El Año Nuevo Judío, más que una celebración

El Año Nuevo Judío,  más que una celebración
«shaná Tová Umetuka. Luchar contra el mal es una tarea noble cuando es necesario hacerla. Pero no es nuestra misión en la vida. Nuestra misión es traer más luz”, así reza el deseo que le brinda un miembro de la colectividad judía a su madre, en el marco de la celebración del Rosh Hashaná, que significa el comienzo del año nuevo para los judíos, cuyo calendario acaba de ingresar en el 5775.
Es que para el pueblo judío, su vida transcurre por una era distinta a la que celebra el mundo occidental y sobre todo el cristiano, que cuenta sus días desde el nacimiento de Jesucristo hacia adelante.
El judaísmo se refiere a la religión, la tradición y la cultura del pueblo judío. Es la más antigua de las tres religiones monoteístas conocidas como “religiones del Libro” o “abrahámicas” (junto con el cristianismo y el islam), y la menor de ellas en número de fieles. Del judaísmo se desglosaron, históricamente, las otras dos religiones. Jesús era judío, nacido en Israel, aunque no reconocido por el pueblo judío como el Mesías, el Salvador, esa es la gran diferencia entre el cristianismo y el judaísmo.
Aunque no existe un cuerpo único que sistematice y fije el contenido dogmático del judaísmo, su práctica se basa en las enseñanzas de la Torá, también llamada Pentateuco, compuesto por cinco libros. A su vez, la Torá o el Pentateuco es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento, según el cristianismo), a los que se atribuye inspiración divina.
En la práctica religiosa ortodoxa, la tradición oral también desempeña un papel importante. Según las creencias, fue entregada a Moisés junto con la Torah (o Torá) y conservada desde su época y la de los profetas.
Las otras religiones trascienden varias naciones y culturas, mientras que el judaísmo considera la religión y la cultura concebida para un pueblo específico. El judaísmo no exige de los no judíos unirse al pueblo judío ni adoptar su religión, aunque quienes se convierten al judaísmo son reconocidos como judíos en todo el sentido de la palabra.
Asimismo, el judío ha sido comisionado por sus escrituras a ser «luz a las naciones» y propagar el monoteísmo ético por todo el mundo. La religión, la cultura y el pueblo judío pueden considerarse conceptos separados, pero están estrechamente interrelacionados. La tradición y la cultura judía son muy diversas y heterogéneas, ya que se desarrollaron de modos distintos en diferentes comunidades y cada comunidad local incorporó elementos culturales de los distintos países a los que llegaron los judíos a partir de la dispersión.
Si bien la tierra sagrada es Israel, el integrante de la colectividad judía puede haber nacido en cualquier parte del mundo, incluso en Uruguay hay una colectividad muy fuerte y muy presente en la sociedad, que ha sido constructora del país a lo largo de su historia. Creen en Yaveh (Dios), en el Antiguo Testamento, y su lengua madre es el hebreo, los judíos son millones en todo el mundo. Sus familias son matriarcados, ya que la importancia que se le da a la Madre como figura en la familia, es trascendente, construyendo los valores de cada núcleo familiar a partir de la figura materna.
En el gobierno actual de nuestro país hay tres ministros de origen judío, el ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker y el ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich. “Admiro mucho al pueblo judío, a toda su epopeya y a toda su frustración y su dolor que ha sido parte constructora de esta nación. Por eso para mi también es un honor contar con tres ministros judíos en el gabinete”, dijo el presidente de la República, José Mujica, a quien la Organización Sionista del Uruguay le entregó el premio Jerusalem en el año 2010, el que otorgan a quien esa organización entiende que es la personalidad del año.
Pero el pueblo judío entró en una celebración que si bien a nivel popular puede pasar desapercibida en Uruguay, no por ello es menos importante. Se trata del año nuevo judío donde hacen un balance del año que terminó y renuevan sus compromisos para el año nuevo que llega. El Rosh Hashaná, que significa el comienzo del nuevo año, marca un período de 10 días de autoexamen y de contrición espiritual que culminan con el Yom kipur, el día del perdón.
Si bien en Salto no hay una colectividad conformada y organizada ni sinagogas para visitar y conocer, para el presente informe de EL PUEBLO, hablamos con un adolescente de origen judío que nos enseña su visión sobre la religión que eligió practicar por convicción sumándose a la tradición familiar, a la vez que damos a conocer qué significa el año nuevo para el pueblo judío y cómo lo celebran.
(Bibliografía: “El sabor de los recuerdos” de Silvia Mindiuk de Ginerman. “Mandato de Sangre. El Poder de los Judíos en Uruguay”. Fernando Amado. Sitio de internet Wikipedia).

