El peligro de las compras virtuales

El peligro de las compras virtuales
Hacer negocios por Internet de por si no es riesgoso.
Surge peligro cuando nos exponemos demasiado sin saber con quién estamos tratando.

Hacer negocios por Internet de por si no es riesgoso.

Surge peligro cuando nos exponemos demasiado sin saber con quién estamos tratando.

La tecnología nos hace cada vez más vulnerables, aunque parezca todo lo contrario por la accesibilidad que la misma impone a lo que denominamos aldea global, que es poder estar al tanto de lo que pasa en cada rincón de nuestro planeta, a través de una pantalla.

Pero esa vulnerabilidad viene a colación de los riesgos que existen cuando exponemos nuestros datos más íntimos en la web, sin saber quién está del otro lado de la pantalla observando todo. La civilización internáutica que tenemos no ha captado aún el peligro al que se expone, cada vez que sube sus fotos, pone su nombre completo, su fecha de nacimiento y hasta su número telefónico, dejando al alcance de la mano de cualquier monstruo o demente, todas sus referencias personales, logrando que alguien las pueda utilizar en su contra.

Quizás sea una cuestión de falta de madurez acerca de la cultura cibernética que imponen nuestros tiempos, por lo cual todavía creemos que no hay riesgos al respecto y que como en todos los casos, “eso nunca nos va a pasar a nosotros”. Hasta que nos llevamos la gran sorpresa y antes que nos avisen caemos en el infierno.

Se trata de una cuestión de cuidados, de generar condiciones de intimidad y no confiar tantos datos a la red, ni a los portales, ni mucho menos a las redes sociales, ya que por más “cláusulas de privacidad” que nos vendan, los riesgos existen por el simple hecho de estar conectados a una interminable red de usuarios, de quienes nunca se sabe por dónde transcurren sus pensamientos.

Hace algunos meses, el periódico más prestigioso del mundo, “The New York Times”, publicaba que entre los usuarios de la red social Facebook en los Estados Unidos, había comenzado una gran depuración en sus “muros”, con la finalidad de contar solamente con la información necesaria, que describiera a esa persona.

Es que la crisis del empleo motivó a que cada vez que un empleador quisiera darse el lujo de darle un trabajo a alguien, al observar los currirculums que llegaban hasta su empresa en las solicitudes de empleo, buscara los registros de los solicitantes en Facebook, donde estaba registrado qué estilo de vida lleva cada uno.

Este tipo de vulnerabilidad que comenzaron a notar los usuarios de la red social más popular del planeta, por la sobrecarga de información que cada uno volcaba hacia ella, generó una alerta masiva que se trasladó al uso de las tarjetas de crédito, de los números de cuenta bancaria y hasta de los datos identificatorios del documento de identidad, que han motivado cientos de denuncias por estafa contra personas inocentes, las que de alguna manera han expuesto sus datos en la web, los cuales han sido manipulados por otras personas para cometer delitos.

Esta realidad ocurre en nuestro país, donde la utilización de las redes sociales, producto del acceso masivo a Internet, se ha vuelto una espada de Damocles para los usuarios y para las autoridades, ya que la policía local es muy rudimentaria y carece de elementos técnicos como para desentrañar los hechos delictivos que sean ocasionados por el uso incorrecto de estas herramientas, y la manipulación de algunos datos personales que afectarían a quien los expone.

En ese sentido, en el presente informe de EL PUEBLO, daremos a conocer algunos casos, donde se han producido delitos de estafas que han ocasionado un daño personal a quienes de alguna manera han expuesto a través de las redes sociales, sus datos personales, e incluso, han intercambiado consultas sobre la compra y venta de productos a través de redes de comercio electrónico, donde los contrataciones virtuales muestran todas sus flaquezas.

Además, daremos a conocer la legislación vigente con comentarios de analistas que trabajan en ésta área y expondremos un tema dónde cualquiera de los que a diario ingresamos a Internet, no prestamos atención, pero ocurre cada vez con mayor frecuencia, que es el robo de datos personales.

La exposición pública a través de la red y la vulnerabilidad del uso de la tecnología, que muestran la otra cara de lo favorable y positivo que es su existencia, en el presente informe de EL PUEBLO.

