“En la subidita de la calle tal, ahí, al lado del boliche, hacen riñas de gallos más o menos una vez al mes”, relató una vecina de un barrio periférico de Salto. “Desde mi casa se ve pasar a los gurises con los gallos bajo el brazo. Llegan muchas motos y autos y viene gente hasta de Brasil”. Fueron los primeros datos que obtuvimos sobre el tema que nos interesaba: las riñas de gallo, un secreto a voces que muchos conocen y en el que incluso participan, pero nadie reconoce su existencia.
En Salto funcionan varios “riñaderos” (en realidad reñideros) -tres al menos- en una suerte de “limbo” entre lo legal y lo ilegal. El mismo limbo que cobijó al juego de la taba en su momento. Tiene visos de entretenimiento, de hábito ”social”, aunque también cobija apuestas -estas sí fuera de la ley-, cosa que en alguna medida también sucede con las “cuadreras”. La policía siempre ha sabido de su existencia y siempre se ha hecho “la distraída”, salvo cuando hay algún incidente, que se registra en raras ocasiones porque los propios participantes y organizadores se cuidan de que no los haya.
Navegando también en las aguas de ese “limbo” entre lo legal y lo ilegal, lo formal y lo clandestino y aceptando los códigos de anonimato y reserva que el tema impone, en este informe periodístico tratamos de acercarnos a la realidad del sub mundo de las apuestas clandestinas existentes en el medio.
Riñas de gallos: un secreto a voces
“Entran las motos por un portón grande, pero llega un momento que se ve que no da más el lugar y comienzan a dejarlas
afuera. Generalmente la reunión comienza con una comida a mediodía, no sé si asado o comida de olla, pero se ve que cocinan a leña. Después empiezan las riñas y duran toda la tarde. Desde casa se oye a los pobres gallos peleando. Yo los veo pasar y pienso: ¡pobres animales!, porque les ponen púas y terminan todos lastimados o muertos. El año pasado se ve que hubo problemas, porque un día paró la camioneta de la policía y unas ambulancias”.
PREGUNTANDO
SE LLEGA A ROMA
En la entrada de un barrio muy humilde se veía varios gallos de riña deambulando y picoteando. Al costado de un ranchito, dos hombres tomaban mate y conversaban. Nos acercamos y preguntamos dónde quedaba el reñidero. “Para allá atrás” respondieron, “por ahí adentro”. Cuando preguntamos de quién eran los gallos, uno respondió “míos, pero los crío para la olla”, sabiendo que era una respuesta muy ingenua. Agradecimos y nos encaminamos hacia uno de los pasajes: humedad y aguas servidas, desechos, ropa tendida en los alambres. Dos perros dormían sobre unos trastos al frente de una casita en la que había gallos, salió un niño y dijo que eran de su hermano pero que en ese momento no estaba.
“¿El “riñadero”? Sí, ahí a la vuelta”, dijo, señalando otro pasaje en el laberíntico barrio. Preguntamos a una muchacha que salía con un bebé en brazos si por allí había peleas de gallos, y dijo que sí, “a la vuelta en la primera casa hay peleas de gallos todos los domingos”.
No es necesario preguntar más: en el frente, sobre un costado de la casa había una yegua zaina en un corral: pelo brillante, cola y crines bien cortadas y peinadas, capa de invierno… ¡carreras! Más al fondo, jaulas y más jaulas con gallos de riña confirmaron que habíamos encontrado lo que buscábamos. En medio del patio, tres casilleros de cerveza completaban la escena… ¿Habría fiesta familiar? El dueño de casa preguntó cómo fuimos a dar allí, y respondemos que preguntando a uno y a otro.
“Pero acá no hay riñas, yo solo crío gallos por deporte”, manifestó, agregando que el reñidero que se observaba al costado era para “floreo” de los gallos. El floreo “es como un apronte, como un vareo, pero acá en Salto no competimos, es para concurrir a otros departamentos. Acá se los apronta”.
