Historia de perros…

Historia de perros…
“Pistola”, el perro que acompañó a su amo anterior hasta el  cementerio, pasando primero por el lugar del velatorio, “Vinagre”, el perro de un vecino de la seccional 5ª de Policía, que diariamente se traslada hasta la comisaría donde “trabaja” durante toda la  jornada y luego regresa a su casa a pernoctar.
“Ñeri”, la perrita mascota de los estudiantes del Liceo 5 que les acompaña en las aulas, son algunas de las llamativas “historias de perros”, algunas incluso merecedoras de profundo respeto, como la de “Copo”, el perro policía que aún herido detuvo a un delincuente y cuya imagen lleva el logotipo distintivo del comando de Radio Patrulla, son las que rescatamos hoy en esta entrega periodística.
Mas allá de los hechos en sí, nos mueve a rescatar estas historias el hecho que alrededor de ellas, siempre se promueve una “buena onda”, desde los estudiantes que cuidan y miman su mascota, que podemos ver ataviada incluso con corbata de liceal en alguna fotografía, hasta los propios policías que permiten que “Vinagre” comparta las largas horas en la comisaría con ellos y hasta les acompañe en algunos “mandados” por la barriada.
Seguramente hay muchas historia más que escapan a nuestro conocimiento, porque casi en todos los barrios hay historias similares, sobre todo de perros y niños que se crían casi al mismo tiempo y muchas veces son una parte grande en los afectos de esos niños y también de algunas personas de edad avanzada.
Días atrás corroboramos el grado de fidelidad que pueden alcanzar estos animales bien llamados “el mejor amigo del hombre”. Un pescador que había perdido todos sus artes de pesca por la crecida concurrió a EL PUEBLO a solicitar una nota para dar a conocer las dificultades que enfrentaba, lo hizo acompañado de su perro.
Cuando se retiró el animal se había dormido o bien no notó que su amo se iba y no hubo forma de retirarlo del zaguán de EL PUEBLO, al punto que sólo cuando se cerraron las puertas salió a la vereda, para quedarse allí. Tres días pasaron sin que el animal se fuera, hasta que un allegado a nuestro diario se ofreció para ubicar al pescador, éste concurrió y el perro que para entonces dormía en la Plaza Artigas, le reconoció y dando grandes saltos se fue nuevamente con él.
Quienes aman a los animales no podrán sustraerse a estas historias y quienes despiertan a la vida aprenderán a amarlos, porque estas historias nos hablan no sólo de la fidelidad de estos animales, sino de lo que es posible lograr con ellos, cuando se los trata como corresponde tratar a un ser vivo más.

“Pistola”, el perro que acompañó a su amo anterior hasta el  cementerio, pasando primero por el lugar del velatorio, “Vinagre”, el perro de un vecino de la seccional 5ª de Policía, que diariamente se traslada hasta la comisaría donde “trabaja” durante toda la  jornada y luego regresa a su casa a pernoctar.

“Ñeri”, la perrita mascota de los estudiantes del Liceo 5 que les acompaña en las aulas, son algunas de las llamativas “historias de perros”, algunas incluso merecedoras de profundo respeto, como la de “Copo”, el perro policía que aún herido detuvo a un delincuente y cuya imagen lleva el logotipo distintivo del comando de Radio Patrulla, son las que rescatamos hoy en esta entrega periodística.

Mas allá de los hechos en sí, nos mueve a rescatar estas historias el hecho que alrededor de ellas, siempre se promueve una “buenañeri001 onda”, desde los estudiantes que cuidan y miman su mascota, que podemos ver ataviada incluso con corbata de liceal en alguna fotografía, hasta los propios policías que permiten que “Vinagre” comparta las largas horas en la comisaría con ellos y hasta les acompañe en algunos “mandados” por la barriada.

Seguramente hay muchas historia más que escapan a nuestro conocimiento, porque casi en todos los barrios hay historias similares, sobre todo de perros y niños que se crían casi al mismo tiempo y muchas veces son una parte grande en los afectos de esos niños y también de algunas personas de edad avanzada.

