Adriana Martínez, los avatares de la conducción de EL PUEBLO: La diferencia con la etapa anterior consistió en asumirlo como una empresa periodística

Adriana Martínez, los avatares de la conducción de EL PUEBLO: La diferencia con la etapa anterior consistió  en asumirlo como una empresa periodística

Hoy EL PUEBLO está de aniversario, no todos los días se festejan 50 años de vida de un medio de prensa, que como este diario, ha tenido sinsabores y momentos de regocijo, como el que hoy vive. No podíamos dejar pasar la ocasión y nos permitimos el lujo personal y profesional de dialogar con la Directora de EL PUEBLO, la Maestra Adriana Martínez, con el doble desafío que significa entrevistar a nuestra jefa con la debida “objetividad”.

– ¿Usted nació en Salto?.
– Así es, nací en Salto, y de chica, hasta los 5 o 6 años viví en Bella Unión, porque mi padre trabajaba allí. Después, a los 10 años, nos vinimos para Salto porque es cuando él abre Cambio Bella Unión acá.

– ¿Cómo define su infancia?.
– Creo que tengo la alegría de poder decir que tuve una infancia feliz y una adolescencia sin grandes sobresaltos. Siempre mi padre trabajó muchísimo, una vida de trabajo que es la misma que hoy continuamos nosotros.

– ¿Su madre también trabajaba?.
– Mamá lo ayudaba mucho a papá. Cuando éramos chicas no trabajaba, después cuando fuimos adolescentes fue que empezó con la “Regalería Santa Claus”, donde hoy es “El Quijote”, y también trabajaba en el Cambio Bella Unión.

– ¿En qué trabajaba su padre en Bella Unión?.
– Papá tiene un mérito bastante grande, él empezó en Bella Unión como empleado de una financiera, después esa financiera que dependía del Banco La Caja Obrera como cerraba todas sus sucursales, le proponen vendérsela con grandes facilidades. Ahí él comienza y abrió en Bella Unión, después hubo una época que se cerraron los permisos para las casas de cambio y tuvimos que vivir unos años en Uruguayana (Brasil). Íbamos a la escuela de Paso de los Libres (Argentina), o sea que todos los días teníamos que cruzar el puente, nos llevaba mamá, que no sabía manejar y que tuvo que aprender para llevarnos. El mérito de mamá es que nos esperaba las horas de la escuela, y cuando terminábamos, nos volvíamos.

– ¿Por qué se decidió a estudiar magisterio?. ¿Ya de chiquita le gustaba?.
– No, de chica no, de chica me gustaba el comercio. Tengo una tía que tenía una mercería a la vuelta de casa, acá en Salto, y cuando yo era chica siempre iba. Ella siempre dijo que yo iba a ser una buena comerciante, en aquel momento no se hablaba mucho de empresario, más bien se hablaba de comercio. Ella siempre recuerda que a veces iba alguna clienta a pedirle algo y le decía que no había y yo de atrás, con 10 años, le decía que sí, que había y encontraba lo que la clienta quería. Creo que ella fue la primera que vio esa veta comercial en mí. Mis amigas también dicen siempre que yo tengo esa veta. Pero después no sé, me parecía que mi vocación era el magisterio, estudié, me recibí en diciembre, y con dos amigas en marzo abrimos un Jardín de Infantes, “Mi Jardín”, teníamos 21 años de edad. Estaba donde está hoy la juguetería de Office 2000, fue algo como muy arriesgado porque éramos recién recibidas las tres, y nos fue bien, teníamos cantidad de alumnos. Dejé el Jardín cuando papá hace el negocio del diario y nos invita a Julio, mi esposo, y a mí, a que viniéramos a trabajar al diario.

También con mi esposo fuimos los primeros que tuvimos una pañalera en Salto, hace 20 años no existían las pañaleras, la venta de pañales se hacían solo en las farmacias que eran bastantes caros, creo que ni siquiera se vendían en los supermercados en aquellos años. Cuando pusimos la primer pañalera fue un furor y creo que nos arrepentimos siempre de haberla vendido. La vendimos también para venir a trabajar al diario.

– Sigo sin ver por dónde vino el magisterio a su vida.
– Cuando tuve que optar, me pareció que magisterio era mi vocación, y realmente estoy más que agradecida de haber estudiado magisterio porque me ha dado una formación. En aquel entonces había profesores muy exigentes, la formación era muy buena, hoy desconozco cómo es, pero en aquel momento era una formación no solo para enseñar sino una formación para la vida, y creo que eso me ha servido no solo para el trabajo que hoy tengo que hacer sino como madre y para la vida en general.