LA CRÍA DE LOS GALLOS
Contó el criador que los propios galleros sacan sus gallos de riña desde pollitos y, cuando tienen más o menos un año, los empiezan a preparar. Si bien el gasto no se asemeja al de un caballo de carrera, “lleva unos pesos”.
“¿Después usted los vende?”, preguntamos, y admitió que ha mandado “gallos que “tiran a ser crack“ a San Carlos, para unos señores de plata, pero ahora nadie más compra porque todos “sacan” para no comprar”, pero que para ello deben encontrar comprador. Dijo que la gente compra un gallo y una gallina brasileros, que son los que tienen más cultura para la riña, y sacan animales de su línea. Razonamos con él que debía de haber compradores porque conocíamos en Salto algunos lugares donde había riñas al igual que allí. Dijo conocer determinado sitio que mencionamos y que él llevaba allí sus animales cuando venían los argentinos, “pero que ahora se terminó porque en el puente no dejan pasar, por la sanidad, por la aftosa. El gallo de riña no tiene aftosa pero cortan con todo”.
En Paysandú-Colón es más fácil pasar. Pensó un momento y dijo: “Incluso nosotros no
Combaten a 3 “baños” de veinte minutos cada uno
Somos de gastar plata en las riñas de gallos sino que alquilamos. Por ese lado nos beneficiamos. Uno los apronta, y alguien que le gusta pero no tiene paciencia para cuidar, gente de plata, los alquila más o menos en 2.000 pesos y los llevan”. ¿Y si se lo matan? Aseguró que no hay riña de gallos donde se maten porque no se llega a eso.
TIEMPO DE PREPARACIÓN
Preparar un animal para pelear un torneo bueno lleva entre dos y tres meses, “dándole vitamina, desparasitándolo, dándole comida buena traída de Concordia”, dijo el gallero. Es todo un proceso. Cuando se ve que está bien a punto, que “florea y no se ahoga –esto es, que no se fatiga, al igual que un boxeador o un maratonista- está pronto para combatir”. Razonamos en voz alta que si se les hace toda esa preparación es porque da resultado tener gallos y porque las apuestas deben de ser buenas, y dijo que no, que acá en Uruguay es diferente que en Brasil, donde los criadores tienen cientos de gallos y vienen a seleccionar animales. “Lo nuestro es lo más común y lo más pobre. Hoy en día, en los barrios, en todas las casas hay gallos de riña, porque los gurises crían para tener, porque les gusta”.
Cuando le comentamos que sabíamos que había un lugar al que venía gente desde Brasil, dijo que sí pero que no creía que hubiera apuestas porque no había ambiente y que, “por ejemplo, de Artigas, ¿quién se va a mover con vehículo y gallos, que los que crían gallos aquí son arrancadores de naranjas? ¿Cuánto podríamos jugar?, ¿quinientos pesos? ¿Quién va a mover un vehículo – como esa gente que trae corredores, que traen peón, solo miran el gallo, no lo agarran, solo dan indicaciones, como un técnico-, trae corredores, chofer, vehículo?”.
Agregó que para el lado de San Carlos, Maldonado, allí sí se apuesta fuerte, pero acá en Salto, a pesar de ser el departamento del interior en el que hay más gallos de riña, no, y que antes, las riñas de gallos eran cosas de gente mayor, no dejaban entrar a menores. Pero hoy los que crían son los jóvenes porque los viejos se han muerto, aunque quedan algunos viejos que tienen gallos.
Paseamos la mirada por el entorno y, ante la notoria cantidad de aves de riña en jaulas, preguntamos qué pensaba hacer con ellas, sabiendo de antemano que la respuesta no sería la que debería ser. “Los crío por deporte, como quien cría pájaros. ¿Vio que hay gente a la que le gusta criar pájaros? A otros les gusta criar conejos. Yo crío los gallos para tenerlos, para mirarlos, los cuido, les doy comida”. Alegamos que de esa forma era un gasto sin retorno, y se defendió diciendo que casi ningún deporte da ganancia, porque no es un negocio. Pero este deporte es bastante oneroso, porque si hay que desparasitar y dar determinada ración a los animales, evidentemente, es una inversión que se hace con la expectativa de un retorno.
