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El inicio de un largo camino a recorrer en pro de la equidad y los derechos de todos

Inclusión Educativa

Garantizar la igualdad de oportunidades para todos en materia de educación sigue siendo un desafío a escala mundial pero lo que no cabe duda es que la inclusión y la igualdad son los cimientos de una enseñanza de calidad.
Para llegar a los grupos de excluidos o marginados y proporcionarles una educación de calidad es indispensable elaborar y aplicar políticas y programas inclusivos y en este marco, EL PUEBLO intentó recabar para el presente informe la opinión de los actores involucrados más directamente con lo que es la inclusión educativa, su funcionamiento, sus carencias y dificultades y sus desafíos.
Hoy estamos frente a un nuevo paradigma donde las personas con algún tipo de discapacidad ya no se esconden ni aniquilan sus derechos sino que todo lo contrario se busca integrarlas cada vez más a la sociedad respetándolas como sujetos de derecho que son.
Si bien todavía falta mucho por hacer, es evidente que el camino se empezó a recorrer y dar visibilidad a estos temas permite avanzar en la mejora de la calidad de vida de todas las personas.

Carla Farías, referente de PRONADIS en Salto
«En materia de discapacidad nosotros nos paramos desde el ¡se puede!»

«En materia de discapacidad nosotros nos paramos desde el ¡se puede!, entre un modelo rehabilitador y médico anterior al de hoy en día donde pensamos en lo que la persona puede para trabajar a partir de ahí. Nosotros estamos convencidos de que algo siempre se puede y si se trata de niños creemos que cuanto más temprano se de esa inclusión será más fácil porque si estamos solos es evidente que es muy poco lo que podamos aprender y querer hacer», comenzó diciendo a EL PUEBLO, Carla Farías, referente territorial de PRONADIS (Programa Nacional de Discapacidad) en Salto.
La inclusión a nivel educativo de personas con discapacidad se da en la mayor parte de las instituciones en Salto, la diferencia está en como se da esa inclusión y si hay el apoyo necesario para que los niños y jóvenes puedan acceder al conocimiento en igualdad de condiciones.
Por la ley general de educación y algunas reglamentaciones posteriores como el protocolo de inclusión de marzo de este año, todos los niños tienen derecho a educarse en la institución que la familia elija y el centro educativo no puede rechazar a ningún niño porque nadie tiene derecho a rechazar a nadie.
«Cuando hablamos de inclusión y discapacidad nos paramos desde la postura de los derechos humanos y en ese sentido, toda persona tiene derecho a aprender y a elegir donde aprender en las mejores condiciones y nada mejor que con el otro y donde la forma de aprender promueva más ganas de aprender», comentó Farías.
Más allá de eso, señaló que el centro puede acordar con la familia formas que faciliten el aprendizaje y ver qué es lo que necesita la persona y qué es lo mejor para que el niño pueda acceder al conocimiento, a sus espacios y a los materiales.
En Salto las escuelas 3 y 5, el liceos 1 y 2, 3, 5 y 7, entre otros centros educativos cuentan con personas con discapacidad incluidas en sus aulas y eso implica la presencia un equipo de apoyo desde maestros itinerantes y otros especialistas así como aulas especiales como es el caso de la escuela 5 donde hay un aula especial para chicos con discapacidad visual que se encarga de la elaboración de materiales y de apoyar al maestro. En algunos casos el niño va con acompañante que es otro apoyo que da el Estado.
UN NUEVO PARADIGMA
Esto es algo históricamente nuevo en la medida que hay un cambio de paradigma en cuanto a cómo se trata el tema de la discapacidad en la sociedad, es algo que ya no se esconde sino que se busca integrar considerándolas como personas con derechos.
Farías, señaló también que primaria tiene algunas estrategias de formación, hay cursos de inclusión y quienes lo hacen pueden extender su conocimiento. Yo creo que la formación de los docentes es necesaria y que todos deben pararse desde el punto de que es un niño y como tal aprende. Es evidente que no todos podemos ser especialistas en el trabajo con ciegos, sordos o autistas, para eso está el equipo de profesionales o maestros especializados como los maestros itinerantes y eso forma parte del apoyo con que el maestro y el niño o adolescente debe contar.
FLEXIBILIDAD EN EL CONOCIMIENTO
«No hay nadie que aprenda igual que otro y eso implica que cada uno de nosotros ha incorporado los conocimientos de diferente manera y en unas áreas más que otras. Los niños con discapacidad al igual que cualquier otro niño va a aprender más de una cosa que de otra y de lo que se trata es de tener la suficiente flexibilidad para que todos lleguemos a adquirir conocimientos pero no como si el conocimiento fuera un molde al que hay que adecuarse porque somos todos diferentes. Esas cosas el sistema educativo las tiene que tener en cuenta porque aprender, aprenden todos, no hay nadie que no aprenda nada. De repente las estrategias, los modelos de apoyo o las formas de llegar al conocimiento pueden ser diferentes, pero aprender aprenden todos», puntualizó la referente territorial de PRONADIS.
LAS DIFICULTADES QUE GENERA LA CURATELA
Otro gran problema que enfrentan las personas con discapacidad se da a la hora de culminar sus estudios e ingresar al mercado laboral, sobre todo para aquellas personas que cuentan con curatela (figura jurídica creada para el amparo de la persona y sus bienes)
«En lo que respecta a la inclusión laboral, cuando alguien solicita la curatela tiene que tener claro que esa persona no va a poder trabajar, ni votar, no va a poder casarse ni ponerle el apellido a su hijo. Por eso, desde hace algunos años se empezó a otorgar una curatela parcial que permite participar de la vida civil a la persona porque la curatela total es como la muerte civil de esa persona y si alguien tiene la curatela total significa que no puede hacerse cargo de sí mismo y hay alguien que actúa por él. Desde el programa de discapacidad creemos que hay otras alternativas antes de llegar a eso y tratamos de que así sea», comentó.