– En un momento, su padre pone la mira en los medios de comunicación, que incluye radio, televisión por cable y se agrega la posibilidad de un diario cuando el Padre Pigurina y Hugo Bisio le proponen hacerse cargo de EL PUEBLO. Este múltiple proyecto, ¿lo consultó con usted?.
– El tema del cable era un proyecto muy interesante, lo habrá conversado con nosotros pero ya éramos independientes, yo ya estaba casada. Obviamente, lo conversábamos pero eran decisiones que las tomó él, nosotros siempre de alguna manera lo acompañábamos, pero creo que el negocio del cable fue el peor que hizo en su vida y el peor error fue haberlo apoyado. Nosotros, de tener una empresa sólida, que era el Cambio Bella Unión, no tengo ningún reparo en decirlo, quedamos en la calle.

– Y aceptar la propuesta de hacerse cargo de EL PUEBLO que cerraba justamente por no ser rentable, ¿no era también un riesgo?.
– Claro, lo que pasa es que fue todo un proyecto donde todo era muy ambicioso, máxime que nosotros no teníamos nada que ver con la comunicación, ese fue el gran error, en el cable confiamos en gente sin tener la menor idea de lo que era un medio de comunicación. Igual pasó con la radio y bueno, con el diario se dio un poco distinto porque nos instalamos acá para gerenciar el diario, no lo dejamos en manos de expertos que podían saber muchísimo más que nosotros, obviamente. Realmente, esa apuesta fue muy riesgosa y salió mal, por ahí podría haber salido bien.

– ¿La del cable?.
– Sí, lo de la tele y todo su conjunto, se invirtió mucho dinero en todo, el cable, en la radio.

– Pero lo del diario no salió mal.
– No, pero no fue fácil, tuvimos que pelearla y trabajar mucho. Yo no tenía otra experiencia que la de lectora, siempre fui muy lectora, pero más de eso no sabía lo que era un diario.
– ¿Recuerda cómo fue el primer día en el diario?.
– Me acuerdo perfectamente, hubo una reunión con todos los funcionarios donde estaba presente mi padre, yo y el Padre Pigurina. Fue un momento bastante fuerte porque el personal estaba como a la defensiva, fue al menos la impresión que me dio, y yo pensé, “en qué me estoy metiendo”, porque no tenía ni idea. Y lo que dijo Pigurina en ese momento, respecto a que la actitud de mi padre era la de largarse a una aventura, y luego hablando con Pigurina le comenté, “si habrá sido una aventura porque como en toda aventura, tuvimos tormentas, tornados y bueno, también tiempos de calma”. Ahí comenzamos a relacionarnos con la gente que ya trabajaba, en ese entonces entró muchísima gente nueva en esta segunda etapa. De repente por mi condición de mujer, quizás las cosas no se me hicieron tan fáciles que si hubiera estado un hombre, se me ocurre, lo que si, siempre tuve el respeto de toda la gente, aunque hemos tenido y seguimos teniendo discusiones.

– Todos los testimonios que hemos recogido en los últimos días señalan unánimemente el cambio que existió en EL PUEBLO a partir de esta segunda etapa. ¿Cómo fue ese replanteo que ustedes hicieron del diario?
– En ese replanteo se tomó al diario como una empresa periodística, como una empresa realmente. En ese momento vino de Montevideo Johan Kozub, que hizo un trabajo de marketing muy bueno, el tema es que después pasaron cosas que él no se adaptó mucho a la realidad de Salto. Pero desde un primer momento se planteó como una empresa periodística manteniendo los valores del otro diario, aparte yo, sinceramente, respetando todas las religiones, soy católica practicante, y una trata, en la medida que puede, de cumplir algunos preceptos como el tema de la solidaridad, de los temas sociales, eso como que uno ya lo trae incorporado.

– Esta nueva forma de encarar el diario que ustedes trajeron, ¿fue entendida por quienes trabajaban en EL PUEBLO o hubo algún disenso?.
– Hasta ahora hay disensos (risas), porque yo tengo una concepción del diario que de repente no la tiene Alberto Rodríguez, que es el Secretario de Redacción, pero en el respeto y en la tolerancia siempre hemos tratado de conciliar las posiciones. Hace unos años pedirle a un periodista que hiciera una nota comercial era un caos, era una cosa impensable.
Hasta el día de hoy nos seguimos reuniendo, seguimos discutiendo, y yo siempre me pongo del lado del lector, ¿qué es lo que espera el lector? ¿Qué es lo que quiere leer?. Y por ahí hay periodistas que tienen esa concepción del valor periodístico a ciertas cosas que hoy han cambiado, porque era inimaginable que en un informativo argentino se tocara el tema de quién quedó para la final de “Bailando por un Sueño” por ejemplo, pero hoy también pasa en los informativos de los canales de Montevideo, como que la farándula pasó a ser una noticia que hace unos años, me imagino que si le pedíamos a un periodista eso, eso no era periodismo. Creo que toda la comunicación ha cambiado. Entonces, a mí me parece que, por ejemplo, estas notas que nosotros ahora hacemos los sábados del “Soy Joven”, le da una cabida a cantidad de chiquilines que hacen diferentes cosas, que tienen una banda, un estudio de fotos, que bailan, que hacen algún deporte. Les da una cabida que de repente en otro medio no la tienen, apuntamos mucho a las historias de vida, independientemente de aquel periodismo tradicional, de los policiales, de la política, noticias internacionales y nacionales que evidentemente tienen que estar también.
– Cuando asumen la responsabilidad de llevar adelante el diario fue todo un desafío para ustedes. Luego de 17 años, ¿cómo sigue ese desafío?
– Yo creo que día a día es un desafío, porque nosotros tenemos esa práctica de siempre estar buscando hacer cosas nuevas, pero pensamos que el proyecto tiene que tener una permanencia en el tiempo, o sea que cuando hacemos algo nuevo, a veces nos lleva un año elaborarlo para ver si es posible. No nos gusta hacer un suplemento y después porque no da económicamente a los tres meses dejarlo de hacer. Este año por ejemplo, empezamos con el suplemento “Link”, un suplemento empresarial donde damos cabida a los jóvenes, no solo para que se los entreviste, sino para que trabajen. En ese proyecto hay cuatro jóvenes, tres chicas que hacen informes y notas y el fotógrafo que es el funcionario más joven que tenemos en el diario.

