¿Qué precio tiene el carnaval?

¿Qué precio tiene el carnaval?

El área de acceso restringido con entrada paga

Hace casi una década, cuando la entonces Comisión Honoraria de Fiestas y Eventos de la Intendencia Municipal de Salto, durante la administración del colorado Eduardo Malaquina, decidió hacer un “Corsódromo” en la zona portuaria, erradicando los tradicionales desfiles por la calle Uruguay y cobrando la entrada para que la gente pudiera participar de la máxima fiesta popular de nuestra cultura, hubo muchos cuestionamientos que provinieron de diferentes sectores de la población, entre ellos, de las personas vinculadas a los diferentes conjuntos de carnaval, especialmente de las murgas, que no estaban de acuerdo con la iniciativa, aunque igual marcharon por aquel intento de encorsetamiento del carnaval que duró poco.

En ese momento, año 2002, la población asistió en forma masiva porque era la única chance de poder disfrutar del carnaval. Aunque los organizadores no pudieron salvar muchas de las falencias que presentaba ese lugar, particularmente, lo referido a las tribunas de madera que no aportaban garantías de estabilidad, la carencia de contar con carros de sonido que agilizara la pasada de los conjuntos, entre otros aspectos que ameritaron que paulatinamente, la gente dejara de asistir al lugar.

Los comerciantes del centro de la ciudad habían puesto el grito en el cielo porque perdían fechas particulares en las que podían tener buenas ventas, y así, un sinnúmero de situaciones que ayudó para que los organizadores adoptaran la idea de desistir de un lugar especialmente establecido para el desarrollo de los espectáculos de carnaval.

Tras esto, los desfiles volvieron a la calle Uruguay pero el público ya no tenía el mismo entusiasmo. Había quedado algo desorientado luego de tantos cambios de espacio y no se acostumbraba a volver al centro. Entonces acá el carnaval volvió a levantar polémica, esta vez, por si se tenía que regresar a los desfiles por el centro de la ciudad.

Uno de los argumentos que daban lugar al debate público, era la comodidad a la que accedía la gente al poder mirar el espectáculo desde una tribuna, sentada y con una panorámica que le permitiera observar ver lo que estaba pasando. Esto llevó a que la misma administración municipal, antes de terminar su mandato, decidiera cobrar las sillas que colocaba en calle Uruguay a un costo muy accesible para el público. Y aquí volvieron los cuestionamientos.

Pero el carnaval despierta la idiosincracia de la uruguayez y nos da pie para que empecemos a discutir por todo lo que tenemos al lado. Por eso, fue que esta vez, cuando las autoridades de la Comisión de Eventos Populares de la Intendencia de Salto, decidieron implementar el cierre de dos cuadras del desfile por calle Uruguay para especular con la posibilidad de ofrecer un espectáculo diferente y ofrecer a su vez dos maneras distintas de apreciar el carnaval, otra vez sobrevino el debate.

Ahora, encarnado en si es correcto que la Intendencia de Salto, que organiza y financia el desfile de carnaval, se permita cerrar dos cuadras del tramo en que se realiza el recorrido del evento y cobrar la entrada.

Esto, por supuesto, generó opiniones dispares e incluso reveló que la propuesta ya existía en el seno de la ex Comisión de Carnaval de la administración del frenteamplista, Ramón Fonticiella, pero según pudo saber EL PUEBLO la misma fue vetada por el ex intendente, debido a que “se estaba en año electoral y si el resultado era negativo el hecho podía perjudicarlo en la campaña electoral”.

Aunque si bien hay aceptación por parte del público, que en las dos oportunidades en que se llevaron a cabo los desfiles por calle Uruguay, colmaron estos lugares, además del contento de los comerciantes que están involucrados en esa zona y de las ganas de participar que tienen los que no lo están, la pregunta surge ¿es correcto que la Intendencia que financia el desfile de carnaval con el dinero de todos los contribuyentes, cobre la entrada en dos cuadras de las 9 que tiene el evento?

