Con el agua a pocos metros

Con el agua a pocos metros

Las inundaciones son un fenómeno que nos golpea cada vez con mayor asiduidad, producto del cambio climático que vive el planeta. Si bien nuestra ciudad se vio afectada desde siempre, el problema es que cada vez los daños son mayores y se multiplican en más gente

El cambio climático nos está pasando factura cada vez con mayor dureza y asiduidad. Los distintos fenómenos que se producen en esta zona del planeta, generan situaciones adversas que terminan en un impacto negativo importante. En nuestro caso no son tsunamis ni terremotos, pero sí mucha lluvia que termina desbordando ríos y arroyos, ocasionando daños, pérdidas y problemas de todo tipo para muchísima gente.
En Salto desde tiempos inmemoriales hay crecientes que afectan esta ciudad construida a orillas de un río que si bien lleva el nombre de nuestro país, nace en el sur de Brasil, donde por el clima de la zona las lluvias son más frecuentes, mucho más copiosas y por ende, los desastres que ocasionan se vuelven más terribles.
“No preveíamos una creciente tan importante para este año, sinceramente”, dijo un referente de Salto Grande a EL PUEBLO, a lo que varios funcionarios militares y de la Intendencia coincidieron. Sin embargo, las cosas se dieron de esa manera y los problemas se multiplicaron, cuando parece que hacía poco tiempo que el río les había permitido regresar a los mismos cientos de personas que hoy vuelven a estar afuera de sus casas.
HOY ESTÁ BAJANDO
Estos son días cruciales, donde mucha gente está pensando qué hacer cuando regrese a su hogar, cómo enfrentar esta realidad y si vale la pena seguir allí sabiendo que a ciencia cierta, dentro de algunos meses, volverán a pasar las mismas angustias y problemas por el lugar donde viven. Según el último informe de las autoridades ayer, el nivel del río se situaba en 14,35 y continuaba bajando, mientras que la altura del lago estaba en los 36, 19 metros de altura.
La cantidad de personas registrada como damnificadas alcanzaba las 3.521, una cifra que es alarmante teniendo en cuenta que encima hay más de 1 mil niños que están fuera de sus casas.
Por tal motivo, EL PUEBLO dialogó con las autoridades, las personas afectadas, y con muchos que cuando ven venir el agua se ven obligados a comunicarse con las autoridades para que se proceda a su evacuación y reinstalación en los refugios previstos a tales efectos, o en las casas de familiares. Otra cuota aparte son aquellos que debiendo irse de sus casas, alquilan una vivienda para poder habitar mientras esperan el anhelado regreso. Esto y más en el siguiente informe.

En los últimos años la situación se ha reiterado pero los productores deben arriesgar
Varios predios de la zona de Corralito se vieron afectados por la inundación

