Emigrantes: la patria peregrina

Emigrantes: la patria peregrina
Muchas veces saben de donde vienen, pero no saben adónde van,porque cualquier lugar que les de paz y tranquilidad en esos momentos, es mejor que su punto de origen. Muchos motivos son los que llevan a veces a pueblos enteros a buscar otros horizontes. La mayoría de las causas de estas corrientes migratorias están en las guerras, crueles e inhumanas que obligan a emigrar buscando en la solidaridad y sensibilidad de otros pueblos un lugar donde vivir en paz.
Uruguay es tierra de emigrantes, sobre todo europeos, porque de los habitantes autóctonos de estas tierras ha quedado muy poco, casi nada diríamos. Quizás este pasado nos lleva a tener un presente receptivo a la migración, porque también en décadas recientes muchas familias uruguayas debieron seguir el camino del exilio, buscando las posibilidades que su nación les negaba.
Lo que sigue son historias y anécdotas de esta patria peregrina, que procede de muchas partes pero que en definitiva ha cimentado nuestro país.

Muchas veces saben de donde vienen, pero no saben adónde van,porque cualquier lugar que les de paz y tranquilidad en esos momentos, es mejor que su punto de origen. Muchos motivos son los que llevan a veces a pueblos enteros a buscar otros horizontes. La mayoría de las causas de estas corrientes migratorias están en las guerras, crueles e inhumanas que obligan a emigrar buscando en la solidaridad y sensibilidad de otros pueblos un lugar donde vivir en paz.

Uruguay es tierra de emigrantes, sobre todo europeos, porque de los habitantes autóctonos de estas tierras ha quedado muy poco, casi nada diríamos. Quizás este pasado nos lleva a tener un presente receptivo a la migración, porque también en décadas recientes muchas familias uruguayas debieron seguir el camino del exilio, buscando las posibilidades que su nación les negaba.

Lo que sigue son historias y anécdotas de esta patria peregrina, que procede de muchas partes pero que en definitiva ha cimentado nuestro país.

Historias de inmigrantes eslavos a través de Alan Kuchman Bottaro

Alan Kuchman Bottaro es un joven descendiente de la familia Kuchman Kusminsky y explica cómo se desarrolla su genealogía:

Parte de mi abuelo Carlos Kuchman Revachuck:

La familia Kuchman es proveniente de la región de Jarkov, ubicada al norte de Ucrania en la frontera con Rusia, y arribó en estasAlan en San Petersburgo. tierras en la década del 10.

La Familia Revachuck, llegó de Dugna, Unión de la República Socialista Soviética, hoy Rusia, en el año 1926.

Su abuela Rosa Kusminsky Ballan procede de Poltaba, también hoy región ucraniana, e inmigraron en el año 1929.

Rosa Kusminsky Ballan pertenece a la familia Kusminsky, procedente de Volinia, hoy ciudad del Noroeste de Ucrania (región que fue disputada en la década del 20 también por Polonia), luego formó parte de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas.

LA HISTORIA

Con la industrialización soviética, el gobierno propulsó el programa de colectivización, en el cual el Estado se apropiaba de las tierras y el ganado de los campesinos ucranianos y los agrupaba en granjas colectivas.

En esa época pos primera guerra mundial y entre duros conflictos civiles es que viene gran parte de sus ancestros.

Por muchos años luego de la llegada de los inmigrantes rusos, era como obligación contraer matrimonio entre los de la colectividad, como el caso de sus abuelos Carlos y Rosa en el año 1954, y recién fue superada esta norma para la 3ra. y ahora 4ª. generación.

Estos inmigrantes buscaban más que nada llevar a sus familias a una nación que les brindara paz y fraternidad.

En esos tiempos tanto Uruguay como Argentina gozaban de buena salud tanto económica, como social y política, a su vez los gobernantes tenían buenos augurios sobre los inmigrantes pues había que poblar la campaña, había que trabajarla.

Ellos apenas sabían que venían a la región del Río de la Plata, pues la mayoría eran agricultores y buscaban asimismo continuar con lo que hacían en las fértiles tierras de Ucrania y parte de Rusia, que era producir, cultivar.

