“Estoy convencida que aquel que quiere salir adelante puede”

“Estoy convencida que aquel que  quiere salir adelante puede”

Nació en un hogar humilde del barrio La Tablada y desde muy chica tuvo bien en claro que quería superarse- incentivada por su familia y también por su naturaleza interior.
Daniela Alexandra Giménez González cursa hoy segundo año de Profesorado de Biología y ha reafirmado su vocación por la docencia.
Su historia de vida es inspiradora… una de esas tantas que se han plasmado en nuestro medio, con la finalidad de llevar aliento a los que dudan de sus capacidades y creen que no todo es posible.
Pese a todas las dificultades que ha pasado en su vida no pierde de vista su proyecto de vida.

“Me crié en La Tablada, en una familia de bajos recursos… vivíamos en una casita de chapa.
Luego accedimos a una cooperativa de viviendas Escobita impulsada por Dora Paiva (figura emblemática del barrio y principal benefactora).
A raíz de este logro nuestra calidad de vida mejoró… la casa de chapa se nos movía con las tormentas… pasar a una de material fue un paso muy importante.
Con mi familia luchamos siempre… la cooperativa es de ayuda mutua” – comenzó señalando la protagonista de este ¡Soy Joven!
Junto a su madre, padre y siete hermanos fueron subsistiendo…su progenitor un trabajador zafral y su madre en un primer momento se dedicó a sus niños, pero luego la situación la llevó a tener que trabajar también.
A medida que los niños fueron creciendo, se fueron haciendo cargo de la casa y al mismo tiempo todos estudiaron, culminando 3er. año del Ciclo Básico.
“Luego seguí yo, pues mis hermanas abandonaron definitivamente los estudios.
Siempre fui una alumna excelente… en la escuela logré un sobresaliente casi todos los años y en el liceo obtuve notas altas.
El bachillerato lo hice en el Ipoll y no fui tan destacada… mi rendimiento bajó un poco pero igual pude terminar” – subrayó.
Luego siendo una adolescente muy joven se puso de novia y al poco tiempo esperaba su primer hijo.
“FUI MADRE ADOLESCENTE, PERO IGUAL SEGUÍ
ESTUDIANDO”

El ser madre la sorprendió a muy temprana edad, pero ello no impidió que siguiera el camino hacia la formación.
“Rendía de a dos o tres materias por año, pues las cosas se complicaron… también trabajaba y participaba de actividades comunitarias, brindando clases de apoyo escolar a niños necesitados”.
Al terminar su bachillerato ya se encontraba esperando a su segundo hijo.
Posteriormente se inscribió en el Cerp para cursar Profesorado de Biología… ese año debió hacer un impasse para dedicarse a su bebé.
“Hace poco tuve mi tercer hijo y pasamos por una situación bastante complicada porque nació con un problema de salud y lo tuvieron que intervenir quirúrgicamente a pocas horas de vida…fue un golpe duro porque nos trasladaron a Montevideo con mi esposo Fabián y no sabíamos cómo iba a seguir el proceso.
Mis compañeros y profesores del Cerp, me apoyaron en todo momento y estuvieron pendientes.
Gracias a Dios, todo salió bien… su recuperación fue un milagro.”
A pesar de todas las carencias que experimentó en su niñez, siempre tuvo abrigo y un plato de comida en la mesa.
Confiesa que mantiene fija su meta y el convencimiento de quien desea en verdad salir adelante, puede.
“UN ADOLESCENTE
NO PUEDE DECIDIR
POR SI MISMO ABANDONAR
LOS ESTUDIOS”

Con respecto a la temática del estudio, reflexiona que en la actualidad el porcentaje de pobreza en nuestro país ha disminuido pero se nota en los diferentes ámbitos que la mayoría de los jóvenes va dejando de lado sus sueños porque “de alguna forma se sienten cohibidos por la sociedad
A medida que los jóvenes van creciendo la familia les da demasiada libertad y se les va dejando tomar decisiones que no les compete, porque un niño de 13 años no puede decidir no ir más al liceo.
Los padres son los responsables de poner los límites.
El secreto está en educar y los hábitos de estudio que se tienen que formar desde la base”.
“CREO QUE LA MAYORÍA DE LOS EMBARAZOS
ADOLESCENTES NO SE DAN POR FALTA DE INFORMACIÓN”

-¿Y qué reflexión hace al haber sido madre adolescente?
-“La mayoría de las chicas que quedan embarazadas jóvenes – en las cuales me incluyo – no es por falta de información porque es lo que abunda hoy en día.
Creo que desde que somos niñas nos tienen que hacer ver que para traer un niño al mundo es necesario que la pareja se quiera y que haya cariño, amor y que tengamos cierta preparación que a los 17 años no la tenemos.
Creo que el tema pasa porque las adolescentes piensan que no van a quedar embarazadas, aunque no se cuiden”.
-¿Por qué Profesorado de Biología?
– “Primero fue Biología lo que me llamó la atención…luego la docencia… empecé dando clases de apoyo a niños con bajos recursos y recibía una pequeña beca y me di cuenta rápidamente que lo mío era la docencia… siento que puedo ayudar a las personas en esa etapa de sus vidas.”
En palabras de Daniela, La Tablada significa un montón de familias en las que se encuentran personas luchadoras que muchas veces son incluidas en el mismo grupo que infringe las normas.
Dora Paiva, ha sido su mentora y orientadora… una mujer filántropa a la que la gente del barrio acude cuando se presentan dificultades.
“En La Tablada es un símbolo… se preocupa mucho por la gente y ha sido la responsable de que el barrio saliera adelante”.
Daniela se ha empeñado en que la vida de sus hijos sea plagada de amor y diversión, pero donde también se hagan sentir los límites.
Ser Joven la lleva de la mano a seguir cumpliendo con lo que se ha trazado desde el principio y que en educar está la clave para que los jóvenes eviten a la droga y a todo aquello que los perjudica y puedan poner la mira en todo aquello que los lleve a tener una vida íntegra y feliz.

María Fernanda Ferreira







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