Cuando “las papas queman” no los dejamos solos

Cuando “las papas queman” no los dejamos solos

Las cosas que nos dignifican y hacen que nos sintamos más unidos que nunca…

La maldita enfermedad fue diagnosticada y junto a ella viene el lapidario pronóstico de vida. Los familiares ven que el mundo se les viene encima, todo es gris, opaco y chato. No queda nada, sino esperar. Pero el tiempo pasa y hay que hacer algo, a veces la desesperación ayuda y nos sacude la modorra.
Es ahí, cuando sacamos fuerzas de abajo de una piedra igual, y queremos que lo único que haya frente a nosotros sea el sí, se puede. Cuando “las papas queman”, esa es la premisa, ahí sabemos que tenemos que jugárnosla porque no podemos esperar, dejar las cosas en manos de nadie, porque así no se consiguen resultados.
Entonces empiezan los llamados telefónicos, las cadenas de mensajes, las entrevistas con los medios y aflora la unidad, el amor por la vida y la defensa de quien sea porque su sufrimiento lo sentimos como propio. Y ahí salimos a la cancha, sin saber cómo puede terminar el partido, pero sabiendo una sola cosa, que el partido no termina hasta que se termina. Y hasta ese momento mantenemos la chance intacta de lograr nuestro cometido.
Salto es uno de los pocos departamentos del interior del país o tal vez el único, con una idiosincracia que debería conservar con el correr del tiempo, pese a los cambios que puedan transformar a su sociedad, la de ser una comunidad organizada a la hora de recurrir a la solidaridad popular.
Pese a que muchas veces los lugareños son reconocidos en el resto del país por hacer saber con énfasis las bondades de nuestro medio, lo que nos pone en un lugar de “soberbios” o quizás de “muy orgullosos”, el hecho de que haya habido salteños que necesitaron solucionar situaciones extremas, que sin la ayuda de nuestra gente, no habría sido posible hacerlo, debe ser reconocido como una de las mayores virtudes de una sociedad.
La última actividad de estas características se centró en Plaza Artigas y en pocas horas, la comunidad entera se unió bajo una misma bandera, la de la solidaridad con una coterránea (Lourdes Médici) y logró reunir más de 100 mil dólares en pocas horas.
En ese mismo sentido, en el correr de los últimos años se han llevado a cabo en Salto una serie de actividades de estas características, con la finalidad de lograr salvarle la vida a muchos lugareños, así como también se ha planteado la situación en términos de ayuda a diversas instituciones que cumplen fines públicos, como el caso de la instalación definitiva de la Universidad de la República, de ayuda a los problemas financieros y estructurales que en algún momentos fueron alarmantes para el Hospital de Salto,  para la instalación del IMAE cardiológico para nuestro medio, para la importante obra social que significa Casa Amiga, entre otros.
Por eso, recordar estas actividades donde los salteños se ponen la camiseta de su lugar y la única motivación que tienen en ese momento es poder colaborar con alguien o con algo, para que eso prospere, nos ha dejado a todos más que un sentido de emoción, sino de satisfacción y orgullo, así como de seguridad, respecto a que sabemos que entre todos podemos hacer que las cosas funcionen.
En ese aspecto, desde los distintos medios de comunicación que se unen como pocas veces en el año para promover este tipo de actividades, hasta los distintos comercios, asociaciones civiles y organizaciones sociales, clubes deportivos, y de todo un poco, dejan sobradas muestras de solidaridad en una ciudad que muestra su mayor orgullo haciendo el bien para beneficiar a su propia comunidad y demostrarle a los demás cómo hay que hacerlo.
Tomando en cuenta este tipo de episodios que han ocurrido en los últimos tiempos, es que EL PUEBLO decidió recoger solamente algunos de los casos que han sido cruciales en los últimos años. Y contó con el testimonio de quienes han sido el motivo de que este tipo de casos hayan ocurrido.
Además, quienes impulsaron estas movidas dan su visión sobre el resultado de las mismas y dan a conocer sus perspectivas sobre lo que a su juicio ha dejado este tipo de hechos en nuestra comunidad.

La maldita enfermedad fue diagnosticada y junto a ella viene el lapidario pronóstico de vida. Los familiares ven que el mundo se les viene encima, todo es gris, opaco y chato. No queda nada, sino esperar. Pero el tiempo pasa y hay que hacer algo, a veces la desesperación ayuda y nos sacude la modorra.