Dra. Alejandra Severgnini, Psiquiatra de niños y adolescentes
“La persona con discapacidad es una persona como cualquier otra, su discapacidad no le afecta su condición de tal”

EL PUEBLO dialogó con la Dra. Alejandra Severgnini, quien se desempeña como Psiquiatra de niños y adolescentes en el Patronato del Hospital Regional Salto, donde se atiende a niños, adolescentes y adultos con patologías psiquiátricas, desde un leve trastorno de ansiedad hasta una discapacidad intelectual.
¿A qué nos enfrentamos cuando hablamos de discapacidad?IMG_5744 [1]
La discapacidad es una alteración mental física, o sensorial, que produce alteraciones en las distintas áreas de la vida, o un disfuncionamiento en algún área de la vida, en forma crónica, la que se da a lo largo del tiempo; no es algo puntual y en agudo, es algo que se mantiene a lo largo del tiempo.No todos los pacientes que vienen a la policlínica tienen una discapacidad; muchos tienen una alteración psiquiátrica, pero que no le genera un trastorno permanente, sino que es en un momento específico, en una situación puntual, del que se puede salir con un tratamiento o inclusive, sin uno. Pero, cuando esa alteración se mantiene a lo largo de la vida, cuando produce una situación en la que la persona no logra adaptarse a ningún área de la vida de forma crónica a lo largo del tiempo, ahí estamos frente a una discapacidad.
En tiempos en los que se tiende a responsabilizar de todos los males al estrés, ¿cuánto influye el mismo en realidad, en la conformación de una discapacidad mental, por ejemplo?
Todos tenemos un nivel de ansiedad que es normal y que nos permite desarrollarnos y desempeñarnos en la vida. Cuando ese nivel de ansiedad aumenta mucho, estamos frente a una situación de estrés.Hay una tendencia de la persona a reaccionar con estrés, frente a situaciones de la vida que no necesariamente tienen que generar estrés; o sea que, hay una vulnerabilidad individual, para reaccionar frente a situaciones de la vida con estrés. Esto se da a lo largo de la vida de la persona; cuanto más extensa es esta vulnerabilidad, antes se presentan los síntomas; cuanto más vulnerable se es, más de niños se pueden ya presentar los síntomas. También depende de las situaciones que se viven; porque es una combinación entre la vulnerabilidad individual y las situaciones de estrés de la vida real, que pueden ser, en una persona con alta vulnerabilidad, una situación de poco estrés, le genera síntomas; en una persona con poca vulnerabilidad, cuando el estrés es muy alto (participar en una guerra, por ejemplo), presenta síntomas, pero es una correlación entre la vulnerabilidad individual y el estrés de la vida. Eso, necesariamente no genera una discapacidad, no.
Ahora, las situaciones de discapacidad, ya sean, por ejemplo, mentales (un retardo, un trastorno del espectro del autismo), generan en el individuo, dificultades en la adaptación al medio. Y estas dificultades en la adaptación al medio, se acompañan en general, con síntomas de ansiedad. O sea que, la persona que tiene una discapacidad, en general está sometida a una mayor situación de estrés, que la persona que no tiene una discapacidad, ya que la vida, para esta persona, es más difícil. Por ejemplo, un chico con un trastorno del espectro del autismo, no entiende bien lo que sucede a su alrededor, no entiende situaciones sociales que tiene que vivir, y esto lo lleva a desarrollar un estrés intenso. Por lo tanto, este niño tiene una discapacidad, y a su vez, una situación de estrés, como consecuencia de esa discapacidad, que irá aumentando, más o menos, si la vida de ese niño pasa por situaciones más complejas y complicadas, como de estrés familiar, lo que le incrementa su propio estrés, incrementando también, su nivel de desadaptación a la sociedad, potenciando su discapacidad.discapacidad2 [2]
En situaciones como de las que hablamos, ¿cuál es la función específica del  acompañante terapéutico?