En el caso de los productores de la zona de Corralito, otra vez los mismos se han visto seriamente afectados por la inundación que cubrió en algunos casos la totalidad de la plantación, pero además a otros les impedirá la siembra de sus cultivos, para los cuales la tierra estaba ya preparada.
EL PUEBLO dialogó con algunos productores que se mostraron afligidos por la situación que les toca vivir, como es el caso de Nicolás Lombardo quien explicó que en su predio plantan hasta la altura de 12,5 metros ya que hasta esa altura del río en el puerto, la plantación de la chacra no se ve afectada, si el río supera ese nivel, sí y desde hace varios años, en algún momento del año se ven perjudicados porque el río supera esa altura y siempre hay en ese lugar alguna plantación debido a que es una zona más arenosa y es mejor para cosechar. Ahora está afectando la plantación de boniato y zanahoria aunque también afecta el zapallo.sara informe
La superficie afectada por la inundación es de unas diez hectáreas de las cuales 6,5 estaban plantadas.
PÉRDIDAS TOTALES
La pérdida es total, “perdés todo”, el costo, la ganancia, el trabajo y tiempo invertido, dijo, y agregó que el río “subió muy rápido y no se pudo salvar nada, la zanahoria no estaba pronta para ser cosechada, el boniato sí, pero este al no tener buen valor de venta, se deja en la tierra. Si bien se puede cosechar y almacenar en parvas o en un galpón, debido al barro y el exceso de humedad no se puede porque se pudre, para conservarlo en buenas condiciones, se debe quedar en la tierra, si esta no estuviera con exceso de humedad”.
“De esta manera además de perder el costo, no valía la pena gastar en mano de obra para cosechar porque de todas maneras la producción se pierde”, dijo el productor.
Lombardo explicó que pese al riesgo que implica sembrar en esa zona, lo tienen que seguir haciendo, pero para minimizar las eventuales pérdidas, de las dos cosechas que hacían al año, ahora harán una sola, tratando de hacerla en un período que el río no suba, aunque eso es impredecible.
“En esta fecha es bastante común que el río suba, pero uno se arriesga porque si no arriesgas no ganas”, expresa.
Quienes se dedican a esta actividad siempre corren el riesgo de perder su producción ya que también el clima está muy cambiante; “o llueve mucho o está muy seco, el sol muy fuerte, ha cambiado en los últimos años y la cosecha no aguanta”, dicen.
AFECTA LA TIERRA PARA FUTURAS PLANTACIONES
Otra de las personas afectadas, comentó que si bien mucha superficie fue afectada, no toda estaba plantada, y en esos casos las pérdidas no son tan significativas.
Indicó que hay superficies destinadas a la plantación de cebolla que ahora están cubiertas por el agua y ya no servirán porque aunque baje el agua la tierra no seca y además requiere de cierta preparación que se pierde.
Esta familia que vive en el lugar hace más de 30 años, ha sido afectada muchas veces por la inundación, aunque en esta oportunidad los perjudicó menos que la crecida pasada. Pero es su trabajo y pese a los riesgos “plantar, hay que plantar”.
Al igual que la inundación el clima también les ha jugado en contra, y “ahora no es como antes”, otras tantas veces les ha tocado perder la producción por una granizada o mucha lluvia, y lo vuelven a intentar.

Comerciantes y vecinos de las zonas inundadas plantean sus problemas cuando esto ocurre
“¿Qué hago, vendo un día más o me voy?”, se preguntó un comerciante, mientras un dentista quiso dejar su consultorio

Varios vecinos afectados por el desborde del arroyo Sauzal, debido a la creciente que precipitó a que el río se saliera de su cauce, y que desempeñan en la mencionada zona su trabajo diario, contaron a EL PUEBLO para este informe, cómo los afecta la creciente en su actividad laboral, a pesar de que en algunos casos no fueron evacuados.
En el caso de Michael, quien desde hace siete años está al frente de un comercio en las calles Amorín y Agraciada, este año la creciente no llegó a su local, pero el problema para él se dio porque “al estar cortada la calle ya no hay pasada