«Shaná Tová Umetuka. Luchar contra el mal es una tarea noble cuando es necesario hacerla. Pero no es nuestra misión en la vida. Nuestra misión es traer más luz”, así reza el deseo que le brinda un miembro de la colectividad judía a su madre, en el marco de la celebración del Rosh Hashaná, que significa el comienzo del año nuevo para los judíos, cuyo calendario acaba de ingresar en el 5775.

Es que para el pueblo judío, su vida transcurre por una era distinta a la que celebra el mundo occidental y sobre todo el cristiano, que cuenta sus días desde el nacimiento de Jesucristo hacia adelante.

El judaísmo se refiere a la religión, la tradición y la cultura del pueblo judío. Es la más antigua de las tres religiones monoteístas conocidas como “religiones del Libro” o “abrahámicas” (junto con el cristianismo y el islam), y la menor de ellas en número de fieles. Del judaísmo se desglosaron, históricamente, las otras dos religiones. Jesús era judío, nacido en Israel, aunque no reconocido por el pueblo judío como el Mesías, el Salvador, esa es la gran diferencia entre el cristianismo y el judaísmo.

Aunque no existe un cuerpo único que sistematice y fije el contenido dogmático del judaísmo, su práctica se basa en las enseñanzas de la Torá, también llamada Pentateuco, compuesto por cinco libros. A su vez, la Torá o el Pentateuco es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (o Antiguo Testamento, según el cristianismo), a los que se atribuye inspiración divina.

En la práctica religiosa ortodoxa, la tradición oral también desempeña un papel importante. Según las creencias, fue entregada a Moisés junto con la Torah (o Torá) y conservada desde su época y la de los profetas.

Las otras religiones trascienden varias naciones y culturas, mientras que el judaísmo considera la religión y la cultura concebida para un pueblo específico. El judaísmo no exige de los no judíos unirse al pueblo judío ni adoptar su religión, aunque quienes se convierten al judaísmo son reconocidos como judíos en todo el sentido de la palabra.

Asimismo, el judío ha sido comisionado por sus escrituras a ser «luz a las naciones» y propagar el monoteísmo ético por todo el mundo. La religión, la cultura y el pueblo judío pueden considerarse conceptos separados, pero están estrechamente interrelacionados. La tradición y la cultura judía son muy diversas y heterogéneas, ya que se desarrollaron de modos distintos en diferentes comunidades y cada comunidad local incorporó elementos culturales de los distintos países a los que llegaron los judíos a partir de la dispersión.

Si bien la tierra sagrada es Israel, el integrante de la colectividad judía puede haber nacido en cualquier parte del mundo, incluso en Uruguay hay una colectividad muy fuerte y muy presente en la sociedad, que ha sido constructora del país a lo largo de su historia. Creen en Yaveh (Dios), en el Antiguo Testamento, y su lengua madre es el hebreo, los judíos son millones en todo el mundo. Sus familias son matriarcados, ya que la importancia que se le da a la Madre como figura en la familia, es trascendente, construyendo los valores de cada núcleo familiar a partir de la figura materna.

En el gobierno actual de nuestro país hay tres ministros de origen judío, el ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker y el ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich. “Admiro mucho al pueblo judío, a toda su epopeya y a toda su frustración y su dolor que ha sido parte constructora de esta nación. Por eso para mi también es un honor contar con tres ministros judíos en el gabinete”, dijo el presidente de la República, José Mujica, a quien la Organización Sionista del Uruguay le entregó el premio Jerusalem en el año 2010, el que otorgan a quien esa organización entiende que es la personalidad del año.

