“Aprendí más escuchando a la gente que lo que pude enseñar”

“Aprendí más escuchando a la  gente que lo que pude enseñar”

Con Gustavo Adolfo Izaguirre Laus, su experiencia como misionero cristiano
ace 2 años fue llamado como misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) para hacer un trabajo voluntario de tiempo completo.
Gustavo Adolfo Izaguirre Laus (22) comparte que “el trabajo voluntario de un misionero consiste en ayudar a las personas a desarrollar más fe en Jesucristo y mostrarles una manera de vida que si la seguimos nos hará personas más unidas y felices”
La misión tiene una cierta organización que ayuda y facilita el trabajo.
Su lugar de labor fue Recife (Brasil) donde conoció la realidad de la pobreza en las favelas, situaciones que jamás pensó vivirlas de cerca.
Hoy siente que aprendió mucho de la gente y está agradecido con la intención de retomar su vida y continuar con sus estudios.
En la misión contó con la guía de un presidente de misión y su esposa en la intención de cumplir con cada consigna planteada.
Cada joven misionero cuenta con su horario de estudio…ejercicio de proselitismo y también tiempo para hacer servicios a personas que necesitan, como por ejemplo ayudar a construir una casa u otros servicios de utilidad.
Gustavo Adolfo recuerda como el barrio de su niñez al Zona Este y fue allí que se vinculó a la iglesia junto a su familia y en la actualidad es el único que continúa con la vida religiosa.

La Iglesia de los Mormones cuenta con misioneros en casi todos los países del mundo.
“Cuando salimos no sabemos qué parte nos puede tocar, puede ser cualquier lugar.
En los Estados Unidos es donde resuelven donde puede ir cada uno y ser verdaderamente útil”.
Los misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o misioneros mormones son los representantes oficiales de esta iglesia y los autorizados para las labores proselitistas alrededor del mundo, por un período de dos años, en el caso de los misioneros varones y un año y medio en el caso de las misioneras. La iglesia se distingue por una de las obras misionales modernas más activas, con más de 65.000 misioneros a tiempo completo en el mundo.
La mayoría de los misioneros de la Iglesia son jóvenes de entre 18 y 25 años y son asignados a una misión específica (o área geográfica) que está generalmente lejos de su hogar.
Los misioneros mormones no reciben un salario durante su servicio misional y la mayoría son apoyados económicamente por ellos mismos o por sus familias.
A lo largo de la historia, la iglesia ha enviado a más de un millón de misioneros a todas partes del mundo.
“LA MISIÓN ME ENSEÑÓ
A COMPRENDER A
LAS PERSONAS”

- ¿Con qué edad fue llamado para misionar?
-“Tenía 18 años y a raíz de los controles médicos que debí hacerme se atrasó un poco y salí a los 20 años”.
Era algo que yo quería pero la decisión no fue fácil… durante dos años no podemos ver a nuestra familia.
Debemos desprendernos de nuestra vida para poder ayudar a otros.  Sí podemos comunicarnos vía e mail y por skype dos veces en el año; en el Día de la Madre y Navidad. Pude aprender a ponerme en el lugar de los demás”.
La idea es poder mostrarles a las personas un camino mejor, que nos ponga más cerca de Dios
Fue difícil pero puedo decir que aprendí muchas cosas que de otra forma no podría”.
Las reglas que se establecen en la misión permiten cumplir con los objetivos como misioneros.
“Al principio yo quería enseñarles y luego me di cuenta que la gente tenía cosas para compartir y que debía aprender a escucharlas”.
-¿Dudó en ir en los momentos previos a su viaje?
-“No dudé pero si me preocupé porque conocía poco de Brasil y hasta ese entonces no había escuchado acerca de Recife.
La pobreza de las favelas allí es mucho más dura de la que podemos ver aquí.
Son realidades que nunca había imaginado… gente muy necesitada, discapacitados sin ayuda, con hambre.
Es en esos momentos que comenzamos a valorar lo que tenemos y me di cuenta que aquí en Salto en verdad, somos privilegiados”.
-¿De qué forma tratan los misioneros de mantener entre sí una buena convivencia?
– “En la misión tenemos varios compañeros y varias áreas…vamos cambiando.
Se hacen transferencias cada seis semanas y es el mínimo tiempo… en mi caso tuve seis meses en una sola área.
Tuve compañeros norteamericanos y brasileños, lo que me sirvió para perfeccionarme en el idioma.
La convivencia es lo más complicado, pues tenemos diferentes culturas si bien tenemos ideas y objetivos en común.
Después de los seis meses de misión fue cuando realmente pude dedicarme más”.
Gustavo Adolfo, a pocas semanas de su retorno tiene previsto terminar el Bachillerato y seguir la carrera de Psicología y a nivel religioso colaborar en los llamamientos (también son actividades voluntarias).
¡Soy Joven! “Tenemos aún muchas oportunidades de aprendizaje en la vida, pues estamos comenzando.
Debemos intentar no repetir errores que hemos visto en nuestros padres o en nosotros mismos y de esa forma mejorar nuestra vida”.
María Fernanda Ferreira







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...