“El hombre debe hacer algo para detener el proceso de calentamiento global” afirmó el Lic. Julio C. Lagomarsino

“El hombre debe hacer algo para detener el proceso de  calentamiento global” afirmó el Lic. Julio C. Lagomarsino

Julio César Lagomarsino, Licenciado en Biología con especialización en Ecología, realizó días atrás una interesante exposición sobre Cambio Climático y Calentamiento Global, concretando un evento impulsado por el Club de Leones Salto Ayuí.
En diálogo con EL PUEBLO, el mismo manifestó que “la exposición consistió en brindar información precisando un poco más lo que tiene que ver con la diferencia que existe entre lo que es cambio climático y calentamiento global. Pese a que se dan como términos sinónimos,  cambio climático y calentamiento global, conceptualmente son aspectos distintos y tienen diverso origen”.
Precisó el entrevistado que “el cambio climático no tiene un origen vinculado a las acciones del hombre o sea que es totalmente no antropogénico, mientras que el calentamiento global es un fenómeno natural en la tierra y sí puede ser impactado por las acciones del hombre. Es donde el hombre está interviniendo para que el calentamiento global pueda agravar las situaciones que se puedan estar dando con el cambio climático”.
Agregó respecto a la charla que “pasamos la parte de un documental para mostrar fundamentalmente cual es el cambio climático y lo que en este momento, desde el punto de vista del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, puede estar significando la situación que estamos viviendo y los llamados de alerta que se están haciendo constantemente”.
“Por último, expusimos algunas ideas en cuanto a las estrategias que entendemos deben seguirse para de alguna manera contrarrestar la influencia del hombre en el cambio climático y adoptar posturas que conduzcan a resolver los problemas que no son manejables por el hombre dentro del cambio climático”.
LA CONDUCTA
DEL HOMBRE
Consultado sobre lo que se hace y lo que no debería hacerse por parte del hombre en ese plano, señaló: “El cambio climático trata de períodos de calentamiento y de enfriamiento que hay en la tierra desde hace miles de millones de años, prolongándose hasta nuestra época. Nosotros estamos viviendo lo que se llama la Quinta Edad Interglacial, o sea un período teóricamente de calentamiento después del último período de glaciación”.
“Pero lo que se está dando en estos momentos es que el hombre no puede manejar el calentamiento global, ya que depende de distintos factores  a nivel de la tierra, sus movimientos en la dinámica del sistema planetario, aspectos vinculados a los ciclos solares, etc. por lo que el hombre no ha tenido ni tendrá nunca nada que ver con ellos”, manifestó el entrevistado luego.
Al manejar una  estrategia, manifestó que radica en dos grandes posiciones: “Con respecto al calentamiento global, en el cual hay una incidencia decisiva del hombre por sus actividades en la tierra, sobre todo desde 1850, fecha de la Revolución Industrial y Tecnológica, el hombre debe hacer algo para detener el proceso. Por ejemplo, minimizar la emisión de dióxido de carbono, de vapor de agua y una serie de aspectos que tienen que ver con el Metano y los óxidos de nitrosos que se producen a partir de la fermentación y de la descomposición de materiales orgánicos y que por acumulación han venido creciendo por efecto de la civilización y la incidencia del hombre en todo lo que tiene que ver con la vida en la sociedad”.
LAS REACCIONES
ATMOSFÉRICAS
“Pero los demás aspectos hay que cubrirlos con otros procederes”, prosiguió Lagomarsino haciendo hincapié “en la necesidad de capacitar al hombre y a la comunidad para enfrentar los cambios climáticos y adaptarse a los mismos. Porque, por ejemplo, los huracanes van a seguir existiendo y mientras no reduzcamos el dióxido de carbono, el metano y otros elementos que son gases de efecto invernadero, las reacciones atmosféricas van a ser cada vez más críticas. Entonces los huracanes van a aumentar de potencia, los tornados van a seguir aumentando sumándose aspectos no manejables por el hombre como las erupciones volcánicas, los Sunami que dependen del movimiento de las placas tectónicas. Todo eso va a complicar y ahí creemos que es necesario capacitar a la población del mundo a que enfrente situaciones tales como inundaciones, huracanes, destrucciones y otros. Estoy diciendo que las enfrente y minimice los daños que se le producen a la humanidad, o sea que en lugar que haya un centenar de miles de muertos que se abata el número a la mínima expresión, que en lugar que la destrucción arrase con poblaciones enteras, pueda minimizarse. Pero ese es un proceso de adaptación para lo que la gente debe ir capacitándose”.
Agregó que “esa es una obligación de la comunidad y por supuesto de las autoridades de cada uno de los países de las regiones del mundo”.
INFORMAR A
LA COMUNIDAD
