34 años después de su gestión el Gral. Guillermo de Nava «rinde cuentas»

34 años después de su gestión el Gral. Guillermo de Nava «rinde cuentas»

Designado Intendente por la dictadura, ocupó el cargo durante entre 1977 y 1983

Desde Montevideo, por Wenceslao Landarín
Ejerció el poder y el cargo de Intendente, designado por la dictadura, una vez que el Arq. Néstor Minutti perdiera la vida en un accidente aéreo, en 1977. Ligado familiarmente a Salto, fue Intendente por 67 meses, en una Administración que contaba con 700 funcionarios, y durante la cual concretó un importante número de obras, como el Museo del Hombre y la Tecnología, el puente de La Morcilla, el Parque del Lago. Si bien desde los 16 años está en asuntos militares, fue claro en decir que en su gestión se impuso «la razón sobre el fusil». EL PUEBLO acerca a sus lectores una parte de la entrevista que tuviera el pasado 23 de febrero con el ex Intendente de Salto, el Gral ® Guillermo de Nava.
OCUPAR EL LUGAR DE MINUTTI
El General ® Guillermo De Nava, fue designado Intendente de Salto y ejerció dicho cargo entre el 28 de julio de 1977 DSC08559y el 24 de febrero de 1983. En ese entonces era Coronel. Explicó por qué apareció en ese tiempo su nombre. «Yo era sub director de la Escuela Militar, y en determinado momento me llama el director (de la Escuela) y me avisa que el General Rodolfo Zubia, entonces Comandante de la División de Ejército III, con jurisdicción en todo el norte del Río Negro, quería hablar conmigo. Fui a su casa y me dice que ante el fallecimiento del arquitecto Néstor Minutti (entonces Intendente designado de Salto) consideraba que era yo quien debía ocupar ese cargo». Minutti falleció en un accidente aéreo el 20 de junio de 1977. Los motivos de la decisión tenían que ver con la relación de «de Nava» con Salto. Está casado con una salteña, Martha Silva Gómez, hija de Tomás Silva Urroz, bastante conocido en Salto por su cría de ganado Hereford. Además había sido segundo Jefe del Batallón por cuatro años, y fue su primer destino, cuando se iniciaba como Alférez, en sus tiempos de juventud.
67 MESES DE GESTIÓN
EL PUEBLO accedió a un documento que el ex intendente elevó a la Junta de Vecinos de Salto (órgano que sustituyó a la Junta Departamental durante la dictadura) en donde detalla de manera «pormenorizada, las obras realizadas en los 67 meses de gestión». También accedió a otro documento, una especie de rendición de cuentas, un libro de unas cuatrocientas páginas titulado: «Apreciación de situación de la Intendencia Municipal de Salto, desde el 1º de Agosto de 1977 a Diciembre de 1982». de Nava repasó algunos números y conceptos de dicho documento, cuyas fojas, de formato «tabloide», recogen números, tablas y rubros de obras que incluyen, además, lo trabajado por las Comisiones Honorarias de Cultura y Turismo. Explicó el contenido de su planificación mostrando el grueso ejemplar con anotaciones en rojo lo planificado con la previsión del costo, y en azul lo que se iba cumpliendo.
EL EQUIPO
Para de Nava estar al frente del departamento «fue un experiencia muy buena». Reconoció que el arquitecto Néstor Minutti hizo «una fantástica gestión» y recibió «una Intendencia muy saneada. Había setecientos empleados y yo mantuve ese número. El 30 % de los ingresos eran para pagar sueldos y el 70% restante era para hacer obras». Con una particularidad: «Yo no cobraba sueldo y el secretario tampoco» (refiere al Teniente Coronel Juan Meloni), porque siguieron con su sueldo como militares. Respecto del equipo que había conformado el ex intendente Minutti, dijo de Nava que les pidió que todos los que querían quedarse lo hicieran. «No hubo ningún problema con mis superiores. No era un régimen manu militare, sino que yo consideré que no era un cuartel lo que teníamos. Lo único que gano en el cargo es la satisfacción inmensa del deber que creo haberlo cumplido. Fue una oportunidad para hacer un montón de cosas, gracias al equipo que conformamos». Había obras en vías de ejecución y aspectos, principalmente relacionados a Hacienda, que fueron resueltos, gracias a la colaboración de jerarcas municipales y de otras personas que lo apoyaron. «Por respeto a la personalidad del Intendente Minutti y por consideración a lo ya invertido, se terminaron las obras que habían quedado inconclusas». ¿Cuáles eran esas obras? El Museo del Hombre y la Tecnología recién empezaba a construirse; el Parador Ayuí estaba en sus inicios; entre otras.
PLANIFICACIÓN Y PLATA EN LA CAJA
De Nava creo una Unidad Asesora, con técnicos que le ayudaran a planificar, «como era en el Ejército y en los Estados Mayores». Se hacía una planificación «centralizada» pero la ejecución era «descentralizada». «Yo les decía a los directores que eran una especie de ministros, salvando las distancias. Tenían que tener iniciativa, conocimiento y recomendar lo conveniente». Recurrió al Congreso de Intendentes y al Instituto de Estudios Municipales, e incluso capacitó al Jefe de la Unidad Asesora para la tarea de gobernar.