Dentista Milton Hernández

Dentista Milton Hernández

de gente y los vecinos se van, entonces se vende menos. Hay poco tránsito, poca gente y las ventas bajan bastante”, comentó.
“La creciente pasada fue más brava, estuvimos cerca de 10 días con el agua adentro del comercio. Esta vez venimos zafando de que nos entre, esta ahí nomás y hay una gran incertidumbre pero parece que va a bajar.
Acá muchos vecinos se fueron y eso que no les entró el agua adentro todavía, pero ellos no van a venir a hacer veinte cuadras para comprar acá. Y el problema que tenemos es que las ventas bajan. Yo alquilo, y los impuestos hay que pagarlos igual, luz, agua, alquiler, el personal, todo se paga igual. En la otra creciente me entró 15 cm adentro del local y nos fuimos con toda la mercadería a un galpón acá cerca, pero no es lo mismo”, agregó.
Comparando aquel difícil momento con esta nueva creciente, dijo que “el 23 de diciembre (de 2015) fue una cosa tremenda, para mí fue la peor creciente que viví. A la mañana crucé por Agraciada y el agua estaba lejos todavía, entonces fui y compré verdura para vender como siempre, a la tarde había llegado a la mitad y a la noche el agua ya estaba subiendo la vereda y ese fue el día que salimos de acá. Al día siguiente ya tenía agua adentro del local. Esta inundación fue distinta, porque al subir despacito te da tiempo de manejarte mejor, y ver ¿qué hago, vendo un día más o me voy?”.
En la creciente anterior estuvo 20 días fuera de su local, 11 con agua adentro y el resto le llevó limpiar, pintar, esperar que se seque la pared, para que no brote la pintura. “En esa oportunidad la inmobiliaria no nos cobró el alquiler por los días que estuvo inundado, que fueron 11 días pero los otros días tuvimos que pagar igual.
El costo del suministro de agua con OSE nos fue descontado, pero la luz con UTE se le descontó a todos en el barrio a mi no se me descontaron por ser comercial y los impuestos del almacén tampoco te los descuentan”, comentó.
“Este comercio lo compramos hace 7 años y ya estaba acá, desde hace más de 20 años y más allá de la inundación y que dicen que cada vez va a ser más seguido, hoy por hoy no está en mis planes irme. Es un lindo barrio, tiene una pasada importante de gente y eso a mi me sirve”, agregó.
EL DENTISTA DEL BARRIO SE PREPARÓ PARA CAMBIAR DE CONSULTORIO
“Es horrible estar acá y tener que vivir esto. Uno sale afuera y ve que la gente está con caras largas, los camiones que salen cargados de cosas y a uno le entra la angustia y la incertidumbre de lo que pueda pasar, si te va a llegar o no el agua”, comenzó diciendo el dentista Milton Hernández que este año planificó retirarse a otro consultorio si el río subía, pero como comenzó a bajar su nivel ya está más tranquilo.
“La vez pasada tuvimos que sacar todo del consultorio, y el agua llegó hasta el segundo escalón pero no entró. Nos llevó siete horas desarmar todo el equipo, la silla sobre todo que es muy pesada y hubo que sacarla entre tres personas. Después desarmar todo lo que son las piezas, porque acá trabajamos con muchos utensillos pequeños y entre los nervios y el apuro perdimos muchos de esos útiles, que después cuando fuimos a armar de nuevo nos dimos cuenta que los habíamos perdido. Esos días tuvimos que conseguir otro consultorio y atender en otro lugar porque había que seguir trabajando. Hubo que entrar a avisar a los clientes que nos habíamos trasladado para hacer la asistencia en otro consultorio.
Perdés la comodidad del lugar donde estas, porque en nuestro caso somos dos profesionales, mi hijo y yo. Acá, cada uno tiene su consultorio pero al irnos a otro lado tuvimos que rotar para trabajar un poco cada uno pero por lo menos dentro de todo pudimos seguir trabajando”, señaló Hernández.
ACADEMIAS PREVIALE TRASLADÓ SUS CLASES A OTRO LOCAL
En tanto que las reconocidas Academias Previale debieron trasladar sus clases a otro local. Consultado al respecto, el titular de la misma, el profesor Silvio Previale afirmó ser “consciente que compró una casa por la mitad del valor de otra que estaba ubicada en un lugar que no era inundable y que sabía que más de una vez debería abandonarla”.
La particularidad se da para él porque allí también mantiene su actividad laboral dando clases de música, y con la creciente debió trasladar todos los instrumentos musicales, piano, acordeón y guitarras. Otra de las dificultades fue que algunos alumnos han sido evacuados por la creciente y no concurren a clases.
“Evidentemente no se les cobra el mes a los chicos que no van a clases y si yo no doy clases no cobro, eso es así, por eso tuvimos que ver la forma de trasladarnos”, concluyó Previale.

De noche los vecinos se turnan para controlar sus casas, cuentan con apoyo de Prefectura y la Policía
Vecinos que están en carpas se turnan para hacer de serenos