Pero el pueblo judío entró en una celebración que si bien a nivel popular puede pasar desapercibida en Uruguay, no por ello es menos importante. Se trata del año nuevo judío donde hacen un balance del año que terminó y renuevan sus compromisos para el año nuevo que llega. El Rosh Hashaná, que significa el comienzo del nuevo año, marca un período de 10 días de autoexamen y de contrición espiritual que culminan con el Yom kipur, el día del perdón.

Si bien en Salto no hay una colectividad conformada y organizada ni sinagogas para visitar y conocer, para el presente informe de EL PUEBLO, hablamos con un adolescente de origen judío que nos enseña su visión sobre la religión que eligió practicar por convicción sumándose a la tradición familiar, a la vez que damos a conocer qué significa el año nuevo para el pueblo judío y cómo lo celebran.

(Bibliografía: “El sabor de los recuerdos” de Silvia Mindiuk de Ginerman. “Mandato de Sangre. El Poder de los Judíos en Uruguay”. Fernando Amado. Sitio de internet Wikipedia).

Tiene 15 años y dijo que en Salto hubo quienes lo insultaron y otros que lo felicitaron

Elías Sternin Iribarne, un adolescente salteño que eligió por convicción el judaísmo como una guía para acercarse a Dios

Elías Sternin Iribarne, tiene 15 años de edad. Hijo de padre judío y madre cristiana, vive en una familia donde dice que le dieron “la libertad de elegir” su orientación religiosa, algo que recién hizo con 11 años de edad, cuando en una búsqueda espiritual muy profunda decidió por convicción “darle una oportunidad” antes a la fe en Dios, para luego elegir la religión en la que iba a practicar su manera de creer.

Si bien la práctica de una religión distinta a la del resto de los integrantes de su propia familia, lo hace sentir bien porque comprende lo que es la convivencia en un mundo de tolerancia, respeto y diversidad en su propio hogar, Elías dijo que en Salto tuvo que soportar algunas burlas e insultos, de personas a las que él considera que actúan de esa forma por ser “ignorantes” por temor a lo que no conocen. Aunque también dijo que ha recibido comprensión y respeto por parte de sus amigos y de mucha gente.

Con la convicción de su religión a cuestas y con las ganas de que en la diversidad se aprenda a vivir en paz, la entrevista de EL PUEBLO a Elías Sternin, un adolescente que pregona diversidad y tolerancia.

-¿Cuándo y por qué tomaste la decisión de ser parte de la colectividad judía?

-Mi familia ve la religión y más que nada la fe, como algo serio y muy importante para uno mismo, mi madre es católica, pero mi padre era judío. Cuando nací, papá quería que se me realice el Brit Mila, es decir el pacto de la circuncisión, pero mi madre decidió que era mejor esperar, que era una buena oportunidad para que yo escoja mi camino, mi religión, que tenga la oportunidad de decir ‘Yo creo, y yo elegí creer por estas razones’, y que para mi la religión no sea algo que se me imponga con el nacimiento, que no sea una etiqueta, que realmente sea el camino de fe que yo elegí para que me acompañe el resto de mi vida. Cuando tenía once años comencé a preguntarme a mi mismo ¿en qué creo? ¿Quién es Dios? ¿Realmente existe? Y ahí fue cuando comencé a leer sobre el catolicismo y sobre el judaísmo, lentamente se me iban contestando estas preguntas pero a la vez iba teniendo otras y así fui, hasta que me di cuenta que esto no era un problema matemático, que no hay una respuesta exacta para estas preguntas, que estaba intentando demostrarme algo a mi mismo que es imposible de demostrar leyendo un libro, que esto iba más allá de eso, que no tenía que demostrar nada, sino que tenía que hacer algo aún más difícil, creer. Fue ahí entonces cuando le di una oportunidad a Dios para que entre en mi vida, dejé de lado la religión y simplemente creí en una energía, la cual me ayuda, me acompaña, me sostiene y me guía. Pero no fue suficiente para mí, quería acercarme más a esta energía porque luego de creer realmente en Dios te das cuenta que es algo muy lindo, es como estar con una persona agradable, en un lugar agradable, compartiendo sentimientos, sensaciones y desafíos y te da ganas de acercarte cada vez más, él ¿Y cómo acercarme más? Mediante la religión. Fue ahí cuando elegí ser judío, la verdad no hay una razón concreta que explique exactamente porqué elegí seguir la fe judía, fue una de esas decisiones que no se piensan debatiendo con uno mismo, sino que se piensan con el corazón, simplemente seguí lo que realmente creía que era para mí. Y bueno, la verdad es que estoy muy feliz de esta manera, no me refiero a que el catolicismo u otras religiones no estén bien, todo lo contrario, yo creo que todo lo que te acerque a Dios es bueno.

