”Uno de los éxitos de la gestión es que hay una comunidad de docentes y estudiantes que están trabajando motivados”

”Uno de los éxitos de la gestión es que hay una comunidad  de docentes y estudiantes que están trabajando motivados”

Entrevista a Alejandro Noboa, Director de la R.N. de la UDELAR

Hace siete años realizábamos nuestra primera entrevista en este ciclo dominical de EL PUEBLO a pocas horas de ser elegido por la Asamblea del Claustro como nuevo director de la Regional Norte. Desde entonces, Alejandro Noboa ha realizado una tarea destacada al frente de dicha institución, y ante una nueva instancia electoral, es tiempo de balances.
- ¿Qué balance realiza de estos siete años?
- Han transcurrido con bastante trabajo que empezó con una primera etapa, fundamentalmente de equipamiento de las instalaciones de la Regional. No tenemos que olvidarnos que no teníamos sillas en el salón de actos ni en los salones para los alumnos. Es decir, había un conjunto de carencias producto de la propia crisis que había menguado los presupuestos públicos y que después de construido el edificio en el año 2001, no dio tiempo a equiparlo y amueblarlo como correspondía. Entonces, la primera etapa prácticamente fue la pelea por eso y tratar de ir haciéndolo de forma racional y que de alguna manera cumpliera con las necesidades que estábamos teniendo hasta ese momento.
Simultáneamente se trabajó en la concreción de un plan de desarrollo que de alguna manera diera cuenta de discusiones que se habían dado en el año 2000 y 2001, que incluso se había formulado un plan de desarrollo para ese quinquenio pero que no había tenido la oportunidad de concretarse. Ahí había algunos criterios rectores como el fortalecimiento de las carreras existentes y la generación de alternativas nuevas, que fue un poco las líneas que trabajamos.
Concretamente se logró completar las carreras del área agraria, que era una deuda que la Universidad tenía desde hacía 25 o 30 años, donde teníamos 1º y 2ª año en Salto y 4º y 5º año en Paysandú. Solamente restaba 3º que había que ir a Montevideo a cursarlo, lo que generaba ciertas complicaciones para el alumnado. Incluso para tomar la preferencia, porque la gente ya decidía entre quienes elegían Agronomía o Veterinaria, antes que hacer 1º y 2º y después tener que irse, se decidían directamente irse a Montevideo. Ese fue uno de los logros importantes, sobre todo para esta parte de la región.
- ¿Esas decisiones adoptadas dentro de un marco descentralizador de la Universidad de la República?
- Efectivamente, lo que se consolida después con una decisión política a nivel del Consejo Directivo Central (CDC) que resuelve en el año 2009 establecer un programa para el desarrollo del interior, o sea, el desarrollo de la universidad en todo el país. Eso fue plasmado después en lo que fue este último quinquenio donde el Parlamento resuelve aprobar la propuesta que daba la Universidad de desarrollo en el interior y asignar todo el crecimiento del presupuesto universitario al plan de obras y al desarrollo de la Universidad en el interior. Los servicios de Montevideo recibieron entonces cero incremento, todo fue aplicado al interior.
Ahí se desarrollaron algunos programas por la Comisión Coordinadora del Interior. Esa estrategia tenía cuatro patas, una era el plan de obras que consistía en construir un conjunto de metros cuadrados en distintas partes del país. A nosotros nos correspondió la refacción de la casa de calle Uruguay y la compra de la casa de calle 25 de Agosto, la construcción del edificio de madera y en este mismo año comienza la construcción de 2.500 metros cuadrados del edificio de Laboratorios. La otra pata de la estrategia tenía que ver con la normativa jurídica. Hubo todo un desarrollo de nuevas ordenanzas y de estructuras que generaron lo que es el nuevo estatuto que va a empezar a regir con el CENUR del Noroeste que articula el desarrollo de la Universidad que va desde Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro.
- Este desarrollo de la Universidad de la República en el interior del país, ¿se debe realmente a una política de descentralización de sus propuestas curriculares o a una necesidad ante el avance de la educación terciaria privada al interior?
- Yo no lo vería como una competencia con la educación privada, más bien tendería a pensar en que era obvio de quienes resuelven el presupuesto nacional a nivel parlamentario su preocupación por las poblaciones del interior del país, algo bastante sensible. La Universidad tomó una decisión acertada de consenso de todo el CDC y diseña esta estrategia, entonces logra enseguida la aprobación en el Parlamento. Así que hay la confluencia de dos intereses que de alguna manera dan lugar a esta política. Luego está el otro problema, la migración de jóvenes a la capital sigue generando que los recursos humanos importantes vayan quedando en Montevideo. Entonces, las necesidades de contener el éxodo masivo de estudiantes a la capital y a su vez radicar gente de alto valor y capacitación en el interior…
- Además de darle la oportunidad a aquellos jóvenes que no pueden costear una carrera en Montevideo.