Policía aduce que son casos frecuentes, pero admite dificultades para poder investigar

Salteño sufrió la sustracción de datos por Internet y fue víctima de estafas realizadas con su nombre

A continuación contaremos un caso real, ocurrido en nuestra ciudad hace poco tiempo, donde una persona sin enterarse se vio involucrado en hecho de sustracción de datos personales a través de Internet para ser utilizados en su contra y exponerlo a un delito de estafa del cual no estaba en conocimiento. Ocurrió que alguien, utilizando sus datos sustraídos a través de la web, cometió una estafa. La investigación para esclarecer este asunto, aún continúa.

EL HECHO

Juan (aclaramos que se trata de un nombre apócrifo para preservar los datos de la víctima), tiene poco más de 20 años de edad y como muchos jóvenes salteños, es un usuario cotidiano de Internet. Navegar y explorar lo que ofrece esa ventana al mundo, es uno de sus hobbys favoritos y por eso le dedica un tiempo considerable de cada día, después del trabajo.

Pero una mañana, estando a punto de salir de su casa hacia su lugar de trabajo, sintió que golpeaban la puerta, al abrirla, dos policías lo estaban buscando y le informaron que sería detenido y que lo llevarían hasta la seccional policial de su barrio. No le dieron más información sobre lo que estaba ocurriendo, aunque le permitieron que le avisara de la detención a su familia.

Tras esto, el joven, preocupado con lo que estaba pasando, molesto con la situación pero con la convicción de que al llegar a la comisaría, todo quedaría aclarado y se darían cuenta de que se trataba de un error, avisó a sus padres y subió desconcertado al móvil policial.

Una vez en la seccional, el joven consultó qué era lo que estaba pasando y solamente atinaron a decirle que había una denuncia de estafa en su contra, en otro departamento del país, por lo cual, la situación lo distendió en cierta medida, ya que sin conocer el funcionamiento de los rudos procedimientos policiales y de lo engorroso que resultan los procesos judiciales, creyó que al demostrar que él jamás había estado en ese otro departamento del país, mucho menos actuando de mala fe contra alguien, sería dejado en libertad y quizás hasta le ofrecerían una disculpa.

Pero eso solamente pasó por su cabeza y se trataba solamente del comienzo de un periplo que hoy prefiere no recordar. El joven, fue sometido a interrogatorios, donde los policías lo inducían con tono severo casi conminándolo a que confesara un delito que no había cometido, induciéndolo en error, diciéndole que si admitía ser el autor del hecho, se iría para su casa y todo quedaría resuelto.

Lo que causó malestar en el detenido ya que se consideraba inocente y reafirmaba esa condición en todo momento, no haciendo lugar al pedido de los funcionarios policiales que estaban nerviosos por querer aclarar la situación que se les planteaba, de la que a su vez demostraban, que poco entendían.

TRASLADO

A su detención, se le sumaba la angustia de la familia del entonces detenido, quienes confiando en la honorabilidad de éste, solicitaban explicaciones sobre lo que estaba ocurriendo, las que les fueron negadas por parte de los funcionarios, los que solo aducían que no podían dar información sobre el asunto.

Aunque al rato algo pudieron saber, les explicaron que el detenido había sido denunciado por otra persona que había comprado a través de Internet un producto determinado y tras acordar con el usuario virtual con quien concretó la compra, un dinero determinado como precio de la venta, éste le había pasado el nombre y número de cédula del joven que en ese entonces estaba detenido, y tras girarle el dinero nunca más supo de él, ni tampoco recibió el producto solicitado y por el cual había abonado el precio pactado.

A todo esto, la justicia lo sindicaba como el presunto autor de un delito de estafa y por esa razón debía ser trasladado hasta el lugar, donde había sido radicada la denuncia. Nadie daba crédito a lo sucedido y si bien la policía actuaba con firmeza, demostraba no saber cómo funcionaba el asunto, ni tener la más mínima idea de cómo aclarar el caso, ya que decían que “no sabían qué tipo de pruebas podían ser solicitadas para aclarar un caso de éstos”.

Es que los funcionarios policiales manifestaban que no entendían cómo una persona podía haber hecho una transacción electrónica por Internet, utilizando el nombre y número de cédula de otra, para cobrar un giro de dinero.