Días atrás corroboramos el grado de fidelidad que pueden alcanzar estos animales bien llamados “el mejor amigo del hombre”. Un pescador que había perdido todos sus artes de pesca por la crecida concurrió a EL PUEBLO a solicitar una nota para dar a conocer las dificultades que enfrentaba, lo hizo acompañado de su perro.

Cuando se retiró el animal se había dormido o bien no notó que su amo se iba y no hubo forma de retirarlo del zaguán de EL PUEBLO, al punto que sólo cuando se cerraron las puertas salió a la vereda, para quedarse allí. Tres días pasaron sin que el animal se fuera, hasta que un allegado a nuestro diario se ofreció para ubicar al pescador, éste concurrió y el perro que para entonces dormía en la Plaza Artigas, le reconoció y dando grandes saltos se fue nuevamente con él.

Quienes aman a los animales no podrán sustraerse a estas historias y quienes despiertan a la vida aprenderán a amarlos, porque estas historias nos hablan no sólo de la fidelidad de estos animales, sino de lo que es posible lograr con ellos, cuando se los trata como corresponde tratar a un ser vivo más.

Hace unos cinco años que “va y viene todos los días de su casa al trabajo”

Policía por elección propia: “Vinagre”, se aquerenció al lugar y “trabaja” en la Seccional 5ª

Semanas atrás una vecina del Cerro nos transmitió que desde hace unos años en el local que ocupa la seccional 5ª de Policía, frente a Plaza Flores, se suele ver a un perro que todo el mundo llama “Vinagre”.

Luego de relatarnos algunas de sus peripecias diarias (del perro) nos motivó a que pudiéramos acercarnos al lugar y tratar de contar su historia. Es así que una tardecita fuimos a la seccional, un edificio que está en obras en su acceso principal, por calle Julio Delgado. Ingresamos a la oficina de “recepción” y recostado casi debajo de uno de los escritorios observamos un esnauser gris, de tamaño mediano, que plácidamente descansaba.

POLICÍA POR ELECCIÓN

Todos los agentes policiales destacaron su presencia desde hace años en la 5ª. Si bien algunos son nuevos, otros más “veteranos” en el lugar nos manifestaron que forma parte de la escenografía diaria, y con una sonrisa sincera, nos dijeron que “cumple un extenso horario de trabajo” que lo convierte en un “funcionario con asistencia perfecta”. Para una policía hace como 5 años que Vinagre permanece en la seccional, ya que fue contemporáneo a su ingreso a la misma.

“Es un policía por elección” nos dijo uno de los funcionarios. “Nos sigue a varios lados cuando hacemos algún mandado”, dijo otro.

Si bien ningún policía afirmó que “Vinagre” formara parte de “operativos” varios vecinos lo han visto bajar de alguno de los móviles. El turno de la noche lo pasa completo en la seccional. “Está dentro del escalafón” nos indicó otro agente.

SE AQUERENCIÓ

vinagre (1)Tiene dueño, y la realidad marca que “a veces lo visita”. Tiene atención veterinaria y actualmente está “esquilado”, quedándole pelos sobre los ojos y su boca.

“Pasa acá. Viene, da una vuelta por la casa y vuelve”.

“A veces los dueños lo pierden y están tranquilos porque lo encuentran acá”. Ellos vienen a buscarlo: “lo llevan, lo peinan, lo esquilan”.

“Come con nosotros: lo que sobra le damos, aunque es muy de la galleta”.

“El se aquerencio acá por ello” dijo enseguida el comisario del lugar.

Se preguntó lo que ocurre con los animales: “pertenece a una familia que puede mantenerlo bien, sin embargo duerme y vive acá”.

Si un día está la puerta de la seccional cerrada “él la abre”.

“No molesta para nada”. “Es un perro de compañía, no es de ataque, no tiene maldad”. “Lo bueno es que viene, se tira en el piso, es uno más”.