EXISTEN REGLAMENTOS
Quisimos saber si las peleas de gallos eran a muerte, y dijo el criador que la gente estaba equivocada y se creía que se hacía un asesinato con el gallo, pero que había un reglamento que indicaba cómo debían ser las peleas: si el gallo no estaba en condiciones, no peleaba; tenía un minuto de protección; cuando el dueño determinaba que el gallo no podía pelear más le decía al juez que lo sacara, se entregaba la riña y se abría.
El combate era por tiempo: tres “baños” de 20 minutos. “Se desinfecta el animal y se lo “pone”. Suena un reloj y corre el cronómetro, 20 minutos, con un descanso de cinco para refrescarlo y se lo larga 20 minutos más, luego se paran cinco más, y luego 20 finales a los que casi nunca se llegan, se termina antes. A veces llegan a la hora y hay empate”, dijo el gallero.
IMPLEMENTOS
PARA LA PELEA
“Acá “floreamos” con tapones y piqueras que se compran en Concordia, para que no se lastimen. Y aquello que ve allá es un bombo (refiriéndose a la “piscina” redonda, azul, que estábamos mirando), es como un ring que se usa”. Se acercó el niño con los implementos usados para las peleas, y su papá nos explicó que los tapones eran como los guantes de boxeo, que allí se calzaba la púa del animal. “Esto tiene silicona, es blandito”, señaló. Las piqueras son protectores del pico del animal y están hechas en cuero. De esta manera, los animales solamente se embisten, se florean y caminan dando vueltas.
NO PERO SÍ
Nos fuimos con la total certeza de que en ese lugar se realizaba riñas, pero sin el sí del dueño de casa. Preguntamos a un señor si sabía dónde había peleas de gallos por allí, y respondió que sí, “a la vuelta. ¿Tiene gallos?”. Como dijimos que no, que solo queríamos saber cómo se criaban los animales y cómo eran las peleas, nos miró desconfiado y dijo: “No sé… antes había… no sé si siguen haciendo”.
Mientras esperamos el bus salió un chico del almacén comiendo pizza despreocupadamente: “Hola, ¿allí a la vuelta hay riñas de gallos?”. Respondió que sí, que todos los domingos había riñas y que venía gente de todos lados. Las apuestas son de alrededor de 500 pesos, pero en los torneos también hay apuestas por fuera, que son las que realizan los dueños de los gallos y es según en lo que cada uno tasa a su animal: 1.000, 2.000 pesos, es variable. “¿Para qué quiere saber?”, preguntó. Cuando le dijimos que era para una nota del diario, empezó a retirarse y dijo “Ah, yo no sé nada”. Insistimos que ni siquiera queríamos su nombre, solo que contara; entonces relató que las peleas empezaban temprano en la tarde y terminaban entrada la noche. Pesaban los animales, que generalmente peleaban a “tres baños” de 20 minutos cada uno, con cinco de intervalo para que se recuperaran. Generalmente no llegaban hasta el final del tercero y la pelea finalizaba cuando uno de los dos no daba más, quedaba tirado o su dueño consideraba que no estaba en condiciones de seguir peleando”. No siempre las peleas son mortales y le dejan buena plata al dueño de casa.
CONCLUSIONES
Cuando arribamos a la casa del gallero, éste manifestó que las riñas de gallos eran ilegales. Argumentamos que sí, pero que la policía sabía. Dijo que sí, pero que las protectoras de animales protestaban. ¿Pero existen riñas de gallos? ¡Claro que sí! ¿Quién, de humilde condición económica, cría estos animales de una manera tan esmerada, solamente por placer? Hay placeres vedados a la gente de menores recursos; este es uno de ellos, porque primero hay que sustentar a la familia.