Nilza se encuentra junto a su marido, desplazada de su domicilio (Charrúa y República Argentina), al cual le llega el agua cuando el río alcanza los 14 metros; no queriendo abandonar su finca del todo, levantó una carpa a menos de 50 INFORME zona donde vive Daniel Díazmetros para controlar que los amigos de lo ajeno no se lleven nada de su propiedad. Aún sufriendo de hipertensión, es una de las tantas personas que, dignamente, y a pesar de las inclemencias del tiempo, se quedan al pie del cañón para defender lo poco o mucho que pudieron salvar con la creciente, con una entereza y fortaleza admirable, por lo cual fueron consultados por EL PUEBLO para el presente informe.
¿Es la primera vez que el agua los evacúa?
No; lamentablemente ya nos acostumbramos a que de tanto en tanto el agua nos saque. Imagínese que mi esposo nació en 1951, en la casa de al lado de la nuestra, y vivió toda su vida ahí, y yo desde que me casé, también, pero ya no me quejo, no lo hacía cuando era joven, menos lo voy a hacer ahora. Por lo menos esta vez nos dio tiempo de arreglarnos y de sacar muchas cosas; en la de 2015, se vino el agua de apuro y prácticamente perdimos todo. Ahora, mi esposo pudo comprar unas chapas con las cuales hizo el techo de la carpa para protegernos un poco del frío, porque al ser hipertensa, sufro un poco por las temperaturas, pero nos estamos arreglando bien, gracias a Dios.
¿Hubo robos en la zona?
Hasta el momento que yo sepa no ha sucedido nada importante; recién hoy comentaron que se anduvo robando por la zona, pero personalmente no vimos nada raro. La Policía sé que recorre la zona al igual que Prefectura, que como le dije, de tardecita controla en los gomones la parte de las fincas bajo agua y que no se esté robando nada, principalmente las cosas que se colocan arriba del techo para que no se mojen; porque si lo van a hacer es a esa hora cuando está todo oscuro, pero repito, hasta hoy, no nos habíamos enterado de nada.
¿Se turnan con los vecinos para controlar sus fincas?
En nuestro caso somos dos; el que controla más que nada es mi esposo que cada tanto, y más de noche, se acerca hasta donde se puede a ver que todo esté bien; luego, los vecinos que tenemos en las carpas de enfrente, también, como son todos hombres, permanentemente están controlando. Pero por ahora, por suerte, no pasó nada.
¿Han recibido ayuda por parte de las autoridades?16 6 17 043
Sí. El ejército todos los días nos trae la comida, la que es muy rica, tengo que decirlo. De mañana, entre las 8:00 y las 8:10, aparecen con el desayuno; luego alrededor de las 13:30, con el almuerzo (con bastante carne como nos gusta a los uruguayos); de tarde la merienda, y de noche la cena (igual de rica); y lo que me gustaría destacar es que, como soy hipertensa, me traen la comida sin sal, ellos primero averiguan si hay algún enfermo. En la última inundación, en el 2015, también se portaron muy bien. Estábamos acá, en el mismo lugar, pero como era posible que el agua llegara a los 18 metros, como nos dijeron, con cuatro familias más, fuimos trasladados hasta la sede del Club Defensor, acá en la otra cuadra. Ahí recuerdo que teníamos a nuestra perrita recién nacida (una caniche), la que no tenía nombre, y de repente apareció el Intendente Andrés Lima a visitarnos, y terminamos poniéndole de nombre “Andresita”, en homenaje a él.
¿Ya piensan en el día “después”, al retorno al hogar?
Claro. Esperamos que como comunicaron baje en la semana que viene a 14, 40 y eso nos permitiría ya poder entrar a sacar un poco de barro. Si baja así, nosotros ya nos metemos en la casa a limpiarla y a revestir las paredes con cal, por lo menos, y a colocar algo en el piso para que la humedad no suba por los muebles. Más que nada revestir las paredes, porque va a costar secar un poco. Pero pensamos en dos o tres días poder empezar a hacerlo.

Jefe de Policía de Salto, comisario general retirado Oldemar Avero
“El personal policial viene haciendo un esfuerzo bastante importante en un despliegue por seguridad”

Uno de los principales problemas que surgen con las inundaciones, son los problemas de seguridad, situación que en ese aspecto se ha visto reforzada, como bien lo explicó el Jefe de Policía de Salto, el comisario general retirado, Oldemar Avero, quien en diálogo con EL PUEBLO se refirió a la actual situación por la que atraviesa el departamento.
¿La Jefatura ha implementado un sistema diferente de seguridad?
El control es el normal, su recorrido se basa en ir todos los días a aquellos lugares de situaciones de riesgo; y ante las condiciones actuales el Comité de Emergencias sigue trabajando de continuo, inclusive sábados y domingos, realizando los informes diarios, en un ritmo de trabajo en el cual no hay prácticamente descanso.
Por ahora la situación se sigue manteniendo igual, y la idea es precisamente la de mantener una línea de acción hasta tanto empiecen a bajar las aguas y después armar el operativo retorno, el cual ya lo estamos planificando a los efectos de mitigar determinadas situaciones que podamos tener, haciendo prevenciones en determinados lugares que tenemos indicados como riesgosos o dificultosos.

