El Hervidero seguirá en manos de sus legítimos dueños

El Hervidero seguirá en manos de sus legítimos dueños

Por Sara Ferreira

El 21 de diciembre del 2011 el Poder Ejecutivo había dispuesto la expropiación de los padrones de la propiedad que pertenece a César Juan Gutiérrez Amaro, basada en un informe Histórico-Arqueológico elaborado por la Facultad de Humanidades en octubre de 2003 ya que los investigadores entendieron que el solar donde estuvo el “Asentamiento de Purificación” entre los años 1815 a 1818, fue el que ocupa hoy el casco y alrededores de su establecimiento rural. Dichos investigadores señalaron una zona que comprende la casa principal construida originariamente por su bisabuelo, Don Nicanor Amaro, entre 1891 y 1894 y las construcciones complementarias que comprende más de 2.000 m2 del establecimiento.
Parecía así llegar a su fin la lucha de 40 años mantenida por Gutiérrez, para tratar de demostrar algo de lo que estaba convencido: el campamento artiguista no estuvo situado allí, sino en la meseta situada a unos 7 kilómetros del lugar.
Parecía que no quedaba otra cosa que claudicar, pero esta posibilidad no estaba dentro de las opciones que manejaba Gutiérrez.
Por eso la lucha prosiguió y EL PUEBLO acudió a escucharlo y hacerse eco de sus argumentos.
Finalmente, el nuevo gobierno nacional, asumido hace escasos tres meses le hizo saber a través de la nueva Ministra de Educación, que desistía de la expropiación.
EL PUEBLO volvió al lugar para recoger las impresiones de Gutiérrez sobre la feliz noticia y mantuvo la charla que resumimos en estas páginas.

La Ministra de Cultura visitó el lugar y comunicó a Gutiérrez que el gobierno desiste

A poco más de un año de la visita de EL PUEBLO a la estancia El Hervidero de César Juan Gutiérrez Amaro ubicada en Paraje Daymán (Paysandú), el asunto que nos motivó a realizar el informe en ese momento tuvo un vuelco inesperado por lo cual volvimos al lugar para conocer la opinión de Gutiérrez al respecto.
Durante años Gutiérrez luchó para que se profundizaran los estudios arqueológicos e históricos ya que los encontrados no daban certeza de que Purificación hubiera estado en ese lugar.
Asimismo afirmó y aún lo hace, que el campamento Artiguista estuvo al pie de la Meseta de Artigas ubicada a 7 kilómetros del casco de la estancia y cuyo predio y construcción fueron donadas por su bisabuelo.
EL PUEBLO recogió la visión de Gutiérrez y su posición con respecto a los hechos históricos que se pretendían reivindicar desde el gobierno nacional y sobre todo de la discrepancia fundamentada por Gutiérrez en cuanto al lugar donde se asentó el campamento artiguista.
De todas formas el gobierno nacional, encabezado por Mujica parecía decidido a expropiar de todas formas los campos, incluido el casco de la estancia, posición que demandó la oposición frontal de Gutiérrez, recogida por EL PUEBLO, posición que finalmente recogió el actual gobierno nacional, ante la duda razonable de que se expropiara el sitio correcto.
TODO TERMINÓ BIEN
Hace pocos días Gutiérrez fue informado por la ministra de Educación y Cultura María Julia Muñoz–quien se trasladó a El Hervidero junto a autoridades de Patrimonio Histórico- para informarle a Gutiérrez que finalmente el actual presidente de la República Tabaré Vázquez había decidido no proceder a la expropiación.
Al consultarle qué significaba esta decisión el veterano de 89 años respondió emocionado “¡Fueron 40 años de calvario! Yo he vivido 40 años amargado muchas veces sin poder dormir luchando contra la mentira y ahora tengo el triunfo de que me dan la razón cuando yo estaba casi desesperado, no sabía qué hacer y lo lindo es que esto terminó bien”.
DONARÁ UNA HECTÁREA
“Se buscó un arreglo que es equitativo, que es justo y sé que quienes en su momento fueron adversarios no actuaron de mala fe por estar mal informados”, aseguró Gutiérrez, haciendo referencia al acuerdo al que llegaron junto a las autoridades en que Gutiérrez accedió a donar una hectárea de su campo donde se colocará un monolito para rendirle homenaje a Artigas.
El propietario del lugar colaborará con las mejoras del predio, lo entregará alambrado y ayudará con la plantación de árboles.
“Esté tranquilo, no lo vamos a expropiar”, le dijo la ministra en su visita el pasado viernes 22 de mayo, a lo que él respondió:
– No lo puedo creer, estoy escuchando mal… ¡Después de 40 años, repítame señora!
Ya contento, tranquilo y conforme con el acuerdo al que llegaron reiteró que todas las armas, bayonetas, fusiles, espadas, monedas etc. fueron encontradas al pie de la meseta.
Y volvió a afirmar que si hubiera pensado que Artigas estuvo en ese lugar, “no hubiera hecho esa defensa que me ha amargado, me ha costado canas, años de vida y mucho dinero”.
NO HUBO VENCIDOS NI VENCEDORES
Gutiérrez es muy creyente y a sus 89 años aseguró que está preparándose para rendir cuentas e ir con la conciencia limpia, por eso “créanme; no me permito decir una mentira porque a mi edad estoy viviendo de regalo”, dijo a EL PUEBLO.
-Luego de varias noches sin dormir aún después de haber conocido la noticia de que no se le iba a expropiar la estancia insistió en indicar que “felizmente todo terminó pacíficamente, sin quedar nadie en ridículo”, y expresó “no hubo vencidos ni vencedores”.