Criar gallos de riña en Salto es un “deporte en el que se pierde plata, se apuesta poco y vamos a divertirnos”
En diálogo con EL PUEBLO un criador experimentado de gallos de riñas, que se ha retirado un poco del “circuito” hace pocos años, explicó que “en el común de la gente hay una confusión porque se piensa que al gallo de riña uno lo entrena para que sea de riña y no es así. Es la raza de él: genéticamente se pueden cruzar razas para darle más velocidad, más pelea, entre otros aspectos”. La pelea del animal no se cambia, se puede mejorar la parte física: que trote más, que encime, que muerda más o menos, se masajea (el cuello, las patas). El gallo de riña es manso, pero se transforma cuando se enfrenta a otro (el problema es entre ellos). No hay que azuzarlo a pelear (como puede suceder con un perro). Nuestro entrevistado forma parte de la tercera generación de criadores y con detalle indicó algunas prácticas y conceptos para entender el mundo de las riñas.
PIERDEN PLATA
Los mismos que compiten se dedican a criar este tipo de gallos. En otros países hay criaderos que venden animales. “El criador de gallos de riña en Salto y en Uruguay pierde el 100 %. El animal se cría de pollito, hay que darle ración especial, desparasitarlo (aspecto importante en el desarrollo), darle vitaminas”. Se cría junto con otras gallinas comunes, pero “luego de que llegan a una edad determinada se te pelean y ahí hay que separarlos porque se lastiman”. Hay criadores de una raza o de sus cruzas y hay otros que tienen de todas. Generalmente la raza pura no es conveniente, se suelen cruzar para complementar las características”.
EL REÑIDERO Y
LOS TORNEOS
“Es más bien como deporte ya que da pérdida. Sin entrar en números desde que crías el pollito hasta que lo vas a pelear (más o menos un año) si ganás la primera pelea estás perdiendo plata”. El criador explicó que en la riña los gallos se afirman con el pico y llevan hacia delante las patas. El pico no lastima sino las púas. El reglamento de la pelea, que lo aplica un juez, determina que cuando el animal pierde la posición (se agacha), se cuenta un tiempo en el reloj y se da por terminado.
Cada dueño del reñidero tiene su reglamento, pero suele hacerse entre todos. “Vamos a divertirnos” dijo. Si bien aceptó que suele haber “apuestas de afuera, también las hay en el fútbol comercial”. Normalmente se pelea “sábado o domingos, desde junio hasta enero, todas las semanas”. Al gallo se le coloca una púa y un pico. El pico es una ayuda ya que si se le rompe, se lo dañó (es una especie de dientes postizos). Se procede a pesar a los animales: se acepta la pelea cuando no hay una diferencia mayor de unas 2 onzas (unos 50 gramos) para que haya igualdad y todo sea parejo. Nuestro entrevistado manifestó que en Salto nunca hubo problemas. El dueño del local arma una comisión que se dedica a la justicia, por si se empieza a poner espesa la cosa. En Salto “lo tiene el botija, el joven, y se los ve en la calle. Incluso no lo llevan a pelear. Antes había menos cantidad de criadores (galleros) y no tanto desparramo como hoy. Antes uno tenía 30 y ahora varios tienen uno, dos o tres.
¿Por qué criar un gallo de riña?
Para ganarle a otro. Da gusto ver el porte del animal. Es un gallo precioso, es un faisán, con una cola impresionante, unos colores espectaculares. Destacó, las plumas que desde la cresta cubren el cuello (denominada golilla) y los caireles del lomo cubren la cola que es lo que estampa todo el gallo en su parte posterior. Todas las plumas son de colores tornasolados: rojo, amarillo, azulados. Uno pierde plata pero queda contento porque gana la pelea. El contrario te saluda y felicita por el animal. Uno gana pero pierde económicamente. Recordó a gente de Buenos Aires que ha venido a Salto porque la han invitado, como él mismo también ha ido a buena parte de Argentina invitado.
