César Quintana: El hombre que ha regalado varios millones en Salto

César Quintana: El hombre que ha regalado varios millones en Salto

César Ignacio “Negro” Quintana Suárez

Predilecto de “la diosa Fortuna”, es un hombre que ha repartido muchos millones en Salto

César Ignacio Quintana Suárez es más conocido como el “Negro” Quintana, hombre que desde hace muchos años ha venido repartiendo alegrías con la diosa fortuna a muchos salteños. Trabajó desde niño vendiendo la lotería en la calle para ayudar a su numerosa familia, hasta que hace cincuenta años se le presentó la oportunidad de instalarse en la tradicional esquina de apuestas de Asencio y 8 de Octubre.

Quien pase por esa esquina lo verá siempre sentado en su mesita junto a la maquinita que sustituyó a la clásica libreta de la quiniela y las papeletas de la tómbola. Ha repartido tantos premios que ya perdió la cuenta, pese a ello lo que no ha perdido es la humildad y el don de gente que lo hace ser una persona sumamente agradecida con la vida y con los amigos que ha cosechado con el correr de los años. “Todos me ayudaron, mire que no tengo una persona que no me haya dado una mano, poquito o mucho, estoy agradecidísimo con la vida, con la gente que me conoce y que yo conozco, estoy agradecido”, dijo a EL PUEBLO entre pensativo y emocionado.

- ¿Hace cuántos años que reparte alegría?

– En esta esquina hace cincuenta años que estoy. Era un niño cuando vendía billetes en la calle… un día me llega la oportunidad que el dueño de la agencia me invitara a que viniera a ver si le vendía algunos billetes, y yo encantado de la vida, yo estaba acostumbrado a salir a la calle a vender voceando “para hoy… para hoy”, en aquel tiempo porque ahora no se hace más.

- Por aquellos años, ¿había muchos niños como usted vendiendo billetes de lotería en la calle?

– Muchos no, pero había sí.

- ¿Cuál era su punto de venta?

– Mire, mi punto de venta era la Confitería Oriental, que yo entraba por una puerta y recorría todas las mesas que tenían gente ofreciéndole mi mercadería.

- ¿La gente ha sido siempre de jugar o ha ido cambiando según los tiempos?

– No he visto cambios, la gente juega lo mismo que jugaba antes.

- ¿Qué cree que busca la gente cuando juega, además de dinero? ¿Cambiar su vida?

– Lógicamente, yo le preguntaría a usted también qué es usted con plata y sin plata (risas), ¿no?

- Dicen que la plata no hace la felicidad, pero ayuda.

– Ayuda, ¿no? Mire, según mi experiencia, la gente puede andar medio distraída por la calle y cuando usted le dice “hoy juega, hoy juega”, entonces ahí como que presta atención y compra.

- ¿Cuál fue el primer gran premio que entregó? ¿Se acuerda?

– Lo vendí en la calle, vendí la Grande en la calle siendo un niño, tenía catorce años, con el 4085, nunca me olvidé.

- ¿Cómo era vender la lotería en la calle en aquellos tiempos?

– Era divertido para mí porque yo gritaba, y cuando veía que no me daba resultado cambiaba y gritaba de otra forma. Yo me daba vuelta por toda calle Uruguay, calle Brasil, por todos lados.

- ¿Salió a trabajar tan chico por necesidad?

– Sí, sí, éramos diez hermanos, yo era el mayor, y con mi trabajo y alguna propinita que me daban ayudaba, todo se lo llevaba a mi madre.

- ¿Y cómo llega a esta tradicional esquina de Asencio y 8 de Octubre?

– El dueño de esta esquina me la ofreció, pero yo era un niño, tendría unos quince o dieciséis años, pero él me dijo “yo te la dejo, vamos a hablar con el dueño y te la dejo”. Fuimos, hablamos con el dueño de la agencia y me la dejó enseguida, como el dueño me conocía, me dijo “no tengo ningún problema con este muchacho, si querés dejársela, dejásela nomás”, y a la semana me la dejó.

- ¿Recuerda la primera vez que entró por la puerta de este local siendo el dueño?

– Ah bueno, cambia la cosa, seguro, usted se cree alguien, pero con mucha responsabilidad, sabiendo que se tiene que portar bien, porque para tener una cantidad de años en esto hay que ser responsable, yo no quería estar poco tiempo en esto, quería estar mucho tiempo, vivir toda la vida de esto, para eso hay que tener mucho cuidado porque se maneja dinero que no es de uno.

- ¿Lleva la cuenta de cuántos premios ha entregado en su vida?

– No le puedo decir cuántos porque ya perdí la cuenta, pero sé que fueron muchos.

- En este país tan macrocefálico donde todo termina en Montevideo y en Canelones, ¿cómo se hace para embocar seguido alguna Grande en Salto y usted ser responsable de eso? ¿Cómo se hace para tener esa suerte?