Aunque después manejaron ante los familiares del joven, la posibilidad de que en la actualidad, con los medios electrónicos al alcance de cualquier persona, un documento de identidad pueda ser falsificado.

Asimismo, el joven fue trasladado, detenido por 36 horas en una comisaría, y remitido ante la justicia. Una vez que le tomaron las declaraciones no encontraron elementos que lo vincularan con el caso más que la coincidencia de su nombre y del número de cédula de quien cobró el giro y produjo la estafa. Pero tampoco se presentaron las pruebas a su favor, que terminaron siendo solicitadas por su abogado defensor.

El joven fue liberado y presentó una denuncia por estafa contra él por lo que le había sucedido, tratándose de un caso típico de sustracción de datos personales a través de Internet y utilizados en su contra. Caso que si bien la policía salteña le explicó tanto a él, como a su familia, que “eran muy frecuentes a partir del uso masivo de Internet”, por otro lado, también les dijeron “que no sabían qué pruebas podrían pedir para aclarar un hecho de estos y qué además consideraban que sería casi imposible capturar al verdadero culpable”.

La situación alertó tanto a la víctima como a su entorno, sobre la exposición de datos en Internet, por la vulneración de sus derechos que no están protegidos en ningún sitio.

Si bien, en este momento, sigue actuando la justicia en este caso, el mismo demuestra además de lo dañoso que puede resultar la sobre exposición de datos en la red, las falencias que tiene la policía, al menos la local, de estar al corriente de las nuevas tecnologías y del funcionamiento de herramientas que hoy se presentan tan básicas, como el caso de Internet.

Dr. Gabriel Cartagena

Lo que es necesario saber con respecto al comercio electrónico

El abogado Gabriel Cartagena Sanguinetti es Aspirante docente en la materia Informática Jurídica (desde hace 8 años) deDSCN6185 la Facultad de Derecho de la Universidad de la República en la Regional Norte. Lo entrevistamos para que nos ilustrara sobre las realidades de las ventas por Internet y del comercio electrónico en nuestro país y en nuestro departamento. Nos indicó que “el comercio electrónico involucra toda la movilización electrónica que se hace a través de Internet, la llamada red de redes. Cuando se hace un negocio electrónico hay algunas pautas a tener en cuenta indicó Cartagena: una empresa que es la que ofrece el producto, otra empresa que tiene el servidor, la que da el alojamiento de la página web de la empresa, y el sistema de pago, que hoy en día se le ha dado suma importancia por el tema de la seguridad.

¿Cuáles son las partes de un negocio electrónico?

Hoy tenemos a la empresa que ofrece el producto, la empresa que ofrece el servicio de alojamiento de la página web, y puede haber una tercera empresa que certifica la seguridad de las transacciones. Y por el otro lado se tiene al cliente. “Para que todo este circuito entre en funcionamiento el cliente elige que comprar por internet, lo compra, coloca sus datos personales. Eso que es sencillo pasa por la empresa que aloja la web.

Las claves: un secreto que hay de resguardar

Cuando comenzó el comercio electrónico (hace más de 20 años) la gente tenía un poco miedo de comprar por que le solicitaban los datos de la tarjeta de crédito. Hoy en día los sistemas de pago tienen claves y encriptaciones dan una garantía de 100 % segura a quien compre o venda por internet. Para Cartagena “el sistema de claves (pública y privada) es fundamental”.

Estas claves son “un secreto que hay que resguardar porque si esa clave se la damos a cualquier persona, la misma puede operar comercialmente con tu nombre. Porque se le ha dado el permiso para hacerlo. La base es cuidar la clave. Quizá por eso hay cada día más empresas dedicadas a la seguridad.

La puntuación de los usuarios

Hay casos como los del sitio Mercado Libre en el que son los particulares los que ofrecen los productos, y la página te da la garantía de que si es vendedor habitual otros usuarios lo puntúan si es una persona honesta, si cuando vendió un producto lo hizo con todos los papeles en regla. Con esto Cartagena nos dice que “hoy se ha llegado a un comercio electrónico más libre que el inicial”.