Debemos aclarar que, el acompañante terapéutico, o el asistente personal, que en realidad es lo que ofrece en este momento el BPS, no es exactamente lo mismo. El acompañante terapéutico, tiene toda una formación más amplia, que antes no había en el Uruguay y que ahora sí, desarrollando una función terapéutica, un trabajo especializado para cada una de las discapacidades, para cada patología o condición. El asistente personal, tiene una formación más acotada, y cumple más una función de cuidado, la que también es especializada. Cualquiera de los dos cumplen una función importante, acompañando a la persona, haciendo de mediador con la vida, por ejemplo, cuando el discapacitado es un niño, quien no puede ser independiente y va a la escuela, se lo ayuda a mantenerse sentado, a concentrarse en lo que dice la maestra, si el chico está como muy ansioso y no tolera estar en clase, puede sacarlo hasta que baje el nivel de ansiedad y volverlo a entrar; en otros casos, los acompañan en la casa, mientras los padres trabajan, ese chico necesita de una supervisión permanente; si la discapacidad es más bien física, en sus movimientos; si la discapacidad es intelectual, en contenerlo, en que no salga corriendo de un lugar, en que no esté sometido a situaciones de riesgo, sean de salud o de vida, etc. Si el asistente personal al mismo tiempo tiene formación de acompañante terapéutico, puede implementar un programa donde le puede enseñar: algo relacionado a lo académico, a los sentimientos, a cómo relacionarse con otras personas, a esperar, a tolerar la espera, a estar sentado, a prestar atención, a escuchar lo que dice el maestro, un compañero y tantas otras cosas, que el chico después las puede volcar a la institución donde está escolarizado. Son todas habilidades esenciales para que el discapacitado, pueda luego integrarse a la sociedad de una mejor manera.
¿Se tiende a consultar debidamente ante estos casos?
Hay como mucha resistencia a la consulta con el psiquiatra, al estar más aceptada la consulta con el psicólogo. Sin embargo, el prejuicio de que el psiquiatra atiende a las personas “locas”, “insanas”, está desapareciendo lentamente. En el caso de padres con hijos con determinada discapacidad de las que hablamos, están mucho más dispuestos a hacer una consulta con el psiquiatra. Después, hay otro grupo de padres, que no son la mayoría, que han pasado al otro extremo, hiper consultando con psiquiatras y psicólogos. Pasamos de una época en la que se negaba totalmente la existencia de toda patología psiquiátrica, sobre todo en niños, ya que en los adultos es más difícil por los casos más severos, aunque en casos más leves también se negaba; a empezar a reconocerla, habiendo un porcentaje de la población, que hasta está tal vez tomando como moda el consultar con el psicólogo o con el psiquiatra.
El prejuicio, ¿nos impide como sociedad aceptar al discapacitado?
La persona con discapacidad es una persona como cualquier otra, su discapacidad no le afecta su condición de tal. La persona es persona y punto. Lo que cuesta es aceptar la discapacidad. Pero eso es bastante normal. Cuando un padre tiene un hijo, se lo imagina sin ninguna dificultad; por eso cuando ese hijo viene con alguna dificultad, cuesta aceptarlo. Cuesta entender que esa persona va a tener otras necesidades, aunque pueda ir a una escuela común, por ejemplo; pero va a necesitar de otros cuidados u otra infraestructura, o de algún tratamiento, todo eso cuesta, sin lugar a dudas, pero no solamente aquí, en todas partes del mundo. Una persona con discapacidad, es una persona como cualquier otra, pero padece una discapacidad que hace que tenga necesidades especiales para poder integrarse a la sociedad, y eso cuesta y enfrenta al padre, por ejemplo, a rever esa condición en distintas etapas de la vida: cuando nace, cuando va a la escuela, al liceo, etc.; necesitándose en cada una de ellas, estrategias especiales que se tienen que enfrentar y aceptar.