Es ahí, cuando sacamos fuerzas de abajo de una piedra igual, y queremos que lo único que haya frente a nosotros sea el sí, se puede. Cuando “las papas queman”, esa es la premisa, ahí sabemos que tenemos que jugárnosla porque no podemos esperar, dejar las cosas en manos de nadie, porque así no se consiguen resultados.

Entonces empiezan los llamados telefónicos, las cadenas de mensajes, las entrevistas con los medios y aflora la unidad, el amor por la vida y la defensa de quien sea porque su sufrimiento lo sentimos como propio. Y ahí salimos a la cancha, sin saber cómo puede terminar el partido, pero sabiendo una sola cosa, que el partido no termina hasta que se termina. Y hasta ese momento mantenemos la chance intacta de lograr nuestro cometido.

Salto es uno de los pocos departamentos del interior del país o tal vez el único, con una idiosincracia que debería conservar con el correr del tiempo, pese a los cambios que puedan transformar a su sociedad, la de ser una comunidad organizada a la hora de recurrir a la solidaridad popular.

Pese a que muchas veces los lugareños son reconocidos en el resto del país por hacer saber con énfasis las bondades de nuestro medio, lo que nos pone en un lugar de “soberbios” o quizás de “muy orgullosos”, el hecho de que haya habido salteños que necesitaron solucionar situaciones extremas, que sin la ayuda de nuestra gente, no habría sido posible hacerlo, debe ser reconocido como una de las mayores virtudes de una sociedad.

La última actividad de estas características se centró en Plaza Artigas y en pocas horas, la comunidad entera se unió bajo una misma bandera, la de la solidaridad con una coterránea (Lourdes Médici) y logró reunir más de 100 mil dólares en pocas horas.

En ese mismo sentido, en el correr de los últimos años se han llevado a cabo en Salto una serie de actividades de estas características, con la finalidad de lograr salvarle la vida a muchos lugareños, así como también se ha planteado la situación en términos de ayuda a diversas instituciones que cumplen fines públicos, como el caso de la instalación definitiva de la Universidad de la República, de ayuda a los problemas financieros y estructurales que en algún momentos fueron alarmantes para el Hospital de Salto,  para la instalación del IMAE cardiológico para nuestro medio, para la importante obra social que significa Casa Amiga, entre otros.

Por eso, recordar estas actividades donde los salteños se ponen la camiseta de su lugar y la única motivación que tienen en ese momento es poder colaborar con alguien o con algo, para que eso prospere, nos ha dejado a todos más que un sentido de emoción, sino de satisfacción y orgullo, así como de seguridad, respecto a que sabemos que entre todos podemos hacer que las cosas funcionen.

En ese aspecto, desde los distintos medios de comunicación que se unen como pocas veces en el año para promover este tipo de actividades, hasta los distintos comercios, asociaciones civiles y organizaciones sociales, clubes deportivos, y de todo un poco, dejan sobradas muestras de solidaridad en una ciudad que muestra su mayor orgullo haciendo el bien para beneficiar a su propia comunidad y demostrarle a los demás cómo hay que hacerlo.

Tomando en cuenta este tipo de episodios que han ocurrido en los últimos tiempos, es que EL PUEBLO decidió recoger solamente algunos de los casos que han sido cruciales en los últimos años. Y contó con el testimonio de quienes han sido el motivo de que este tipo de casos hayan ocurrido.

Además, quienes impulsaron estas movidas dan su visión sobre el resultado de las mismas y dan a conocer sus perspectivas sobre lo que a su juicio ha dejado este tipo de hechos en nuestra comunidad.

Desde la Noche de los Azahares, Noche Feliz, Pan y Abrigo a campañas individuales

El ejercicio de la solidaridad “hace bien a las personas” que responden sin conocer por quien están colaborando

APC (Asociación de Profesionales de la Comunicación) es hoy la cara visible de las campañas solidarias  que se organizan en nuestra ciudad. EL PUEBLO, dialogó con Carlos Ardaix, ex presidente de dicha asociación que retrotrajo la solidaridad salteña a más de 40 años atrás bastante antes de conformarse la institución mencionada.

