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La solidaridad, idioma de los salteños

Próximo a la llegada de las fiestas tradicionales, el espíritu de paz, amor y solidaridad se vuelven a flor de piel. Por ese motivo, EL PUEBLO buscó destacar en el presente informe el espíritu de colaboración de muchos salteños que de forma voluntaria dan algo de sí para ayudar a los demás.
Muchas acciones se llevan a diario por salteños anónimos que aportan su granito de arena para que otras personas estén mejor. De forma solidaria y sin esperar nada a cambio dejan de estar con sus familias, amigos, de hacer alguna actividad que tanto les gusta o simplemente dejan de mirar televisión para ayudar a los demás. Es que, ver la carita de felicidad del otro, del que necesita y espera una mano tendida para salir adelante a veces se vuelve el regalo más lindo que da la vida y el sentimiento de que se está haciendo lo correcto al ayudar a los demás, se vuelve superior.
En este informe se reflejan algunos testimonios de esos salteños colaboradores natos, pero son solo algunos, sabemos que hay muchos más y muchos que trabajan desde el silencio.
A ellos, el agradecimiento en nombre de los salteños por estar presentes para ayudar y que su ejemplo se multiplique.

Salto a la vida
Salto a la vida, el partido solidario que tiene como protagonista a Edison Cavani, él y su familia una vez más lo organizan,donde seguramente los salteños apoyarán con su solidaridad reconocida. El jueves 28 de dieciembre la cita es en el Estadio Dickinson, un partido cargado de emotividad, simplemente, porque el Cavani existoso ,no se olvida de su ciudad natal y brinda un tiempo para llevar alegría a su pueblo, a grandes, a chicos y felicidad a la Asociación Down de Salto, cuya recaudación le será donada.

La historia de una familia que lucha parejo por las causas solidarias
Berta Gómez : “Le pido a Dios que nos de salud para continuar ayudando a los niños más necesitados”

Ser madre de Edinson Cavani, una de las figuras más queridas y salientes a nivel mundial no le ha cambiado la esencia a Berta Gómez, mujer que supo de luchas y sacrificios desde muy pequeña.
Su historia de vida la llevó a bregar por los niños enfermos y en situación de extrema vulnerabilidad.
Berta Gómez a la hora de trabajar junto a su familia a favor de la población infantil no le afloja…y se siente en la másbertayedi001 [1] grande plenitud cuando las manos se llenan y se vuelcan hacia la población infantil doliente y con carencias de todo tipo.
Su pasaje laboral junto al compañero de toda su vida Luis Cavani – por Aldeas de la Bondad – sumado a su historia personal – la llevó a potenciar su costado sensible y a no bajar los brazos al momento de emprender una causa solidaria.

