le cabe a los jugadores?. Cuáles fueron los errores tan gravitantes como decisivos?. Por qué los jugadores del Campeón del Interior, Ferro Carril, no fueron parte de la selección?. Por qué la Liga no agotó las gestiones para que Vera alistara?. Por qué la escasez en la venta de entradas a los partidos donde Salto fue local?. Por qué ya no más excursiones cuando Salto afronta sus juegos en condición de visitante?. Por qué un entorno tan gris y escuálido con respecto a esta última selección?. Tantos porqué…. y cuántas respuestas?.
… Y SI NO INTERESA,
PARA QUE SE JUEGA?
Por momentos, o por grandes momentos, la sensación parece inequívoca: que a la selección le vaya bien o le vaya mal, parece poco importarle a la gran mayoría. Es el combinado que trasciende en el interés de los neutrales y pocos más. Para los jugadores y técnicos del medio…. el fuego ya no es el mismo. O sea: la selección no desvela, no quita el sueño, no genera el amanecer de las sonoras y elocuentes palpitaciones. Entonces si no interesa, para que Salto lo juega?. Si para colmo, tampoco parece convertirse en vidriera para la venta de futbolistas.
La selección se fue por el túnel del olvido rápido, del mediático. Los penales implicaron el naufragio. La auto crítica en tanto, un resorte de la imaginación. Si la selección importa un rábano, todo lo demás… qué puede importar?.
-ELEAZAR JOSE SILVA-