En su relato de Nava nos pregunta: ¿Sabe cuánto le dejé de dinero a la Intendencia cuando me fui? Y contesta: «más de medio millón de dólares y más de 150 millones de pesos». Recordó varios de los contadores municipales que lo acompañaron: «el primero fue el contador Bentancourt, un gran hombre; y después estuvo Edmundo Galliazzi, excelente persona». Repasó otros directores, «todos gente de primera», como el de Vialidad, el arquitecto José María Ambrosoni, el que le dijo «que estaba viejo» cuando fui a hablarle, y lo conquistó diciéndole que lo iba a «rejuvenecer». Otro es el caso del Ingeniero Lanza, sobrino de Orestes Lanza, «un hombre excepcional, fantástico» junto a todos los capataces.
SENTIDO RACIONAL
¿Pero estábamos en dictadura? ¿Cómo siguió funcionando el país? De Nava resaltó que el gobierno nacional colaboró en todo y recordó el homenaje que le hizo la Junta de Vecinos cuando dejó el cargo. Citó palabras del presidente de esa Junta de Vecinos donde se destacaba la importancia del Plan Norione y que aun en las discrepancias se obtenían entendimientos. «A veces la gente dice: es un militar, va con el fusil terciado a imponer cosas. No es así, esto se hizo con un sentido absolutamente racional». Comenta que nunca quiso «hacer sentir el uniforme; para nada». Incluso relató que iba a trabajar de particular; pero en algún acto iba uniformado». Afirma que nunca retiró a alguien de su gobierno porque no pensara como él.
PLAN NORIONE
Recordó el Plan Norione, integrado por todos los departamentos del norte del Rio Negro, a través del cual se hicieron muchas obras. Una de ellas es el caso del entorno de la Plaza de los Recuerdos en Salto: «La manzana estaba poblada de gente, se inundaba, habían prostíbulos. De esa zona se sacaron 174 familias y se creó un barrio, actualmente llamado Minervine. En cada terreno se hizo una casilla provisoria al fondo, por parte de funcionarios municipales, policías y soldados, a la vez que se iba construyendo una casa de material al frente. Todo organizado por la Sección de Asistentes Sociales de la Intendencia, que fueron fundamentales».
TERMAS DE ARAPEY
El militar retirado relató que «las 18 hectáreas donde estaba el pozo termal habían sido vendidas a particulares y nosotros conseguimos comprarlas de nuevo». El camino que une la ruta 3 con el centro termal «lo hice yo» se adelanta a decir De Nava con orgullo. ¿Cómo lo hizo? «Le pedí a todos los vecinos si me daban los sesenta metros de ancho para construir la carretera que lo hacíamos en menos de un año y bituminizado. Todos los vecinos dijeron que si, y se hizo, e incluyó dos puentes inmensos (el de la Isleta y el del desaguadero del Arapey)».
PUENTE DE LA MORCILLA
Explicó que el Puente de la Morcilla se construyó en convenio con la Administración de Puertos para arreglar el puerto de Altas Crecientes. «De esa manera con el dinero para hacer ese puerto también pudimos unir las dos Costaneras, que desde el punto de vista urbanístico era fundamental. No existía ningún puente en el lugar y el que se construyó se llevó al nivel de Cota 15». Recordó que a la zona se la llamaba Paso del Bote, porque «permanentemente se inundaba y se pasaba en botes». Además contó que la Costanera Norte «iba solo hasta playa Las Cavas, por eso se ideó un camino que llegó hasta la represa de Salto Grande. Esa franja de 13 kilómetros fue donado por la gente que tenía tierra en la zona».
VIALIDAD, PARQUE DEL LAGO, TERMAS
Destacó varias de las obras que pudo concretar. «El Departamento de Vialidad construyó, reparó y mantuvo 2787 km de caminos rurales, 321 alcantarillas y badenes, el camino de acceso a Termas de Arapey, el camino de acceso al Puente del Buey Negro. A nivel de la ciudad se construyeron 309 cuadras con pavimento bituminoso y cordón cuneta, 435 con balastro y 449 alcantarillas. Se crea el «Parque del Lago de Salto Grande»: se adquieren 553 hectáreas, se plantan 800 mil árboles, se crean los viveros con una capacidad instalada de más de 2 millones de plantas, se construyen 35 km de caminos internos con la finalidad de facilitar las comunicaciones y oficiando de corta fuegos. «Compré 300 y pico y el resto las pedí a los remanentes de los padrones que quedaban inundados por el lago. La idea era proteger la ribera del lago de la erosión». Del Paso del Terrible hacia adelante «hice hacer una forestación donde se plantaron 800 mil árboles».
«Se instala la red eléctrica de UTE en Termas de Daymán y de Arapey, se construyen viviendas para el personal. Se construye el Hotel Municipal en Arapey». En el caso de algunas obras que se hicieron se contrató directamente a empresas particulares. En el caso de Daymán se «hicieron los vestuarios, se construyen 4 piscinas anulares, los baños sauna». Se terminó de construir el Parador Ayuí en Costanera Norte. Se compró la casa de al lado de las oficinas centrales de la Intendencia, «que era de Silva y Rosas, y se hizo toda la reparación. Lo mismo ocurrió con la Clínica Municipal, donde compramos y reformamos dicho lugar». «Se construyeron 474 viviendas en el Barrio Uruguay». También se adquiere un predio de 43 hectáreas en la Costanera Norte para formar un Parque Indígena.

