Conviviendo con el enemigo

Conviviendo con el enemigo

La realidad de los funcionarios policiales que deben vivir en barrios de contexto crítico, donde pulula la delincuencia

Para ser Policía hay que tener vocación de servicio, hay que querer ayudar a la gente y tratar de revertir algunas de las injusticias que ocurren en la sociedad. Al menos esa debería ser la premisa de la que deben partir quienes pretenden ingresar al instituto policial. En una entrevista concedida a EL PUEBLO en el año 2005, a pocos días de haber asumido el cargo, el entonces jefe de Policía, Walder Ferreira, dijo “el que entra a la Policía sabe cuánto va a ganar antes de entrar, por eso el que pretenda hacerse rico que no sea Policía, que haga otra cosa”. Sin embargo, muchos policías han sido tentados con dinero fácil y el índice de procesados por corrupción movió la aguja hacia arriba. Aunque están también los otros, los que creen realmente en lo que hacen sin importarles el sueldo que perciben y arriesgan su integridad física por defender la vida y la seguridad de la población. Pero estos dos elementos, ser un trabajador que gana poco por lo que su salario solo puede pagar una casa en un barrio de contexto crítico y a la vez pretender luchar contra la delincuencia, puede generar efectos totalmente contraproducentes al punto de poner en riesgo incluso la vida del funcionario policial y la de su familia.
VARIOS CASOS
Hace pocas semanas, un caso ocurrido en Montevideo conmovió a todos los policías del país y también al resto de la comunidad. Una funcionaria policial fue asesinada por su condición de tal, ya que vivía en el barrio Casabó y tras intentar frenar acciones delictivas en el lugar debió enfrentarse a algunos matones del barrio. El resultado fue el trágico desenlace, incendiaron su casa con ella adentro. Y lamentablemente Salto no es ajeno a este tipo de episodios. Hace un tiempo, un funcionario policial que vivía en un barrio de la zona oeste de la ciudad, sufría el acoso constante de un grupo de malvivientes del barrio, quienes amenazaban a su pequeño hijo con lastimarlo porque su padre era policía. A su vez, el hombre recibía el acoso de un vecino que le cortó en reiteradas oportunidades el suministro de agua potable y energía eléctrica desde la calle por el simple hecho de que este era Policía, dejando a su familia mientras él estaba de servicio, en esas condiciones. Un buen día, el funcionario, cansado de las amenazas, advertencias y malas acciones de sus vecinos, se enfrentó a quien le cortaba los servicios para provocarlo, quien al final logró su cometido haciendo que el efectivo le propinara una golpiza. En conclusión, el policía terminó procesado con prisión y hoy está bajo sanción administrativa, al tiempo que su futuro dentro de la fuerza está en serias dudas. Pero hay más, en otro caso tremendo. Un funcionario policial que residía en uno de los barrios de la zona sur de la ciudad y que actuaba en forma constante contra la delincuencia del lugar, sobre todo tratando de desactivar las bocas de venta de drogas que aún hoy pululan en toda esa zona, ya habiendo recibido reiteradas amenazas, tuvo un importante problema. Una noche, salió de su casa como lo hacía habitualmente para cumplir turno en la madrugada en la seccional del barrio, dejando en su hogar a su joven esposa que esperaba el primer hijo de ambos, con varios meses de embarazo. En un momento determinado, la mujer sintió un estruendo de vidrios en su domicilio y un grupo de delincuentes violentos arrojaron un cóctel molotov (una botella con combustible y una mecha encendida) que comenzó a incendiar todo lo que había adentro de su casa. La mujer salió de allí como pudo y logró salvar su vida y la del niño que estaba en su vientre de milagro, pero ambos perdieron todas sus pertenencias y el hecho quedó en eso. La Policía nunca pudo capturar a los responsables de este violento episodio y el caso generó una profunda angustia entre la familia del efectivo. El funcionario policial, decidió salir de allí lo más rápido que pudo para evitar tomar las cosas en sus propias manos y pidió traslado, ahora ya no está más en Salto. Otro hecho similar fue el de una mujer policía, que también por cumplir con esta noble y vocacional función, al llegar a su casa en la Zona Este y tras ser constantemente agredida por una vecina que realizaba prácticas delictivas y que la insultaba por ser una agente policial, un buen día terminó siendo agredida a golpes de puño cuando llegaba a su casa por esta, sufriendo severas lesiones. Si bien la agresora fue procesada con prisión por la justicia, la funcionaria policial que vivía junto a su madre sufrió un daño físico y psicológico por lo vivido. Además de las agresiones que han tenido que soportar estos servidores públicos, todos ellos han venido sufriendo un factor común, no pueden mudarse de un día para el otro y abandonar sus hogares. No cuentan con medios económicos para poder hacerlo y el Estado no les brinda protección en este sentido, ni los ayuda económicamente para que puedan rehacer sus vidas en otro lugar menos riesgoso. En el presente informe de EL PUEBLO daremos a conocer la realidad que viven decenas de policías en Salto que deben enfrentar a los delincuentes con los que conviven en el propio barrio, exponiendo de esa forma su vida y las de sus familias, que muchas veces sufren las consecuencias sin tener protección alguna, por tener que cumplir con su función.