-¿Qué significa para ti el

judaísmo?

Es imposible resumir lo que significa la religión judía para mí, pero tal vez con estas palabras se entienda un poco. Significa aceptar la religión judía y ser parte del pueblo judío. El judaísmo acepta a los que están convencidos que quieren enseñar a sus hijos la filosofía judía y vivir según los mandamientos y actitudes sociales que describe el judaísmo. El judaísmo es una religión de buenas obras y no de creencias forzadas, se centra en el actuar moralmente, y no en el creer en dogmas específicos, todos los judíos creemos muy fuertemente en mejorar el mundo.

-¿Cómo lo tomó tu familia? ¿te acompañó en el

proceso?

Como dije anteriormente, mi familia ve la religión como algo muy importante en la vida de cada uno, yo creo que están orgullosos y satisfechos con mi decisión, en especial mi madre, que es una persona con una fe enorme hacia Dios, y que me enseñó que con la fe podemos lograr lo que sea y podemos estar en paz con los demás y con uno mismo.

-¿Consideras que la

sociedad en la que vivimos es tolerante con las

opciones religiosas que

toman las personas? ¿Te gustaría que la sociedad cambiara en ese sentido?

La verdad que no me gusta generalizar, y decir la sociedad, convivo con muchísimas personas, cada una tiene su forma propia de pensar. En mi caso algunas de estas personas me felicitan, con otras se tienen charlas agradables sobre el tema, con otras nos reímos un poco, compartimos chistes, le damos humor al tema, otras personas simplemente lo ignoran, algunas me insultan y se burlan. Acá en Salto el ser judío desencadena a veces hasta odio, como consecuencia de material que se ve en Internet, chistes de mal gusto, hasta incluso algunos ven a los judíos de la misma manera que los veía Hitler, en general esto se debe a la ignorancia de algunas personas. Esto no me lo tomo como algo importante, no me afecta para nada en realidad, debo decir que al principio sí, me dejaba muy mal ver eso, sentir el no ser aceptado, pero luego me di cuenta que lo que hay que hacer es, en la medida de las posibilidades, aprovechar para educar y sacar a los ignorantes de su ignorancia.

-¿Tus amigos te aceptan

por tus ideas religiosas?

Mis amigos me respetan mucho, la mayoría de mis amigos son Cristianos y algunos Ateos. Está muy buena esta diversidad porque aprendemos cosas juntos, también a veces nos tomamos con humor ese tema, y en momentos difíciles nos ayudamos a superarlos

-En el marco del año nuevo para la colectividad judía ¿qué mensaje te gustaría darle a quienes forman parte del judaísmo y a los que no?

¡Shaná tová umetuká! (Por un año bueno y dulce).

Algunas de las comidas típicas del Rosh Hashaná, la mesa es parte esencial de la celebración del año nuevo judío

Un libro de recetas de comidas judías al que accedió EL PUEBLO llamado “El sabor de los recuerdos” de la escritora Silvia M. de Ginerman, da a conocer los pormenores de la celebración del Rosh Hashaná (año nuevo). La autora de la publicación, ha brindado sus conocimientos gastronómicos en distintos medios de prensa escritos, orales y televisivos de nuestro país, quien ha profundizado en el conocimiento de la cultura gastronómica de los pueblos del mundo, y en especial del pueblo judío, a través de cursos, viajes y bibliografía internacional especializada.