Distinto fue lo que sucedió en San Javier en 1913, que fueron los primeros inmigrantes rusos que llegaron al Uruguay pero por persecución religiosa, vinieron bajo el mando de Basilio Lubkov.

LLEGANDO A NUESTRAS TIERRAS CON ESCASO EQUIPAJE

Los inmigrantes rusos llegaron a nuestro país con lo que tenían. “Relataba mi bisabuelo Juan Kuchman que fabricó un arado con sus manos y comenzó a trabajar en las tierras de esta región, y así se fue haciendo.

Fue un hombre muy trabajador pero a su vez muy visionario” – relató Alan Kuchman.

En Salto, muchos de los inmigrantes rusos formaron la Colonia “Las Flores”, en esas chacras criaron a sus hijos con mucho esfuerzo y trabajo, y se fueron adaptando a nuestro país. Una de esas familias en esta Colonia era la de Juan Kusminsky y Matilde Ballan Tetenak, y una de sus hijas, mi abuela Rosa Kusminsky, fue la primera alumna de la escuela número 37. Esta escuela llegó a tener 60 alumnos en sus aulas.

Tenían que adaptarse a las costumbres de acá, al idioma. Al principio fue difícil pero después como todo, se fueron adecuando poco a poco.

LOS ESLAVOS

Los eslavos (tanto rusos, ucranianos), llegaron al Uruguay con innovación.

El país en ese tiempo era mayoritariamente ganadero, sí con granjas de hortalizas de los italianos y portugueses, pero lo que no existían prácticamente eran los cultivos de cereales. Ellos plantaron la avena, el lino, cebada, girasol, introdujeron la siembra a gran escala.

En San Javier hubo un molino muy importante de aceite de girasol, fue el primero del Uruguay.

Ya en las embarcaciones algunos traían los “sacos” de semillas de girasol, ya previniendo lo que iban a cultivar. Muchos de los criollos que pasaban por las chacras decían que los gringos estaban locos porque se habían puesto a plantar flores, y era la flor del girasol que nunca antes habían visto.

Es así que la mayoría de éstos se ubicaron en el litoral del Uruguay, pues allí están ubicadas las tierras cultivables.

UNA HISTORIA DIGNA DE COMPARTIR

En los años 40 la guerra sacude a Europa y la población de San Javier junto a inmigrantes rusos de todo el Uruguay, se estremecen, pues sabe que allí han quedado parte de sus familiares. La gente se organiza en comisiones, así surge el Comité de Ayuda a la Unión Soviética: las mujeres, tejen bufandas, sombreros, abrigos de todo tipo; y los hombres organizan todo tipo de eventos con el fin de solventar los gastos que esto originaba.

Todos estos implementos eran enviados y seguramente habrán logrado apaciguar el frío de más de un soldado.

“Hoy en Salto existe una comunidad muy importante de descendientes rusos. El Centro Cultural Eslavo de Salto, del que soy integrante, con mucha dedicación, trata de seguir cultivando las costumbres y tradiciones de nuestros ancestros.

“Así traemos a nuestra ciudad de Salto grupos de danzas tradicionales rusas, de música típica, y también estamos presentes en la fiesta de la Unión de Inmigrantes de Salto, con el stand y con las comidas típicas”.

Esto es lo que intenta lograr en Centro Eslavo, seguir en este camino, en señal de gratitud hacia nuestro país que supo acuñar a nuestros inmigrantes, y  en conmemoración a ellos que tanto hicieron para la grandeza del mismo Uruguay” – reflexionó el joven Alan Kuchman.

Su padre con sus hermanos aún hoy siguen trabajando en el campo como agricultores, con la enseñanza que les dejaron, con muchas de las costumbres, como utilizar crema en las comidas y pepino.

