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Camioneros en Salto Grande destacan seguridad y lamentan falta de servicios

Entre 250 y 300 camiones pasan por día en el Paso de Frontera de la represa. Muchos de ellos proceden de Paraguay.

Pasar por Salto es más barato y más seguro, aunque los trámites son lentos

No hay baños, ni un comedor…

Hablan los transportistas de carga internacional que cruzan a diario por Salto Grande

Viviendo sin fronteras

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Descarga para control 

Son visitantes asiduos de nuestra ciudad aunque casi nadie los ve. Solamente cuando pasan en sus inmensos y pesados camiones yendo o viniendo de Montevideo, con sus enormes contenedores a cuestas, transitando de paso por nuestras avenidas. La mayoría son paraguayos, aunque también hay argentinos, uruguayos, brasileños, chilenos y de otras nacionalidades.  Todos se aglomeran en el paso de frontera de la represa de Salto Grande, donde cada día circulan entre 250 y 300 camiones de transporte internacional de carga, según confirmaron a EL PUEBLO, fuentes de la Oficina Uruguaya de Migraciones.

Se conocen entre ellos, más allá de nacionalidades y empresas para las cuales trabajen. Coinciden que la de camionero o transportista, es una profesión que tiene sus riesgos, así como también ventajas, tales como la de conocer distintos lugares de la región, que de otra manera difícilmente conocerían. Pero también señalan que es una profesión muy solitaria, donde la compañía es la música, las fotos y el oscuro pavimento de la ruta que pasa a ser el largo camino diario que deben recorrer.

La seguridad es todo un tema. Dos camioneros paraguayos consultados por este diario para el presente informe, decían que en esta tarea, “estar atentos” es la consigna. “Mirar para todos lados y saber por donde vamos, es el lema principal. Porque tenemos presente que nuestros pies, depende de cómo los manejemos nos pueden llevar tanto al cementerio como a la cárcel”, dijeron.

En Salto se sienten “seguros” y elogian las características de la ciudad y su gente. Les gusta el Uruguay y sostienen que cuando tienen que estar varados varios días en el paso de frontera mientras se hace el papeleo, vienen a la ciudad para pasear, porque aquí “están tranquilos”.

Pero reclaman que las oficinas del paso de frontera, que están ubicadas del lado argentino, no tengan un comedor ni un baño con duchas calientes para poder permanecer cómodos en ese lugar.

En el presente informe de EL PUEBLO, los transportistas internacionales cuentan su historia, las anécdotas de su trabajo, las características del mismo y dan su impresión de una ciudad por la que transitan asiduamente desde hace muchos años, pero que son desconocidas por sus pobladores.

La ruta como compañera de vida 

Desde Paraguay a toda la región 

Estaba promediando el mediodía de ayer y pese a que el tibio sol del invierno se estaba haciendo sentir, el frío estaba presente y era tema de conversación de una decena de camioneros, todos ellos paraguayos, que estaban esperando mientras sus respectivos despachantes, le hacían el papeleo para el ingreso al país.

“Que mal la vamos a pasar con este frío si nos quedamos por aquí”, comentaba uno de ellos mientras los demás asentían con la cabeza y apenas levantaban su mirada. Recostados contra una de las paredes del paso de frontera ubicado del lado argentino, un grupo de camioneros que pertenecen a distintas ciudades paraguayas y a diferentes empresas, compartían sus experiencias de las últimas horas.

Entre ellos estaban Richard, oriundo de Coronel Oviedo, una localidad paraguaya picada a 132 kilómetros de la capital del país y Aníbal, transportista de muchos años de experiencia, oriundo de Ciudad del Este, una de las ciudades donde se desarrolla el mayor libre comercio del mundo, situada a uso 327 kilómetros de Asunción.

Richard hace 18 años que es camionero. Tiene buen trato con sus compañeros y hablaba mucho de la situación que les tocaba vivir en ese momento. “No importa de donde seas ni para quien trabajes, aquí siempre hay buen trato entre todos. Porque nos conocemos, como estamos en el mismo trabajo tenemos códigos y ya sabemos quien es quién, y de donde viene”, dijo en referencia al resto del grupo que lo acompañaba donde si bien la mayoría eran paraguayos, había un importante número de argentinos y también algunos uruguayos.

