La sensación es la de que estamos siendo todos vigilados. Luego del asalto a mano armada ocurrido en plena tarde de ayer a dos remeseros de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Salto (Ajupensal), a los que a punta de pistola les sacaron algo más de 200 mil pesos que llevaban consigo luego de haberlos cobrado en el Banco de la República, antes de subirse al auto. Pero todo esto deja una sola señal clara e inequívoca.
Todo indica que los estaban esperando. Que los delincuentes saben lo que está sucediendo en las inmediaciones del Banco de la República y que conocen a las personas e instituciones que van con grandes sumas y valores, sin custodia alguna, a depositarlos allí.
En ese momento, los tres policías que se encontraban en las afueras de la sede bancaria oficiando de custodias y el agente de policía que viste de particular y que cumple tareas de vigilancia en servicio 222 por la cuadra que está frente al Banco, los que además ya están muy identificados por los delincuentes, ni se enteraron.
Es que según afirmaron fuentes policiales a EL PUEBLO, que hay personas que concurren a la sede bancaria con altísimos valores y lo hacen sin custodia alguna, pensando tener todo bajo control, pero la realidad indica que la situación es más compleja y que a la seguridad hay que tomársela en serio.
Los autores de este hecho, habrían estudiado el movimiento y sabían de qué manera se manejaban los remeseros. La Policía, según se nos indicó, tiene la hipótesis de que se trataría de delincuentes con antecedentes penales e incluso se animan a pensar que los empleados de Ajupensal, podrían haber sido seguidos por los malvivientes desde la sede de la institución hasta el Banco. El atraco fue a plena tarde y en principio nadie vio nada.
Entre otras cosas, se trata de otro violento asalto con uso de arma, lo que traduce que el importante robo de armas de fuego que se llevó a cabo el pasado mes de enero en nuestra ciudad, deja abierta la posibilidad a que este tipo de hechos se produzcan. Por ahora el dinero no aparece y afortunadamente no hubo heridos que lamentar.
DE TARDE
Los dos funcionarios de Ajupensal salieron unos minutos antes de las cinco de la tarde de ayer, de la sucursal del Banco de la República, ubicada en el cruce de las calles Uruguay y Zorrilla, para dirigirse hacia la organización social para la que trabajan, la que está ubicada sobre la calle Varela al 1000, para trasladar la suma de 209 mil pesos uruguayos que se les habían entregado en el Banco.
Se dirigieron hacia la calle Zorrilla, donde tenían estacionada la camioneta Daewoo de color gris, con matrícula HAC 881, la que dejaron estacionada sobre la acera oeste cerca de donde está ubicado el Conservatorio Municipal, metros antes de llegar a la calle Brasil.
Antes de que se subieran y en forma repentina, una moto con dos ocupantes paró sobre la calle y uno de los sujetos que la ocupaba, morocho, de estatura mediana y de pelo largo con colita, se bajó raudamente y extrajo un arma de fuego de entre sus ropas encañonando al conductor del auto. Hablando en tono firme, le exigió que le entregaran el dinero a lo que entre los nervios y la sorpresa, los dos empleados le dieron un sobre con la suma de 200 mil pesos uruguayos (unos 10 mil dólares americanos).
El atracador volvió a subirse a la moto y ambos delincuentes se dieron a la fuga rápidamente por la calle Zorrilla con dirección hacia el norte. Se trataba de una moto modelo cross, tipo Honda, de color negra, con el cubre tanque roto del lado izquierdo.
Las víctimas no daban crédito de lo que en pocos segundos les había ocurrido. En ese momento, dieron aviso a la policía y tras aportar los datos que les salían en cuenta gotas, permanecieron en el lugar hasta recibir nuevas indicaciones. Al cabo de unos minutos, dos jerarcas policiales junto a otros efectivos, todos vestidos de particular y viajando en autos privados, arribaron hasta donde los dos damnificados se encontraban sentados y solos luego de lo que les pasó.
Los indagaron en forma primaria como para poder tener elementos a seguir y les sugirieron que concurrieran hasta la seccional Primera de Policía para radicar la denuncia formal de lo ocurrido.
Al ver el movimiento, los transeúntes que pasaban por allí y los vecinos de la zona, que ni se enteraron de lo que ocurrió en su propia calle a plena luz del día, no daban crédito de lo ocurrido.
Hasta la noche de ayer, no había datos de los delincuentes, pero fuentes de la Policía aseguraron a este diario que sí contaban con datos de la filiación de una de las personas que participó del atraco, y que en función de ello la Seccional Primera y el personal de la Dirección de Investigaciones, permanecían trabajando con la finalidad de dar con los malvivientes.