Según ex intendente (1977-1983) “el traspaso del poder (en 1985) fue terriblemente difícil”
“Para mis colegas, Sanguinetti entregó demasiadas cosas; yo creo que el problema más grande que tuvo éramos nosotros”

Fue una pieza clave en el primer gobierno democrático de 1985, cuando ocupaba la Jefatura de la Casa Militar. Logró que el líder nacionalista Wilson Ferreira y el General (R) Hugo Medina se reunieran en una misma mesa. Reconoce que los militares fueron un gran problema en ese tiempo de transición. Fue comandante en Jefe del Ejército del gobierno blanco presidido por el Dr. Luis Alberto Lacalle y presidente del Supremo Tribunal Militar durante el primer gobierno del actual presidente, Dr. Tabaré Vázquez. Pero, antes de que todo eso pasara, entre 1977 y 1983, fue DSC08564Intendente de Salto. Le molesta que la actual administración departamental haya “bajado” su cuadro del hall de acceso al Palacio Córdoba, edificio que el adquirió cuando estuvo al frente del gobierno. De eso y mucho más charló el general ®Guillermo de Nava el pasado 23 de febrero con EL PUEBLO. Con 84 años de edad, sigue haciendo deporte, se va de pesquería, y visita Salto con bastante regularidad. Su esposa es de estos pagos; que fueron su primer destino como alférez, que lo vieron jugar al fútbol en Universitario junto al “Tito” Goncalvez y a los que “sirvió” como Intendente designado por la dictadura durante 67 meses.
GENERAL, CASA MILITAR
Luego de culminar su gestión al frente de la Intendencia de Salto (en 1983), “me querían ascender a General y estuve un año de director del Servicio de Intendencia del Ejército” (entre marzo de 1983 a febrero de 1984), hasta que finalmente es nombrado General. En 1985 el entonces Presidente de la República, Julio María Sanguinetti, lo llama para ser Jefe de la Casa Militar, “con una misión muy especial, porque el traspaso del poder fue terriblemente difícil. A veces mis colegas dicen que el Dr. Sanguinetti entregó demasiadas cosas y yo digo que tengan en cuenta que el problema más grande que debe haber tenido el Dr. Sanguinetti, éramos nosotros. Eso era algo lógico”. La Casa Militar depende de Presidencia de la República.
REUNIÓN GRAL. (R) HUGO MEDINA CON WILSON FERREIRA
De Nava relató un episodio puntual del que fue protagonista y por el que este diario le consultó. Se trata de una reunión donde estuvieron presentes el Presidente de la República, Dr. Julio María Sanguinetti, el Comandante en Jefe del Ejército, general (R) Hugo Medina, Wilson Ferreira Aldunate y el mismo De Nava. Es así que, “poco después del 1º de Marzo de 1985” (fecha de asunción de las nuevas autoridades democráticas) Sanguinetti le pide que llame a Medina, sin decirle el motivo, que lo lleve a su despacho y que cuando él le indique lo lleve a encontrarse con Wilson Ferreira. El despacho del Presidente en el Palacio Estévez no era muy grande, y cuando se produce el encuentro los hace sentar juntos. Es en esa ocasión que yo le digo a Sanguinetti: “Dios los cría y ellos se juntan, porque eran los dos blancos. Y en esa ocasión salta Wilson que le dice a Medina que con esa mano votó a los colorados, y Medina le dice que votó por el país, y ahí mismo ya estaban dialogando abiertamente”.
COMANDANTE EN JEFE
Luego De Nava cumplió funciones durante tres años como Comandante de la División en el norte del país, hasta que entre 1990 y 1992 ocupa el cargo de Comandante en Jefe, durante la presidencia de Luis Alberto Lacalle. Entorno a ese cargo, nos relató que “un salteño muy cercano a él le dijo que el Dr. Lacalle (siendo candidato) quería hablar con “El Ruso” (como le dicen a de Nava)”. Se reunieron y luego su amigo salteño le manifestó la intención del líder blanco de nombrarlo comandante en jefe si gana la elecciones. Y así finalmente ocurrió. Al cumplir ocho años de General se retira. Tres años más tarde, durante la segunda presidencia de Sanguinetti y la primera de Tabaré Vázquez, es Presidente del Supremo Tribunal Militar, por casi trece años, hasta el 2007, donde renuncia. Dicho Tribunal juzga los delitos militares: “es a los militares, lo que la Suprema Corte de Justicia es a los civiles”, nos aclara el General retirado.
PENSAMIENTO MILITAR