“Este trabajo tienen sus ventajas y desventajas. Una ventaja es que conocemos muchos lugares de la región, que sino quizás para muchos de nosotros no sería fácil llegar de paseo. Por otro lado, es un trabajo muy sacrificado, porque estamos lejos de nuestras familias, y pasamos muchas horas expuestos, tanto por seguridad personal como de la carga que llevamos, lo que se hace difícil. Pero no me quejo, me gusta lo que hago, lástima el tener que estar varados como ahora, que tengo que esperar hasta el lunes para seguir viaje al Paraguay, porque vengo de Montevideo de llevar una carga”, cuenta.

Mientras que Aníbal, hace 4 años que viene por esta zona, ya que sus destinos anteriores estaban todos señalados hacia ciudades brasileñas. “Viajé muchos años por Brasil y ahora estoy viniendo a Uruguay. Hay una diferencia muy grande, porque aquí es mucho más tranquilo todo, hay más seguridad y hay buen trato de la gente. No digo que no lo haya en otros lados, pero es diferente”, relató Aníbal que también venía de Montevideo con carga destinada a Paraguay. 

Gendarmería y Migraciones controlan el lugar

Por el Paso de Frontera local cruzan entre 250 y 300 camiones por día  

El movimiento por el paso de frontera de la represa de Salto Grande era intenso. Confluían para ello el fin de semana, las vacaciones de invierno en nuestro país, y un intenso tránsito de camiones de transporte internacional de diferentes países de la región, que estaban esperando la inspección respectiva para poder seguir viaje, ya sea para ingresar o egresar del Uruguay.

Claudio era el encargado de turno de la oficina de Gendarmería Argentina y Franco, de la de Migraciones Uruguaya. En ese momento acompañaron a EL PUEBLO en un recorrido por la extensa playa de estacionamiento del lugar.

Allí habían estacionados decenas de camiones de distintos países, pero predominaban los de origen paraguayo.

«Esta es una de las playas de estacionamiento más grande de todos los pasos de frontera del litoral. Pero además, por acá circulan entre 250 y 300 camiones por día entre los que salen y entran a los distintos países», comentaron. 

Dijeron que el lugar está «muy bien controlado» y que además el nivel de seguridad en el lugar es «óptimo». Señalaron que «no se han registrado» accidentes, ni problemas entre los transportistas. 

Aunque el funcionario argentino reconoció las carencias de un baño adecuado para prestarle un servicio de higiene y aseo personal a los camioneros. Así como también admite que hace falta en el lugar un comedor grande para contener una demanda que es real de parte de las decenas de trabajadores del transporte internacional que llegan todos los días hasta ese lugar.

Pero aduce que el planteo para que esto exista, debería ser trasladado al Ministerio del Interior de la República Argentina, para que actúen al respecto, hagan un llamado a licitación y provean de esos servicios a los camioneros. «Cosa que puede llevar mucho tiempo, esa es la verdad, porque la tramitación que tendría que darse es muy engorrosa, ya que una explotación de servicios de esta naturaleza, tiene que ser llevada a cabo por parte de operadores privados», sostuvo a EL PUEBLO para este informe.

Con respecto a la demora denunciada dijo que «puede ocurrir, pero que por lo general se hacen los trámites dentro de los tiempos establecidos y con la mayor agilidad posible».

Aunque los camioneros paraguayos entrevistados ayer, dijeron que las demoras son reales «por ejemplo, yo tengo 12 horas para hacer entre un punto y otro. Y sino las cumplo, me cobran una multa de 60 dólares que en caso de tener que pagarla la empresa, me las descuentan de mi salario, entonces es importante la agilización de trámites», señalaron Richard y Aníbal.

Transportistas paraguayos dan su visión 

Pasar por Salto es más barato pero no hay baños para ducharse ni un comedor para los camioneros

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Grupo de camioneros paraguayos ayer en Paso de Frontera, destacan la seguridad, se quejan de falta de comodidades.

“Acá nos conocemos todos, no hay problemas y nos ayudamos. El principal inconveniente que nos está ocurriendo ahora es la falta de un baño donde podamos darnos una ducha caliente con este frío y un comedor donde podamos alimentarnos para después poder descansar. Eso nos dificulta la tarea, porque es una carencia importante que en otros lugares no existe”, comentó el paraguayo de Ciudad del Este.