La banca electrónica

El aspirante docente también expresó que un sector importante del comercio electrónico lo constituye “la banca electrónica”. Hoy, en Uruguay, se realizan trámites y movimientos a través de las páginas web de los bancos: transferencias, estados de cuentas, recibir dinero, debitar, pasar de una cuenta a otra”.

Robos de identidad

Para el abogado el Código Penal “es totalmente aplicable, con algunas especialidades,  al comercio electrónico”. Relató que se han dado casos de “robos de identidad, el robo de los PIN en los cajeros automáticos, la falsificación o adulteración de tarjetas de créditos (las famosas clonaciones). En estos casos se recurre al derecho penal clásico con especialidades, porque puede darse que “tengamos un cliente en Uruguay que le compre a una empresa en Argentina, pero el sujeto que cometió el delito está en Brasil.

Defensa del consumidor

La ley de defensa del consumidor es aplicable a cualquier negocio electrónico y esto se vincula directamente con la seguridad del sitio. “Si yo compré en una empresa que no se si existe es difícil reclamar, pero si lo hago en una empresa de electrodomésticos local, conocida, el reclamo es exactamente el mismo al que tengo derecho si hubiera comprado en el local”.

Se puede comprar de todo

Hoy en día hay una libertad total de los productos que se pueden vender por internet. Citó un caso que tuvo consecuencias penales en nuestra ciudad. “Ciertas personas compraron semillas de marihuana en un país (europeo); esas semillas vinieron por un correo tradicional; llegaron a su casa y ellos las plantaron; luego tuvieron problemas por ello ya que vendían la misma. ¿Y cómo hicieron esa compra? Por internet: entraron a un sitio en Europa donde se vende semillas, pagaron con su tarjeta  de crédito, las semillas pasaron la Aduana y por otros lados y llegaron a Salto”.

En la actualidad “hay muchas empresas que tienen muchas ventas en su página web, y eso pasa en Salto, y eso es crecimiento notorio” dijo Cartagena. Nacieron empresas que son “virtuales 100%. Además “hay un aumento del uso de las tarjetas de crédito que permite una seguridad y un aumento de la gente que está trabajando entorno al comercio electrónico

Muchos salteños trabajan en empresas que brindan servicios para el comercio electrónico

Es muy importante la labor de la empresa que brinda el servicio de alojamiento, porque se le están pasando datos valiosos para la empresa proveedora como el precio de costo y de venta, y recibe los datos de los clientes (nombre, cédula, domicilio, número de tarjeta de crédito).

Las empresas que proveen el alojamiento han crecido mucho. Cartagena indicó que “en Salto existe muchísima gente joven que está trabajando con empresas de ese tipo, y que están haciendo el servicio desde Salto a grandes empresas de Europa, de Estados Unidos y de Japón. Son jóvenes salteños con altos conocimientos en la parte informática, que son contratados con remuneraciones muy buenas. Se trata de empresas multinacionales con sede en Uruguay y que trabajan en Salto.

Incumplimientos en los contratos celebrados a través de la red, están mayormente vinculados a la estafa

Cuando transcurren los plazos razonables, luego de que el consumidor pagó el precio, pero no recibió el producto que compró, entonces se comienza a pensar en el ámbito de la aplicación del derecho penal, si aquí no se utilizaron artilugios informáticos como herramientas para inducir en error a los internautas, y así de esa manera causar una estafa. Los ejemplos más frecuentes en la red son los siguientes. Cuando aparece un link al abrir un sitio determinado que dice: “Felicitaciones usted es el visitante 1.000.000. Haga click aquí para cobrar su premio”. O también “Usted ha ganado el nuevo Iphone 4 en nuestro sorteo mensual. Haga click aquí para cobrar su premio”.

Por lo general, el entusiasta internauta, que considera que es su oportunidad para lograr alcanzar un premio ya que nunca saca ni la quiniela, entra en el juego y al ir por lana, termina saliendo esquilado. Ya que por lo general, les solicitan dinero para hacerles llegar el premio del que presuntamente se han hecho acreedores, cuando en un 90 por ciento de los casos, éste ni siquiera existe.