Liceo No. 5 apostando a la inclusión educativa

Docentes preocupados y ocupados por orientar a alumnos con diferentes capacidades

El Liceo No.5 a partir del año 2003 incorporó a las aulas comunes a alumnos hipoacúsicos y sordos. “En un primer momento estos alumnos no contaban con el apoyo del intérprete; ello se logra posteriormente” – destacaron fuentes docentes.
Hoy se trabaja en forma concentrada si bien no se cuenta con aulas exclusivas para éstos alumnos.
Éste año se cuenta con alumnos con dificultades auditivas en segundo y en tercer año.
También se incorporó una alumna con síndrome de Down a primer año. En otros grupos concurren alumnos con Asperger, autistas, disléxicos y con otras discapacidades.Discapacidad1 [3]
“Trabajamos con los recursos que tenemos, el recurso humano y docente del adscripto, del profesor, de la inspección pero hasta el momento no contamos con un equipo técnico multidisciplinario”- reveló la docente.
La institución no tiene un psicólogo a merced, no obstante se apelan a los recursos disponibles como por ejemplo la POB (Profesor Orientador Bibliográfico).
En el caso del Liceo No. 5 la orientadora es psicóloga de profesión y brinda el apoyo para tratar situaciones que requieren de intervenciones técnicas. “El equipo educativo muchas veces trabaja desde el sentido común y desde los lineamientos de la Guía Integral del Estudiante, teniendo en cuenta el protocolo.
Claro que el documento frío no es suficiente”.
En el caso de la inclusión de jóvenes con discapacidad auditiva, el liceo cuenta con un grupo de intérpretes.
En la actualidad hay alumnos en segundo y en tercer año. El año que viene ingresarán tres en primer año.