- Ese es un efecto colateral que nadie esperaba. Recuerdo cuando tuve que hacer la tesis doctoral en el año 2000, estaba estudiando comunicación y me sale un cuadro de descripción, que Julio (Irigoyen) lo supo leer muy bien. Daba la distribución en cuanto al nivel socio económico de los estudiantes, donde daba un 60% de alumnos que tenían un nivel socio económico bajo. Eso no estaba contrastado sino que era un dato que había aparecido, pero seguimos trabajando y volvimos a hacer una encuesta en el 2012 donde se reitera el dato, ya no el 60% pero si un porcentaje alto de 45 o 46% de chicos que son de nivel socio económico bajo. Con otros aditivos más, que el 24% son de hogares cuyos padres solo alcanzaron Primaria, que el 24 o 22% son chicos que no viven en las capitales departamentales. Además que un 76% de nuestra población de alumnos sus padres no son universitarios…
- ¿Y alumnos de la ciudad de Salto en comparación con quienes vienen de otros lugares?
-
- Son la mitad de nuestra población de 5 mil estudiantes. Pero además, cuando comparamos las cifras de padres no universitarios para toda la Universidad, el 57% de los alumnos sus padres no son universitarios, en cambio en Salto tenemos el 76%.
- Estos datos que nos proporciona dan la imagen de una Universidad integradora y de oportunidades de superación en la escala social, sin embargo la percepción que hay en nuestra sociedad es que tenemos tremendos problemas en nuestra educación.
- Una cosa es consecuencia de la otra; o sea, parte de los problemas de la educación se justifican por la gran masificación. Antes entraba al sistema educativo aquel cuyos padres eran educados y que tenían un buen respaldo desde el hogar, lo que implicaba tener un estudiante con un acervo cultural importante, había libros en su casa, había costumbre de leer, es decir, había una cuestión cultural de por medio. Ahora vienen estudiantes que no tienen ese estímulo en su casa, de alguna manera tienen que arreglárselas solos. Eso es una cosa que nos está preocupando académicamente, por lo que estamos estudiando cómo es que los chicos están teniendo esa resiliencia de venir de hogares absolutamente desguarnecidos culturalmente y de igual forma venir a estudiar, y algunos hasta se reciben. Eso es un cambio importante.
La crisis viene por un problema de masificación y de acceso, y el sistema educativo no ha logrado dar respuesta. Nosotros cuando asumimos teníamos una matriculación anual de 500 estudiantes, ahora entran mil. Por más que hubo una proyección de crecimiento cuando se trabajó el plan a mediano y largo plazo, explotaron las proyecciones de crecimiento porque nadie pensó que la matrícula se multiplicaría, era muy difícil poder imaginarse ese panorama.
- Cuando asumió la dirección de la Regional Norte hace siete años lo hizo con ciertas expectativas, ¿pudo cumplirlas?
- Pienso que se trata de una dinámica de superación permanente. Cuando ingresamos al frente de la dirección teníamos una comunidad universitaria en crisis, con muchas dificultades de relacionamiento, con absoluto desestimulo para generar cosas nuevas. Éramos, diría yo, una suerte de gelatina en cuanto a que todo el mundo estaba desmovilizado. A partir de que se empezó a trabajar con estos criterios de tratar de mejorar las cosas, tuvimos también suerte de que apareció un poco más de plata, a partir de todas esas cuestiones, la gente se empezó a motivar. Hoy creo que uno de los éxitos de la gestión es que hay una comunidad que está trabajando, esto no lo hace sola la dirección, lo ha hecho una comunidad de docentes y estudiantes que están trabajando motivados, presentan proyectos y que están permanentemente con ideas e inquietudes de hacer cosas, eso es algo bueno para una institución.
Después si, teníamos algunos desafíos bien concretos. El equipamiento era uno, luego el tema contaduría, informática, bedelía y biblioteca, en cualquiera de los cuatro teníamos problemas bastantes complicados. En contaduría no logramos superarlo totalmente pero estamos trabajando en el buen sentido. Informática dejó de ser el objeto de todas las críticas institucionales que siempre teníamos. Trabajamos sobre el sistema de gestión de bedelía y se ha mejorado bastante, se incorporó personal y se han organizado bastante bien. Y ahora estamos trabajando en la biblioteca en esta última parte del período, que la idea es generar una biblioteca de auto servicio, volcado al estudiantado y que utilice mucho la tecnología. Estamos en eso.
- ¿Este próximo 26 de marzo hay elecciones universitarias?
- Exacto. Hay dos elecciones en el mismo día, las elecciones generales universitarias, que son las obligatorias en las que cada uno vota en su Facultad. Allí votamos Claustro, Consejo y Claustro General. Después tenemos las elecciones del CENUR que acá se van a realizar en la casa del Sindicato Médico, donde votarán los egresados y los estudiantes, y en la casa de calle 25 de Agosto votarán los docentes. Las elecciones del CENUR son voluntarias pero hacen a la realidad universitaria en la región. Ahí se vota una Comisión Directiva de la sede, delegados al Consejo Directivo Regional y delegados al Claustro Regional. Es importante que todos se involucren y voten en esas elecciones cumpliendo con los dos actos, con la elección general que es importante para la Universidad y con las elecciones del CENUR porque son importantes para la Regional y para la región.