“Mientras que no se den problemas los juegos no son sancionados” sostienen jerarcas policiales
Sabemos que existen y es un hábito de larga data dentro de la sociedad, tanto los juegos, como las apuestas clandestinas, manifestó un jerarca policial consultado.
Fuentes vinculadas al tema nos señalaron que generalmente no se realizan procedimientos policiales periódicos corrientes, pues no se registran disturbios a consecuencia de las apuestas, donde se piensa que - en algunas ocasiones – hay bastante dinero en juego.
“Como no dan problemas, y no hay denuncias y quejas, pasan desapercibidos.
Situaciones más complejas se dan en un baile y no en los ambientes de apuesta” – destacó la fuente consultada.
LAS “PICADAS”: Si se reciben quejas por parte de las vecindades… el tema es que son tan efímeras que es difícil encontrar a los grupos in fraganti.
El tema de la corrida clandestina de motos es una inquietud que se plantea en las mesas comunales y en algunos casos se señala que también hay dinero tras estas “competencias” clandestinas.
Cuando se concurre a las reuniones de los diferentes barrios a través de las Mesas Locales de Seguridad, es un tema común planteado por los vecinos.
En principio se hace como un juego o diversión, pero pueden haber apuestas de por medio.
El hecho que si no se puede comprobar no se puede actuar.
“Es una demanda común cuando se hacen reuniones en diferentes barrios, la barras en las esquinas, los apedreos y las picadas siempre están latentes”.
Donde vemos normalmente la fachada de un bar, siempre hay un pequeño recinto para el juego de cartas y por allí se pueden improvisar apuestas.
Los denominados “garitos”, donde se realiza la “timba”… son lugares que se han perpetuado en el tiempo y gozan de determinada pantalla cubierta por el vidrioso mantos de “vicios sociales”.
Prohibidas desde 1918
La ley 5.657 (de 15.04.1918) prohíbe “en todo el territorio de la República los recursos ó torneos (“matchs”) de “box”, las parodias de corridas de toros, cualquiera que sea su forma o denominación, el tiro de la paloma, las riñas de gallos, el “rat pick” y todo otro juego o entretenimiento a campo abierto o en locales cerrados que puedan constituir una causa de mortificación para el hombre o animales”. Los empresarios, promotores o propietarios de locales de los espectáculos o juegos incurrirán en una multa de 100 a 500 pesos”. La Policía tiene la facultad de hacer cesar de inmediato todo espectáculo prohibido por la ley y todo acto de crueldad con los animales”
BIENESTAR ANIMAL
La ley de Bienestar Animal (nº 18.471 de 27.03.2009) establece que queda expresamente prohibido “promover peleas entre animales” (art. 12 lit. G), estableciendo sanciones (multas de hasta 500 unidades reajustables, confiscación de animales, entre otras).
Las carreras “cuadreras” dieron origen al turf en el Uruguay y no hay nada que las prohiba
Hoy el turf, en su acepción amplia de carreras de caballos, abarcando las carreras de cuadreras y de hipódromo se nutre en un 85 por ciento de las apuestas, en un diez por ciento de la venta en cantina y el restante cinco de las entradas,señaló a EL PUEBLO, el Dr. Álvaro Austria, ex presidente del Jockey Club de Salto.- Esos son los tres pilares básicos en los que descansa la actividad del turf en nuestro país y sin miedo a equivocarnos así se traslada a otros lugares del mundo.
Ahora, tenemos las carreras de cuadrera, el por que ese nombre, por que se corre en una cancha recta, que tiene alambrado a sus costados, fue así el inicio del turf en Uruguay, hasta que en el año 1885, en los predios de Francisco Maroñas en Montevideo se instala el primer hipódromo al estilo inglés con pista de carrera recta pero con curvas, esto es dos rectas a sus costados y unidas por dos codos; luego lo siguieron los hipódromos de Viera y Benavídez en Soriano y en 1889 el hipódromo de Salto. El cual fue inaugurado al impulso del administrador Gral. Teófilo Cordoba.