Una de las primeras experiencias de este tipo en las cuales Ardaix recuerda haber tenido participación como cara visible de una campaña solidaria masiva fue la “Noche de los Azahares”, en una época en que para instalar la futura sede de la Regional Norte de la Universidad de la República en Salto se necesitaba contar con todo el mobiliario, porque se tenía el terreno y la inversión edilicia que sería en la sede donde hoy está ubicada la Universidad Católica, “pero si no se contaba con el mobiliario no salía”.

“En ese entonces, a mediados de 1970, Salto contaba con 4 radios AM y los clube de Leones y los Rotarios tomaron para si aquella causa y nos contactaron” dijo Ardaix, “creo que fueron 12 programas en radio y televisión, en aquel entonces transmitió canal 8, porque no había TV cable. La gente respondió notablemente y se logró una cifra muy importante de dinero que fue administrada por una comisión, creo que se alcanzó el equivalente a 180 millones de pesos, que dio para el mobiliario y sobró para formar el fondo universitario” agregó.

Ardaix afirmó que posteriormente se vivieron “destellos de solidaridad” porque los medios de comunicación son eco de muchos pedidos, de necesidades,  que se resuelven a diario.

Lo que se mejoró en el tiempo y en lo que tuvo mucho que ver APC, fue la organización de las Cadenas Solidarias, porque cuando se tuvo que batallar por causas como “pan y abrigo” o “los inundados” o por campañas dirigidas a personas, “no es lo mismo que lo haga un programa puntual o un medio únicamente, sino que la llegada es mucho mayor si estamos todos los medios abrazados  y juntos” reconoció. Ardaix no pudo evitar la emoción al recordar a Fausto Carcabelos, un cronista de ELPUEBLO, muy inquieto, con quien en un época muy difícil donde había muchas carencias en la población nació operación “Noche Feliz”, hace más de 40 años. Así se organizó un espectáculo con artistas locales a donde la gente podía acudir pagando la entrada con un juguete que luego se repartía entre los niños de los barrios más humildes a través de las iglesias y las comisiones vecinales. Se hacía en diciembre para recaudar juguetes para el 6 de enero, se contaba con el apoyo del diario y de un grupo de gente que comenzó a sumarse cada vez más para colaborar en arreglar los juguetes y las ropas que se donaban.

“Yo creo que lo que se hizo fue un ejercicio de la solidaridad y cuando ocurría el hecho, cuando venía el pedido, la gente respondía y no era necesario una insistencia, porque no caía en el vacío el pedido, había una respuesta de la gente. A medida que pasan los años uno ve que la solidaridad le hace bien a la persona, a nosotros mismos, porque haces algo por una persona que ni siquiera conocés pero sabés que necesita” dijo Ardaix.

Al momento de hacer memoria por campañas individuales en favor de personas determinadas, Ardaix mencionó la colecta por el hijo del periodista Daniel Spinelli como el primer ejemplo de este tipo. “Spinelli era un comunicador, un compañero y su hijo tenía pocas expectativas de vida si no iba a Brasil y se necesitaban U$S 30.000, y se llegó a la cifra y se superó. Al poco tiempo aparece otro niño con la misma patología, en el corazón, la solución era la misma clínica de Brasil, la misma cantidad de dinero y se alcanzó y se superó también” recordó.

LAS DUDAS EN CONTINUAR CON LAS CAMPAÑAS

“Nosotros empezamos a notar que no podíamos transformarnos en una respuesta social sin pausa y aunque lo hacíamos convencidos en que la comunicación debe tener una faceta solidaria, tampoco es su función. Pero todos convenimos en que podíamos hacer algo y sabiendo que en Salto hay espíritu solidario, lo hacemos, como sucedió con la última campaña de Lourdes” comentó Ardaix.

Por tal motivo, APC definió organizar este tipo de campañas individuales cada vez que haya peligro de vida sin solución en el país, pudiendo, se hace todo lo que se pueda” afirmó.

Ante las especulaciones por el sobrante de dinero luego de cada campaña, Ardaix afirmó que “se recibe dinero de la gente y el que dona lo hace para esa persona que tiene nombre y apellido y ni APC ni ninguna institución puede decidir que hacer con el sobrante”, aseguró.

“LO DE LOURDES FUE MÁGICO”

Cuando se plantea un caso como el de Lourdes (Médici), Ardaix dijo que “sale ganando el sentimiento, porque hay que ver a un padre o una madre llorar porque acá no hay arreglo y todo indica que o te ponés el traje y subís arriba y hacés la tarea o sería terrible tener sobre la conciencia que alguien se murió porque por algún motivo no se hizo una campaña” dijo.