-A partir de su historia personal. ¿Cuánto de ella le permitió proyectarse hacia la labor solidaria?
-“No fue que me proyecté para hoy estar haciendo ésto que hago. Simplemente quise tener una familia… la tengo gracias a Dios y soy una agradecida por ello.
Dios me dio la felicidad de estar 25 años junto con Luis – que fue una persona muy importante en mi vida y muy buen padre con mis hijos.
Cuando encaramos la vida juntos, empezamos de cero… no teníamos nada. Comenzamos a trabajar en Aldeas de la Bondad los dos y nos permitieron que lleváramos a nuestros hijos al trabajo.
Estoy eternamente agradecida a ellos pues fue la fuente de mi aprendizaje y donde mis hijos también pudieron rescatar experiencias muy positivas que les sirven hoy en la vida.
Allí siempre estuvieron en contacto con los chicos enfermos, con los problemas de la gente… nos vieron siempre preocupados y ocupados por más de un centenar de personas.
Cuando nos tocó irnos a la capital del país con Luis nos fuimos a trabajar con otro tipo de chicos con otras enfermedades.
Mientras estuve encargada de Aldeas junto con Luis, tenía un horario disponible… hablé con mi jefe porque mi idea era estudiar algo, ya que antes no había podido hacerlo.
Y logré con esfuerzo ser técnica en peluquería. No fueron tiempos fáciles pero continuamos en la lucha en Aldeas de la Bondad. Así pasaron dieciocho años.
Teníamos bien en claro que nosotros teníamos que ser los ojos de aquellos niños que necesitaban nuestra protección.
Había una comunidad católica de unas diez personas. Conocí La Biblia y me permitieron hacer un curso de Teología. Pude despertar y abrir mi corazón. Quería aprender para enseñarles a mis hijos que nuestra vida iba a ser simple pero feliz.
Trabajé también en Aldeas Infantiles SOS en dos oportunidades con chicos con otras problemáticas.
Luego mis hijos me pidieron que no trabajara más porque necesitaban tiempo para que pasara con ellos.
Traté de transmitirle las cosas buenas de la vida. Somos creyentes en Dios pero no de estar metidos en una iglesia.
Siempre les dije a mis hijos que se supieran conducir bien… porque si hacemos el bien, Dios nos recompensa y nos acompaña en los momentos difíciles de la vida. Hay que aprender a ser agradecidos. Mi familia siempre fue muy humilde… de pobreza nadie me va a hablar ni de trabajo tampoco.
Día tras día para ir a mi trabajo me iba hasta la ruta por calle Paraguay con mis hijos – que en ese entonces era de piedra – a tomar el ómnibus para ir a mi trabajo”.
“Entre el sacrificio y la lucha fui madurando. Fue despertando en mí la sensibilidad ante el prójimo”.
Las experiencias que Berta Gómez fue viviendo en Aldeas de la Bondad la fueron marcando a fuego y despertaron en su ser una especial sensibilidad ante el dolor y las necesidades ajenas.
“Luis y yo cobrábamos el dinero para Aldeas de Salto desde Montevideo y de allí lo enviábamos en una caja de zapatos. Nunca me voy a olvidar de esas cosas. Conozco todas las áreas y supe que muchas veces el dinero no alcanzaba a cubrir todos los menesteres y lo que la gente hablaba no era verdad.
Se llevaba adelante esa obra maravillosa que la gente nunca supo valorar. Con mi esposo fuimos testigos vivientes de toda la obra que se llevó a cabo allí y nos dio mucha pena cuando se cerró. El año pasado cuando fuimos a organizar el partido solidario para los chicos con cáncer pensamos en Aldeas y a los dos días nos enteramos por los medios que llevaban a los chicos para otra parte, entonces hicimos un impase. Decidimos ayudar de otra forma.
Vimos que lo chicos que padecían cáncer tenían muchas necesidades.
-¿Por lo visto las decisiones se toman siempre a nivel familiar?-
-”Siempre… y vamos buscando las prioridades. Nuestra prioridad son los niños enfermos que están en situación de extrema vulnerabilidad… los niños son el futuro de nuestra sociedad. Decidimos trabajar para ayudar a los chicos enfermos o con diversas problemáticas.
“QUEREMOS QUE LOS NIÑOS DE SALTO ESTÉN PROTEGIDOS”
-¿Se sienten apoyados por la sociedad en estos emprendimientos?
-”Hoy por hoy me siento plena y muy feliz. La gente de Salto es muy solidaria… Todas las personas a las que le fui a hablar para solicitar colaboración… nadie me dijo que no. Entonces logramos el objetivo. La fundación Pérez – Scremini nos comentó que nunca habían recibido una donación tan grande.
Deseamos en particular que los niños de Salto estén protegidos. Nosotros creemos en la gente. La gente es solidaria porque cree en nuestra palabra y saben que lo que hacemos es algo que nos brota del corazón”.
“NOS SENTIMOS PLENOS CUANDO TENEMOS LAS MANOS LLENAS PARA ENTREGARLE A LOS NIÑOS NECESITADOS”
-Si hace una mirada hacia esos años de lucha y trabajo intenso. ¿Qué rescate hace la familia Cavani – Gómez?
-Somos una familia que cada uno hace lo suyo. Edi sin nosotros no podría hacerlo y nosotros sin él tampoco. Tampoco sin la colaboración de la gente lo podríamos hacer.
Qué lindo es cuando terminamos todo muy cansados pero con las manos llenas para esos niños. Lo que vemos es que la gente realmente se ofrecer par ayudarnos y ello nos motiva. Dios nos dio todas estas herramientas para hacer todo ésto.
Siempre anduvimos rodeados de gente y la amistad es algo que se da… la verdadera amistad.
Gracias a Dios tengo mucha gente amiga en Salto… en todos lados. Ésto va más allá del Uruguay… las donaciones arrancan desde Francia
Nos ocupamos de organizar las cosas bien y vamos a tratar de cada año mejorar un poco más. Los niños de la Asociación Down de Salto van a seguir contando con nuestra ayuda”.