Los Policías de Salto también sufren las consecuencias de su actuar
Procedió contra delincuentes de su barrio, incendiaron su casa y su esposa embarazada logró salvarse de milagro

Cuando “Juan” (nombre apócrifo con el que decidimos mencionar a nuestro entrevistado para salvaguardar su integridad) ingresó a la Policía, pensó que estaba a salvo de cualquier hecho delictivo, porque era un hombre valiente, cuya ropa de trabajo era el uniforme con el que todos se hacen respetar. Se trataba de un funcionario policial joven, con una esposa en estado de gravidez, y que de cuna humilde, vivía en un barrio de igual característica, algo que no le preocupó nunca porque siempre defendió al trabajador, al hombre de barrio. Sin embargo, como en todos lados, el ser humano tiene lo suyo y aparecieron allí una serie de sujetos que no consumaban prácticas non sanctas. Muchos de ellos estaban dedicados a los robos, rapiñas y fundamentalmente a la venta de drogas. Todo eso ocurría en el barrio donde vivía Juan con su esposa. Pero desde hace poco más de un año las cosas cambiaron radicalmente tanto para él como para su familia. Y si bien el caso no fue puesto en conocimiento público porque en ese momento lo que pretendían era poder capturar a los responsables, el hecho nunca fu aclarado, aunque la Policía y sobre todo la víctima, ya presumen quiénes fueron los autores.
CASI UNA TRAGEDIA
Una noche Juan salió de su casa al trabajo como lo hacía habitualmente, cuando al llegar a la seccional y a los pocos minutos de haber empezado el patrullaje, recibió un llamado. La misma se estaba incendiando por completo. Corrieron hasta el lugar y allí pudo hablar con su esposa, la que estaba con unos vecinos mientras los Bomberos hacían su trabajo. Un grupo de delincuentes le habían arrojado una bomba molotov por la ventana y la misma le incendió toda la casa. Su mujer salió por la puerta como pudo. Si bien no hubo heridos que lamentar, los daños materiales sí fueron totales. La casa se quemó por completo y con ello, los muebles que habían logrado tener juntos, se habían ido por completo. A esto se le sumaba el daño psicológico de la pareja, que se veía amenazada en su totalidad. No sabían si ahora seguían ellos y eso solamente había sido el comienzo. Al principio hubo rabia, después impotencia, le siguió la frustración, los nervios y una profunda tristeza. Juan no abandonó el instituto policial, se sintió más policía que nunca y en su cabeza solamente está el querer capturar a estas personas, contaron a EL PUEBLO sus allegados. La Policía no puede protegerlo a él, porque él es la Policía. El Ministerio del Interior no le ofreció otra vivienda ni una recompensa por haber sido víctima de su buen desempeño como policía. Por lo que decidió pedir el traslado hacia un punto bien lejano, adonde se mudó con su esposa. Hoy viven lejos de su hogar inicial, donde empezaron de nuevo. Él sigue siendo Policía, no ha bajado los brazos para luchar contra la delincuencia y si bien perdió todos sus bienes materiales, con su actitud de seguir adelante en lo que hace y no amilanarse, ha ganado en dignidad.
AMENAZAS
Pero también han ocurrido otros casos en los que funcionarios policiales han sido blanco de amenazas, pedreas en sus viviendas, daños materiales de sus pertenencias y sobre todas las cosas daños psicológicos y morales, que generan una situación que muchas veces se hace difícil de pode reparar. En ese marco, varios casos han salido a luz en los últimos días. Uno de ellos, era el caso de un funcionario que trabajaba en una de las seccionales que recibe la mayor cantidad de denuncias del departamento, que estuvo mucho tiempo detrás de algunas personas de la zona de influencia que cometen delitos graves y que terminaron tras las rejas, en parte por el intrépido accionar de este funcionario policial. Como consecuencia de su desempeño, comenzaron a llegarle amenazas, insultos y a tener problemas ya que los hechos violentos se trasladaron a su casa, donde a su familia le tocó vivir una serie de hechos violentos que le han puesto los nervios de punta. El hombre no aguantó más y pidió traslado de la seccional en la que trabajaba a otro lugar, donde la delincuencia ya no lo identificara más con los procedimientos policiales y pudiera hacer una vida tranquila. Ahora su situación es más tranquila y consideró que por el momento fue buena cosa calmar las aguas hasta que las situaciones de tensión se disiparan, aunque le hizo saber a sus compañeros del sindicato policial, que fueron los que trasladaron su inquietud a EL PUEBLO, que seguirá trabajando como siempre, pero con la tranquilidad de que su familia esté a salvo.

