Cuando la vida se multiplica

Cuando la vida se multiplica

Mellizos, gemelos y trillizos

Para algunos es un gran problema, para otros un desafío y para los menos una bendición. Cuando la vida se multiplica se requiere un gran manto de amor, el que sólo algunas madres y padres son capaces de ofrecer. En esta entrega quisimos reconocer estas manifestaciones de amor e interiorizarnos en la vida de algunos mellizos. Hubo un denominador común: descubrimos que todos ellos están orgullosos de ser mellizos y se profesan un gran amor.
Lo que sigue son los testimonio recogidos

El testimonio de la familia Sanguinetti: tenían cuatro hijos y llegaron los trillizos

Alba Leal era una joven madre que junto a su esposo Juan José habían formado un hogar con cuatro hijos… con el tiempo Alba vuelve a quedar encinta y recién en el momento del parto recibió una impactante noticia: en su vientre aguardaban el nacimiento tres bebés. Juan Pedro, José Carlos y Luis Eduardo llegaron para engrosar el amor de la familia. “Yo le dije al ginecólogo en ese momento que me notaba más grande que en los otros embarazos”.

Los trillizos Sanguinetti: Luis Eduardo, Pedro  (Santiago con la copa, un hermano un año mayor) y José Carlos. Hoy los cuatro son profesionales universitarios

Los trillizos Sanguinetti: Luis Eduardo, Pedro
(Santiago con la copa, un hermano un año mayor) y José
Carlos. Hoy los cuatro son profesionales universitarios

Recién había llegado el ecógrafo a Salto y los estudios mostraron que eran dos bebés. “Me asusté un poco porque no hacía mucho tiempo había sido madre. En el instante del parto al nacer el segundo, como nació deprimido llamaron al pediatra. Al revisarme se percató que había otro niño. Pensé que se trataba de una broma… le dije al doctor… espere un momento, yo no tengo fuerzas y me respondió que me iban a ayudar. Una de las enfermeras que formaba parte del equipo médico en la sala de partos fue la que le infundió muchos ánimos. Llegó el Dr. Invernizzi para asistir a los bebés y quedó sorprendido por el embarazo múltiple.
“SOY CRISTIANA Y CREO QUE RECIBIMOS LA AYUDA DE DIOS”
-¿Cómo fue la crianza de los tres niños?
-“Con la ayuda de Dios y el apoyo de los amigos, también del Dr. Invernizzi y su señora que estuvieron en todos los momentos. Soy creyente y estoy convencida que Dios estuvo siempre. Como los bebés nacieron con bajo peso yo prácticamente no dormía y tenía que preparar las mamaderas cada tres horas. Como mi esposo trabajaba en UTU y además tenía su carpintería particular, debía descansar bien para atender las máquinas. Estuve así un año sin poder descansar. Son épocas que van pasando. Silvana nuestra hija mayor – que hoy es pediatra y neonatóloga – nos dio una mano muy grande. Nosotros criamos a nuestros hijos muy unidos… uno le ayudaba siempre al otro”.
-¿Los trillizos fueron vestidos iguales?
-“Puede ser que en algún momento les haya comprado algo parecido, pero siempre fueron vestidos con sencillez. Ya teníamos cuatro hijos y vinieron tres más, la situación no se daba como para hacer grandes adquisiciones. Por mis manos nunca pasaron los pañales desechables, ni cuando iba al médico.
Dos de los trillizos son gemelos: Luis Eduardo y José Carlos, que en algún momento hicieron alguna que otra travesura para confundir.
“TODOS MIS HIJOS ESTÁN UNIDOS POR UN VÍNCULO MUY FUERTE”
-Ese vínculo del cual hablan que suelen tener los hermanos que nacen el mismo día, ¿es así tal cual?
-“Especialmente los gemelos. Pero puedo decir en mi caso que todos mis hijos están unidos por un vínculo muy fuerte. Uno se hace eco del otro y lo que le sucede a uno repercute en los demás, porque fueron criados así”.
Los tres hermanos tienen una profesión; uno es Ingeniero Químico, el otro Ingeniero Eléctrico y el otro es Arquitecto y su madre los describe como “muy buenos muchachos”.
-Cuando usted hace una mirada hacia atrás, desde que esos niños nacieron hasta ahora ¿Cuál es su pensamiento?
-“Traté siempre a todos mis hijos por igual y les inculqué la cualidad de compartir. También las enseñanzas que todos queremos, que sean personas rectas y sinceras en la vida… me salieron todos buenos, así que no tengo palabras para agradecer”. Alba también nos contó que se vino muy joven desde la capital del país a radicarse a Salto, que fue criada en un colegio religioso y que siempre le infundió todos esos valores adquiridos a sus hijos. Estas historias como la de Alba y otras tantas demuestran que el infinito amor de madre trasciende a toda dificultad que se pueda presentar. Que vale la pena el cansancio, las horas en vela, el tiempo de crianza y la dedicación. En cuando al vínculo especial que puede unir a dos o tres hermanos nacidos en el mismo día, esta historia pone de manifiesto que el sentimiento de unión se pudo proyectar hacia los otro cuatro hermanos nacidos anteriormente.