Más de 100.000 ciudadanías Italianas en Uruguay

Para agente consular italiana los inmigrantes ayudaron a construir el país, descendientes no deben olvidar sus raíces

La gran oleada de inmigrantes italianos llegó a nuestro país a finales del 1800, huyendo de la guerra en Europa y de la reforma agraria del sur de Italia en busca de nuevos horizontes. Procuraron “venir a la América”, donde había una gran necesidad de mano de obra, principalmente en la zona de Brasil y Argentina y consecuentemente muchos se quedaban en lo que hoy es Uruguay por tener una ciudad puerto y ser puerta de ingreso a muchos inmigrantes.

Más adelante en el tiempo, a comienzos de la segunda guerra mundial, se produjo la llegada de una familia de italianos a la región, de la cual EL PUEBLO cuenta su historia a través de la nieta de estos inmigrantes, una salteña que lleva la italianidad no solo a través de sus antepasados sino muy presente en su accionar, a tal punto que quiso volver a conocer el país de sus abuelos y actualmente trabaja como Agente Consular de Italia en Tacuarembó y Durazno.

Marta Rosa Martínez Ambrosini, comentó que sus abuelos desidieron abandonar Italia por problemas políticos, huyendo del régimen instaurado. Como la mayoría de los inmigrantes italianos llegó al puerto de Buenos Aires y desde allí remontó por el río Uruguay en busca de oportunidades. Así llegó a Concordia y luego cruzó al puerto de Salto, afincándose en esta ciudad donde trabajó durante mucho tiempo en el rubro de la construcción.

Primeramente llegó con un amigo y luego cuando se encontró instalado y con trabajo trajo a su familia consigo, su hermano, su esposa y sus dos hijos, uno de ellos una pequeña niña de 5 años, la madre de Marta.

“FUE UN IMPACTO MUY GRANDE”

“Mi mamá dice que cuando llegó se encontró con un lugar totalmente nuevo y diferente, incluso cuando ella hablaba en italiano nadie la entendía  y hasta se reían, por eso hizo un esfuerzo tan grande por aprender a hablar español que hoy en día con 91 años no tiene ninguna cadencia hacia el idioma italiano, incorporó completamente el español. Fue un impacto muy grande para ella”, comentó Marta.

Su abuelo siempre recalcaba que su venida era transitoria y en algún momento regresarían a Italia, por tal motivo conservó su casa en su país natal, hasta que pudo cumplir su anhelo a sus 70 años, luego de 30 años de permanecer en Uruguay.  Allí se trasladó nuevamente con su esposa donde falleció. Pero sus dos hijos no volvieron con él, ya que “habían hecho su vida acá” (en Uruguay) y ya tenían sus propias familias. Así, luego del fallecimiento de su abuelo, su abuela retorna a Uruguay donde permanecían sus hijos.

Marta cuenta que su abuelo no quería que sus hijos se casaran en Uruguay porque su idea siempre fue volver a Italia, pero el tiempo pasó y la madre de Marta coincidentemente se casó con el hijo de un también inmigrante italiano. De esta unión nació Marta, quien vivió en nuestra ciudad hasta cumplir sus 18 años, momento en que decide visitar Italia para conocer la tierra de origen de sus padres. Actualmente vive en Tacuarembó, donde se desempeña como Agente Consular de ese departamento y de Durazno.

EN LA CASA DE MARTA SE VIVIÓ SIEMPRE LA ITALIANIDAD

Pese a haber nacido en Uruguay y vivir acorde con las costumbres de este lugar, en la casa de Marta se vivió siempre la italianidad.

“Yo me crié mucho con mis abuelos maternos y ahí se vivió siempre la italianidad, mis abuelos me contaban mucho de Italia, además ahí llegaban las cartas de los parientes, de como estaba todo y como se estaba pasando allá y todo eso significó mucho para mi. Yo me sentaba con mi abuelo y el tenía mucha nostalgia y siempre me hablaba que era hermoso, que había que volver, porque allí teníamos nuestras raíces”, dijo Marta recordando emocionada.

Asimismo resaltó que su abuelo había logrado hacer muchas amistades y progresar en Salto, pero siempre mantuvo a su Italia muy presente. Incluso comentó que su abuelo logró instalar una empresa constructora que hizo grandes obras, como por ejemplo la fachada de la Catedral de Salto.