Los policías fueron cambiando y Vinagre se fue quedando

EL PUEBLO dialogó con el propietario de Vinagre, que vive a dos cuadras de la seccional, por calle Diego Lamas, y que ni bien le consultamos sobre la actitud de su can de permanecer en la seccional, nos dijo: “tiene un empleo. Hace años que va a la 5ª”. Recordó que “todo empezó con un policía que le gustaban los perros y lo llevó. Con el tiempo los policías fueron cambiando y Vinagre se fue quedando”.

¿Por qué se llama Vinagre?

Porque mi abuelo tenía un perro con ese nombre, se apresuró a decirnos el profesional, dueño del can. Relató, además, que “a veces vuelve (a su casa) de mañana cuando viene una empleada. Pasa toda la mañana, parte de la tarde y luego se va para la seccional. De noche, normalmente pasa allá”.

Mencionó que “sale a recorrer a veces en el móvil”.

“Hace guardia todos los días”

Algunos vecinos del Cerro consultados sobre la historia de Vinagre la ven “con ternura. El está como haciendo guardia. Está sentado en la puerta siempre: sea el domingo a las 8 de la mañana u otro día cualquiera de la semana. Siempre está, no hay de día ni de estación: en verano, en invierno”.

Confirmaron que lo han visto formar parte de algunas de las recorridas habituales de la policía: “baja de la camioneta como parte del equipo”.

Es común verlo transitar como cualquiera de nosotros “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”. “Se ve que le gusta muchísimo y que no la pasa mal, porque pasa más en la seccional que en la casa”.

Ñeri: la perrita “estudiante”

Es prácticamente imposible no experimentar una sensación de ternura al escuchar la historia de esta perrita castrada que se ha granjeado la simpatía y el afecto de los estudiantes, funcionarios y docentes del Liceo No. 5.

Según nos cuentan Facundo, Agustín y sus amigos la apodaron ”Ñeri” pues la palabra surge del lenguaje de barrio (diminutivo de

"Ñeri" compartiendo un grisin con uno de los estudiantes en el Liceo 5.

"Ñeri" compartiendo un grisin con uno de los estudiantes en el Liceo 5.

“compañeri”).

¿Cuál es su morada original?… Nadie sabe a ciencia cierta… algunos dicen que puede ser la mascota de algún alumno, otros que pertenece a algún funcionario del liceo o que vive en las inmediaciones de la institución.

Lo cierto es que a esta perrita la podemos encontrar en algún salón de clases, con su mirada atenta al profesor o jugando con los chicos en el recreo… Ñeri sabe comportarse en clases y se integra a los espacios de diversión.

Y es una privilegiada a la hora del descanso, pues se recuesta en el sillón de la adscripción y duerme bajo el solaz del aire acondicionado.

“Yo nunca había visto un caso de una perra que se integrara al liceo” – asegura Agustín que es uno de los amigos incondicionales de la mascota que los acompaña en las horas de clases.

Al parecer el turno de la mañana y los alumnos de 4to. año la llaman “Fatiga”, pero el grupo de tercero afirman que “Ñeri” ha ganado por goleada.

La pasean por todos los patios y tanto los alumnos como los docentes llegan a comprarle alfajores en la cantina, como muestra total de cariño y cuidado.

- ¿Y cuando entra al salón, no se desordena el grupo?

Agustín – “Para nada… todos nos comportamos como si no estuviera… todos nos comportamos correctamente para que pueda permanecer en la clase”.

En las meriendas compartidas “Neri” llena su estómago con los mejores bocados y coca cola.

Los adolescentes aseguran que Ñeri les da un toque diferente a la vida estudiantil, que a veces les cuesta estar tantas horas estudiando y que ella es un bálsamo de diversión y buena onda.

Se ha convertido en la mascota del Liceo 5, en un punto de atracción y compañerismo.

“TAMBIÉN LOS PERROS TENEMOS DERECHO A ESTUDIAR”

“Vos le hacés ssssss y ella comienza a aullar” – comenta otro alumno.

Otros dicen que un día le colocaron una camisa, corbata y un cartel cuya leyenda decía “También los perros tenemos derecho a estudiar”.