Ginerman describe las comidas que se elaboran en el seno de una familia judía especialmente para la celebración del Rosh Hashaná,comida al que lo describe así: “Rosh Hashaná comienza cuando la madre enciende las velas antes del crepúsculo, en la mesa preparada para ser servida al regreso de la sinagoga, de tal manera que simbolice bendición y prosperidad”.

“Una tradición que se suele tener en cuenta es que en esta mesa tan especial, no deben haber alimentos agrios o amargos”.

“En el centro de la mesa pondremos los candelabros, para prender las velas al comienzo de la reunión familiar. A su lado, la copa de Kidush (bendición que se dice sobre el vino en las festividades judías) con vino. Un lugar destacado merecen las jalot (plural de jalá, panes trenzados propios de días de fiesta en general) panes redondos y dulces como queremos que sea nuestro año. Pequeños recipientes con miel donde mojaremos los trozos de manzana que dispondremos alrededor”.

“Colocaremos una cabeza de pescado hervida en una fuente junto al jefe de familia, en recuerdo de la promesa bíblica: “Y te pondrá Dios por cabeza y no por cola, cuando obedecieres a los Mandamientos del Eterno, tu Dios”. (Deuteronomio 28.12)”.

Estas son algunas ideas para la mesa del Rosh Hashaná:

Salado: Guelfite fish (o pescado molido, la presentación típica es con rodajas de zanahoria encima, que representan monedas de oro). Joledetz (gelatina natural de pollo), huevos haminados (huevos cocidos en agua hirviendo aromatizada con diversas especies durante mucho tiempo) Esekfleish (guiso con carne) o carne con salsa agridulce, pollo relleno dulzón, Paté de hígado de pollo, cogote de pollo relleno, sopa de pollo, mandelaj (pancitos salados en forma cilíndrica), perogen de pollo con levadura (empanadas), kniches de papa (pancito de papa con masa).

Dulces: Jalá agula (pan dulce redondo), Tzimes de papas y ciruela (zanahorias cortadas en trocitos con pasas), torta de miel, el señor fluden (arrollado dulce), Shtrudel de mi abuela (pasteles dulces rellenos), Shtrudel de dátiles y nueces, compota de manzana, mostachudos (bizcochos dulces) bomboncitos de ciruela, vino de Pesaj (pascua judía) que tomamos todo el año, vino de ciruelas.

Desde el judaísmo al mundo occidental

Cuáles son y cómo se celebra el Año Nuevo en algunas de las culturas más antiguas que coexisten en el mundo

Shaná Tová. Es el comienzo del Nuevo Año Judío según el Calendario Hebreo. El “Año Nuevo Judío” comienza y con él se inicia el año 5775, según el calendario hebreo. El “Año Nuevo Judío” (Rosh Hashaná) comienza el 24 de septiembre de 2014 al atardecer, cuando sale la primera estrella.

Se celebra los dos primeros días del mes “Tishrei” (es el primer mes del calendario hebreo moderno, que comienza con la Creaciónañonuevo del mundo, y el séptimo según el ordenamiento de los meses en la Biblia, el 25 y 26 de septiembre, feriados).

La celebración comienza al anochecer de la víspera con el sonido del shofar (un cuerno de carnero), llamando a los judíos a la meditación, al autoanálisis y a retomar el camino de justicia.

Se festeja en estas fechas por comenzar el mes “Tishrei”, cuando Dios creó el mundo, momento en que fue creado el primer hombre: Adam.

El calendario judío tiene 12 meses y ciclos de 19 años en los que, en dos o tres ocasiones, se agrega un mes más para hacer que la Pascua siempre coincida con la primavera.

LA COMIDA

Manzanas y miel simbolizan la dulzura y son infaltables en las mesas familiares judías en estas fechas, como símbolo del deseo de un año «fructífero y dulce». Un clásico es el jalá -un pan redondo, con miel, pasas o chocolate- y platos sencillos elaborados con pescado o pollo con miel, y una copa de vino dulce. Es habitual colocar una cabeza de pescado en la mesa.

UN ESPACIO PARA

LA MEDITACIÓN

El Año Nuevo judío invita a la meditación. A la evaluación de los errores cometidos en el pasado.