Hace siete años realizábamos nuestra primera entrevista en este ciclo dominical de EL PUEBLO a pocas horas de ser elegido por la Asamblea del Claustro como nuevo director de la Regional Norte. Desde entonces, Alejandro Noboa ha realizado una tarea destacada al frente de dicha institución, y ante una nueva instancia electoral, es tiempo de balances.

- ¿Qué balance realiza de estos siete años?

– Han transcurrido con bastante trabajo que empezó con una primera etapa, fundamentalmente de equipamiento de las instalaciones de la Regional. No tenemos que olvidarnos que no teníamos sillas en el salón de actos ni en los salones para los alumnos. Es decir, había un conjunto de carencias producto de la propia crisis que había menguado los presupuestos públicos y que después de construido el edificio en el año 2001, no dio tiempo a equiparlo y amueblarlo como correspondía. Entonces, la primera etapa prácticamente fue la pelea por eso y tratar de ir haciéndolo de forma racional y que de alguna manera cumpliera con las necesidades que estábamos teniendo hasta ese momento.

Simultáneamente se trabajó en la concreción de un plan de desarrollo que de alguna manera diera cuenta de discusiones que se habían dado en el año 2000 y 2001, que incluso se había formulado un plan de desarrollo para ese quinquenio pero que no había tenido la oportunidad de concretarse. Ahí había algunos criterios rectores como el fortalecimiento de las carreras existentes y la generación de alternativas nuevas, que fue un poco las líneas que trabajamos.

Concretamente se logró completar las carreras del área agraria, que era una deuda que la Universidad tenía desde hacía 25 o 30 años, donde teníamos 1º y 2ª año en Salto y 4º y 5º año en Paysandú. Solamente restaba 3º que había que ir a Montevideo a cursarlo, lo que generaba ciertas complicaciones para el alumnado. Incluso para tomar la preferencia, porque la gente ya decidía entre quienes elegían Agronomía o Veterinaria, antes que hacer 1º y 2º y después tener que irse, se decidían directamente irse a Montevideo. Ese fue uno de los logros importantes, sobre todo para esta parte de la región.