A una de las jóvenes inclusive la ha acompañado desde la salida del liceo hasta la casa.

Los amigos de Ñeri han pensado en turnarse para llevarla una vez cada uno a realizarle un merecido aseo.

Los jóvenes están un tanto consternados porque hace más de una semana que la perrita no se ha hecho ver por el instituto.

La mayoría de los jóvenes seguidores del popular animalito, son propietarios de mascotas (una de ellas recientemente tuvo cría) y aborrecen rotundamente el maltrato animal imperante en algunos estratos de la sociedad y creen que hay que seguir trabajando para lograr una tenencia responsable.

Ñeri significa muchas cosas para este grupo de compañeros estudiantes…es un emblema de amistad, diversión y puro sentimiento.

Ahora vive enfrente y cruza todos los días
El perro Pistola acompañó a su amo anterior hasta su última morada, para rendirle homenaje en dos patas
Cabeza es un perro común y corriente. Por esa razón, quizás usted lo haya cruzado en reiteradas oportunidades y no se haya dado cuenta, pero es él y está ahí. Antes se llamaba Pistola, o al menos ese era el mote que le había puesto su anterior dueño, que ni siquiera lo buscó, ya que él lo eligió como amo y éste lo aceptó como amigo fiel, dejándolo permanecer en su comercio hasta sus últimos días de vida.
Ahora, el perro vive enfrente, en el popular bar “El Coco”, que lleva adelante desde muchos años Delmiro “Coco” Maciel, alimentando el movimiento céntrico, siendo parada obligatoria de muchos y lugar de descanso antes de seguir en el trajín cotidiano, para otros.
Pero más allá de su mote actual, Pistola o Cabeza, tiene un don muy especial, el cariño profesado a su anterior amo al momento de su fallecimiento denotó una cualidad especial de fidelidad en él, algo que dejó sorprendidos a muchos y dio lugar a una historia increíble que contar, la que EL PUEBLO recogió para el presente informe.
El amigo fiel
Ahora lo llaman “Cabeza” pero su nombre al nacer fue “Pistola”, el perro fiel que acompañó a su anterior amo, el dueño de la estación de servicio que está ubicada en el cruce de las calles Artigas y Treinta y Tres, hasta su tumba e impresionó a todos cuando al llegar al Cementerio, y momentos antes de que se le diera sepultura, con el féretro sobre los caballetes y rodeado de quienes acompañaron el trayecto del mismo desde la sala velatoria, hasta la principal necrópolis salteña, el hasta entonces llamado “Pistola”, se paró en dos patas sobre el féretro, como dándole el último adiós a quien lo cobijara durante años en su casa.
“En ese momento todos quedamos sorprendidos, no hicimos nada, suspiramos y lo miramos fijamente, porque el perro, no solamente posó sus dos patas sobre el féretro, sino que además lo miraba y era como que se desprendiera un saludo de adiós hacia quien fue su dueño, es así”, comentó en una entrevista brindada a EL PUEBLO, el actual poseedor del perro, Delmiro Maciel en su popular bar El Coco.
“Fue algo que no creo que quienes estaban en ese momento en el lugar, lo vayan a olvidar, porque no se trata de un hecho común ni mucho menos”, contó Maciel, quien dijo además que el perro “no solo estuvo en el cementerio, sino que estuvo en la sala velatoria y pasó allí echado todo el tiempo, era como que sabía lo que estaba pasando, como si estuviera consciente que estábamos velando a su dueño”.
Después de que el cuerpo del anterior amo del perro Pistola, fue sepultado, el animal se retiró del lugar como lo hizo todo el mundo y sorprendió aún más.
“Él volvió pero se quedó acá con nosotros, eligió venirse y lo aceptamos”, dijo Maciel. Ahora el perro convive en el bar con el Coco Maciel y entra y sale del lugar como si nada.
“Es bien guardián, pero sobre todo es un perro fiel y amigable, la verdad que es muy lindo tenerlo acá”, dijo el propietario del bar, quien decidió apodarlo Cabeza.
El perro, que siguió a su anterior amo hasta su última morada y acompañó a todos quienes estuvieron en esa triste jornada en la sala velatoria, se ganó un lugar muy especial en el corazón de los vecinos del lugar, y de quienes a diario lo veían al lado de quien lo había adoptado. Por eso, decidió rendirle homenaje en dos patas y eso generó una emoción que le valió una nueva adopción, enfrente a donde fue su hogar, al cual cruza a diario y es tratado como un “cliente de la casa”.
Nació en 1944 y murió en 1958