“Yo siempre digo que el Uruguay los cobijó, pero los inmigrantes ayudaron mucho a construir el Uruguay. Yo me crié en un lugar donde tenía a mis vecinos que eran eslovacos, en la esquina vivían alemanes  y otro vecino era de Rusia. Y era notable escuchar cada  una de sus charlas”.

EN URUGUAY HAY MÁS DE 100.000 CIUDADANÍAS ITALIANAS

Actualmente hay más de 100.000 ciudadanías italianas en Uruguay, y muchos más están inscriptos en espera de alcanzar este derecho, según informó Marta.

Obtener la ciudadanía hoy es más fácil porque se puede pagar el equivalente a trescientos euros y en un mes se le otorga. Sin embargo fueron tantas las ciudadanías solicitadas que se produjo un atraso y actualmente se están otorgando las ciudadanías solicitadas en el año 2008.

Quienes tengan interés en obtener la ciudadanía italiana deben contar con un comprobante de un antepasado de origen italiano, el negativo de la Corte Electoral que indique que ese italiano nunca se nacionalizó uruguayo y luego una sucesión de partidas, de nacimiento y matrimonio hasta llegar a quien solicita. Si es por línea paterna la ciudadanía se transmite de generación en generación y si es por línea materna la mujer transmite la ciudadanía a los hijos nacidos después de 1948.

Respecto al gran interés de uruguayos por obtener la ciudadanía italiana, Marta comentó que “tener la ciudadanía abre las puertas de la Comunidad Europea, permite acceder a cursos, becas en universidades italianas y otros beneficios, además del orgullo de sentir la nacionalidad italiana”.

Pero “tener la ciudadanía sin conocer nada de ese país, de su historia, de su idioma, es algo que da mucha pena”.

Finalmente, Marta hizo un llamado a los descendientes de italianos a que “vivan con orgullo ser descendientes, que se acerquen a las asociaciones italianas, que participen y se interesen por el país de donde vienen sus antepasados y vivan la italianidad”.

Embajador de la Federación rusa en el Uruguay

“Las comunidades rusas en el país se han encargado de conservar las costumbres y tradiciones de nuestro pueblo”

Contactamos alEmbajador de la Federación de Rusia Alexey Labetskiy – quien estuvo presente por primera vez en las celebraciones de los 15 años de la Unión de Inmigrantes Salto y lleva diez meses de labor diplomática en nuestro país.

El jerarca señaló que ha prometido a todas las diásporas rusas de visitarlos en los diferentes puntos donde se encuentren a fin de

Varios diplomáticos europeos acompañaron el  último encuentro de Inmigrantes en Salto

Varios diplomáticos europeos acompañaron el último encuentro de Inmigrantes en Salto

afianzar lazos culturales y de integración.

Labetskiy señaló que desea conocer también la vida de las comunidades rusas en Salto.

Estuvo durante siete años radicado en Brasil, desempeñándose cinco años como Cónsul en Río de Janeiro.

Sus primeras impresiones lo llevaron a destacar los valores en la crianza de los hijos de inmigrantes; “lo veo muy positivo a ese ánimo de los padres de transmitirles las costumbres originarias de nuestro país a sus hijos, no solamente en nuestra colectividad sino también de otros países” – reveló.

Se refirió tanto a las costumbres culturales, como de tradiciones y comidas típicas, comunicación, lenguaje y literatura.

También ponderó la creación de la Unión de Inmigrantes, destacando el trabajo que éstos desarrollan porque de esa manera se van conservando las costumbres de varios pueblos.

En su visita a San Javier, descubrió una ciudad “única en América Latina, que fue fundada por inmigrantes rusos y el año pasado se celebraron los cien años de fundación.

San Javier tiene muchas expresiones que provienen de las raíces rusas, de esos primeros grupos que llegaron a Uruguay y allí se mantienen fuertemente las tradiciones.