INTERÉS DE LA POBLACIÓN ESTUDIANTIL DE APRENDER EL LENGUAJE DE SEÑAS
Éste año se dio una circunstancia muy particular, la población estudiantil se mostró interesada en aprender la lengua de señas y se comenzaron a brindar talleres en forma voluntaria los martes a la mañana. “Los estudiantes solicitaron tener a la lengua de señas como una materia curricular.
“No encontramos el espacio, puesto que hay una currícula pre establecida, entonces se decidió desarrollar estos talleres a contraturno realizados por los intépretes.
El trabajo de los profesores en éste sentido es a ensayo y error pues recién ahora ha salido una guía. Como profesionales que son hacen las adecuaciones para las particularidades dentro del aula” – enfatizó la fuente.

CENTRO DE RECURSOS PARA ALUMNOS CIEGOS Y CON BAJA VISIÓN (CER)
Organismo responsable :Administración Nacional de Educación Pública ¿Qué es? Procura incluir a la población con discapacidad visual (DV) en educación media respetando los derechos humanos en general y, en particular, a los derechos de las personas con discapacidad. Se promueve el acceso a la información en distintos formatos (Braille, relieve, macrotipo, audio y otros) ya que se elaboran y se adaptan los materiales según la situación visual del estudiante.
Se trabaja con los actores de las distintas comunidades educativas que incluyen a los estudiantes ciegos o con baja visión brindando herramientas didáctico-pedagógicas para el trabajo en el aula.
Asimismo, se coordina el tránsito desde la educación primaria a secundaria y su egreso para su posterior inserción en los estudios terciarios y/o la vida laboral. ¿Quién puede acceder? Personas con discapacidad visual en condiciones de realizar educación media (Consejo de Educación Secundaria, Consejo de Educación Técnico Profesional y colegios privados).
¿Qué ofrece? Formar y asesorar docentes brindando herramientas didáctico-pedagógicas para el trabajo en el aula. Realización de un diagnóstico educativo y seguimiento de los estudiantes con DV que ingresan a Educación Media. Talleres con los grupos de pares en los que se encuentra incluido un estudiante con DV.
Elaborar y adaptar materiales según la situación visual del estudiante: transcripción Braille, macrotipo, relieves, mapas, gráficas, materiales específicos en impresora 3D, repartidos, esquemas, etc. Asesorar en materia de accesibilidad y apoyo en Prácticas Educativas de Autonomía.
Apoyo específico en matemáticas, inglés, educación visual y plástica, como en otras materias en general.

En las escuelas públicas se está implementando
la inclusión de niños en todos los niveles

Silvia Álvez es maestra de la Escuela Especial 126, para niños TGD (Trastornos Generales del Desarrollo) dentro de lo cual se incluye autismo, síndrome de Asperger, de West y otros síndromes desintegradores de la infancia.

La docente desarrolla además tareas en trece escuelas públicas trabajando dentro del marco de la inclusión.20171130_131452 [4]
En diálogo con EL PUEBLO explicó que la escuela 126 pertenece al Consejo de Educación Primaria; es pública, pero es especial y las maestras itinerantes salen a la escuela común “que es donde realmente pasa el tema de la inclusión; donde se trata que las barreras que tiene el niño especial ya sea con multiimpedimentos o con autismo, pueda participar exitosamente dentro de las instituciones públicas” .
Álvez sostuvo que “la verdadera inclusión es cuando la integración es efectiva; no es decir tengo un niño con una discapacidad allí sentadito; pasa por el hecho de que participen junto a todos sus compañeros”. Dijo que si bien se ha implementado la inclusión, “como todo lo nuevo; hay cuestiones por subsanar y es que falta capacitación en la carrera, capacitación de los maestros en el área de común y falta material humano; somos sólo dos maestras para todas las escuelas de Salto”.En su caso va una mañana a una escuela, por la tarde a otra escuela y además por la tarde solamente tiene una hora –de 13 a 14 ya que su horario es de 8 a 14- para desarrollar su trabajo que consiste en un seguimiento.