Para esto, EL PUEBLO consultó a la gente, a los involucrados y a los que alguna vez estuvieron relacionados con la organización, con la finalidad de conocer cuáles son los distintos puntos de vista que se tejen sobre este hecho. Una vez más, el carnaval, parte esencial de nuestra cultura, vuelve a ser centro de la polémica.

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El Corsódromo “Aquilino Pío” en el 2002 tuvo sus cuestionamientos

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Los momentos previos a cada desfile comienzan desde las primeras horas de la tarde

 

-Marcelo Rodríguez de Ávila, ex presidente de la Comisión de Carnaval de la Intendencia de Salto

“Fonticiella no me dejó implementar el cierre de calles porque era año electoral y podía caer mal”

2-4Según reveló a EL PUEBLO el titular de la entonces Comisión de Carnaval de la Intendencia de Salto durante el período de gobierno del Frente Amplio, Marcelo Rodríguez de Ávila, el hecho de cerrar dos cuadras calle Uruguay cobrando entrada “está muy bien hecho”, destacando que se trata de “ofrecer dos propuestas al público de cómo observar el carnaval”. A su vez destacó que el mismo “está muy bien implementado”.

Además reveló que “ese es un proyecto que tenía cuando era presidente de la Comisión. Pero Ramón Fonticiella, no me lo dejó hacer porque era un año electoral y decía que iban a llover las críticas, y que él temía que fuera un tema muy controversial y no me lo permitió. La idea que yo tenía no era cerrar y cobrar una entrada, no era hacer plata con esto. Sino que la gente que quisiera ir y estar tranquila, pudiera hacerlo. Y que evitaran tener que soportar cosas como que te pasen por detrás y te roben hasta lo que tenés arriba de la mesa, como cuando estás sentado en algún comercio y como ha pasado en más de una oportunidad”.

El ex titular de la comisión municipal dijo que está de acuerdo con que “en dos o tres cuadras” se lleve a cabo el cobro de una entrada, pero hacer “la mayoría del desfile gratis”. Admitió incluso que a su juicio esta decisión “está muy bien implementado porque con apenas 40 pesos accedes a una silla. Pero si vas a otro lado, pagás mucho más caro por una mesa, y no apreciás el desfile de la misma manera”.

Reiteró que se trataba de un proyecto que él, en su calidad de presidente de la Comisión de Carnaval de la Intendencia durante la administración de Ramón Fonticiella, quiso impulsar pero dijo que “no me dejaron”. Sostuvo que creo que hasta el momento esto se ha instrumentado “de buena forma”.

Y ante las críticas de algunas murgas dijo que el desfile de carnaval “lo financia la Intendencia, pero lo pagamos todos igual. Y la Intendencia por su parte también ayuda a las murgas porque les presta el Parque Harriague y no les cobra un peso, y ellos deciden cobrar 50 pesos la entrada”. Y se preguntó ¿pero hasta cuándo la Intendencia es la que tiene que financiar todo el carnaval? Por eso creo que está bien que se genere estas dos ofertas de ver el espectáculo y el que quiere verlo mejor que lo haga pagando”.

SANCRISTÓBAL DE ACUERDO

Por su parte, el presidente de la Asociación Salteña de Actores de Carnaval (ASAC), Mario Sancristóbal, dijo a EL PUEBLO sobre este asunto que “aquí se dieron dos opciones. Se le dijo a la gente, bueno, si querés sentarte en otro lugar que es más cómodo que en otros lugares a un precio accesible, hacerlo; contra la opción de verlo parado con los inconvenientes de estar en un lugar entre una muchedumbre”.

Destacó por otra parte que el hecho que la Intendencia haya cerrado dos calles cobrando la entrada “esto fue una prueba porque se piensa extender por más calles sobre todo para poder realizar bien un concurso de comparsas”.

“Estaría bueno que el carnaval pudiera autosolventarse en al menos un 50 por ciento”, dijo. Porque hasta ahora “ha sido todo lo contrario”.