- ¿Esas decisiones adoptadas dentro de un marco descentralizador de la Universidad de la República?

– Efectivamente, lo que se consolida después con una decisión política a nivel del Consejo Directivo Central (CDC) que resuelve en el año 2009 establecer un programa para el desarrollo del interior, o sea, el desarrollo de la universidad en todo el país. Eso fue plasmado después en lo que fue este último quinquenio donde el Parlamento resuelve aprobar la propuesta que daba la Universidad de desarrollo en el interior y asignar todo el crecimiento del presupuesto universitario al plan de obras y al desarrollo de la Universidad en el interior. Los servicios de Montevideo recibieron entonces cero incremento, todo fue aplicado al interior.

Ahí se desarrollaron algunos programas por la Comisión Coordinadora del Interior. Esa estrategia tenía cuatro patas, una era el plan de obras que consistía en construir un conjunto de metros cuadrados en distintas partes del país. A nosotros nos correspondió la refacción de la casa de calle Uruguay y la compra de la casa de calle 25 de Agosto, la construcción del edificio de madera y en este mismo año comienza la construcción de 2.500 metros cuadrados del edificio de Laboratorios. La otra pata de la estrategia tenía que ver con la normativa jurídica. Hubo todo un desarrollo de nuevas ordenanzas y de estructuras que generaron lo que es el nuevo estatuto que va a empezar a regir con el CENUR del Noroeste que articula el desarrollo de la Universidad que va desde Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro.

- Este desarrollo de la Universidad de la República en el interior del país, ¿se debe realmente a una política de descentralización de sus propuestas curriculares o a una necesidad ante el avance de la educación terciaria privada al interior?

– Yo no lo vería como una competencia con la educación privada, más bien tendería a pensar en que era obvio de quienes resuelven el presupuesto nacional a nivel parlamentario su preocupación por las poblaciones del interior del país, algo bastante sensible. La Universidad tomó una decisión acertada de consenso de todo el CDC y diseña esta estrategia, entonces logra enseguida la aprobación en el Parlamento. Así que hay la confluencia de dos intereses que de alguna manera dan lugar a esta política. Luego está el otro problema, la migración de jóvenes a la capital sigue generando que los recursos humanos importantes vayan quedando en Montevideo. Entonces, las necesidades de contener el éxodo masivo de estudiantes a la capital y a su vez radicar gente de alto valor y capacitación en el interior…

- Además de darle la oportunidad a aquellos jóvenes que no pueden costear una carrera en Montevideo.

– Ese es un efecto colateral que nadie esperaba. Recuerdo cuando tuve que hacer la tesis doctoral en el año 2000, estaba estudiando comunicación y me sale un cuadro de descripción, que Julio (Irigoyen) lo supo leer muy bien. Daba la distribución en cuanto al nivel socio económico de los estudiantes, donde daba un 60% de alumnos que tenían un nivel socio económico bajo. Eso no estaba contrastado sino que era un dato que había aparecido, pero seguimos trabajando y volvimos a hacer una encuesta en el 2012 donde se reitera el dato, ya no el 60% pero si un porcentaje alto de 45 o 46% de chicos que son de nivel socio económico bajo. Con otros aditivos más, que el 24% son de hogares cuyos padres solo alcanzaron Primaria, que el 24 o 22% son chicos que no viven en las capitales departamentales. Además que un 76% de nuestra población de alumnos sus padres no son universitarios…

- ¿Y alumnos de la ciudad de Salto en comparación con quienes vienen de otros lugares?

– Son la mitad de nuestra población de 5 mil estudiantes. Pero además, cuando comparamos las cifras de padres no universitarios para toda la Universidad, el 57% de los alumnos sus padres no son universitarios, en cambio en Salto tenemos el 76%.