El actual jefe de policía de Salto, Oldemar Avero, junto a su comando  y a las autoridades de la Intendecia

El actual jefe de policía de Salto, Oldemar Avero, junto a su comando
y a las autoridades de la Intendecia

¿La presencia de la Guardia Republicana se debe a la actual situación de las inundaciones?
El trabajo que vino a hacer la Guardia Republicana en conjunto con nosotros, mediante una orden de operaciones del Director de la Policía Nacional, es el de prevención y represión de los delitos; debido a que hubo que reforzar determinados lugares en base a los desplazados que hemos tenido y a aquella gente que no se ha ido a los refugios, y que se han desplazado en carpas a determinados lugares, nos obligó a hacer un diseño y pedir la ayuda de la Guardia, a los efectos de cubrir aquellos lugares que nosotros ya teníamos como puntos calientes de la ciudad.
¿Se han registrado muchos delitos en aquellos lugares que quedaron evacuados?
Realmente no; y esperamos seguir manteniendo la misma suerte.
No hubo hasta el momento ningún tipo de inconvenientes, salvo algunos detalles, pero nada que salga fuera de lo normal. Hemos tenido por parte de la gente un comportamiento muy bueno, respecto a la triste situación por la que estamos atravesando actualmente.
El personal está haciendo un esfuerzo bastante importante en el despliegue, no sólo en lo que respecta a la situación de los inundados, sino que también en lo que hemos llamado “Operativo Bus Seguro”, brindando custodia a los ómnibus, a requerimiento del sindicato de ADEOMS, lo cual, repito, se nota un gran esfuerzo por parte del personal.
¿También realizan controles en conjunto con personal de Prefectura?
Sí, estamos en conjunto recorriendo las diferentes zonas afectadas en gomones; de nuestra parte son cuatro los funcionarios que acompañan al personal de Prefectura como apoyo, desplazándose juntos en los distintos operativos de vigilancia que se desarrollan, los que han tenido un excelente resultado, no habiendo tenido hasta el momento, gracias a Dios, quejas por parte de las personas ni robos de las pertenencias de las familias damnificadas.
Evidentemente que, todo este despliegue de ante mano, y el conocimiento ya de otras situaciones de otro tipo de inundaciones, en otras épocas, que según me han dicho nunca habían ocurrido en invierno, ayude a un retorno hacia los hogares, que seguramente sea un poco más largo, por causa de la humedad, por ejemplo, que quizás compliquen y extiendan en el tiempo los operativos de ayuda a la gente.

Personal del Ejército elabora el desayuno, almuerzo y cena
La elaboración de una cazuela para más de 1 mil porciones llevó 132 kg. de carne, 49 kg. de cebolla y 121 kg. de zapallo