Cristian López Secretario Departamental del (SUPU)
En Salto no se llega a la gravedad de Montevideo, pero también han habido amenazas y atentados

En cuanto a la seguridad, es indudable que acá en Salto no se vive la misma situación que se da en el sur, donde se llega a un extremo donde los efectivos tienen que ir de particular a trabajar, y se uniforman en el trabajo, cumplen el turno y vuelven de particular a sus casas,
ya que son blanco de rapiñas para robarles el chaleco, o simplemente la agresión es solamente por el hecho de ser policía. Si bien en Salto estamos lejos de eso, sí existieron agresiones en domicilios de compañeros; a uno de ellos le arrojaron una bomba molotov en la casa; a otro le tiraron unos tiros; también se ha amenazado a policías y a sus familiares, pero no en la misma magnitud ni asiduidad que se da en Montevideo. Lo que se busca es que las autoridades tomen medidas en el asunto, para que a nivel nacional no pase más lo que está pasando hoy en día, y que en aquellos lugares donde estas cosas suceden menos o no suceden directamente, no se copie esa modalidad. Se han visto muchos casos de agresiones al personal policial cuando van por ejemplo a atender un llamado, agresiones que antes no se veían con tanta continuidad: Van a los lugares donde se los llamó y la delincuencia ya no les tiene el mismo respeto, enfrentándola a pedradas y agrediéndolos físicamente muchas veces. Consideramos que las autoridades deben enviar mensajes claros que desalienten esas actitudes; y acá en Salto, frenarlas antes de que sucedan casos, los cuales terminemos lamentando, como una o varias muertes como se han dado en la capital del país. Entonces, la Justicia cuando quiere actuar y enviar mensajes claros para que la población entera y especialmente la delincuencia los tomen, lo hacen; por lo tanto cuando se agrede a un policía, deberían hacerlo también. Porque todos sabemos y conocemos a delincuentes que tienen dos o tres procesos y caen por receptación o hurto y los procesan sin prisión con medidas sustitutivas, o lo procesan con prisión y están dos meses en la cárcel, y nosotros tenemos a dos compañeros que el 28 de enero hizo 5 meses que están recluidos, uno por lesiones y el otro por encubrimiento de lesiones, siendo que existen delincuentes con varios antecedentes penales que caen en el juzgado por hurto o receptación y los procesan sin prisión, o con prisión, pero por un tiempo más que reducido de dos o tres meses y salen. Esto, desde nuestro punto de vista debe de cambiar, porque el mensaje que se manda a la ciudadanía es que a la delincuencia no se la puede someter, pues entran y salen sin más. A nivel de Jefatura cuando ocurrieron casos se ha investigado, se han seguido los pasos correspondientes; nosotros lo que queremos es que a nivel ministerial se tomen medidas, y también a nivel político y judicial, para que cuando los delincuentes caigan por agresiones a un policía, sean condenados, enviando ese ejemplo como quisieron darlo hace poco tiempo, cuando procesaron a los cinco salteños en los disturbios del clásico en el Centenario, lo cual todos vimos el mensaje que se quiso dar, procesándolos con prisión por receptación.