FALSIFICACIÓN DE DOCUMENTOS ELECTRÓNICOS

figura2El derecho penal entiende que existen hipótesis de falsificación que se traducen en la suplantación de la identidad del internauta, aún cuando ni siquiera se hayan presentado físicamente los documentos, ya que alcanza con la mera introducción de los números en un formulario, y se destaca que, por ejemplo, la utilización –en el caso de los Estados Unidos- del número de seguro social como documento de identificación, da lugar a que quien tenga ese número y el nombre de la persona al que corresponde, entonces podría conseguir un provecho económico en perjuicio ajeno. Eso significa que comprar por Internet indicando el número de Cedula de identidad ajeno, sería una falsificación.

En nuestro país, y dado que el documento electrónico tiene la misma validez que el formato en papel, se puede aplicar sin inconvenientes a los casos de falsedades cometidas en el comercio electrónico, los tipos penales de falsificación de documentos regulados en el Código Penal uruguayo, en sus artículos 236 a 245.

La Ley 18.600 establece (art. 4º) que los documentos electrónicos (…) tendrán el mismo valor y efectos jurídicos que los documentos escritos, salvo las excepciones legalmente consagradas. El que voluntariamente transmitiere un texto del que resulte un documento infiel, adultere o destruya un documento electrónico, incurrirá en los delitos previstos por los artículos 236 a 245 del Código Penal, según corresponda”.

PUBLICIDAD ENGAÑOSA

¿Qué es la publicidad engañosa? Es hablar mal de la competencia, injuriarla. Hablar mal de la competencia no es, entre nosotros, un nuevo delito informático si se lo hace en la página web desde la que se desarrolla el comercio electrónico, sino que se trata de injurias, puras y simples injurias, castigadas por el artículo 334 del Código Penal uruguayo.

Uruguay no prevé un delito de publicidad engañosa, rigiendo la disposición del artículo 24 de la Ley 17.250 que prohíbe la publicidad engañosa, pero no establece un delito para su persecución, dejándose en manos del Área Defensa del Consumidor la potestad sancionatoria en esta materia (artículo 45).

No obstante, en nuestro país la protección del consumidor respecto de la publicidad engañosa, se traduce en normas que reprimen el uso fraudulento de las marcas registradas.

SUSTRACCIÓN DE DATOS PERSONALES

El descuido de los usuarios propicia gran parte de las conductas reprobadas, ya que los usuarios de Internet no suelen utilizar prácticas de navegación segura, como el bloqueo “in private”, o la verificación de que siempre acceden a direcciones precedidas de las letras “http”. Aquí, la brecha digital resulta una gran fuente de vulnerabilidad en el comercio electrónico, porque ha sido explosiva la generación de nuevas tecnologías, y exponencial el desarrollo de las prestaciones que brinda la electrónica.

No resulta extraño entonces que la conducta más común, en cuanto a la protección de datos en el comercio electrónico, sea el robo de identidad.

Para la doctrina no resulta dificultoso el encuadre de esa conducta como delito de estafa, ya que luego de obtenidos los datos personales de un individuo, se procede a realizar toda clase de operaciones para provecho del victimario, fingiendo ser la persona a la que se le extrajo su información sensible.

Las nuevas tecnologías aplicadas a Internet permiten hoy que pequeños archivos, llamados “cookies” o galletas informáticas, guarden información temporal sobre los sitios web que un determinado usuario del computador ha visitado, y, en algunos casos, existen empresas que comercializan estos archivos, ya que constituyen información muy codiciada sobre la popularidad de los emprendimientos comerciales.

En efecto, la utilización de la red para la realización de una operación de comercio electrónico permite obtener ciertas informaciones del sujeto sin su consentimiento. Esto significa una clara vulneración a la intimidad de las personas, que ningún Estado se encuentra en condiciones de perseguir, dada la globalizada economía que gobierna estas cuestiones.

Algunos casos que han pasado por el Poder Judicial

Por sentencia del Juzgado Letrado de Primera Instancia en lo Penal de 16º Turno Nº 78  de 27 de junio de 2007 se condenó por delito de estafa realizada a través de Internet.