De Nava nos expresa que conoció “a mucha gente de todos los partidos políticos, y puedo decir que buena parte de la población no conoce el pensamiento militar”. Resaltó que “nosotros (los militares) somos iguales que todos”, reflexionando acerca de por qué entiende que hay mala o poca comunicación. “Tenemos un poco de culpa de no abrirnos mucho. Yo por suerte integro una cantidad de organizaciones”. Es Presidente de la Sociedad Criolla Elías Regules, integra el Rotary Club de Montevideo, Casa de Salto, el Instituto San Martiniano de Uruguay entre otras.
PASÓ LO QUE TENÍA QUE PASAR
Consultado específicamente sobre la dictadura cívico militar que se inició en 1973 en nuestro país y que permaneció hasta 1985, de Nava no sabe decirnos si fue acertada o no la decisión de disolver las Cámaras y dar inicio a ese proceso. “Lo que si se es que el país en ese momento (1973) estaba bastante deteriorado, con robos, asesinatos, secuestros, dificultades en la enseñanza, en los pagos. La apreciación de situación del país en ese momento era brava. Entonces, yo no sé si se hizo bien; no quiero contestar si se hizo bien o no. Le quiero decir ese aspecto de la cosa que realmente es así. Yo lo que opino es que hay en la historia universal movimientos pendulares. De repente pasó lo que tenía que pasar. Lo mejor sería que no hubieran pasado cosas, pero eso era como consecuencia de algo, de una realidad del país. Si se hizo bien o se hizo mal, creo que hay otras personas que deben contestarlo”.
DOLOR POR LOS CUADROS
Le “dolió un poco” que sacaran los cuadros con las fotos de los Intendentes de la Dictadura ubicados en el hall de entrada a la Casa del Gobierno Departamental, para colocarlos en una pared separada del resto con una placa que dice “Al servicio de la dictadura cívico militar”. Ese Palacio Córdoba “lo compré yo” cuando se remató, para luego hacer “un convenio con Casinos, que lo refaccionó y hace unos años lo devolvió a la intendencia”, relata de Nava a este diario. Asimismo el General retirado explicó que muchas veces ha sido invitado para celebraciones, a las que no concurre “para evitar posibles desencuentros”. Si concurrió a la asunción del ex Intendente Germán Coutinho (Partido Colorado), en 2010. “Desde Casa de Salto siempre me invitan a actividades, pero por delicadeza opto por no ir cuando está presente algún jerarca que de repente pueda creer que yo me meto o que pueda interferir”, nos agrega.
NO TIENE VOCACIÓN DE POLÍTICO
Confesó que el “extinto ex Presidente de la República, Jorge Pacheco Areco” le pidió tres veces que fuera candidato a Intendente, luego de su retiro como militar. Una vez en Salto y dos en Montevideo. Pero nos dice que “no tiene vocación de político sino de hacer cosas, de servicio”. Por eso integra el Rotary Club de Montevideo, y otras organizaciones, como es el caso de Casa de Salto, donde “todos los sábados va a jugar al frontón, y a veces gana”.
LIGADO A SALTO
Tiene actualmente un estrecho vínculo con Salto. “El campo de mi Señora está allá, uno de mis hijos vive en Salto, con tres de mis nietas”. Viene seguido a Salto y sale a caminar y suele encontrarse con gente que lo reconoce y lo llama “Coronel”. Junto con su esposa, Martha Silva Gómez, recuerda que todos los años se reúnen en familia: “entre abuelos, padres, hijos, nietos y bisnietos, este año fuimos noventa y seis” nos dice con orgullo.
MILITAR DESDE SIEMPRE
De Nava es oriundo de San Carlos, en el departamento de Maldonado. Su padre era Veterinario y su madre profesora en el liceo, tiene una hermana. Llegó por primera vez a Salto como Alférez, “porque me mandaron” a los 21 años. En ese tiempo la carretera a Salto “era de balastro. Allí conoció a su esposa con la que se casó a los 24 años. De sus cinco hijos, cuatro son salteños. Jugó al fútbol en (el Club) Universitario: “teníamos un gran equipo, cuyo centro half era el “Tito” Goncalvez. Actualmente tiene 84 años: “ando en bicicleta, hago deporte, salgo a caminar, me voy de pesquería”. Siempre le gustó ser militar. Con 16 años salió de su San Carlos natal, para concurrir al Liceo Militar, ubicado en el Prado de Montevideo.
Su casa, donde recibió a EL PUEBLO, está ubicada en el décimo piso de un edificio en pleno barrio Pocitos, a escasas cuadras de la rambla capitalina. En una oportunidad de la entrevista nos muestra una pintura que el ex Presidente Julio María Sanguinetti le obsequió, donde luce el líder colorado junto a su esposa, regalo casi exclusivo en oportunidad de un aniversario de casados. En la amplia mesa de su comedor, lucen fotos familiares, que el militar orgullosamente indica como uno de sus soportes fundamentales.