“Lo de Lourdes fue mágico, yo la verdad pensé que era muy difícil, pero muy difícil, pero ante las experiencias que uno va teniendo la respuesta no me sorprendió. Me han dicho amigos de otros departamentos que se muestran sorprendidos por la respuesta que hay en Salto. Yo creo que es un ejercicio de la solidaridad que implica que toda la gente desde el que más tiene al que menos tiene responda de la misma manera: colaborando. Te hace sentir que es lindo ser salteño” comentó.

El médico le dijo que si no se operaba en 30 días se moría

La colecta por Sarli se hizo el mismo día en que se operaba y aún dos años después le asombra la respuesta de la gente

Fabricio “Teco” Sarli (trabajador de los medios de comunicación desde muy joven) se operó en el Sanatorio Adventista del Puiggari en Paraná el 28 de diciembre de 2011 y ese mismo día se realizó una campaña de solidaridad para cubrir el costo de su operación (US$ 10.000). Cifra que se superó holgadamente.

Sarli padecía una pancreatitis crónica y se le estaba formando una cirrosis al entrarle aire por el hígado. En Salto no teníaTECO informe mayores expectativas y la esperanza era operarse en el Puiggari “yo venía sufriendo desde hace un año y medio y con morfina cada cuatro horas, ahí (en el Puiggari) un médico me dijo que si no me operaba en treinta días me moría” comentó Sarli, quien sin pensarlo demasiado coordinó la fecha de la operación de inmediato.

“ Yo no sabía nada de la colecta, mi señora, Gabriela, fue la que coordinó todo, en su desesperación y al no saber como hacer para juntar la plata se le ocurrió hablar con Leonardo Silva y él se lo planteó a Carlos (Ardaix). Se que en ese momento APC y el Círculo de Periodistas no se llevaban muy bien y a raíz de eso hubo un cierto acercamiento entre las dos instituciones. Y así salió la colecta, yo me operé por la mañana y la colecta fue en la noche” relató Sarli.

Entre las anécdotas de lo que fue para él atravesar ese angustioso momento, Sarli recuerda que estando internado llama muy temprano en la mañana para comunicarse con Nelson Cunha (el conductor del programa de televisión en que trabajaba) y le cuenta que estaba en la habitación Nº 218 “para los quinieleros” recordó entre risas y la suerte tiñó a muchos de sus compañeros y televidentes que apostaron a ese número que salió “a la cabeza” en la quiniela de esa misma tarde. “Esas son algunas de las cosas raras que pasaron esos días” dijo Sarli, quien no pudo evitar la congoja y el llanto al momento de relatar la operación y su ansiedad por volver.

“UN MILAGRO (…) Y ESTOY BIEN”

“Yo me operé el 28 de diciembre y el 6 de enero ya me quería venir porque era Reyes y tenía la desesperación de venir a ver a mi hijo y decirle que estaba bien. Pero el 15 de enero tuve que volver porque tenía un virus en el hígado, y el pulmón derecho se me llenó de líquido. Mientras tanto yo seguía mal, tenía dos drenajes que me sacaban líquido del pulmón y del hígado y ya no aguantaba más, me quería ir. Ahí el médico me dice que yo adentro del sanatorio cada vez estaba peor y nos  sugiere que alquilemos una habitación fuera del sanatorio para desenchufarme de todo”, comentó.

Al día siguiente Sarli volvió a realizarse los análisis “yo no podía creer lo que me mostraban, la cavidad donde había quedado agua en el pulmón ya no estaba, yo le decía al médico ¡esto es un milagro! y me puse a llorar, fue algo increíble” dijo entre lágrimas.

Al poco tiempo regresó a Salto y a fines del año 2012 se hizo el último chequeo médico y “estoy bien” comentó.

LA RESPUESTA DE LA GENTE ES LO QUE MÁS ASOMBRA

Una vez en su casa, Sarli aseguró que miró toda la transmisión de televisión de la cadena solidaria, “miré las 3 horas de programación y no podía creer la respuesta, yo no sabía nada y no me esperaba eso, nunca pensé que la gente fuera a colaborar así” dijo.