“Copo” es el fundador del Plantel de Perros y estuvo 14 años en la Policía, murió en un procedimiento
El perro es conocido por la intensa fidelidad y amistad que le demuestra a su amo, por eso se le llama desde siempre “el mejor amigo del hombre”. Pero también hay muchos de estos animales, que se destacan por sus acciones, su compañía, su valentía y coraje, o por su solidaridad, rasgos que muchas veces no se encuentran en los seres humanos, pero sí en un perro.
Ejemplo de ellos hay muchos y por esa razón hemos tomado en este caso, a algunos de los que siempre están y nunca los vemos. Se trata de la historia de algunos de los animales que han sido importantes y destacados por sus acciones, o simplemente por el cariño especial que han sabido profesar a lo largo de su existencia a quienes los han adoptado, así como también a quienes se les acercan y comparten el día a día con ellos.
Por eso, en el presente informe, EL PUEBLO cuenta la historia de “Copo”, el primer perro con el que contó el plantel que tiene la Jefatura de Policía de Salto, el que murió cuando detenía a un delincuente al recibir una herida de éste.
COPO, TODO UN HEROE
Ocurrió hace muchos años, pero su ejemplo es de coraje y valentía, además de cumplir con los objetivos para lo cual fue adiestrado. “Copo” fue el primer integrante del plantel de perros que tuvo la jefatura de Policía. En aquel entonces el plantel de Perros funcionaba donde hoy está ubicada la Plaza de Armas de la jefatura de Policía, donde hoy existe una inmensa explanada detrás del edificio central.
Era el año 1944 cuando nació Copo, en ese momento eran tres los funcionarios que integraban el plantel y también tres perros, los que eran de raza Pastor Alemán. En ese momento, Copo, el fundador del plantel, fue adiestrado por el comisario Luis Chávez Martínez, y lo acompañaban los agentes Jorge Moraes y Aurelio Laurencena.
Copo, estaba adiestrado para las tareas de defensa, ataque y rastreo, las que cumplía cabalmente en el plantel de la Jefatura de Policía, siendo de gran ayuda para la labor que llevaba adelante la Policía en materia de seguridad en aquel momento.
Nació en el año 1944 y murió el 8 de mayo de 1958, a los 14 años de edad, siendo el perro fundador. En ese tiempo, Copo acompañaba a los funcionarios en las tareas que se llamaban “rondas”, que eran el patrullaje de a pie de un policía. Copo, murió a manos de un delincuente en un procedimiento.
“Murió trabajando”, dijo a EL PUEBLO el jefe de la unidad que comanda entre otras dependencias al Plantel de Perros, el comisario Miguel Moreira.
Cuando Copo murió, su cabeza fue embalsamada y estuvo durante años en las instalaciones de la Seccional Primera, pero actualmente se encuentra en el destacamento del Plantel de Perros, que está ubicado en la chacra policial, lindero a la Cárcel Departamental. Su figura es emblemática, al punto que la imagen de esa unidad es un retrato de la cabeza del perro Copo, considerado un héroe para la institución policial.
Actualmente el Plantel de Perros cuenta con 10 animales, 7 de ellos son Pastor Alemán, 1 Pastor Belga y 2 Labradores. Asimismo, el Plantel de Perros de la Policía salteña también estuvo integrado por Max, un perro que nació el 18 de diciembre de 1986 y murió el mismo día que nació, pero de 1998. Ese día casualmente, se celebra en todo el país el Día de la Policía Nacional.