Así evaluó el entonces Director de EL PUEBLO
la labor de De Nava al concluir su mandato

El primero de marzo de 1983 el entonces Director de EL PUEBLO, Esc. Enrique A. Cesio evaluaba la gestión del entonces Cnel. De Nava, en momentos que ya se había decidido su traslado a Montevideo donde luego asumiría como comandante en Jefe de las FF.AA. y en Salto lo sustituiría el Cnel. Alberto Loureiro.

Aún en plena dictadura, consideramos que el editorial del Esc. Cesio constituye una pieza imperdible de una evaluación honesta, lo más objetiva posible y decididamente sin apasionamiento alguno. A la luz de los 34 años que han pasado desde entonces, consideramos valioso rescatar dicho editorial, hecho para nosotros con una gran visión histórica que lo convierten en una pieza emblemática escrita en los tumultuosos días que se cernían para el ejercicio del periodismo.

A.R.D.
Lo que sigue es el texto de dicho editorial, que Cesio tituló:
“Al concluir la gestión municipal”.
Ha llegado a su término el mandato como Intendente Interventor del departamento, del Cnel. Guillermo E. de Nava que se prolongó por casi seis años.
Todas las gestiones públicas quedan sujetas al juicio humano, a la aceptación, la crítica, y hasta la condenación de la opinión pública. Es normal, que en consecuencia se proceda a realizar un informe de lo actuado, como ha hecho el jerarca saliente en un extenso mensaje a la Junta de Vecinos, cuya síntesis se publica en esta misma edición.
Ese será un elemento, y no el único que con el tiempo, la historia pondrá en su adecuado nivel la gestión del gobernante saliente.
Es entonces nada más que una primera impresión la que se pueda ofrecer, cuando los hechos están tan cercanos y cuando es imposible reunir todos los elementos de juicio para saber del acierto o el error.
Es muy importante tener presentes esos valores, para no deformar, por problemas laterales o por el contexto de la tarea que se juzga, una opinión que debe surgir con nitidez, objetiva, sin otro propósito que evaluar si se constituyó en algo positivo para el territorio y sus gentes.
Es sabido además, que como todo cargo público, cuanto más tiempo y a más personas afecte, determina más polémicas y más críticas o apoyos.
Es aconsejable entonces, ser lo más austero y objetivo posible en el juzgamiento, porque no sirven ni son válidas, la crítica aguda, total, globalizante, que ve todo negativo; ni el informe laudatorio, colmado de exageraciones, que solo ve grandes hechos. Nunca puede ser así, porque humana es la tarea y no escapa a las normas habituales de la conducta.
Tomadas de esa forma las cosas, puede afirmarse sin equivocación que si algo caracteriza la gestión comunal del Cnel. de Nava, es su vocación y capacidad realizadora. Ha sido sin dudas, una administración que ha hecho muchas cosas.
En medio de tanta obra, es nuestra opinión que hay diez puntos de importancia, que valorizan en forma positiva esta gestión.
Ellos son:
1) Programación y realización del Parque Forestal Salto Grande, con una superficie y una suma de árboles plantados, que en diez años, será uno de los más hermosos lugares turísticos del país; así como la reforestación urbana y los viveros de apoyo;
2) Los trabajos en la vialidad rural y urbano, que han construido miles de quilómetros de caminos y cientos de calles, dándole un estructura vial al departamento y la ciudad, construidos en un avance notorio;