Construida entre 1890 y 1894 conjuntamente con un saladero que funcionaba en el lugar

La estancia fue construida por el bisabuelo de César Gutiérrez entre 1890 al 1894 junto con un saladero que allí funcionaba.
En esa época vivieron allí 700 personas entre niños y adultos y se trabajaba en verano, con los meses de sol, ya que la carne se salaba y se secaba al sol y después duraba años, luego vino la industria del frío y terminó con los saladeros.
La familia Amaro pasaba allí los meses de verano, durante el resto del año vivían en la casa donde ahora está el Club Salto Uruguay, en el centro de nuestra ciudad, la que se construyó en simultáneo con la estancia.
Era una casa enorme ya que eran 11 hijos, más algunos huérfanos que su bisabuela llevaba y los criaba como propios, recordó César Juan Gutiérrez.
La casa fue construida por un hermano de su bisabuela de apellido Ancel.
Gutiérrez vive allí desde el año 1946, previo a eso la casa había estado abandonada hasta que el padre de Gutiérrez compró la sucesión de su madre que era Amaro.
En ese momento la sucesión Amaro de su abuela, intentó vendérsela al gobierno, a la Intendencia de Paysandú, a la de Salto, al Banco de la República entre otras instituciones pero “nadie quería agarrar viaje”.
Fue entonces que la madre de Gutiérrez en el año 1938 le pidió a su padre que comprara la sucesión, ya que se había criado allí y le tenía mucho afecto.
Su padre estuvo muchos años arreglándola, gastó mucho dinero y hasta ahora cuesta mantenerla ya que El Hervidero es una casa de 120 años pero no tiene una sola gotera, tiene 32 habitaciones patios internos y una capilla y sobre todo regala la paz y sosiego del campo constituyendo un lugar paradisíaco.

El intento de expropiación se basaba en la suposición de que allí estuvo el cuartel general de Artigas