Una cazuela de carne y arroz, fue el almuerzo que se repartió el viernes entre los damnificados por las inundaciones que reciben la alimentación elaborada por el Ejército Nacional. Se necesitaron 132 kg de carne, 5 litros y medio de INFORME militares 1aceite, 49 kg de cebolla, 121 kg de zapallo y otros víveres para elaborar 1.106 porciones de alimentos, que era la cifra de evacuados ese día.
Las enormes cocinas alemanas estaban a tope con la cazuela que próximo al mediodía ya estaba casi lista mientras los efectivos la revolvían con unas enormes cucharas de madera. El menú, sería colocado en grandes ollas para ser repartido en las zonas indicadas por el CECOED, de forma de llegar en hora y aún caliente.
Una vez que llega el camión con la comida, quienes solicitaron la alimentación forman una fila y llevan en sus recipientes lo que le corresponde según la lista de inscripción del CECOED.
ELABORAN 3.600 PANES POR DÍA
El trabajo de los militares en la elaboración de la comida empezó el 26 de mayo con los primeros evacuados, “a partir de ahí empezamos a cocinar para 50 personas y hoy (por el viernes) estamos cocinando para 1.106 personas”, comentó a EL PUEBLO, el Capitán Pedro Moreno.
El pico máximo de personas alimentadas fue de 1.267 y ha ido bajando acompañando la bajante del río.
El equipo funciona con el Alférez Rúben Galarza, el Sargento Lucas y Aguerre, que son sus colaboradores inmediatos INFORME militares 2en el desarrollo de la cocina, cuatro cocineros (que rotan entre ellos para tener un día libre cada uno), dos equipos de seis integrantes cada uno que son los ayudantes de cocina y se encargan de pelar, cortar y lavar los víveres que se utilizan en la comida. También trabaja un equipo de cuatro soldados para la limpieza e higiene de todos los utensilios y el salón y seis panaderos que trabajan en dos equipos de tres integrantes cada uno, que hacen 3.600 panes por día.
DESAYUNO, ALMUERZO Y CENA
Se entrega el desayuno, el almuerzo y la cena. El desayuno se hace con cacao caliente con pan con dulce, el almuerzo varía de acuerdo al menú preestablecido por el INDA que marca las comidas diarias y generalmente son: polenta con tuco, fideo con tuco y diferentes tipos de guisos, de arroz, de lentejas o de fideos.
“Los víveres los manejamos en coordinación con el CECOED, hacemos el cálculo de comida según la cantidad de personas evacuadas y pedimos tantos víveres secos como frescos y la carne que vamos a necesitar. Hasta ahora INFORME militares 3trabajamos de forma muy coordinada y todo viene saliendo bien”, agregó el Capitán Moreno.
“LA GENTE ESTÁ BASTANTE CONFORME Y LES GUSTA”
El Alférez Ruben Galarza, está a cargo del control de víveres y del abastecimiento, controla que la comida salga en hora y llegue como corresponde a los damnificados. El desayuno se reparte a las 8 de la mañana, el almuerzo a las 13 horas y a las 20 la cena. Para la distribución de los alimentos cuentan con el apoyo de la Intendencia de Salto y vehículos propios del Ejército. “Yo coordino el tema de los medios para que la comida llegue caliente dentro de lo posible, coordino qué cantidad se pone en cada camión y a las zonas a las que va. Por ahora la gente está bastante conforme y les gusta lo que hemos llevado”, puntualizó el Alférez. En tanto que el Sargento Lucas, está a cargo de la cocina y distribuye los materiales que se utilizan cada día, prueba el menú antes de que salga y aseguró que no hay un secreto especial para cocinar a tanta gente, ya que el personal está preparado y tiene experiencia. “Si hay un secreto, lo tienen los cocineros que son los que hacen todo y hacen que salga sabroso el menú, yo confío en el personal plenamente”, concluyó.

 Gonzalo Menoni Ábalo

“Aunque no haya creciente, siempre estamos observando el río”

Gonzalo Menoni Ábalo también es un ciudadano que ha tenido que atravesar la difícil experiencia de varias crecientes que lo han llevado a desajolar su vivienda. Vive en las inmediaciones del Club Salto Grande. “Me instalé en esa zona en 1984 y luego volví. Viví las inundaciones del 92 y las que siguieron.
La experiencia a través de los años le ha llevado a organizarse mejor. “Hoy en día al ser más fluída la comunicación gonzalo informe 001ayuda mucho y personalmente me siento muy agradecido porque es una extra que tenemos con respecto a otra localidades. Al saber con tiempo que se venía una crecida, el sábado pasado vaciamos la casa y dejamos solo las cosas grandes que pensábamos retirar estos días” – nos relató.