Estimó crecimiento de delitos en los últimos años
“No se olviden, un policía, primero es un ciudadano”, dijo la titular del sindicato policial de Salto, Patricia Spinelli

Patricia Spinelli es funcionaria policial desde hace 30 años y ha visto muchos cambios tanto en la fuerza policial como a nivel social. Pese a ser una mujer policía conocida, ha sufrido robos como cualquier vecino de la ciudad y en el mismo caso que muchos, los responsables no han sido descubiertos.patricia spinelli
El día de la marcha estaba presente con los otros funcionarios que acompañaron la ocasión y que le brindaron un tributo a los funcionarios policiales caídos en actos de servicio. “Ese tipo de cosas ocurren y el funcionario está prácticamente desprotegido, porque la única solución que tiene cuando un delincuente lo amenaza es mudarse”, dijo a EL PUEBLO al ser consultada para este informe. Este diario le requirió a Spinelli su visión sobre la situación general de seguridad y la situación de los funcionarios policiales y la misma, respondió lo siguiente.
CRECIMIENTO
“En el año 2008 se cometían 286 hurtos y 28 rapiñas en todo el país. Y en ese momento teníamos un millón de pobres. En el 2015 se realizaron unas 19.432 denuncias por rapiñas, según el Ministerio del Interior, 960 terminaron con al menos una persona procesada, lo que significa el 4,3%. En el 2016 los vecinos del barrio Carrasco de Montevideo se quejaron que hay una rapiña cada 10 horas y un hurto cada tres. Se dice que de cada 10 delitos solo 4 se denuncian”, señala Spinelli en su escrito.
En el mismo dice que “en 2016, bajó la pobreza más de un 51%. En el primer mes del año 2017 hubo 32 muertes violentas. Entonces ¿podemos seguir sosteniendo que el oficio de delinquir está directamente relacionada a la pobreza? ¿Por qué en el Uruguay la delincuencia está concentrada en “delitos callejeros” y “contra la propiedad”? Porque el delincuente sabe que la Policía lo va a detener, pero a lo largo del juicio surgirá el problema probatorio. O sea, que el problema no es la preparación del policía, sino lo difícil que se la hacen para relacionar el hurto con el sospechoso”.
Indicó que “para procesar a alguien la justicia te pide que haya testigos capaces de identificarlo como victimario y que la Policía lo encuentre de forma inmediata con posesión de los bienes sustraídos”, de lo contrario “se empieza a complicar”.
“A veces la Policía no presenta ningún elemento probatorio”, y en otras oportunidades las víctimas no pueden identificar a quién las hurtó o rapiñó. Ni que hablar si se te ocurre usar la “iniciativa investigativa” que dice la ley orgánica que debemos usar, y mostrarle a la víctima fotografías de personas a las que señaló como responsable del delito, ahí el juez ya le resta valor a la prueba porque dice que hay un tema de garantías, y que el policía no puede detener por simple sospecha, ahí es donde el detenido es dejado en libertad”.
Spinelli cree que esta situación “se da a partir de la aprobación de la Ley de Procedimiento Policial en el año 2008, Nº 18.315, en donde es bueno recordar, todos los partidos políticos estuvieron para la foto cuando el Ministerio del Interior largó el proyecto de ley con el consenso de todos los actores políticos y todos levantaron la mano en el parlamento para aprobarlo”.
Dice que el espíritu de la ley de Juan Faroppa (abogado y exsubsecretario de Interior, autor del proyecto), fue que “los problemas de seguridad ciudadana y de violencia cotidiana no sólo estaba vinculada al delito sino a otras formas de violencia, convivencia”. En ese momento dijo “hay que ponerle cabeza a estos temas”.
“El objetivo de este proyecto es buscar el equilibrio entre las potestades que el Estado tiene a través de la Policía para cumplir sus cometidos y en cuanto a las garantías que hay que brindarle a la sociedad en materia de seguridad interna. Nos pareció entonces que era en el Parlamento, donde están representados los sectores de opinión del país, donde se debería discutir esta temática”.
La titular del sindicato cree que “con la aprobación de la ley Nº18.315 el Gobierno se metió en un gran lío: La ley de procedimiento policial no permite que el policía pueda actuar más que en su defensa personal. Lo que hace la ley es encorsetarlo, imponerle obligaciones y cuidar de los derechos de aquél que delinque más que los del ciudadano común. A veces, cobrar al grito del reclamo de la tribuna es más fácil… mientras no te despierten las voces de los inocentes que se cobró tu decisión”.
“Esta ley a nuestro entender, puso en jaque el concepto de “República” y de las “debidas Garantías” del sistema democrático: La delincuencia asesina igual a un comerciante que un Policía”.