Respecto al futuro y los cambios a los que se refiere, el disertante enfatizó que “todo depende de que conciencia tenga el hombre, pero tampoco se puede pedir a una humanidad impactada por distintos factores, que tome acciones si no entiende cual es el problema.
Entonces, la comunidad debe ser informada correctamente para que pueda tomar decisiones correctas. Pero también hay urgencia de hacer algo y desde ahora, porque algunas de las premoniciones hablan de que pasará si llegamos al 2050 y no se hicieron ciertas previsiones, no se redujeron las emisiones de gases de efecto invernadero. No hace mucho se reunieron los integrantes de G8 y hablaban que para el 2010 ó 2012 se debería bajar un 2% las emisiones, lo que no es suficiente”.
“Pero si no empezamos por hacer algo, va a llegar el momento en que lo que hagamos no sirva para nada. O sea que todo lo que hagamos especulando y dejando correr el tiempo, es nada más que agravar perspectivas para el futuro. Entonces, es necesaria la adaptación más esa acción inteligente y razonada que el hombre tiene que hacer, no esperando que lo hagan las autoridades, es fundamental”.
Lagomarsino se refirió a “lo que puede y debe hacer cada uno en su casa, con los residuos de su casa, con encender una lamparita dos horas menos por día está haciendo, ya que aunque parezca poca cosa es mucho si todos hacemos lo mismo”.
En otro orden de cosas, Lagomarsino hizo referencia a que “la mayor cantidad de acontecimientos catastróficos por llamar de alguna manera los fenómenos naturales, se dan en el Hemisferio Norte. Allí se producen cantidad de tornados y huracanes en un período, los que afectan año tras año las mismas regiones y las mismas zonas”.
“En el Sur hay menos –agregó- y hay una explicación muy simple y rápida. Basta observar que hacia el Sur del Ecuador hay mucho menos tierra que al Norte y por lo tanto la densidad de población es mayor, más allá que ello va cambiando porque en América del Sur la población crece, lo mismo que en Africa. Pero del Ecuador hacia arriba están Estados Unidos, Alaska, Europa, Liberia, China, Japón, India, todos sumamente poblados”.
Señaló entonces que “esa incidencia hace que el aumento de los valores de los gases de invernadero sean mucho más severos que en el Sur. El IPCC tiene su vaticinio, porque en el 2004 hubo un gran huracán en la zona de Curitiba, a 2 mil kilómetros al Sur del Ecuador, arrasando muchas zonas.  Y ello puede venirse más hacia el Sur en medida que el tema no se pueda corregir y entonces que la zona del Río de la Plata sea pasible de efectos meteorológicos mucho más severos en el futuro, no se puede descartar”.
¿Los resultados de las medidas que se tomen para corregir la acción del hombre requerirán mucho tiempo?
“Los gases de invernadero que producen esas situaciones ya están en la atmósfera y el tema es ahorrar para el futuro, porque lo que está en la atmósfera va a seguir estando allí e influenciando en la situación. Por eso debemos seguir esperando tornados y huracanes más severos que los de ahora. Y la adaptación importa para minimizar los daños humanos o de las comunidades urbanas o de las organizaciones humanas. Lo que no se puede pensar es que se van a cortar de la noche a la mañana”.
Concluyó expresando sobre el particular que “el IPCC vaticina que si en el 2050 no conseguimos abatir algunos de esos valores en forma muy evidente, ya estaremos llegando a un punto de inflexión y de no retorno y ahí las situaciones serán catastróficas para el futuro”.
TRABAJO CON
RESPONSABILIDAD
“Lo positivo es que tenemos 40 ó 50 años para pelear esta batalla. Todo depende si asumimos la responsabilidad o seguimos creyendo que todo es una invención, que es una improvisación o que responde a intereses puramente corporativos de otros órdenes. Y no se descarta que haya tales intereses, porque la información ha sido deformada por esas grandes organizaciones interesadas, por ejemplo que el petróleo, el gas y la hulla sigan haciendo sus estragos”.
“Para mitigar las consecuencias a futuro no hay más remedio que bajar la concentración de gases de invernadero que hay en la atmósfera y no hay otro camino”, afirmó más adelante el entrevistado para concluir en que “así como yo destaco la importancia de realizar las acciones que conduzcan a reducir los gases de efecto invernadero, hay que empezar a trabajar en ello hoy seriamente, con responsabilidad moral y ética. Pero aparte, hay que considerar que nosotros no vamos a sufrir esa situación, por lo que no sería un gran gesto nuestro hacia las generaciones futuras, con nuestros hijos, nietos y bisnietos, muchos de los cuales ya están acá”.
“Una de las grandes formas de atacar este problema es acudir a la educación ambiental de las jóvenes generaciones, educando al niño y al adolescente sobre el particular, lo que es responsabilidad de los gobiernos. Por ello la educación ambiental es un tema crítico y es apostar a esas generaciones a las que nosotros les vamos a legar un mundo que si seguimos las perspectivas de hoy, no será nada bueno”, terminó expresando el entrevistado.







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