A la planificación de mejoras para el futuro. Los servicios religiosos para esta festividad se enfocan en el concepto de la soberanía de Dios. La Biblia se refiere a esta fiesta como Iom Ha-Zikarón (día de memorial) o Iom Teruá (día de sonar el shofar o cuerno de carnero).

No se permite realizar trabajo alguno en Rosh Hashaná. La mayor parte del día se pasa en la sinagoga. Practican el Tashlij o “arrojar”, o “echar, y es una tradición judía generalmente practicada en la primer tarde de Rosh Hashaná. Se trata de ir a un cuerpo de aguas vivas -en el que idealmente vivan peces- y se sacude la punta de la ropa para simbolizar que quien lo hace ‘echa’ sus pecados al mar”.

mesajudiaComo todas las prácticas judías esta manifestación externa es solo un simbolismo del proceso de arrepentimiento y meditación que la persona debe llevar a cabo. Al anochecer del primer día, las familias caminan hasta alguna corriente de agua, por ejemplo un río vecino, y vacían allí sus bolsillos, desechando simbólicamente los pecados cometidos. Aunque no es mencionada en la Biblia, ésta es una costumbre que se ha mantenido durante mucho tiempo. El saludo más común en esta época es L’shaná tová (“para un buen año”).

AÑO NUEVO CHINO

El Año Nuevo chino (chino tradicional: «Año Nuevo del Calendario Agrario») —más conocido como la Fiesta de la Primavera en China o como Año Nuevo Lunar en el extranjero— es la festividad tradicional más importante del año calendario chino, celebrada también en otros países del este de Asia.

El “Año Nuevo Chino” también conocido como Festival de Primavera, es la celebración más importante de las fiestas tradicionales chinas. El 31 de Enero de 2014 comienza el año 4712 según el calendario chino, y corresponde con el Año del Caballo. Es un período lleno de celebraciones, que se inicia el Día de Año Nuevo y termina con la Fiesta de las Linternas, el decimoquinto día del primer mes.

Se suceden visitas a familiares, comidas especiales y fuegos artificiales. Todo el mundo lo celebra, sobre todo durante los tres primeros días del festival. La Víspera del Año Nuevo, los miembros de la familia que viven fuera de casa hacen un esfuerzo especial para retornar al hogar y compartir una gran comida.

Por esa razón los transportes públicos suelen estar saturados durante estas fechas. Como en todas festividades chinas suelen estar acompañadas de la gastronomía típica. Los platos que se preparan para esta ocasión son considerados como símbolos de buena suerte. Para recibir a la “Fiesta de Primavera” la gente limpia sus casas con escobas viejas, que luego se tiran a la basura. Cuelgan carteles rojos con versos poéticos en sus puertas, decoran con cuadros del Año Nuevo Chino en las paredes y faroles rojos. Se lanzan fuegos artificiales y petardos, con la esperanza de alejar la mala suerte y atraer la prosperidad. Los niños reciben dinero de sus familiares, y es tradición cerrar las tareas pendientes de cara al Año Nuevo, por lo que es importante pagar las deudas.

AÑO NUEVO

OCCIDENTAL

Tradicionalmente, el calendario romano comenzaba el primer día del mes de marzo.

Sin embargo, era en el mes de enero (el undécimo mes) cuando los cónsules de la Antigua Roma asumían el gobierno, por eso Julio César, en el año 47 a. C., modificó el sistema, y creó el calendario juliano que, con algunas modificaciones realizadas en tiempos del cónsul Marco Antonio en 44 a. C., el emperador Augusto César en 8 a. C. y finalmente por el papa Gregorio XIII en 1582, se utiliza hasta hoy.

En éste el año comienza el día 1 de enero. Posteriormente, el calendario gregoriano mantuvo la costumbre, y la celebración se caracterizó con un significado religioso durante la Edad Media y los siglos posteriores. Con la expansión de la cultura occidental al resto del mundo durante el siglo XX, el 1 de enero se convirtió en una fecha de carácter universal, incluso en países con sus propias celebraciones de Año Nuevo.