EL CASO

Un maestro, con conocimientos en informática, ideó una maniobra fraudulenta, que le reportara la obtención de dinero en perjuicio de terceros, a quienes indujo en error, valiéndose de estratagemas o engaños artificiosos, utilizando la página de internet www.xxxx.com.uy donde ofertaba en venta celulares y cámaras digitales, los que no poseía porque ya los había vendido o nunca los había tenido en su poder y bajaba los modelos que exhibía de páginas de Internet.

Cuando los interesados se contactaban con él por medio de la referida página para efectuar la compra, les proporcionaba sus datos, celular y forma de envío del pago, generalmente a través de la red Abitab o en otras oportunidades, cuando era con entregas de otros equipos como parte de forma de pago y el resto del dinero, también utilizó a un amigo, para el recibo y envío de celulares o dinero, con desconocimiento de este último de la maniobra dolosa que estaba ejecutándose.

INCUMPLIMIENTO

Luego que recibía de los damnificados,  el dinero o celulares como parte del pago, no cumplía con la remisión de la mercadería adquirida, vendiendo la mercadería recibida y gastando el dinero enviado en provecho propio.

Ejemplos  de las maniobras realizadas, lo constituye la efectuada en perjuicio de un señor quien le adquirió por ese medio un celular marca Siemens a cambio de la suma de mil pesos los cuales el  indiciado recibió  y gastó en su provecho,  no enviándole el celular prometido en la venta, el que lo vendió a otra persona. Similar procedimiento empleó con otra señora  a quien le ofreció en venta un celular Motorota V3 Black a cambio de un celular de la damnificada Motorola V 600 y $ 800. Recibió el celular remitido por la damnificada por medio de la empresa Núñez y no le mandó el celular prometido en venta, vendiendo el celular recibido a otra persona en la suma de $ 3.500, los que gastó en su provecho.

Al otro señor le ofreció en venta una cámara digital kodak c330 a cambio de u$s 150 que el damnificado le remitió no enviándole la cámara fotográfica prometida en venta, la cual nunca estuvo en su poder, exhibiéndole a otra persona por medio de Internet la cámara ofrecida en venta, la que bajo de una página de Internet.

CONFESIÓN Y CONDENA A 18 MESES DE PRISIÓN

figura3El indiciado confesó en la Sede Judicial las maniobras efectuadas, aduciendo que realizó las publicaciones en una sola oportunidad en la página de Internet, para obtener dinero y poder solventar un préstamo que tenía.

Para el Tribunal la conducta desarrollada por el encausado se adecua a la figura delictiva prevista en los arts. 58, 60 y 347 del Código Penal. En efecto ideó una maniobra fraudulenta en perjuicio de terceros, a quienes inducía en error valiéndose de estratagemas o engaños artificiosos. En consecuencia debe responder como autor plenamente responsable por la comisión de un delito continuado de estafa, en tanto valiéndose de estratagemas o engaños artificiosos, indujo en error a terceras personas, compradores de buena fe, procurándose para sí un provecho injusto en daño de sus victimas, quienes vieron disminuidos sus patrimonios.

Se condenó como autor penalmente responsable de un delito continuado de estafa, a la pena de dieciocho meses de prisión.

Venta de recetas por internet

La sentencia del Juzgado Letrado de 1ª instancia en lo Penal de 7ºTurno Nº 28 del 13 de abril de 2009 condenó por un delito de hurto en concurso fuera de la reiteración con un delito de falsificación, utilizando Internet para cometerlo y para aprehender a la encausada. De esa manera se indica que la conducta delictiva consistió en la venta de recetas médicas adulteradas para la obtención de medicamentos, las cuales había sustraído de un nosocomio público.

La inculpada difundió la venta de dichas recetas a través de la publicación de un aviso en un sitio web de Internet, en el cual indicaba una dirección de correo electrónico donde se formulaban las solicitudes, medios electrónicos que fueron utilizados además para lograr la aprehensión de la encausada.

LOS HECHOS

Durante el año 2005 y 2006, la enjuiciada, había estado sustrayendo desde el Hospital de Rocha, adonde tenía acceso en virtud de que su madre trabaja en dicho lugar, libretas con recetas médicas las que se expiden para adquirir medicamentos controlados y otras libretas para extender certificaciones médicas u ordenar el expendio de medicamentos.