COMIENZA POR EL
MAESTRO DE AULA
El que detecta un problema en el niño es el maestro de aula quien le comunica a la directora, ésta se comunica con la directora de la escuela 126 e inmediatamente se manda a la maestra itinerante. En la escuela 126 tienen los niños más severos, lo que se busca es inclusión, que si el niño tiene barreras – en el caso de autismo son falta de sociabilización, relacionamiento y comunicación – se tratan de derribar.
“Eso se puede lograr mediante el contacto con otros niños a los cuales el niño con autismo puede imitar para mejorar”.
Este año la docente ha trabajado en trece escuelas y aproximadamente ochenta niños, “lamentablemente por una cuestión de tiempo a muchas escuelas no se ha podido ir y hay niños a los cuales no se ha podido atender”. Indicó que han concurrido incluso a zonas sub urbanas y lo hacen por sus propios medios. En este sentido resaltó que aunque es importante la capacitación para comprender las características del niño y poder desde la comprensión saber ayudarlo, no es tan importante lo que pueda saber, sino las ganas en el gesto mismo de un beso, un abrazo, con lo cual se genera el vínculo, la apertura y se hace exitosa la inclusión dentro del área de común que es tan importante.
“Nuestro trabajo consiste en observar al niño y a partir de ahí darle sugerencias a la docente o al acompañante cognitivo de cómo trabajar con ese niño.
Se trabaja con el grupo para ayudar a la aceptación, a la inclusión y la riqueza viene por ambos lados, el niño con problemas aprende de los demás pero el grupo se ve muy enriquecido por una apertura de cabeza en cuanto a aceptar lo diferente; los niños naturalizan la situación”.
Por otra parte destacó que habitualmente hay negación por parte de la familia y “cuando conseguimos que se acepte, el niño es comprendido y la situación mejora mucho”.

CLAUDIA FROLA
La maestra Claudia Frola tiene en su grupo de nivel 4 años de la Escuela 3, una niña con Agenesia del Cuerpo Calloso y rasgos autistas que es un trastorno de desarrollo generalizado.
La docente contó que la niña actúa como un niño de un año y medio y este año empezó a caminar. No ha sido una tarea fácil ya que la niña no se comunica, sí imita cosas y ahora empezó a decir algunas palabras y tiene mejor postura.
Manifestó que la inclusión en este caso es más de lo social, no desde lo conceptual, la niña asiste en reducción de horario con acompañante pedagoga.
En cuanto a la inclusión, dijo que las fallas que nota a nivel nacional es que se instaló “pero las docentes no estamos capacitadas, no nos dan capacitación, si bien por mérito propio buscamos estudiamos y nos capacitamos”. Por ejemplo en este caso particular la docente consultó con un especialista y le explicaron que la niña debería estar con un máximo de 10 niños y en la clase son 30, y el murmullo la hace entrar en una crisis, se tira al suelo, grita.
La maestra que tiene veinte años de experiencia dijo que junto a los demás niños hacen respiraciones, bajan el volumen hasta que ella sale de la crisis.
A veces no es fácil ya que además las docentes no cuentan con auxiliar, y hasta mitad de año no contaba con ayuda; no tenía acompañante. Indicó que “año a año se van incrementando niños con problemas pero no tienen en cuenta eso; que hay un solo docente que o atiende a ese niño o a los 30 restantes, porque tanto es justo que ella entre a una institución escolar como los demás tengan derecho a estudiar”.
En la misma clase hay otro niño que estaba en estudio por esquizofrenia, tenía un golpeteo constate y además no controla esfínteres. El golpeteo dejó, pero el control de esfínteres aún no. Además al no tener todavía un diagnóstico, el BPS no hace el trámite para brindarle un acompañante, y hasta los 7 años recién se lo puede diagnosticar.
En el primer caso, la niña tiene todos los estudios, ya que padece problemas de nacimiento, y pese a todos los informes, es la mamá que le paga el acompañante pedagogo y no el BPS porque “es todo burocracia”, tienen que ver cuántas horas lo necesita y así pasan los meses y estando ya a fines de año, aún no le han asignado uno.