– Empezando que en este momento soy el único que recibe lotería de Montevideo, en otro tiempo eran unos cuántos como Pensotti y otros más, pero como modificaron el sistema de distribución, ahora estoy solo yo…

- Está bien, pero en el país hay unas cuantas agencias, y la mayoría se encuentra en el sur, pero cuando el premio pasa del Santa Lucía por lo general se viene para Salto…

– Usted sabe que sí, es cierto eso que usted dice. Lo que pasa es que yo mantengo el espíritu de que voy a vender, por eso creo que eso uno lo trae y además lo aprendí de tanto vender y vender.

- Hay veces que el premio cae en gente con plata y otras veces en gente trabajadora y humilde que participa de un número a través de algún colectivo que se ofrece desde algún boliche o despensa, como pasó ahora con el Gordo de fin de año, ¿qué siente cuando se benefician tantas familias?

– (Se le humedecen los ojos) ¡Una alegría tremenda! Por ejemplo en esta última que se dio, ¿usted piensa que yo conozco a alguno de los que sacó la Grande? No conozco a ninguno de ellos, pero festejé como si yo fuera uno de ellos, porque no es fácil, se sabe muy bien que no es fácil acertar la Grande. ¡Me quedé tan contento!

- EL PUEBLO hizo un seguimiento con algunas familias que sacaron el Gordo y se las ve a todas refaccionando o construyendo sus casas…

– ¡Y qué le parece! ¡Qué maravilla! Mejor que eso imposible, que esa gente haya comprado y que la Grande haya caído en toda esa cantidad enorme de gente…

- ¿Cómo surgió la idea de festejar en esta esquina tirando bombas y fuegos de artificio cada vez que aquí se vendía algún premio importante?

– De eso hace muchos años, le soy sincero pero no me acuerdo cómo empezó esa linda tradición.

No conoce a ninguno de los que sacó la grande pero festejó como ellos

3-2- ¿La gente es de pedirle algún pálpito?

– Sí, eso me obliga a tener siempre un número para decirle a la gente porque si le digo que no sé, van a creer que no quiero darle algún “palpite”, le digo entonces un número que se me ocurre o uno que me gusta.

- ¿Es de embocar?

– Más bien si, entonces la gente se va tranquila, contenta, y a veces saca, y a veces no saca, como todo, ¿no?

- Hace algunos años cambió el sistema y ahora hay quiniela y tómbola de tarde y de noche, ¿sirvió ese cambio?

– A todos nos beneficia, a todos los vendedores de quiniela nos beneficia…

- ¿Qué juega más el apostador?

– En este momento lo que más sale es la lotería, pero son cosas del destino.

- ¿Conoce gente que siga un número toda su vida?

– Sí, sí… y toda la vida eh, no es cosa que lo siga un mes o dos, toda la vida.

- ¿Quiénes apuestan más, los hombres o las mujeres?

– Es general, hay de todo, no le puedo decir porque acá vienen tanto señoritas y señoras como hombres.

- En estos tiempos modernos, que se anota la quiniela y la tómbola con la maquinita, ¿no extraña la vieja libreta?

– No, estamos contentos con la maquinita, nos ahorra bastante trabajo, antes había que hacer todo a mano y usted se podía equivocar, la maquinita no se equivoca.

- ¿Hay mucha gente apostadora?

– Hay sí, hay mucha gente que apuesta, no podemos decir que no porque la verdad es que hay bastante gente apostadora.

- Con más de cincuenta años de trabajo en este rubro, ¿no está pensando en jubilarse?

– Estoy en eso…

- Se lo va a extrañar en esta esquina, cada vez que uno pasa por acá usted es número puesto.

– (Se ríe) No creo, quien sabe, pasa que acá tenemos a gente muy competente, muy seria, he tenido mucha suerte con la gente que me acompaña porque la verdad es que ha sido excelente.

- Una vez que se jubile, ¿va a seguir viniendo a la agencia?

– Voy  a seguir viniendo sí, vendré a visitar a mis muchachos.

- ¿Cómo le gustaría que lo recuerde la gente ahora que está por jubilarse?

– Mire, (se emociona de nuevo) como el Negro Quintana nomás, estoy conforme y contento con todo lo que he hecho y la legión de amigos que recogí…

- ¿Qué es la amistad para usted?

– Es una manera de vivir, porque usted vive contento, alegre, teniendo tantos amigos, tanta gente que lo aprecia, que lo saluda con cariño… eso es lo que me pasa a mí.

Entrevista de Leonardo Silva

Perfil de César Quintana

Está casado, tiene tres hijos. Es del signo de Piscis. De chiquito quería ser jugador de fútbol. Es hincha de Peñarol. Tallarines con tuco es su comida preferida.

Lo que más le gusta de la gente es “cuando me saludan, me hacen sentir alguien y me quedo contento”.







Recepción de Avisos Clasificados