Mujer Policía fue agredida

En otro de los casos que sufren los policías de Salto por su condición de ser funcionarios públicos abocados a resguardar el orden y las leyes, un episodio registrado en el mes de noviembre pasado terminó con una mujer Policía lesionada, tras haber recibido una golpiza de parte de otra mujer que vive en el mismo barrio.
El caso ocurrió a mediados de noviembre y luego de este hecho la justicia procesó con prisión a la mujer que agredió a la funcionaria. Pero el daño quedó y la mujer no fue a trabajar por varios días, ya que las autoridades entendían que por un lado ella necesitaba recomponerse anímicamente de la situación.
Según informaron a EL PUEBLO las fuentes consultadas en ese entonces, la mujer policía trató de evitar en reiteradas ocasiones el tema, pero con el paso del tiempo el mismo pasó a mayores.
VIOLENCIA
Fue parte del problema que tienen la mayoría de los funcionarios policiales que viven en las zonas de contexto crítico de la ciudad junto a sus familias y que muchas veces deben pasar por momentos de estas características.
En este caso, se trata del barrio La Tablada, donde hay personas que tienen problemas con la ley y en ese sentido, conflicto con todo aquello que la represente. La joven policía que fue agredida vive sola con su madre en una casa que alquila en esa zona.
Muy cerca de allí vive una mujer que ha tenido serios inconvenientes con la Policía y que por la condición de tal de su vecina, estuvo durante un tiempo profiriéndole insultos en forma permanente, así como también lanzándole algunas amenazas.
La mujer policía ya había puesto el caso en conocimiento de las autoridades y les había manifestado que temía un desenlace de estas características. Sus jerarcas le aconsejaron no entrar en el terreno del agravio y hacer caso omiso a las manifestaciones fuera de lugar que recibiera en su casa, tomando los recaudos del caso tanto para ella como para su madre.
Dijeron que tampoco la exponen en los procedimientos y mucho menos en los que son cerca de la zona de influencia de donde ella vive, para evitar situaciones violentas posteriores.
Pero según las fuentes consultadas el caso terminó pasando a mayores. Un día por la noche, la funcionaria policial llegaba de cumplir el turno del día en la Unidad de Respuesta Policial (ex Radio Patrulla) con su uniforme oscuro y su mochila al hombro. Lo hacía justo cuando estaba la agresora sentada en el cordón de la vereda.
Cuando ella entraba a su casa, la delincuente le amenazó y le profirió insultos. La policía femenina optó por ingresar a su casa tomando en cuenta las recomendaciones recibidas pero esto no fue suficiente.
Con el insulto en la boca, la delincuente ingresó puerta adentro de la casa de la mujer policía y la tomó a golpes de puño, delante de su madre, cuando la funcionaria policial reaccionó intentando echarla de la casa y defendiéndose también a golpes para no generar males mayores. Logró sacarla del lugar pero terminó lesionada.
Cuando llegaron los funcionarios policiales quienes acudieron en su ayuda, la trasladaron hasta un centro asistencial y recién allí le tomaron la denuncia, logrando minutos después detener a la ofensora que todavía estaba en el barrio como si nada hubiera pasado.
Finalmente, esta mujer fue procesada con prisión por los delitos de atentado contra funcionario público y lesiones personales.

