Entre “el Socialismo y la barbarie”

Entre “el Socialismo y la barbarie”

Daniel Dalmao, entre “el socialismo y la barbarie”

Mientras algunos tengan intereses de lucro para sí mismo en base a la explotación de otros no habrá entendimiento posible

El Partido Comunista del Uruguay cumplió esta semana 91 años de vida, y para comprender qué es ser comunista en el siglo veintiuno, EL PUEBLO dialogó con el secretario político y ex candidato a intendente de Salto, Daniel Dalmao, quien en la charla reconoció errores históricos cometidos en nombre del comunismo aunque reivindicó dicha “opción de vida” para alcanzar una sociedad más justa donde no haya explotados ni explotadores.

- ¿Qué es ser comunista?

– Es una opción de vida con una convicción muy fuerte de que puede existir una sociedad distinta a la que vivimos, donde básicamente el hombre pueda vivir de lo que produce. Es decir, una sociedad donde el hombre tenga un sustento fundamental pero que además pueda vivir en forma digna y desarrollar una vida libremente en esa sociedad. Para eso estamos convencidos que para poder transformar la sociedad, hay que conocerla, por eso hay que estudiarla. Esa sociedad para nosotros tiene que ser sin clases, no decimos que la vamos a construir mañana, pero necesariamente la sociedad tiene que ir hacia lo que llamamos el socialismo, como primera etapa, y luego una etapa superior a la que llamamos sociedad comunista. Rosa Luxemburgo decía que era “socialismo o barbarie”, las opciones son esas, o la sociedad transita necesariamente hacia una sociedad socialista o tendremos la barbarie, en el sentido que veremos a una sociedad cada vez más difícil de vivir, donde cada vez será más fuerte la concentración de la riqueza en unos pocos, pero además por la forma incesante de necesidad del lucro, este tipo de sociedad no mira la forma de producir, agrediendo al medio ambiente. Por eso, si se sigue así, también estará en peligro la propia existencia de la raza humana como tal. De ahí entonces que ser comunista es ser sensible, como lo decía el Ché (Guevara), con las injusticias que pasan en cualquier parte del mundo, sentirse sensible, no indiferente a cualquier injusticia de cualquier parte del mundo, pero también pelear todos los días, en el mejor sentido de la palabra, para que eso no suceda más. O sea, no solo contemplar a la sociedad como tal y sentirse mal cuando se ve algo que está mal, sino que además de eso, de tener esa sensibilidad, todos los días dar la batalla por transformar esa sociedad en una sociedad cada vez mejor, que para nosotros es la sociedad comunista.

- Usted citaba a Rosa Luxemburgo cuando refería a “socialismo o barbarie”. Justamente, en países que ha existido un régimen socialista se ha visto también barbarie, caso del régimen de Stalin en la extinta Unión Soviética con persecuciones y asesinatos, o el régimen comunista de China con los asesinatos en la Plaza de Tian’anmen en 1989, ¿cómo explica entonces ese socialismo con tal grado de barbarie?

– Porque el camino hacia esa sociedad lamentablemente no es lineal, o sea, no es que tomemos un camino en línea recta y por ahí vamos transformando la sociedad. La complejidad de las formaciones sociales y los distintos intereses y lucha continua por uno y por otro, obviamente hace que no sea tan sencillo. El capitalismo ya tiene varios siglos de existencia, no es la única conformación social, antes tuvimos otras, pero bueno, capitalismo que además ha sabido reproducirse y desarrollar fuerzas fenomenales, produciendo también injusticias. Las distintas experiencias en el mundo que intentaron transformar eso y construir el comunismo han tenido distintas derrotas, y eso pasa obviamente por haber cometido errores. Esa derrota tiene que ver con el accionar del enemigo y por errores propios en cosas que hay que estudiar profundamente. Por mejor intención y concepción que se tenga de la sociedad, si esas transformaciones no las hacen las masas mediante la participación, que son las que realmente pueden controlar que no se cometan desvíos, que no se lleguen a cometer crímenes como se cometieron, entonces sí, realmente hemos asistido dolorosamente a esos fracasos…

- ¿Está tratando de justificar lo que pasó?