“Los rusos descendientes en San Javier tienen hábitos que se han perpetuado a lo largo del tiempo, también su comportamiento.

Destacando algunas características típicas rusas, el diplomático subrayó que los rusos son muy abiertos a recibir las influencias de las demás sociedades, en cierta manera también es un pueblo de los extremos porque las condiciones climáticas de Rusia son muy diferentes a las de Uruguay.

Confraternidad de inmigrantes en ocasión de la Fiesta del Inmigrante en Salto

Confraternidad de inmigrantes en ocasión de la Fiesta del Inmigrante en Salto

“Los rusos han sido siempre muy resistentes, trabajadores y valientes, siempre inclinados a participar en trabajos de cooperación y entendimiento” – reflexionó.

SU PERFIL

El Embajador Labetskiy nació en 1957 y se formó en enseñanza superior.

En 1983 se graduó del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú.

Empezó la carrera diplomática en 1983. Trabajó en las embajadas en Guinea-Bissau, Angola y Portugal.

Fue Ministro Consejero de la Embajada de Rusia en Brasil.

Cónsul General de Rusia en Río de Janeiro, Brasil.

Desde el 2010 hasta el 2013  fue Vicedirector del Departamento Latinoamericano del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

Tiene rango diplomático del Ministro Extraordinario y Plenipotenciario de Segunda Clase y habla portugués, francés e inglés.

Christian Pascal Egli, diplomático suizo en Uruguay

“Uruguay es el país más igualitario en América Latina y también Suiza lo es en Europa”

Christian Pascal Egli es Jefe de Misión Adjunto de la Embajada de Suiza en Uruguay y  lleva casi seis años de actividad diplomática en América Latina; estuvo trabajando dos años en México, luego tres años en Colombia y ahora lleva un año y dos meses en el Uruguay.

“Como suizo se siente muy identificado con nuestra cultura, pues su tierra de origen también comprende un país pequeño y tierra de

Ronda de colectividad española durante el desfile de Inmigrantes

Ronda de colectividad española durante el desfile de Inmigrantes

inmigrantes” – argumentó.

Durante el siglo diecinueve muchos suizos llegaron a Uruguay; hoy en día Suiza es un país que recibe muchos inmigrantes donde residen personas de 180 naciones (el 30% de la población es extranjera, inclusive hay una estadística que marca que cincuenta por ciento de la población suiza no tiene cuatro abuelos suizos, lo  que demuestra la presencia de una cantidad de colectividades.

Pascal distinguió la forma en que en nuestro país se acogen a los inmigrantes y el trabajo que ha emprendido la Unión de Inmigrantes Salto desde hace quince años.

“Suiza al igual que Uruguay son dos pequeños países que tienen vecinos enormes… también somos países de campesinos y no tenemos ciudades grandes y ello se nota.

En la estructura de las sociedades también vemos características que son iguales” – subrayó el diplomático.

Uruguay es el país más igualitario en América Latina y Suiza lo es en Europa” – aseveró.

Las dos naciones destacan el valor de la democracia directa, siendo países estables, inclusive en algún momento de la historia uruguaya se incluyeron algunas características del gobierno político suizo (el sistema Colegiado).

Pascale Egli advirtió en varios sitios de Europa la problemática del racismo pues en varios países la población no está preparada para recibir a ciudadanos de otros lugares.

Christian Pascal Egli haciendo referencia a su labor manifestó que se tratan acuerdos de ambos países ya sea temas económicos de comercio y se mantienen dos líneas, proyectos de cultura de intercambio y cooperación.

Inmigrantes eslavos en Salto

Juan Kusminsky

Juan Kusminsky

Juan Kuchman y Julia Revachuk,  año 1934 con sus hijos mayores

Juan Kuchman y Julia Revachuk, año 1934 con sus hijos mayores

Enfardando para el invierno

Enfardando para el invierno

Bautismo en la Colonia Rusa

Bautismo en la Colonia Rusa

Familia Kusminsky Ballan en  Colonia Las Flores

Familia Kusminsky Ballan en Colonia Las Flores







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