Y dijo que “más allá que el Gobierno haya sido el que cerrara las calles y que encima cobre un dinero para poder ver el carnaval, por el momento ha sido aceptado por la gente y eso es importante”, comentó. Añadió que este tipo de decisiones “merece una discusión que tiene que darse”, indicó el presidente de ASAC, Mario Sancristóbal.

Aunque dentro de la gremial se alzaron voces diciendo que “no querían desfilar en un carnaval privatizado”. Sin embargo, todos los conjuntos que están afiliados a ASAC terminaron participando del desfile y a ellos “se les dijo que si podían cobrar entrada al parque en las noches de concurso, por qué no podía cerrarse la calle y cobrar una entrada más barata que la que ellos cobran por el concurso de las murgas”, según informaron a EL PUEBLO integrantes de la Comisión de Eventos.

Para los organizadores haber cerrado las dos calles del desfile “está espectacular”

2-5No obstante, el integrante de la Comisión de Eventos Populares, de la intendencia de Salto, José Ramón Rinaldi dijo que “la gente no quiere que cerremos solo dos cuadras, sino que nos pide que cerremos toda calle Uruguay. Creo que la expresión de la gente es lo que más importa porque nos quiere decir que está de acuerdo con la decisión que tomamos y que la apoya”.

Rinaldi afirma que la gente le pide que la calle Uruguay en los días de desfile sea cerrada “de plaza a plaza, porque es mucho mejor, no hay gente molestando y pueden apreciar bien el espectáculo”.

Mientras que advirtió que para los integrantes de la Comisión de Eventos Populares de la Intendencia de Salto fue “muy positivo”.

Foto: Edición de EL PUEBLO del 11/02/2002 en cuya portada luce el hoy presidente de ASAC, Mario Sancristóbal en pleno desfile por el corsódromo

A su juicio, y rememorando experiencias anteriores, Rinaldi opinó que el Corsódromo “fue lo mejor que se hizo”. Pero pese a esto, “no se siguió  adelante porque la decisión dependía de los gobiernos de turno”.

Señaló en ese sentido que Eduardo Malaquina “no siguió” la idea del corsódromo y el Frente Amplio tampoco. “El Frente (Amplio) ni lo tocó y no quiso hacer nada, aunque tampoco quiso hacer nada”, añadió.

Aunque destacó que en este período de gobierno la comisión que integra “hemos recibido de este gobierno municipal un apoyo que no lo teníamos años atrás, creo que se jugó con nosotros por esto porque puede tratarse de una medida profundamente antipática, pero para muchísima más gente creo que fue lo más acertado”, acusó.

“Yo creo que esto que hicimos (de cerrar dos cuadras la calle Uruguay) está espectacular y creo que la gente también lo considera de la misma manera”, expresó.

Existen opiniones favorables sobre el cierre de las calles en el desfile aunque igual surgen las quejas

Según un sondeo que realizó EL PUEBLO entre distintas personas que concurrieron al desfile, la mayoría piensa que “lo ideal” sería que “todo el evento mantuviera las mismas características con la calle cerrada, más iluminación y que se prohibiera a los más chicos tirar espuma” a los conjuntos que participan del evento.

Aunque las quejas por la “limitación del lugar” genera opiniones dispares entre quienes fueron y pudieron entrar, entre los que se quedaron afuera porque no pudieron comprar sillas a tiempo y entre aquellos que lisa y llanamente no fueron.

MARÍA, 37 AÑOS

“Hace más de tres años que no voy al carnaval. Vivo por calle Sarandí, cerca del centro y tengo dos hijos chicos. La última vez que fui al desfile lo hice sola. Es que mi esposo estaba trabajando y quise salir con los nenes. Me quedé parada durante horas en la esquina de Sarandí y Uruguay y pasé mal”, cuenta María que fue entrevistada por EL PUEBLO para saber su opinión sobre la “vía blanca” que instaló la Intendencia en dos cuadras del desfile.