El proyecto de expropiación de la estancia surgió porque investigadores supusieron que allí entre 1815 y 1820 estuvo ubicado el Solar de la “Villa de Purificación y Cuartel General de Artigas”.
Según explicaciones del propietario de El Hervidero en oportunidad del anterior informe de EL PUEBLO, el informe de la Facultad de Humanidades reconoce las limitaciones del trabajo realizado, utiliza reiteradamente expresiones condicionales, parte de hipótesis no demostradas, omite la investigación en otros lugares, utiliza mapas y planos defectuosos (como el de Besnes e Irigoyen – en el cual nada de lo que aparece es de la época de Artigas), analiza documentos (como el Artículo periodístico de Camilo B. Williams de 1879, que presenta diversos errores).
Todo ello deja el tema en el terreno de las hipótesis, presunción e incertidumbre y los propios investigadores señalaron reiteradamente la necesidad de continuar, ampliar, profundizar los estudios e investigaciones alegando los escasos medios económicos y el escaso tiempo de que dispusieron para realizar la tarea encomendada por la LEY de 2003, consistente en señalar, delimitar y establecer la superficie del Solar.
LOS HALLAZGOS Y SUS EXPLICACIONES
En el marco de las investigaciones realizadas en el lugar se hallaron supuestas evidencias que Gutiérrez explicó con argumentos sólidos.
Uno de los investigadores encontró lo que denominó las “trincheras de Artigas”. A quien Gutiérrez explicó que lo encontrado era una terraza de camellón levantada a medio metro, antierosiva: “Las hice yo que estudié agronomía, si quiere venga al escritorio, le muestro el cuaderno de trabajo… y si se fija, cada 2,20 metros de diferencia vertical, hay otra igual, hay 14 como esta”, argumentó.
Vale aclarar que las trincheras a diferencia de las terrazas que sobresalen del suelo, son excavaciones y además surgieron en el 1900.
Posteriormente, los investigadores de la Facultad de Humanidades, en el año 2003, levantaron el piso de uno de los dormitorios. “Lo hicieron en busca del rancho de Artigas, y yo los dejé picar, lo único que encontraron fue un taco de seda Luis XV”. Estuvieron 3 meses, de los cuales 2 meses y 20 días estuvieron excavando.
“¡Encontré las tumbas!”, recuerda que dijo uno de ellos (José López Mazz, actual investigador, jefe en la búsqueda de restos de detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar).
-“¿Me permite?”, le respondió Gutiérrez y agregó: “esos, son 50 olivos que mi padre los plantó antes de morir, él fue el primer ministro de Ganadería, y en esa oportunidad hizo una ley de cultivo del olivo que todavía existe, que a todo productor que quiere iniciar una producción de olivo, el vivero nacional de Toledo le tiene que dar gratis 50 olivos de buena calidad. El director de ese vivero le dijo; ¿Ud. hizo la ley y no tiene un olivo en su casa?, y le mandó los 50 olivos. Le dije a López Mazz, “me acuerdo bien, a 15 metros uno de otro”, excavaron y estaban las raíces…”.
“También en el informe hablan que encontraron carbón vegetal”, prosiguió, y dijo que los investigadores daban a suponer que se trataba de restos de los fogones de Artigas, “¿y sabe lo que eran? La bajada de un pararrayos, que cada tanto hay que hacerle mantenimiento y la bajada del cable termina en una base de cobre que se cubre con sal y carbón vegetal para que haga buen contacto, el mantenimiento le habíamos hecho en el año 50, estaba todo deshecho incluso la placa de cobre estaba picada y le habíamos puesto 5 bolsas de carbón hacía dos o tres años”, explicó.
Encontraron también una bala de mosquete, redondas de plomo y otra a 2 kilómetros más adelante, “pero, tendrían que decir cuántos ejércitos más pasaron por ahí, después de Artigas estuvieron más de 4 mil portugueses un año y medio, todos tenían mosquetes de la misma clase, y encontraron una bala cilindro-ojival, que se empezaron a conocer a partir de 1840 en Europa como gran novedad. “Así que si se encuentra alguna, es la prueba de que no eran de Artigas”, les dijo Gutiérrez a los investigadores. Las bayonetas que aún conserva fueron encontradas en la meseta, donde “se encontraban a carradas, monedas, balas de cañón”. Cada una tiene su identificación “todavía no sé a que Museo lo voy a donar…”, comentó y agregó “no hay nada encontrado acá… (donde está el casco de la estancia)”.
Otro de los argumentos es que Isidoro de María que no fue testigo presencial, pero la hermana de él, Josefa, era casada con José María Artigas, uno de los hijos de Artigas y tenía el dato directo del hijo del prócer, dijo que Artigas subía la meseta y tenía a poca distancia su tienda.
También que Artigas subía todas las tardes a la meseta a meditar mirando la puesta del sol, lo cual si el solar estuviera en El Hervidero no sería posible ya que hay 7 kilómetros de distancia y el camino es de sube y baja por lo que no se puede ni galopar.
Mencionó además que el naturalista francés Auguste de Saint Hilaire, indica en su diario de viaje que en su paso por el Chapicuy “enseguida está Purificación, el pueblo totalmente destruido al pie de la meseta”. Este dato que da el investigador francés sobre Purificación fue en enero de 1821 y “hacia meses que Artigas había estado, y ya no había nada para ver”, comentó Gutiérrez.
“Algunos dicen que Artigas le prendió fuego cuando se fue, y otros que como los campos estaban muy empastados (con mucho pasto), porque le habían comido todo el ganado al dueño, hubo un incendio, y era un pueblo de paja y terrón…”, comentó.

 







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