Al tiempo que Richard, coincidió con lo expresado con su compatriota y admitió “ahora voy a tener que hacer igual que todos ellos, bañarme con la manguera de bomberos que está allí, muerto de frío porque es agua helada la que sale de allí. Esto deberían solucionarlo las autoridades porque deben prever que hay camioneros que a veces venimos de muy lejos y que vamos a quedar varados por algunos días”, sostuvo.

LA SEGURIDAD      

Ellos no solo han cruzado por un costado de la ciudad cuando atraviesan de camino la ruta que los lleva a Montevideo, sino que también han llegado a Salto en innumerables oportunidades, y conocen la ciudad. “Salto es una ciudad muy linda, pero no solo eso, es muy segura y esto es algo muy importante para nosotros que andamos siempre por diferentes lugares. Si yo paro en otro paso de frontera como Paso de los Libres, cerca de Mocoretá, en Argentina, tengo riesgo de que me abran la carga y hasta me saquen lo que tenemos adentro”. Pero señaló que acá “todo es muy seguro” y aduce que cuando tienen que quedarse algunos días en el puente “nos desprenden la mercadería y nos habilitan el pasaje en el camión, nos venimos a Salto y recorremos el lugar con tranquilidad, eso es así”, cuenta Richard, quien cuando su hijo tiene vacaciones en la escuela en Paraguay, lo trae con él a sus viajes para recorrer esta zona de la región. “A él le gusta también este lugar, porque es muy lindo”, dice.

Pero junto a con Aníbal, mantienen en alto un reclamo. “El baño es muy importante, y eso tiene que cambiar ya. Pasar por aquí nos sale hasta más barato que en otros lugares, pero tenemos que pagar el precio de no tener un  lugar donde comer y no tener donde bañarnos”, insisten.

Además plantearon otro tema que consideraron importante y oportuno hacer saber y es que “tenemos que dejar en claro una cosa, Migraciones de Uruguay siempre nos agiliza los trámites. Y eso hay que destacarlo, a veces puede haber problemas de demoras, pero casi nunca sucede. Pero respecto a Gendarmería Argentina las cosas no son siempre así”, declaró. Contaron que en estas dependencias militares del vecino país, hay dos funcionarios destacados en atención al público, uno de ellos destinado a los trámites de los turistas y otro al de los transportistas.

“Y hay veces que hace varias horas que estamos esperando para que nos atiendan y como vienen uno, dos o tres colectivos (ómnibus) de turistas, hay que atenderlos a ellos primero y nosotros seguimos quedando relegados. Eso  nos demora mucho más de lo que ya estamos, pero igual tenemos que ser respetuosos y esperar para no tener problemas”, comentaron.

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Uno de los conductores paraguayos entrevistados.

La carencia de una clasificación según la mercadería que transportan tiene riesgos

Las cargas peligrosas deberían de retirarse a cierta distancia

“Hay muchos camiones que llegan al paso de frontera con sustancias peligrosas y que tanto prefectura uruguaya como la gendarmería argentina deberían colocarlas en algún lugar alejado por la situación de seguridad y así la gente y los funcionarios que trabajamos en el lugar, podemos estar salvaguardando nuestra integridad física, porque muchas veces llegan camiones de distintos países con mercadería que no podrían estar transportando así nomás, y mucho menos si las tienen que tener paradas en una playa de estacionamiento durante un día o más, mientras les están haciendo los papeles”, dijo a este diario un funcionario vinculado a la represa de Salto Grande. 

Además, la misma fuente sostuvo que “debería haber camiones estacionados, no hay un estacionamiento sin clasificar por mercadería”. El cuestionamiento apuntaba al hecho de que a veces de no mediar el buen criterio de funcionarios y transportistas podrían verse estacionados camiones que traen alimentos, al lado de los que transportan sustancias peligrosas, sin que se tenga total certeza del riesgo que podrían llegar a correrse.

El sentido común indica que debería de haber diferentes playas de estacionamiento e incluso los camiones que traen o llevan cargas peligrosas deberían de estar a cierta distancia del propio puente.

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ARRIBA: los camiones con cargas peligrosas, como aquellos que transportan gases,  tienen un trato preferencial, por un tema de seguridad y se trata de darles paso rápidamente. ABAJO: de  no mediar la buena disponibilidad de los propios camioneros, los transportes de todo tipo de carga podría “mezclarse”, sin conocer con certeza el riesgo que  podría haber en algunos casos.

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