“Yo siempre soñé con estos dos hijos”, dijo Gabriela Dondo sobre sus gemelos Genaro y Jesús y cómo cambiaron su vida

“Yo siempre lo soñé y Dios me lo concedió, así que estoy más que agradecida. Me cambió la vida, es cierto, porque yo soy hija única y estaba acostumbrada a tener mis horarios y mis tiempos y desde que ellos llegaron todo cambió, pero soy inmensamente feliz”, comenzó diciendo Gabriela Dondo sobre cómo es su vida con sus gemelos Genaro y Jesús.
“Yo no sé si se trata de presentir o que yo lo deseaba tanto pero me pasaba algo muy extraño, si salía a la calle y veía una mamá con dos cochesitos o dos mamaderas, o cosas así, era como que deseaba que el día que fuera madre fueran dos. Por eso no sé si eran señales o era que yo lo deseaba tanto que al final se dio ese milagro”, comentó la joven madre.
Gabriela es escribana y su esposo Mario se dedica a un trabajo independiente lo que les permite a ambos poder manejar mejor sus horarios al momento de estar con sus hijos, además cuentan con el apoyo de la madre de Gabriela que está todo el día para ayudar y colaborar con la crianza y educación de los pequeños.GEMELOS (117)
El cuidado de los gemelos les demanda mucha dedicación, por eso, Gabriela debe quedarse hasta altas horas de la noche trabajando para estar más concentrada y poder estar durante el día más libre para sus hijos. “Yo ando a las corridas, a veces me acuesto a las dos o las tres de la madrugada haciendo mi trabajo (escribanía), porque durante el día es imposible, sobre todo porque yo quiero vivir la maternidad a pleno y no quiero perderme ni un minuto con ellos. Si salgo a hacer algún mandado estoy mirando constantemente el reloj para no demorarme y el celular por si me llaman de casa por algo. Es la única manera en que puedo retomar mi profesión”, comentó.
Algo similar le pasó a su esposo, Mario trabajaba en un hotel y tenía un proyecto particular de realizar cabalgatas guiadas, pero con la llegada de los gemelos tuvo que optar por un trabajo que no le demandara tanto tiempo fijo y lejos de su casa, por eso decidió renunciar al hotel y continuar con su proyecto personal que a la vez le permite estar más a disposición de su familia.
LOS IDENTIFICABA CON UNA CINTA EN SU MUÑECA
Genaro y Jesús Rossi Dondo, nacieron por cesárea programada y pesaron dos kilos y medio cada uno aproximadamente. “Yo me enteré de que iban a ser gemelos en la tercera ecografía y cuando me dieron la noticia fue una gran sorpresa, cada vez que cierro los ojos y recuerdo ese día me parece increíble, yo lloraba de emoción. A veces cuando me quedo sentada viéndolos correr, es algo maravilloso, me hacen muy feliz”, comentó.
Sobre los primeros días de los pequeños, Gabriela comentó que para identificarlos cuando eran bebés les ponía una cinta bordada con su nombre en su muñequita, pero a veces en el movimiento o mientras dormían las perdían. “Nos pasó algo muy anecdótico cuando nos dieron el alta del sanatorio y llegamos a casa, nos dimos cuenta que no tenían las cintas con sus nombres y eso nos puso muy nerviosos porque no sabíamos cuál era cuál, porque eran idénticos y solo a uno lo habían vacunado por una pequeña diferencia en su peso. Casi nos desesperamos, pero entonces los pusimos arriba de la cama, los empezamos a mirar, nos serenamos y por los pegotes del pelo, porque todavía no se los había bañado nos acordamos cómo estaba uno y otro antes de venir y así dijimos, ¡bueno, este tiene que ser Jesús y este Genaro! Pero si los cambiamos o no, solo Dios sabrá”, recordó con emoción.
CUANDO UNO SE ENFERMA EL OTRO TAMBIÉN
Hasta los cuatro meses durmieron juntos en el moisés, porque si los ponía en cunas separadas lloraban, “como si se extrañaran”. Entonces sus padres los ponían juntos nuevamente “y es como que se sentían, se tocaban, se abrazaban y así dormían tranquilos”. Pero criar a dos gemelos también tiene sus particularidades, “cuando alzás en tus brazos a uno, el otro te queda mirando como esperando que lo levantes también, que él también está, que no es solo el hermano. Pero para mí ellos lo ven y lo sienten como algo normal porque desde la panza estaban juntos. Más allá que tienen sus momentos como todo niño, de que chocan y hasta parece que uno quiere pulsear más al otro para que reaccione, ahí es donde aparezco yo intermediando. Pero cuando uno está lejos del otro yo veo que están pendientes y buscándose. Además, cuando uno se enferma de algún resfrío o un dolor de panza siempre le pasa a los dos a la vez, es como que sienten lo mismo y si no el otro por acompañar al hermano ya hace cara de sentirse mal también (risas)”.
“ES ALGO HERMOSO”
“Para mí, ellos no nacieron solos, nacieron juntos, compartieron nueve meses en mi pansa y eso es algo especial en su vida, porque ellos son gemelos, es como que fueran una personita dividida en dos, como si ellos se miraran y ya se entendieran. Es maravilloso, pero una cosa es contarlo y otra es vivirlo a diario, es algo hermoso”, concluyó.