El rol de los intérpretes es fundamental a la hora de integrar a los alumnos sordos en educación secundaria

“La experiencia es fantástica y les ha permitido a los sordos integrarse mucho más con el resto de las personas, algo que antes no tenían chance”, comentó un intérprete de lengua de señas que trabaja en el liceo Nº 5, Jorge Benett. “Creo que gracias a la inclusión a los sordos como a muchos otros chicos se les han abierto puertas para estudiar y seguir una carrera, algo que antes era practicamente imposible. Incluso hay un chico que este año termina el liceo y el año que viene comenzará la universidad y eso es algo muy bueno y muy gratificante también”, agregó. Benett, hace dos años que está trabajando como intérprete en el liceo Nº 5, y su trabajo consiste en interpretar lo que el docente va diciendo en la clase y cuando el sordo interviene él se encarga de traducir lo que el alumno dice desde su lenguaje de señas al español. Muchas veces también deben intervenir al momento de la escritura porque hay casos en que una palabra puede significar varias cosas y el sordo no llega a distinguir en que sentido esta escrita esa palabra. “Por ejemplo en una clase de biología estaban tratando el tema de los organismos unicelulares y el sordo no entendía que tenían que ver con eso los celulares, comentó el intérprete.
HAY DOCENTES QUE SE PREOCUPAN Y COLABORAN
Benett, marcó la colaboración de muchos profesores que llevan trabajos adaptados para los sordos y su lengua, se nota que se preocupan bastante y buscan la forma de colaborar. Por ejemplo cuando hay que hacer un trabajo parcial escrito tienen en cuenta esas dificultades y optan por tomarles una prueba diferente y les presentan un escrito con opciones de verdadero o falso sabiendo que la escritura es algo que se les dificulta bastante a los sordos. “Lo que se busca también es integrarlos a la clase cuando se hacen trabajos en grupos y que los otros chicos puedan ir aprendiendo algo del lenguaje de señas también para poder comunicarse mejor. En mi experiencia una de las mayores dificultades que se da está en que el docente a veces no ve al sordo como su alumno y piensa que es alumno del intérprete y eso no es así. Por ejemplo si un sordo no esta atendiendo a la clase o está hablando en su lenguaje de señas con otro sordo, eso es un trabajo del docente, el decirle -¡atendéme!- por ejemplo. Porque el profesor es el dueño de la clase y es el que tiene esa autoridad”, comentó el intérprete, señalando que muchas veces no es algo que lo hagan intencionalmente sino porque a veces no saben como actuar frente al sordo o se descansan en el intérprete.
TALLERES SOBRE
LENGUA DE SEÑAS
En lo que respecta a la integración con los demás alumnos, comentó que fuera del horario curricular los intérpretes enseñan algunos tips básicos para poder comprender la lengua de señas y comunicarse a través de ella con sus compañeros de clase. Son horarios a contraturno de su horario habitual y muchos jóvenes liceales se han interesado en participar de estos talleres.
Ahí, se explica un poco que es la lengua de seña y se les orienta en algunas cosas básicas para que puedan interactuar y conversar de sus temas propios de los jóvenes. Muchos han aprendido a comentar en lengua de señas lo que hicieron el fin de semana o han podido aprender a preguntarle al sordo ese tipo de cosas que llevan a la integración entre ellos. “Les hacemos ver que no tienen que ponerse nerviosos si no entienden lo que el sordo les quiere transmitir, que vuelvan a preguntarle y ese tipo de cosas han sido de mucha utilidad para todos, tanto para los sordos como los demás compañeros y eso está bueno porque todos se sienten mucho más integrados”, precisó.
HAY CUESTIONES
A MEJORAR
“Evidentemente no hay nada perfecto y siempre se puede mejorar pero creo que por algún lugar había que empezar y vamos en buen camino. También algo que quiero destacar es la página de Cereso (Centro de Recursos para Estudiantes Sordos) del Consejo de Educación Secundaria, que tiene videos informativos sobre historia, literatura, geografía y así muchos temas e información que los estudiantes pueden sacar de ahí, concluyó el intérprete.