– No, no, para nada, estoy tratando de entender qué es lo que pasó. Justamente los comunistas no somos de justificar nuestros propios errores sino que es analizando, primero que nada nosotros mismos, las distintas dificultades y errores cometidos en cualquier parte del mundo, porque obviamente, yo soy comunista uruguayo y queremos hacer las transformaciones en Uruguay, pero a nosotros nos obliga y nos sentimos responsables en el sentido de conocer lo que ha pasado en todas partes del mundo…

- El comunismo se expresa también a través de la Internacional, es decir, Uruguay no es una isla…

– Es una concepción internacional…

- ¿Ustedes se hacen cargo de todo lo que se ha hecho y que se hace en el mundo en nombre del comunismo?

– Por supuesto, es una concepción internacionalista. También la derecha tiene una concepción internacional porque la derecha es la misma acá, es lo mismo (Pedro) Bordaberry que (Mauricio) Macri, que aquel muchacho (Sebastián) Piñera de Chile y que (George) Bush y el propio (Barack) Obama, tienen concepciones análogas, no idénticas porque no hay cosas idénticas en el mundo, pero parecidas. Ellos se golpean el pecho con las cosas positivas del desarrollo pero después miran para el costado cuando se cometen barbaries, porque hoy, no en la historia, hoy están cometiendo barbaries, una concepción de derecha que hace el mundo capitalista como la norteamericana, los Estados Unidos están cometiendo barbaries en Libia, en Afganistán…

- ¿Qué lo haga la derecha entonces autoriza a hacerlo a la izquierda?

– Por supuesto que no, lo que decía, volviendo a lo anterior, es que nosotros nos sentimos en la obligación de poder entender lo que pasó, y hay que verlo en su totalidad, en esa complejidad que tienen los procesos de desarrollo de aquellos que intentaron transformar la sociedad y construir el comunismo. Nosotros le llamamos a eso socialismo real, es decir, la presencia del socialismo en los países de la Unión Soviética, Europa del Este y en otras partes del mundo, eso fue una derrota. Ahora, tenemos que poder entender en su globalidad…

- Cuando se producen los crímenes de Stalin el comunismo estaba en su apogeo, en su máxima expresión, no estaba peleando para sobrevivir.

– Claro, pero no estaba solo en el mundo.

- Entonces, ¿el fin justifica los medios?

– No, no, de ninguna manera…

- Para llegar al socialismo, ¿si hay que matar, se mata?

– En realidad… Artigas para lograr la libertad de los españoles mató gente, mataron gente, no fueron todos florcitas…

- También perdonó vidas… “¡Clemencia para los vencidos!” “¡Respetad a los prisioneros!” “¡Curad a los heridos!”, ¿recuerda?

– Por supuesto… hoy cuando salía de un reportaje en una radio me paró un señor mayor y me dijo que no podía aceptar que estos militares que dicen ser los herederos del ejército de Artigas, torturaban gente inocentemente, mujeres que estaban indefensas las torturaron, las violaron, hicieron barbaridades, y eso fue ayer. Pero volviendo a lo anterior, nosotros no decimos que el fin justifica los medios, nosotros decimos que tenemos que entender el proceso en su globalidad, porque también la asistencia de la Unión Soviética con todos sus errores ayudó muchísimo a que muchos países que eran colonias, por ejemplo, se pudieran liberar del yugo colonial. Ayudó al desarrollo de la clase obrera en las distintas partes del mundo y a su vez de alguna manera también contuvo ese afán voraz de los países capitalistas por dominar el mundo. Obviamente que fracasaron porque cometieron errores, pero hay que ver todo en su globalidad porque también el enemigo actuaba contrario a ese sistema. Por ejemplo, por algo permitieron que los nazis los invadieran y miraron para el costado, y los nazis llegaron hasta las puertas de la capital soviética. Hubo un aporte fenomenal que no está bien reconocido aún de la derrota del fascismo y del nazismo por parte de los soviéticos, tuvieron veinte millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial, ellos pararon al fascismo y al nazismo. Ahora, eso no justifica para nada los crímenes de Stalin, no nos hacemos los distraídos porque en realidad somos parte de esa concepción y por supuesto, asumimos lo que pasó, como también en Uruguay, en estos 91 años no decimos que siempre hicimos todo bien, sería ridículo.

- En Uruguay, se llegó a la conclusión que la forma de alcanzar sus metas era a través de las elecciones y de la concentración de la izquierda, es cuando surge la idea, luego de algunos intentos anteriores, de crear lo que sería el Frente Amplio, donde comunistas tuvieron que coexistir con, por ejemplo, democratacristianos, para ello, ¿debieron arriar banderas?

– Se debía tener la suficiente capacidad de trabajar en amplitud, sabiendo que de esa manera no todo lo que estuviera en el programa sería comunista o socialista, sino que sería lo común entre todos. Así que para nosotros no se trataba de arriar banderas sino de tener capacidad de trabajar en unidad en base a la amplitud, pero acordando el programa en común al que después tenemos que defenderlo todos.