Cuando su gemela fue a tener familia ella sintió los mismos nervios

¿Cuál es cuál?, es la pregunta que escuchaban frecuentemente Alexandra y Casandra Gómez Rivero, cuando eran pequeñas. Es que su parecido es casi perfecto, son gemelas y cuando su madre las vestía igual se hacía muy difícil diferenciarlas.
“Cuando éramos chicas éramos iguales ni nuestra madre nos identificaba, a mi me identificaban por la marca de la varicela, (señala una pequeña marca a uno de los lados de su nariz), me decían ¿a ver, vos sos la Ale?, y me miraban la nariz, dijo entre risas Alexandra. “En el liceo y la escuela era igual o con mis tíos”, agregó. Más allá de su parecido

Alexandra y Casandra

Alexandra y Casandra

físico, ambas mostraron ser muy diferentes durante la entrevista, Alexandra se mostró más abierta, simpática y era quien tomaba la iniciativa al momento de hablar, siempre sonriente. Casandra en cambio, mostró más madurez y serenidad en sus respuestas.
NO LES GUSTABA VESTIRSE IGUAL
“Desde chiquitas nos vestían iguales, hasta nos hacían el mismo peinado, pero no nos gustaba. Ahora, de grandes nos vestimos cada una como nos gusta”, comentó Alexandra. Sin embargo y a pesar de optar por lucir un color de pelo diferente, reconocieron que coincidentemente ahora llevan el mismo corte, algo que generó risas entre ambas.
“En la escuela nos decían ¿por qué no se cambian de clase?, o ¿por qué no entra una al examen de la otra? y esas cosas, pero nosotras nunca hicimos nada de eso”, comentó Casandra. “Nos gusta la misma música, pero somos diferentes en los gustos a la hora de vestirnos o las comidas preferidas. Además, las dos siempre de chicas tuvimos amistades y su círculo social diferente”, comentaron las jóvenes.
SINTIÓ LOS MISMOS NERVIOS QUE SU HERMANA AL TENER FAMILIA
Entre las anécdotas de su vida como gemelas, Casandra recordó un hecho puntual que las marcó cuando fue a dar a luz a su hijo Alejo. “Yo soy madre y ella me contó que al momento de la cesárea sintió los mismos nervios que yo”. E inmediatamente Alexandra la interrumpió para confirmarlo con ímpetu “sí, yo sentí todo, fue horrible”.
Sin embargo, más allá de lo que contaron las jóvenes aseguraron que nunca experimentaron las mismas sensaciones ni se enfermaron al mismo tiempo o tuvieron las mismas dolencias, hechando por tierra algunos mitos sobre los gemelos.