“Estaba con los nenes, y dos tipos me robaron la cartera en un descuido. Comenzaron a juntarse y se pusieron cerca de donde estaba yo y en un momento hacían como que se peleaban y me la manotearon, me llevaron la plata, lo documentos y hasta las llaves de mi casa. Denuncié el hecho a un policía que estaba ahí y me dijo que no podía hacer nada. Entonces tomé la opción de no ir más al carnaval, más allá que es una fiesta para todo público, creo que ese es el problema, va cualquiera y los que queremos pasar bien, terminamos pagando”, dijo María.

GONZALO, 43 AÑOS

“Soy del Cerro y si bien hace algunos años que no iba al carnaval, porque vivo un poco lejos y estaba a pie, el otro día fui a la parte privada y la verdad que me encantó. Ojalá hicieran siempre así, de cobrar una entrada que nos permita poder participar a todos en paz y con alegría”, dijo a este diario, Gonzalo que trabaja en un comercio en el centro de la ciudad.

“Tengo una hija que le gusta mirar las comparsas. Como era muy chica, la mirábamos en la televisión (por cable) porque la madre y yo no nos animábamos a llevarla. Ahora fuimos y la verdad que pasamos bárbaro. Valió la pena pagar la entrada”, comentó Gonzalo.

HÉCTOR, 58 AÑOS

“El otro día fui al carnaval con mi señora porque mi nieta bailaba en una comparsa. Queríamos verla y estar cómodos y para eso quisimos ir a la parte privada. Pero cuando llegamos nos dijeron que no había más lugar, le dije que le pagaba por estar parado igual, pero nos dijeron que ya estaba todo vendido. La verdad, me dio mucha rabia. Porque yo quise entrar pagando, y pude observar que había lugares libres, parado detrás de las sillas”, denunció este hombre a EL PUEBLO.

Dijo asimismo que “estoy de acuerdo con que te puedan dar la oportunidad de mirar el carnaval sin tener problemas y sin que te molesten los indeseables. Pero tampoco me gusta la idea que la comodidad de unos pocos llegue al punto de la incomodidad de muchos otros. Porque éramos muchos los que queríamos pagar para estar tranquilos y los organizadores no nos permitían hacerlo y nos condenaron a estar un rato nomás porque había tanto barullo que nos terminamos yendo enseguida”.     

LOS COMERCIOS

Los comerciantes que se ven incluidos en la zona cerrada del desfile del carnaval, están de acuerdo con la medida y destacan que esto tiene aspectos positivos para el espectáculo en sí, y para el desenvolvimiento del comercio apostado en la zona.

“Nos parece que fue un acierto de la comisión de eventos de la Intendencia hacer este carnaval con el cierre de estas dos cuadras, porque la gente que viene acá se siente mucho más tranquilla, sabe que no va a tener inconvenientes y que podrá disfrutar del desfile sin que nadie los moleste”, dijo un comerciante de la cuadra de Uruguay al 600.

“Es que siempre teníamos el mismo problema, le cobrábamos a la gente un precio por la mesa y a veces terminábamos llamando a la Policía, porque se metía gente que les sacaba las cosas de las mesas y eso corre al cliente y nos perjudica a los que queremos trabajar”, opinó.

Dice que habría que estudiar la posibilidad para una próxima ocasión de que “todas las cuadras de calle Uruguay donde haya comercios con mesas” tendrían que cerrarse porque así la gente disfruta, el comercio trabaja y reina la tranquilidad en todo el espectáculo. Al tiempo que otro comerciante consultado por EL PUEBLO para este informe, dijo que en su caso no está incluido en la vía blanca y los problemas con los que debe lidiar “son importantes”. Aduce que “hay inseguridad y que la policía no da a basto”.  En ese sentido, afirma que “tendría que haber el mismo nivel de seguridad para todos los comercios y ojalá en los próximos carnavales nos contemplen a los que estamos en Uruguay al 900 con la calle privada para trabajar tranquilos”.