Algunas de las recetas ya llevaban sello impreso de diversos facultativos médicos y en otras la enjuiciada les colocaba un sello, que también había sustraído. Luego, completaba los documentos con el nombre del medicamento y realizaba una firma como correspondiente al médico que consignaba el sello. Las recetas las vendían luego a quien le interesara, a la suma de $50 cada una. En otras oportunidades, utilizó dicha documentación para justificar las inasistencias a su centro de estudios. Finalmente, en julio del año 2007 publicó en una página web: “www.anunciosgratis.com.uy” un aviso ofreciendo recetas médicas originales, selladas y firmadas, debiendo enviar correo electrónico con el pedido concreto a la dirección que había creado: “recetasmédicas@gmail.com”.

De este modo, un funcionario policial tomó conocimiento de la situación y le solicitó recetas acordando día, lugar, hora y precio de las mismas lo que efectivizó permitiendo la detención de la enjuiciada y la incautación de la documentación que tenía en su poder así como el sello y medicación guardados en su casa. Relató que por la venta sucesiva de los certificados médicos y recetas médicas percibió en total unos $3.000.-

La Sentencia del Juzgado Letrado de Primera Instancia en lo Penal de 1º Turno Nº 108 de 3 de noviembre de 2004. condena al encausado como autor de un delito continuado de Estafa al amparo de lo previsto en el art. 347 del CP. La conducta delictiva consistió en obtener determinados códigos de tarjetas de crédito con las cuales se realizaron compras por Internet en determinado comercio. Dentro de la maniobra delictiva, algunas tarjetas no pudieron ser utilizadas dado que se activaron los sistemas de seguridad existentes, sin embargo, las mismas quedan atrapadas por la continuidad de la conducta delictiva. Se le imputa continuidad en el concurso de delitos en el entendido que de la modalidad de las maniobras se deduce la existencia de una resolución criminal única y varias ejecuciones de ella.

La letra chica del contrato

Dentro de los «Términos y Condiciones Generales» para acceder  a los servicios del sitio de Mercado Libre y De Remate se establecen ciertas obligaciones y responsabilidades, de las que extractamos los que nos parecen más interesantes.

Obligaciones del

Comprador

Durante el plazo fijado por el Usuario Vendedor, los Usuarios interesados realizarán ofertas de compra para los bienes y ofertas de contratación para los servicios. La oferta de venta se cierra una vez que vence el plazo o se acaban las cantidades estipuladas por el Vendedor.

El Comprador está obligado a intentar comunicarse con el vendedor y completar la operación si ha realizado una oferta por un artículo publicado bajo la modalidad de «compra inmediata» o si realizó la oferta más alta, en los casos en que esta modalidad esté permitida.

Al ofertar por un artículo el Usuario acepta quedar obligado por las condiciones de venta incluidas en la descripción del artículo en la medida en que las mismas no infrinjan las leyes o los Términos y Condiciones Generales y demás políticas de MercadoLibre. La oferta de compra es irrevocable salvo en circunstancias excepcionales, tales como que el vendedor cambie sustancialmente la descripción del artículo después de realizada alguna oferta, que exista un claro error tipográfico, o que no pueda verificar la identidad del vendedor.  Las ofertas de compra sólo serán consideradas válidas, una vez que hayan sido procesadas por el sistema informático de MercadoLibre.

Obligaciones del Vendedor

El Usuario Vendedor debe tener capacidad legal para vender el bien objeto de su oferta. Si el Usuario Vendedor ha recibido al menos una oferta sobre el precio mínimo que estableció, queda obligado a intentar comunicarse con el comprador y completar la operación con el Usuario que haya realizado la oferta más alta o la que alcance el precio establecido en la modalidad Compra Inmediata. Solamente en casos excepcionales el Vendedor podrá retractarse de la venta, tales como cuando no haya podido acordar con el Usuario Comprador sobre la forma de pago, de entrega o no sea posible verificar la verdadera identidad o demás información del Comprador.

Dado que MercadoLibre es un punto de encuentro entre comprador y vendedor y no participa de las operaciones que se realizan entre ellos, el Vendedor será responsable por todas las obligaciones y cargas impositivas que correspondan por la venta de sus artículos, sin que pudiera imputársele a MercadoLibre algún tipo de responsabilidad por incumplimientos en tal sentido.