3) La construcción directa, o mediante apoyo a otros organismos de casi mil viviendas, y el impulso a nuevas construcciones en un programa, desconocido en el departamento, en esta escala;
4) La atención a la infraestructura turística, en especial a las Termas de Daymán y Arapey, y otros puntos de la región. Dentro de una obra extensa, cuyo detalle se puede leer en el informe citado, debe destacarse el Hotel, los accesos y la energía eléctrica para Arapey; las nuevas piletas, los baños saunas y la parquización en Daymán.
5) Restauración y reciclaje de edificios tradicionales, con las inauguraciones del Museo del Hombre y la Tecnología y el Centro Cultural Osimani y Llerena, como puntos centrales;
6) El establecimiento de una red de alumbrado público que cubre prácticamente toda la ciudad, de excelente disposición y que ha convertido a Salto, en la planta urbana mejor iluminada del país.
7) Puesta en marcha del Plan Director, asegurando por primera vez una visión clara del futuro urbano de Salto y de las medidas más urgentes a tomar, con vista a los próximos 50 años;
8) Aumento del patrimonio municipal, tanto en inmuebles como en muebles, según una extensa lista analizable en el informe mencionado, realizada en general mediante donaciones de particulares, sin cargo para el gasto público;
9) Ampliación criteriosa y armónica de la sede municipal y de la Clínica Médica, servicios estos últimos organizados en muy buena forma;
10) Mantenimiento de la flota y de los servicios de transportes urbanos, con buena organización, puntualidad, limpieza y costos accesibles.

Esta enumeración incluye y destaca algunos puntos de entre muchos. Es admisible queden otros muy buenos, y no se señalen otros mal encarados. Hay de todo, esto no ha sido perfecto y en su momento, estas páginas, con total serenidad e imparcialidad y sin agraviar jamás, dijeron de sus opiniones al respecto, apoyando sin prejuicios y criticando con razón y altura.
Es probable que pudiera polemizarse sobre otros aspectos de la gestión: recursos y gastos; aportes propios y nacionales, sistema de administración, asignación de recursos y en particular, quizá se pudiera discutir si algunas obras debieran hacerse ahora, o más tarde y si no hubo alguna otra que pudiera haber tenido prioridad. Pero no debe olvidarse que varios aspectos dependen de disposiciones del régimen de excepción y no son responsabilidad del jerarca. Esos son temas que en su momento podrán estudiarse.
Pero esto no invalida, ni limita, ni destiñe lo que ha sido realmente hecho y que en esos diez puntos, para nosotros de valor y permanencia para Salto, resumen la acción realizadora de este gobierno que encabezó el Cnel. de Nava.
El mismo ha dicho que tan solo es un protagonista en la rica historia departamental; él mismo señala y enlaza su gestión al período Minutti. Ambas cosas son ciertas y el tiempo hará su decantamiento para darle razón o no en sus decisiones.
Salto ha tenido la fortuna de contar con dos administraciones municipales seguidas, naturalmente campo de la discusión en muchos aspectos, pero que en conjunto constituyen un avance notable sobre lo que era la ciudad y el departamento antes de 1972.
Ante la nueva etapa, al recibir al nuevo jerarca, cuyo mandato se extenderá por dos años, hasta la asunción de las autoridades que el pueblo elegirá en 1984, cabe desearle la misma posición realizadora y el mismo éxito.







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