“Vidas múltiples unidas por algo especial”
La mirada de la psicóloga Cecilia Casola: “Es necesario respetar las diferencias y subjetividades de cada uno”

“El hecho de vestirlos iguales era algo que familiarmente se daba en hermanos que fueran mellizos… los mismos modelos de diferente color.
Consideramos que no es conveniente justo cuando estos están experimentando la etapa del desarrollo, pues los mellizos del mismo sexo o los gemelos, suelen hacerse espejo uno del otro. Muchas veces hasta se torna difícil que reconozcan sus propios nombres. Entonces es necesario que se miren en el espejo, se peinen distinto y usen algún color diferente para que cada uno pueda diferenciarse y adquirir su identidad propia.
Los mellizos se imitan, se critican, se pelean, compiten como todos los hermanos pero en ellos se potencia porque tienen la misma edad y tienen que pelear por un territorio, un lugar, los afectos y a quién le va mejor. Se pelean mucho pero tampoco resisten estar separados… se da ese sentimiento de dualidad” – nos explica la especialista.
CUANDO LLEGAN A LA ETAPA ESCOLAR
Cuando los mellizos, gemelos o trillizos llegan a la etapa escolar es necesario separarlos de clase, justamente porque siempre uno predomina o lidera sobre el otro. Para que cada uno pueda ir desarrollando su aprendizajes, capacidades, competencias y vínculos de cada uno es preciso que lo hagan por separado, ya que son seres únicos – nos explica Casola.
¿EXISTE UN VÍNCULO DIFERENTE ENTRE LOS MELLIZOS O TRILLIZOS?
“Absolutamente. Es un vínculo cargado de mucha complicidad… se ríen cuando la gente los confunde y juegan mucho con esa situación. Les encanta que las personas no sepan diferenciar el uno del otro y cuando crecen suelen hacer esas travesura de confundir a sus parejas. Es difícil para el de afuera notar las diferencias físicas. Suelen ser muy compinches y competitivos… esta es una de las características más significativas.
En este caso el rol de los padres es complejo desde el principio, desde el embarazo. Frente a la noticia de que son dos es toda una adaptación que hay que experimentar. Luego se viene la distribución de los tiempos, turnarse para la alimentación y la atención a sus necesidades, saber cómo contenerlos y contar con el apoyo también de un familiar.
Es mucho más dificil que ser padre de un niño solo por vez. Los padres tienen que ir adaptándose gradualmente a las características de cada uno de ellos, sorteando las dificultades e interceder en el caso de que uno tenga la intención de manipular al otro.
Volviendo al tema educativo, hay teorías de que uno de los niños desarrolla el hemisferio derecho, que tiene que ver con la lógica y el razonamiento y el otro el hemisferio izquierdo. “No todos tienen el mismo proceso de aprendizaje y ello es necesario respetarlo” – afirma Cecilia Casola.
Aplicando sus respuestas a una escala bien establecida de escala psicológica, los investigadores podían evaluar y categorizar diferentes rasgos de personalidad para cada persona.
Los investigadores descubrieron que los gemelos idénticos eran dos veces más probables que los gemelos no idénticos para compartir los mismos rasgos de la personalidad, sugiriendo que su DNA estaba teniendo el impacto más grande.
La genética influyó más en el sentido del autocontrol de las personas y también afectó sus habilidades.