- Estos datos que nos proporciona dan la imagen de una Universidad integradora y de oportunidades de superación en la escala social, sin embargo la percepción que hay en nuestra sociedad es que tenemos tremendos problemas en nuestra educación.

– Una cosa es consecuencia de la otra; o sea, parte de los problemas de la educación se justifican por la gran masificación. Antes entraba al sistema educativo aquel cuyos padres eran educados y que tenían un buen respaldo desde el hogar, lo que implicaba tener un estudiante con un acervo cultural importante, había libros en su casa, había costumbre de leer, es decir, había una cuestión cultural de por medio. Ahora vienen estudiantes que no tienen ese estímulo en su casa, de alguna manera tienen que arreglárselas solos. Eso es una cosa que nos está preocupando académicamente, por lo que estamos estudiando cómo es que los chicos están teniendo esa resiliencia de venir de hogares absolutamente desguarnecidos culturalmente y de igual forma venir a estudiar, y algunos hasta se reciben. Eso es un cambio importante.

La crisis viene por un problema de masificación y de acceso, y el sistema educativo no ha logrado dar respuesta. Nosotros cuando asumimos teníamos una matriculación anual de 500 estudiantes, ahora entran mil. Por más que hubo una proyección de crecimiento cuando se trabajó el plan a mediano y largo plazo, explotaron las proyecciones de crecimiento porque nadie pensó que la matrícula se multiplicaría, era muy difícil poder imaginarse ese panorama.

- Cuando asumió la dirección de la Regional Norte hace siete años lo hizo con ciertas expectativas, ¿pudo cumplirlas?

– Pienso que se trata de una dinámica de superación permanente. Cuando ingresamos al frente de la dirección teníamos una comunidad universitaria en crisis, con muchas dificultades de relacionamiento, con absoluto desestimulo para generar cosas nuevas. Éramos, diría yo, una suerte de gelatina en cuanto a que todo el mundo estaba desmovilizado. A partir de que se empezó a trabajar con estos criterios de tratar de mejorar las cosas, tuvimos también suerte de que apareció un poco más de plata, a partir de todas esas cuestiones, la gente se empezó a motivar. Hoy creo que uno de los éxitos de la gestión es que hay una comunidad que está trabajando, esto no lo hace sola la dirección, lo ha hecho una comunidad de docentes y estudiantes que están trabajando motivados, presentan proyectos y que están permanentemente con ideas e inquietudes de hacer cosas, eso es algo bueno para una institución.

Después si, teníamos algunos desafíos bien concretos. El equipamiento era uno, luego el tema contaduría, informática, bedelía y biblioteca, en cualquiera de los cuatro teníamos problemas bastantes complicados. En contaduría no logramos superarlo totalmente pero estamos trabajando en el buen sentido. Informática dejó de ser el objeto de todas las críticas institucionales que siempre teníamos. Trabajamos sobre el sistema de gestión de bedelía y se ha mejorado bastante, se incorporó personal y se han organizado bastante bien. Y ahora estamos trabajando en la biblioteca en esta última parte del período, que la idea es generar una biblioteca de auto servicio, volcado al estudiantado y que utilice mucho la tecnología. Estamos en eso.

- ¿Este próximo 26 de marzo hay elecciones universitarias?

– Exacto. Hay dos elecciones en el mismo día, las elecciones generales universitarias, que son las obligatorias en las que cada uno vota en su Facultad. Allí votamos Claustro, Consejo y Claustro General. Después tenemos las elecciones del CENUR que acá se van a realizar en la casa del Sindicato Médico, donde votarán los egresados y los estudiantes, y en la casa de calle 25 de Agosto votarán los docentes. Las elecciones del CENUR son voluntarias pero hacen a la realidad universitaria en la región. Ahí se vota una Comisión Directiva de la sede, delegados al Consejo Directivo Regional y delegados al Claustro Regional. Es importante que todos se involucren y voten en esas elecciones cumpliendo con los dos actos, con la elección general que es importante para la Universidad y con las elecciones del CENUR porque son importantes para la Regional y para la región.