“Queremos saber la verdad de lo que pasó”, dijo Walter Lima, padre del pequeño
Hoy se cumple un mes de la muerte del niño Alexis en el Hospital y sus padres aún esperan resultado de la autopsia

Hoy se cumple un mes de la muerte del niño Alexis Lima, el niño de 2 años de edad con síndrome de Down que falleció en la madrugada del Día de Reyes cuando estaba internado en el Hospital de Salto, tras ser atendido unas horas antes por un cuadro viral.
Por tal motivo, ayer llegó hasta EL PUEBLO su padre, Walter Lima, quien informó que en la presente jornada se llevará a cabo una Misa en la parroquia del barrio Nuevo Uruguay para recordar al pequeño a la hora 10:00.
Asimismo, el progenitor de Alexis, señaló que todavía esperan el resultado de la autopsia del niño, donde a un mes de su muerte no le han sido entregados los resultados de la misma para saber cuál fue la causa del fallecimiento de su hijo, algo que reclama desde ese día.
VERDAD
Lima dijo a EL PUEBLO que “todavía no tenemos el resultado de la autopsia, hasta el momento no tenemos nada, ya hace un mes de todo lo que pasó y no tenemos absolutamente nada”.
Señaló que a su juicio esta situación se ha convertido en “algo atípico porque nos sorprende que el Hospital en un caso con muerte dudosa no sé por qué el tema de demorar en darnos el resultado. Pero siempre tenemos fe de que las cosas se resuelvan por el buen camino, pero nosotros lo único que queremos es que el hecho se aclare y que se sepa la verdad”.
“Nosotros no pensamos que haya algo raro, pero el sufrimiento que tenemos en la familia pasa también porque nos tengan con esta interrogante de no saber qué fue lo que pasó”, reclamó Lima.
Sostuvo que él no quiso ir a hablar con la médica que atendió a su hijo en la noche en la que fue internado.
Afirmó que “no intentó hablar” con los médicos actuantes, aunque aclaró que “la administración del Hospital se puso a la orden de nosotros sin mayores problemas con todo lo que eso implica y ya fuimos con nuestros abogados y tuvimos una entrevista”.
Admitió que lo único que estamos esperando “es que transcurran los procedimientos y que las cosas pasen a nivel judicial porque ahí veremos qué es lo que pasó”.
LA DENUNCIA
Los padres de Alexis ya presentaron una denuncia policial que se formalizó luego en denuncia penal en el juzgado del ramo, motivo por el cual los profesionales de la salud que intervinieron en el caso ya tuvieron que prestar declaraciones al respecto sobre este asunto.
Días pasados, el abogado de la familia, el Dr. Pablo Perna, señaló que el caso se constituye en “al menos como de muerte dudosa” y por esa razón espera que se pueda empezar a actuar a nivel judicial con la finalidad de lograr “al menos un resultado positivo que tienda a esclarecer cuál fue la causa de la muerte del pequeño”.
Consultado por EL PUEBLO sobre este asunto, el abogado Perna señaló que vienen trabajando en conjunto con la familia del niño porque quieren disipar dudas de la situación por la que están atravesando.
RESULTADOS
Pablo Perna señaló que “estamos esperando el resultado de la autopsia que se le realizó a Alexis, algo que debe de estar en estos días en virtud de que nos aseguraron en su momento que los resultados estarían entre 15 y 20 días después de la misma y ya se cumplieron tales plazos y nada ha pasado”.
De todas formas Perna cree por su experiencia en los juicios por Responsabilidad Médica en los que ha actuado que “es muy difícil que una institución médica reconozca a la semana de un caso, que tiene algún tipo de responsabilidad en el tema”.
En ese sentido, el jurista declaró que “no tenemos esperanzas en que los resultados de la autopsia tiendan a demostrar algo de lo que nosotros decimos, en cuanto a que si bien en relación a la muerte del niño no podemos sostener que hubo mala praxis médica, no nos cabe la duda de que estamos ante una muerte dudosa y que la causa del fallecimiento del niño además no nos surge de la historia clínica”. Añadió que por el momento no hay una instancia judicial fijada sino que hubo una denuncia policial que derivó luego en una denuncia judicial penal, a los efectos de precaver que no se adultere ningún tipo de documentación sobre esta situación. “Sabemos que se le tomaron declaraciones en forma inmediata a los profesionales que intervinieron en el caso, que se ha solicitado documentación y ahora estamos a la espera de que ASSE arroje sus propias conclusiones”, subrayó Perna.

 







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