- Antes era difícil decir públicamente que se era comunista, ¿hoy es más fácil? ¿La sociedad tolera más?

– Nunca es fácil, el anticomunismo sigue existiendo, se expresa distinto, quizás antes era mucho más primitivo, podía pasar que te insultaran en la calle por ser comunista, hoy no se da eso, pero eso no quiere decir que no siga existiendo el anticomunismo. Como representamos intereses distintos y vivimos en una sociedad de clases, donde hay algunos que tienen muchísimo, que lo logran a través de poder hacer trabajar a otro para ellos y explotarlos, entonces, con esa gente siempre vamos a estar enfrentados. O sea, no creemos que sea posible aquello que se habla sobre que la unidad de todos llevará a un mejor país, hay intereses distintos. El programa del Frente Amplio no puede ser neutro en ese sentido, hay algunos que mientras tengan esos intereses del lucro para sí mismo en base a la explotación de otros no habrá entendimiento posible, el tema es quién va primando. Nosotros apostamos a que los intereses populares, de los trabajadores, vayan cada vez primando más. 

Hay un ejemplo bien concreto, cuando Mujica habla de un posible impuesto a la concentración de la tierra, hoy ya hay algo más concreto, hay un proyecto en el parlamento, hay que ver cómo saltaron y ver lo que fue el discurso en el Prado, y de última, solo se trata de un pellizco mínimo. O sea, hay un sector de la sociedad que ha acumulado riquezas gracias a las condiciones que tiene este país y que han aportado muy poco al desarrollo del conjunto de la sociedad.

- Si quisiéramos ver cómo sería un país gobernado por el comunismo…

– Ah, voten todos a la 1001 (risas)

- … ¿se podría decir que podemos observar un anticipo en lo que es hoy el gobierno de Ana Olivera en Montevideo?

– No, porque el gobierno de Montevideo no es comunista, Ana Olivera es comunista, es la intendenta, pero el que gobierna en Montevideo es el Frente Amplio con su programa, que no es comunista.

- ¿Así que no es Olivera la responsable del gobierno?

– Responsables somos el Frente Amplio como gobierno de todo lo que está pasando, pero lo que intento decir es que Ana Olivera es integrante del Partido Comunista y es la intendenta, pero el gobierno de Montevideo no es comunista, es del Frente Amplio. Por tanto, ella está obligada, como conductora de ese gobierno, a hacer cumplir el programa del Frente Amplio.

- ¿O sea que lo que pasa hoy en Montevideo y la caída en las encuestas  del gobierno es responsabilidad del Frente Amplio y no de la intendenta?

– Bueno, hace poquito otra encuesta, Interconsult de Juan Carlos Doyenart, dio otro nivel de aceptación. Yo no se si el que tiene razón es Doyenart o Cifras de (Luis Eduardo) González, no se cuál es más correcta, uno lo tiene que tomar como dato de la realidad, se trata del estado de conciencia de la gente en ese momento sobre cómo ve al gobierno. O sea, se tendrá que analizar lo que está pasando y ver en qué nivel estamos jugando, pero se trata de un gobierno del Frente Amplio, no es un gobierno comunista.

Entrevista de Leonardo Silva

 

PERFIL DE DANIEL DALMAO

Está en pareja, tiene cuatro hijos, es del signo de Virgo, hincha de Peñarol, dice ser de los Dalmao con descendencia de Artigas. El asado con un vino tinto es su comida preferida. Su hobby sería compartir un asado con amigos y “jugar una partida de ajedrez”. “Las ganas de pelear por transformar la sociedad y hacerla más justa”, es lo que más le gusta de la gente.

- ¿De chiquito ya quería ser profesor de matemáticas?

– No (risas), crecí en una familia de origen muy humilde, muy pobre, mi padre era soldado del ejército, vivíamos a una cuadra del cuartel, entonces yo sabía que tenía que estudiar, y como todo niño pasé por todo tipo de ideas, en algún momento quizás pensé en ser maestro, en otro momento ser ingeniero, en ser aviador, cosas así. Después la vida nos va llevando, y a través del estudio, la afinidad por la ciencia y las matemáticas estuvo siempre, por eso empecé a estudiar ingeniería, no pude continuar, y por eso me volqué a estudiar profesorado. A veces el tema de la vocación por necesidades propias que tenés, te va llevando.