Afirmó además, que después de lo que le tocó vivir “ves las cosas diferente, te cambia la manera de ver las cosas, hasta en el laburo esas pequeñas cosas ya no las discuto más, y hoy si entro a un lugar y veo una alcancía no miro la cara primero pongo en la alcancía y después pago lo que tenga que pagar” comentó.

La respuesta de la gente le sigue asombrando aún en el día de hoy después de dos años de la colecta, “hace poco fui al shopping y se arrimó un hombre con un bebé en sus brazos y me dijo -yo colaboré con usted- y ahí me puse a llorar creo que ni gracias le dije, pero es algo que no se puede explicar, uno no termina de entender porque la gente hizo lo que hizo y lo sigue haciendo. El día de la campaña para Lourdes yo no sabía si ir a la colecta en la plaza porque sabía que me iba a quebrar, pero fui y cuando pisé la plaza no había forma de dejar de llorar porque era como revivir todo, parecía que lo veía a Manuel (Raivas) ahí parado, fue como si estuvieran haciendo la colecta para mí y yo estaba ahí. Al final terminamos muy contentos por saber que la gente había respondido y se había llegado. No sé porqué pero estos locos tienen algo que cuando llaman a la gente, pueden” dijo con firmeza.

Se juntaron 30 mil dólares para que viajara a San Pablo

Con apenas 6 años el de Facundo fue uno de los casos más emblemáticos de solidaridad en Salto, hoy tiene 14 años

El caso de Facundo Spinelli, fue un disparador para que el pueblo de Salto se manifestara con una visión solidaria que hasta ese momento era muy sesgada. Ya que solamente en casos muy puntuales, que habían ocurrido con anterioridad lo habían hecho.

La última manifestación solidaria colectiva que se había dado en la ciudad, había sido la hecha para socorrer a la entonces Red de Merenderos que funcionaba con 33 de estos comedores populares en los distintos barrios de Salto, en una época en la que los problemas sociales y económicos fueron tremendos para el país, motivando que la sociedad respondiera para socorrer a los que más lo precisaban, que en ese caso, la mayoría de ellos eran niños.

Tiempo después y quizás por primera vez en nuestro medio, una telemaratón de las características que la Asociación de Profesionales de la Comunicación (APC) hacía para ayuda a distintas instituciones públicas, se trasladaba a la ayuda de una persona. Era Facundo, un niño con síndrome de Down, que con sólo 6 años conmovía a la ciudad porque debía recibir una operación de urgencia en el exterior, para poder salvar su vida.

Hijo de un conocido periodista salteño como lo es Daniel Spinelli, quien ayudó a difundir la situación por la que estaba atravesando su primogénito, en el mismo momento que Leticia, la madre del pequeño estaba embarazada de Sebastián, el hermano menor que hoy tiene 7 años, la historia de Facundo conmovió a grandes y chicos, movilizando a una importante corriente de personas que se acercaron al lugar para colaborar con este niño.

UNA VISIÓN DISTINTA

“Hasta entonces yo tenía una visión distinta de la sociedad salteña, siempre pensaba que había mucha mezquindad, que la gente era más fría, pero a mí me dieron una lección aquel día, una lección que me hizo cambiar de opinión y que me llevó a ser un agradecido de la gente, porque cuando viajamos a San Pablo con el Facu, sabíamos que teníamos el respaldo de toda la gente atrás, que estaban ahí cinchando con nosotros y eso es muy gratificante”, dijo Spinelli a este diario.

Si bien contó que la situación había determinado que la única posibilidad de que Facundo pudiera mantener expectativas de vida, era sometiéndose a una intervención quirúrgica en una clínica de la ciudad de San Pablo, el costo de la operación era de 30 mil dólares.

Por esa razón, comenzaron con una campaña desde el Colegio Maria Auxiliadora, donde trabajaba la madre del niño y así siguieron durante un mes, consiguiendo dinero a través de donaciones puntuales de la gente. Hasta que dialogando con los directivos de la APC, surgió la posibilidad de hacer una telemaratón.

“Fue el 5 de noviembre del 2005, me acuerdo porque Facundo cumplía 6 años un día antes y se llevó a cabo la telemaratón y se juntó el dinero que faltaba, y el 24 de noviembre hizo 8 años de la operación en la que salió muy bien”, comentó el padre de Facundo.