Cuando el Vendedor haya recibido una oferta en un artículo por él publicado, deberá calificar a la contraparte.

Responsabilidad

MercadoLibre sólo pone a disposición de los Usuarios un espacio virtual que les permite ponerse en comunicación mediante Internet para encontrar una forma de vender o comprar servicios o bienes. MercadoLibre no es el propietario de los artículos ofrecidos, no tiene posesión de ellos ni los ofrece en venta. MercadoLibre no interviene en el perfeccionamiento de las operaciones realizadas entre los Usuarios ni en las condiciones por ellos estipuladas para las mismas, por ello no será responsable respecto de la existencia, calidad, cantidad, estado, integridad o legitimidad de los bienes ofrecidos, adquiridos o enajenados por los Usuarios, así como de la capacidad para contratar de los Usuarios o de la veracidad de los Datos Personales por ellos ingresados. Cada Usuario conoce y acepta ser el exclusivo responsable por los artículos que publica para su venta y por las ofertas y/o compras que realiza.

Debido a que MercadoLibre no tiene ninguna participación durante todo el tiempo en que el artículo se publica para la venta, ni en la posterior negociación y perfeccionamiento del contrato definitivo entre las partes, no será responsable por el efectivo cumplimiento de las obligaciones asumidas por los Usuarios en el perfeccionamiento de la operación. El Usuario conoce y acepta que al realizar operaciones con otros Usuarios o terceros lo hace bajo su propio riesgo. En ningún caso MercadoLibre será responsable por lucro cesante, o por cualquier otro daño y/o perjuicio que haya podido sufrir el Usuario, debido a las operaciones realizadas o no realizadas por artículos publicados a través de MercadoLibre.

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El pago virtual

En el comercio electrónico se está ante un pago a distancia donde las partes no están presentes,  para el cual se emplean diversos medios como el correo, elementos electrónicos de pago directo e indirecto.

Siendo las tarjetas de crédito el medio de pago preferido en el comercio electrónico, aún con sus problemas de seguridad en la actualidad no existe una legislación específica que regule estrictamente el pago electrónico.

En el ámbito del pago electrónico se dividen los distintos instrumentos de pago en tarjetas bancarias, que es la más popular y ofrecer seguridad y fiabilidad a su uso con  emisión de la orden de pago y posterior comunicación de los datos de la tarjeta, vía  telefónica o fax, emisión de la orden de pago a través de un formulario web con  conexión protegida mediante un canal seguro, y emisión de la orden de pago en un  formulario web con conexión segura cuyos datos están cifrados.

Las  Cybermonedas es un sistema donde el titular, mediante el software de gestión, transferirá al comerciante cybermonedas por el importe de la deuda; recibidas por el comerciante, éste conecta con el banco y verifica dos extremos, la autenticidad de éstas verificando su firma electrónica por el Banco y que las cybermonedas remitidas por el obligado, no han sido usadas. Realizada esta comprobación la entidad bancaria ingresa en la cuenta del comerciante la cantidad económica equivalente al valor de las monedas.

Otro medio de pago son las Tarjetas Monedero emitidas por una entidad bancaria que incorporan un chip en el cual puede ser almacenado, previo pago en la entidad  bancaria emisora, un valor monetario que puede, a su vez, servir para pagos  fraccionados  o completos  en cualquier comercio que posea un lector de este tipo de tarjetas.

En cuanto a las  Tarjeta Pre-pago el usuario adquiere una tarjeta en cualquier  establecimiento autorizado por la compañía prestadora del servicio, en cualquier red abierta elige un producto, presionará el icono de la empresa suministradora del servicio de pago, en ese momento se inicia una conexión segura con la empresa  suministradora del servicio de pago, la cual solicitará al usuario que introduzca las catorce cifras del código secreto incluido en la tarjeta pre-pago.

De esta forma, la empresa suministradora del servicio de pago conocerá el importe total del que el usuario es acreedor, procediendo a autorizar el pago si el precio del bien o del servicio es inferior al saldo remanente en la tarjeta prepago.

Autorizado el pago, el titular recibirá una factura electrónica en la que se le indicará la información acerca del bien adquirido y el precio que por él se ha efectuado.