Delfina, Julieta y Francesca, las trillizas llevan una vida normal

El 12 de junio del 2012, el pueblo de Villa Constitución y Salto todo quedó sorprendido cuando vinieron al mundo Delfina, Julieta y Francesca tres niñas trillizas que sacudieron la modorra del lugar y generó un revuelo donde todo el mundo quiso salir a conocerlas. Sus padres Daiana Chiappa y José Luis Soria, estuvieron rodeados y la alegría colmó el hogar durante mucho tiempo.

Las trillizas con su mamá

Las trillizas con su mamá

Pero el tiempo pasa y las cosas cambian, hoy Daiana vive sola con sus tres hijas, lo sigue haciendo en Villa Constitución junto a su madre y hermanos, quienes la apoyan en todo. Las niñas, ya con 4 años y 5 meses de vida andan como un rayo, de aquí para allá y para ella eso es lo más gratificante cuenta su madre, porque significa que están bien y que tienen vida normal.
Daiana se siente complacida y para ella la vida con las niñas “es normal”, y agrega “hay gente que por ahí piensa que cómo se arreglará esta madre con sus tres hijos y yo puedo decirles que muy bien, sin mayores inconvenientes”.
Por eso, para este informe de EL PUEBLO contó cómo vive actualmente con las trillizas y qué es lo que espera de ellas para su crecimiento.
UNA VIDA TRIPLE
“Tenemos una familia normal, solamente que en vez de preparar algo para una persona siempre preparo para tres. Lo único que siempre estoy con alguien que me ayuda, tanto para llevarlas a algún control médico o para lo que sea, y ahora que están grandes están tremendas. Con el tema de la ropa, tienen su asignación como todos los niños, pero cada dos meses el Estado les da una compensación que yo lo destino a las tres”, comentó Daiana.
Asintió que en cuanto a los controles siempre “fue todo perfecto nunca tuvo problemas, aunque las llevo a hacerse análisis porque ellas nacieron con insuficiencia suprarrenal congénita. Cada vez que las llevo al Hospìtal siempre las atienden muy bien y nunca hay problemas. Ellas ya nacieron así, en realidad son dos de las tres niñas. Aunque tienen una vida normal y cada 6 meses hay que hacerle el análisis para ver si el medicamento que les han dado les dan resultados. Son medicamentos que los paga el Estado”.
Las trillizas comenzaron el Nivel 3 de la educación preescolar y van a la Escuela Nº100 de Villa Constitución.
Les encanta ir a la escuela, con eso no tengo problemas porque adoran hacerlo. Quizás cuando vayan a la escuela, ya como decisión mía las cambie a escuelas distintas así se exigen diferentes, sino están siempre juntas”, comentó la madre de las trillizas.
Cuando llega el momento de poner orden, las tres no siempre reciben por igual la misma sanción ya que si bien tienen características de la personalidad “muy parecidas” confiesa la madre, también admite que las sanciones varían y entonces ella explica.
“Ellas entienden, cuando una está en penitencia por algo que hizo a la otra yo le cuento porqué hice eso para que sepa y aprendan. Pero ellas son bastante parecidas, les gusta a las tres las mismas cosas, será porque están todo el tiempo juntas, capaz que es eso. Cuando se enferman no pasa lo que todo el mundo dice que si a uno le duele entonces al otro también, al menos en el caso de ellas”, cuenta Daiana.