– ¿Cómo es el periodismo que realiza EL PUEBLO?.
– Cuando se habla de objetividad, siempre se dice que no se puede ser del todo objetivo, pero yo creo que tenemos que lograr la objetividad, la independencia y no permitir que las presiones y los miedos invadan nuestro trabajo.

– ¿Cómo se logra ese equilibrio?.
– Con la verdad y con responsabilidad, creo que eso es lo fundamental. Tener un solo discurso, no tener dos discursos. Es decir, acá los periodistas tienen la mayor independencia para expresar lo que sienten y lo que les parece, nosotros ahí tenemos que dividir en dos aspectos, por un lado está la nota subjetiva que el periodista firma, entonces lo que dice es lo que piensa él, no lo que piensa el diario. Ahora, si nosotros vamos a informar por ejemplo de un accidente, tenemos que ser objetivos, el periodista no puede decir lo que le parece que pudo haberse producido así. Tiene que decir lo que fue o lo que es de acuerdo a los elementos que haya recogido, de fuentes identificables o suficientemente creíbles al menos, si no las puede mencionar. Cuando el periodista ha hecho uso de su espacio para opinar, nos ha traído grandes problemas, hemos tenido presiones no solo políticas, también están las presiones comerciales, que son bien “bravas” porque este diario básicamente se nutre de la publicidad de empresas privadas, entonces pienso que hay que enfrentar las cosas con verdad y sin vueltas.
– ¿Cómo ve hoy al diario, que para esta administración tiene 17 años, pero que en realidad tiene una historia de 50?.
– Nosotros dividimos al diario en dos etapas, pero hoy después de 17 años ya podemos hablar de un diario solo, porque creo que cuando nosotros empezamos, no mucha gente apostaba a que éste pudiera ser un diario con el liderazgo que tiene hoy.
– ¿Qué le ha dejado a usted la experiencia de dirigir EL PUEBLO?
– Una de las grandes cosas que este diario me enseñó es tener los pies sobre la tierra, porque un día recibís a un candidato a presidente o a una alta personalidad de la cultura o lo que sea, y de repente a los diez minutos tenés que atender a una persona que se le incendió la casa, por ejemplo, o a madres que –eso siempre ha sido muy doloroso para mí- han perdido a sus hijos. Los medios tenemos esa dualidad de ver las cosas lindas, de pronto hasta frívolas, pero también ver el mayor dolor que puede sentir una persona. Eso nos hace valorar todo de otra manera y saber que hay un montón de cosas que nos puede pasar a cualquiera.

– ¿Qué siente cuando ve por la calle a la gente con EL PUEBLO bajo el brazo?.
– Ah, yo siento un orgullo enorme. Y cuando veo gente con otro diario bajo el brazo pienso, ¿por qué eligió otro diario y qué llevará a esa persona a no elegirnos a nosotros?. Por suerte, generalmente, veo a la mayoría con EL PUEBLO bajo el brazo.

Entrevista de
Leonardo Silva

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PERFIL DE
ADRIANA MARTÍNEZ

Es del signo de Escorpio pero no cree en el horóscopo. Está casada con Julio y tiene dos hijos, Matías (17) y Belén (19), que nació el 1º de enero de 1990, siendo el primer bebé “que nació en la década del 90 y de acá del diario fueron a sacarnos una foto, yo no quería salir y entonces le sacan una foto a ella y a mamá y al otro día sale en primera. Yo todavía no trabajaba en el diario”, se apuró a aclarar.

“El asado que hace mi esposo los sábados de noche”, es su comida preferida, “porque no me gusta cocinar y soy un desastre en la cocina”, reconoce. Dice ser hincha de Nacional “porque en mi casa todos son hinchas de Nacional”.

La sinceridad es lo que más le gusta de las personas, mientras que lo que menos le gusta de la gente es la hipocresía.