“No es fácil estar en esa situación, pero el empuje que te da la gente, fijate que hasta ahora que a veces ando con Facundo en la calle, me para la gente para preguntarme cómo está él, y por suerte ha mejorado mucho. Y todo ese empuje que te da la gente en ese momento es fundamental, nosotros sentíamos que íbamos a Brasil pero con el respaldo de todo Salto atrás que había colaborado y que había puesto pesito por pesito para que él pudiera operarse”, señaló.

A raíz de este episodio la concepción que Daniel Spinelli tiene de este tipo de eventos es totalmente distinta. “Siento que mi vida cambió en eso, porque cada vez que hay alguna situación de estas características tratamos de ayudar, sino estoy atrás, siempre trato de hacer algo. En este último caso de Lourdes no pude estar metido, pero desde mi lugar siempre colaboro”, admitió.

“Yo me quedo con la imagen de que los salteños son solidarios, y mirá que me hicieron cambiar porque siempre pensaba que éramos una sociedad muy cerrada donde no teníamos la misma solidaridad que en otros lados, y sin embargo a mí me dieron una lección porque cuando se necesitó juntar 30 mil dólares para que mi hijo fuera a operarse, se juntaron en un mes y yo a partir de ahí cambié totalmente de opinión de lo que era Salto”, expresó.

Aunque señaló que después en cada campaña que sobrevino a la de Facundo, “en todas ellas, quedó demostrado que cuando se necesita, la gente está”.

Hoy Facundo tiene 14 años, concurre a un centro educativo, la Escuela Especial Nº 97, donde intercambia con los niños de su edad las cosas naturales y cotidianas que surgen entre ellos. Además de asistir a algunos talleres de los que se dictan en la Asociación Down de Salto.

Su hermano Sebastián tiene 7 años y convive con Facundo, y la madre de ambos, Leticia, quienes se muestran cada día agradecidos porque la sociedad los haya ayudado a salir adelante.

El de Facundo fue uno de los ejemplos más claros de solidaridad de una comunidad que luchó codo a codo para ayudar a uno de sus hijos.

Claudia Silva: joven de Pueblo Lavalleja que sufre rara enfermedad, fue apoyada por un equipo de mujeres solidarias

El caso de Claudia Silva que se dio a conocer hace exactamente un año atrás.

Un grupo de mujeres de Salto, conformado por María Luisa Nogueira, Sandra Teixeira, la Contadora Ximena Sánchez y la Escribana Lady Garay, en un gesto solidario se unieron para ayudar a Claudia Silva, una joven salteña oriunda de Pueblo Lavalleja que padece una extraña enfermedad y al parecer –en ese entonces – era el único caso del país.

La chica padece desde los 14 una afección que se concibe como hemoglobinuria paroxística nocturna, un desorden provocado por el propio organismo que afecta a la médula.

La enfermedad se manifiesta por una ictericia que experimenta la joven a la tardecita y a la madrugada comienza con hemorragias por medio de la orina.

Ello llevó a Claudia a restringir sus actividades, pues debe tomar muchos recaudos, como no exponerse al sol durante el día y le ha ido socavando su calidad de vida.

Debido a su delicado estado de salud, a lo largo del tiempo un mayor número de tranfusiones se tornaron en un paliativo para mantener su organismo.

MUJERES SOLIDARIAS

Es así que este grupo de mujeres al tomar contacto con su realidad se han solidarizado pues el costo del tratamiento es muy alto y Claudia no contaba con los recursos para hacerlo.

En su momento necesitó de mil dólares para continuar con el mismo, pues cuenta con los medicamentos para unos días más y es un tratamiento que no se puede interrumpir.

Mucha gente se ha movido para que pudiera seguir en pie con los cuidados paliativos.

El medicamento es “Transfer Factor”, que le permite reforzar las defensas y que le ha permitido mantenerse en buen estado, dentro de la severidad de su situación.

El sueño que se planteó más adelante fue llegar a conseguir 60.000 dólares para acceder al tratamiento más efectivo que Claudia debería hacer en Buenos Aires.

Una vez más entonces, se pretende llegar al corazón de los salteños, para que esta joven pueda fortalecerse y llevar una vida mejor.

“Es un ser maravilloso y por algo Dios nos ha puesto en su camino, para que nuestro grano de mostaza, junto a la ayuda de todos los salteños, ya apoyemos para que se mantenga bien” – enfatizó Nogueira en aquella nota brindada a EL PUEBLO, donde una vez más se mostró el espíritu solidario de los salteños.







Recepción de Avisos Clasificados