Recuerda que la creciente del 2015 fue mucho más compleja porque al llover prácticamente todos los días se hacía muy difícil encarar una mudanza. “Esa experiencia anterior fue muy dura, si bien fue en verano pero se dio de otra manera”.
-¿Cómo se vive la incertidumbre a nivel familiar?
-“Con mucha inestabilidad, pero esta vez nos propusimos enfrentar con tranquilidad e ir previendo todo porque en la anterior se dio en forma acelerada y fue duro. Uno trata de imponerse el equilibrio, aceptando la situación. Hay que reconocer el buen trabajo de la gente de la represa, ya que a la altura de la cota que está mi casa, hemos confiado en toda la información que nos ha brindado tranquilidad. Lo cierto es que aunque no haya inundación, siempre miramos hacia el río y en verano a veces está lleno en pleno enero y febrero. Esas son cosas que nosotros observamos. El cambio climático es una realidad que sin dudas incide.
En su barrio los vecinos muestran solidaridad entre ellos . “Siempre están al pie del cañón y entre todos podemos salir adelante”. Otro punto que luega en contra en esos momentos en la inseguridad. Mucha gente se niega a dejar sus casas por miedo a que se les robe.
La realidad del día después siempre es más complicada y las secuelas que quedan en las residencias son importantes. Aún se experimentan las secuelas de la creciente anterior y surjen vertientes. Se necesita de mucho esfuerzo y sacrificio para volver a comenzar y reconstruir las viviendas.
Los ambientes quedan impregnados de humedad permanente y se nota el deterioro. Con respecto a una posible solución – de acuerdo a las expresiones de Gonzalo Menoni – cada familia lo maneja a su manera. Muchos toman la decisión de realojarse definitivamente en otro lugar. Para cualquier persona que ha estado toda su vida viviendo en un lugar es casi inconcebible irse a otro lugar.

Vivió junto a su familia las consecuencias de varias crecientes

Daniel Díaz “Hoy la gente se organiza de otra manera”

Daniel Díaz vive junto a su familia en el barrio Cerro y desde niño vivió la experiencia de tener que improvisar una mudanza ante la llegada de las inundaciones.
Actualmente retornó a su casa paterna – desde hace un año y medio y el avance de las aguas esta vez amenazó con ingresar a su casa aunque por el momento la prolongación del río ha llegado al fondo de su vivienda.

-¿Qué recuerda de esas circunstancias que le tocó vivir desde niño frente a las inundaciones?
-“Son momentos muy difíciles y complicados. De estar pendientes de la situación, se genera mucha incertidumbre… se escucha la radio y los comentarios son muchos. Como ahora se dijo que supuestamente iba a llegar a los 16 metros pero felizmente se estabilizó.
-¿Se tomó la medida preventiva de retirar el mobiliario de su casa?
-”Ni bien se dio a conocer que el agua iba a llegar a determinada altura, tomamos la determinación de sacar todo.
De lo que usted recuerda hasta ahora… ¿Hay más precisión en los datos?¿Se ha avanzado en las previsiones?
-”Considero que sí. Al menos que en esta instancia se ha informado con tiempo… no tanto en la inundación anterior. Es muy importante porque las familias se pueden organizar con tiempo y se evitan pasar un mal momento. A nuestras pertenencias las hemos trasladado momentáneamente a la casa de una hermana que vive a seis cuadras.
En realidad aún no abandonamos la casa, pero dejamos las cosas básicas para esperar hasta último momento.
El agua llegó a la pieza del fondo e ingresó unos cinco centímetros aproximadamente.
Recordando otras experiencias que vivió con el agua donde sí tuvo que salir de su hogar. ¿Cómo es el proceso de volver a la casa?
-”Es el momento más complicado. No todas las crecientes vienen de la misma forma… algunas se dan en una situación muy crítica. Hay que empezar de nuevo. Las paredes de las casas quedan destruídas y en muchos casos hay que picar, revocar las paredes y luego pintar. También desinfectar. Solamente en pintura y materiales se requiere de una inversión muy importante.
¿Y cómo se vive la situación en la vecindad?
-”Hoy la gente se lo toma de otra manera, ya que cada tanto tenemos una creciente encima. Ya cuando se pronostican estos eventos, la gente es consciente que tiene que salir.
¿Cuál sería la decisión ideal?
“No hay decisiones de fondo para que se puedan hacer obras muy importantes. La solución sería proporcionarles viviendas a toda esa gente y reinsertarlas en otro lugar. Otra no hay”.







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