Particularidades, cuidados y tratamiento que requieren los embarazos múltiples

Etimológicamente los términos gemelo y mellizos poseen el mismo origen latín gemellicium y se utilizaban indistintamente para hacer referencia a niños nacidos de un mismo parto. La única diferencia era el empleo del término mellizo en el habla popular y el de gemelo en la culta. Sin embargo, la evolución semántica de ambas palabras ha ido acompañada de los numerosos avances en el campo de la genética y el conocimiento del desarrollo del embrión humano. De hecho, ya en la última edición del diccionario de la Real Academia Española ya se diferencian: Gemelo: nacido de un mismo parto y originado de un mismo óvulo; Mellizo: nacido de un mismo parto, y más especialmente de un parto doble y originado de distinto óvulo. Por lo tanto, los mellizos se forman cuando dos óvulos distintos que son fecundados por dos espermatozoides distintos, no compartiendo exactamente los mismos genes, no se parecen más entre sí de lo que se parecen a sus hermanos de otros embarazos. En algunas familias suelen ocurrir casos de nacimientos de gemelos no idénticos; sin embargo, los gemelos son genéticamente idénticos y se forman cuando un único óvulo fecundado se divide en dos, luciendo casi exactamente iguales, compartiendo los mismos genes y por ende el mismo sexo. La mayoría de los gemelos idénticos se forman por casualidad, en sentido estricto son clones, aunque no debemos olvidar que los efectos que el ambiente produce sobre la expresión de los genes y por tanto el desarrollo de los individuos puede producir que existan diferencias entre los gemelos, de hecho los gemelos poseen huellas dactilares diferentes; es decir, los gemelos comparten la misma “materia prima” pero el ambiente la moldeara dando lugar a individuos diferentes.
En términos ginecológicos se habla de gemelos como monocigóticos (un solo cigoto originado de un solo óvulo y que posteriormente se divide en dos) y mellizos como dicigóticos (dos cigotos originados de dos óvulos y espermatozoides diferentes). Independientemente de su origen, los embarazos dobles también se clasifican en función de si cada feto posee o no su propia placenta, amnios (mono o biamniótica) y corion (mono o bicorial). Las gestaciones de mellizos son bioamnióticas y bicoriales. En el caso de los gemelos pueden darse todas las posibilidades.
FRECUENCIA DE DICHOS EMBARAZOS
Se considera que de forma espontánea, 1 de cada 80 embarazos es doble, siendo dos tercios de mellizos y un tercio de gemelos. De hecho se piensa que los embarazos dobles se producen en mayor proporción, pero no se detectan ya que uno de los embriones se detiene en fases tempranas. Hay factores tanto ambientales, por ejemplo la nutrición, como hereditarios, raciales, medicamentos que estimulan la ovulación, que predisponen a una mayor probabilidad de mellizos. Evidentemente que el empleo de técnicas de reproducción asistida ha sido un factor clave en el incremento de esta incidencia, ya que se transfieren más de un embrión, incrementando los embarazos dobles concretamente de mellizos ya que provienen de diferentes cigotos. Y por último cabe señalar la importancia de los gemelos en las investigaciones biomédicas ya que aportan claves para determinar el origen o la predisposición a ciertas enfermedades genéticas.
SÍNTOMAS
Los síntomas más comunes de ésta clase de embarazos, los cuales podrán ser experimentados por cada mujer de forma diferente, son: el útero más grande de lo esperado para las fechas del embarazo; aumento de las náuseas matutinas; aumento del apetito; aumento del peso excesivo, en especial al comienzo del embarazo; movimientos fetales en diferentes partes del abdomen al mismo tiempo.
CUIDADOS Y TRATAMIENTO
Control: será determinado por el médico basándose en la edad de la madre; su estado general de salud y su historia médica; la cantidad de fetos (dos, tres o más); la tolerancia de la embarazada a ciertos medicamentos; procedimientos o terapias empleadas; sus expectativas para la evolución del embarazo; la opinión o preferencia de la embarazada.
Nutrición: a las mujeres con peso normal que esperan mellizos, se les aconseja aumentar de 15 a 20 kilos; las mujeres que esperan trillizos, probablemente deberían aumentar de 22 a 27 kilos. Dicho aumento debe ser durante las primeras 20 a 24 semanas de embarazo, es particularmente importante para las mujeres con embarazos múltiples. Un buen aumento de peso al principio del embarazo, puede resultar particularmente importante en el caso de gestaciones múltiples, dado que estos embarazos suelen ser más cortos que los de un solo bebé, ayuda al desarrollo de la placenta, posiblemente mejorando su capacidad para pasar los nutrientes a los bebés. También deben tomar las vitaminas prenatales recomendadas por su médico, que deben contener por lo menos 30 miligramos de hierro. En canto a la anemia por deficiencia de hierro, es común en el caso de gestaciones múltiples y puede aumentar el riesgo de parto prematuro.
Consultas prenatales más frecuentes: las mujeres que esperan varios bebés, generalmente necesitan realizar una visita a su obstetra con mayor regularidad que las mujeres que esperan un solo bebé, para ayudar a prevenir, detectar y tratar las complicaciones que se desarrollan con mayor frecuencia en una gestación múltiple. Los médicos generalmente recomiendan dos visitas por mes durante el segundo trimestre y una vez por semana o más, durante el tercer trimestre.
Mayor reposo: los embarazos múltiples de más de dos fetos suelen demandar reposo en cama a partir de la mitad del segundo trimestre, incluso si una mujer embarazada que espera mellizos no presenta ningún síntoma de parto prematuro, su médico puede recomendarle que reduzca sus actividades diarias entre la 20ª y la 30ª semana de embarazo. Es posible que deba reducir sus actividades incluso antes, y descansar varias veces por día si espera más de dos bebés.