Volviendo al tema, en el caso de las carreras cuadreras los gastos son menores, por lo general las realiza un particular en beneficio propio, esto no quita que en campaña siempre se realice carreras de caballos a beneficio de una escuela.- En Salto, funcionan dos pistas que alternadamente hacen carreras cuadreras, una ubicada en la zona de barrio Artigas por el By Pass -atrás del cementerio-, la otra en Belén; luego en forma esporádica se realizan carreras de cuadreras en Colonia Lavalleja, Ipapebí y Constitución.- Los gastos son menores, tanto desde empleados, los jockeys no reciben remuneración alguna por carrera corridas, no existe un medio electrónico de dar el fallo, desde hace unos cinco u ocho años que se larga por gatera fija sino antes se largaba por cinta.- Se trataba de una cinta blanca colocada delante de todos los participantes que se levantaba en un tirón para todos a la misma vez.-
Ahora en el hipódromo de Salto, lo dirige una Comisión Directiva, sin fines de lucro y todo lo recaudado se vuelca en jornales de personal, jockeys y cuidadores.-
El promedio de apuestas depende de la calidad de las carreras, (no es lo mismo un domingo con ocho carreras de diez caballos cada una a un domingo de cinco carreras con tres caballos por carrera) pero ronda en unos 250.000 -pesos uruguayos doscientos cincuenta mil-, aclaramos de promedio, en algunas oportunidades es menos y en otras más. De lo apostado solamente un porcentaje va destinado a cubrir los gastos de la reunión que por lo general es un treinta por ciento. Esta quita del juego es la que financia conjuntamente con la venta de cantina y entradas el pago de fletes, jornales, servicio 222 (esto tres gastos son comunes en cuadreras e hipódromo).- Ahora aportes al Banco de Previsión Social, montas pérdidas de Jockeys y Compositores, filmación de carrera, gastos de mantenimiento de foto electrónica -fotochart (que es forma electrónica el hocico del primer caballo que toca la línea sale en la foto, de no tocar la línea no sale en la foto -no se puede manipular de ninguna forma), traslado de la gatera y mantenimiento de la pista de arena, estos últimos gastos son los que abona solamente el Jockey Club Salto.-
La tercera forma de apostar en las carreras de caballos ha constituido luego de la apertura de Maroñas (junio del año 2003), con la empresa Hipíca Rioplatense S.A. y lo constituye el juego por agencias, que en Salto funcionan dos agencias de apuestas una por calle Uruguay -en el Club Uruguay- y la otra por avenida Trillo sin número, en el barrio Hipódromo.-
Este sistema consiste en apostar en las carreras de Maroñas, los días sábados y domingos (todos sin excepción), más el seis de enero y todos los viernes en el hipódromo de Las Piedras. En este caso el apostador ve en directo las carreras y apuesta como si estuviera en el hipódromo mismo ya que se paga lo mismo que se abona en el hipódromo.- En estas agencias el promedio de apuestas es de cien mil pesos por fin de semana y lo administra un particular.-
Consultado específicamente en relación a la legalidad o no de las carreras “cuadreras”, señaló el Dr. Austria “No hay una normativa que las regularice. No existen normativas que las declaren ilícitas”, de esto se deduce que si no están prohibidas están autorizadas.
Amelio Melo:
“No sé cómo se manejan”.
“El beneficio (de las pencas) en Barrio Artigas y Salto Chico, es para personas particulares, no sé cómo se manejan, organizan pencas como en todos lados, en los pueblos”, a veces a beneficio de alguna institución, y a veces lo hace alguien particular que es el beneficiado, explicó.
Teniendo en cuenta que se hacen apuestas, Melo reiteró “No sé cómo se manejan, sé que tienen que llevar servicio policial, y creo que piden a la jefatura la fecha para poder hacer carreras. Las apuestas, si es a beneficio va para el beneficiario, la escuela (u otra institución), en el caso de Barrio Artigas o Salto Chico va en beneficio del que organiza”.