“Nos vestimos iguales, teníamos hasta los mismos broches y anillos y nunca nos afectó”, dijeron las mellizas Baranov

Sara y Silvia Mary Baranov, son mellizas, sin embargo sienten que les pasan cosas tan iguales que en muchos casos llegaron a pensar que eran gemelas.
“Hasta que yo me casé siempre nos vestimos iguales, teníamos hasta los mismos broches y anillos y nunca nos afectó, todo lo contrario, nos gustaba hacerlo y fuimos siempre muy felices así. Ese más bien era el gusto de papá, de vestirnos iguales y no nos afectaba en nada”, dijo Silvia. “Aún ahora, a veces nos vestimos igual sin combinarlo. Por ejemplo, si vamos a cenar juntas por ahí nos vestimos las dos con el mismo color y nada estaba planeado, pero es

Sara y Silvia Mary: es como que tenemos los mismos gustos

Sara y Silvia Mary: es como que tenemos los mismos gustos

como que tenemos los mismos gustos. O a veces estamos tarareando la misma canción y una empieza a cantarla en voz alta y la otra estaba pensando en el mismo tema. Después hasta nos enfermamos de las mismas cosas hasta los mismos problemas en la dentadura tuvimos”, agregó Sara.
“Otro gran problema fue el de los novios” (risas), “porque a veces llegaban y se quedaban quietos esperando a ver cual de las dos se acercaba o reaccionaba porque tampoco nos identificaban” (más risas). “Yo tenía un pequeño lunar en la cara que era lo que nos permitía diferenciar, pero después me lo quité y ahora ya no tenemos ninguna diferencia, más allá del paso de los años”, dijo Sara nuevamente entre risas.
“NUNCA SE NOS OCURRIÓ HACERNOS PASAR UNA POR OTRA”
“La gente de afuera a veces hacía diferencias, siempre preguntaba por ¡las mellizas, las mellizas! Y a veces ahí hacían la diferencia, pero como los otros hermanos no hacían caso tampoco hubo problemas y a nosotras eso no nos traumó ni nada, lo digo porque ahora dicen que hasta hay que ponerlos en clases diferentes, nosotras nunca tuvimos problemas y compartimos la misma clase”, comentó Silvia. Sobre su juventud recodaron “a nosotras nunca se nos ocurrió hacernos pasar a una por la otra porque nos educaron de una manera muy derecha y ni siquiera pensamos en hacer algo así. Sin embargo, los profesores siempre nos acusaban de eso y nos miraban con cara rara pero nuca lo hicimos. Incluso hasta hace poco nos encontramos con un profesor que nos dijo ¡ustedes siempre me hacían trampa! Y nunca fue así, hasta nos sentaban en bancos bien separados para no confundirse”.
Finalmente, las mellizas destacaron el cuidado de su madre y resaltaron que nunca la escucharon quejarse, “pero sí sabemos que necesitó ayuda, aunque ella siempre estaba muy atenta en poner una marquita a quien ya había alimentado por ejemplo, para que esa confusión no se diera”







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