No hay nada más lindo que ver a un niño o un adolescente feliz
El Ejército de Salvación ayuda a niños y personas carenciadas brindándoles ropa, alimentos entre otros materiales

Desde hace años en Salto está instalado el Ejército de Salvación que es una denominación del cristianismo protestante fundado en 1865 por William Booth y su esposa Catherine Booth.
Uruguay es uno de los 124 países donde se encuentra, y por la idiosincrasia del uruguayo, no es muy conocida como IMG-20171215-WA0040 [2]institución religiosa sino como una institución benéfica, dijo a EL PUEBLO Alberto Vasconcellos, capitán del ejército de salvación, quien agregó que la gente está agradecida por el servicio y confía en la institución, demostrándolo con donaciones que realizan sabiendo que van a buen puerto.
TIENDA BENÉFICA
Tratamos de cubrir la mayoría de las necesidades de la población que está en una situación económica complicada y de esta manera hace alrededor de seis años que comenzó funcionar la tienda benéfica donde se venden prendas, calzados, hasta muebles y electrodomésticos a precios muy bajos, de manera que aquellas personas de bajos recursos puedan acceder a dichos productos.
Además es una manera de recaudar fondos para la obra que incluye hogar de niños en Salto, hogar de ancianos y hogar estudiantil en Montevideo, hogar de niños en Paysandú.
“Tratamos de poder llegar a la población más necesitada y si bien estamos presentes durante todo el año, los operativos más grandes son cuando hay inundaciones por ejemplo”.
Vasconcellos comentó que antes contaba con un camión que le facilitaba tanto la entrega de materiales en esos casos, así como también cuando una familia pierde todas sus pertenencias en un incendio, y además le permitía levantar donaciones, pero debido a que los costos, el vehículo está ahora en Montevideo y allí lo utilizan para el operativo donde brindan desde hace muchos años una cena para personas en situación de calle.
“La gente de Salto es muy amable y en general el uruguayo colabora, en el caso de la tienda benéfica, la gente viene, dona prendas y colabora también comprando para alguna persona que conoce, o para ellos mismos”.
En esta fecha, la institución realiza en la tardecita una actividad en Salto Nuevo donde está la iglesia, que consiste en brindar una copa de leche, bollos, etc. para los niños que concurren”.
ES MEJOR DAR QUE RECIBIR
“Una de las grandes oportunidades que el Señor nos da, es compartir. Muchas personas que han sufrido carencias cuando eran niños, al llegar a adultos tienen un efecto contrario, lo cual debería ser al revés, nosotros tenemos que dar gracias por lo que recibimos por gracia, y éste es un buen medio para llegar a las personas con un evangelio práctico”.
“Dice la palabra del Señor que es mejor dar que recibir y en los últimos tiempos se habla más de recibir que de dar y no hay nada más gratificante que ver un niño, una niña un adolescente contento”, expresó.
Contó que como no tienen medios para poder hacer regalos del Día del Niño, a medida que van entrando juguetes, “los seleccionamos, los acondicionamos y en alguna ocasión como ésta los regalamos y ellos quedan felices”.
En cuanto a los adultos dijo que con su experiencia ven las características de la gente, “sabemos cuáles son realmente aquellas personas necesitadas, que le van a dar buen uso y si no tienen para comprar, se lo damos”.
Vasconcellos es oriundo de Artigas, “pero el Señor me dio la oportunidad de servir en mi país, ya que el territorio del Ejército de Salvación en Sudamérica son tres países (Uruguay, Argentina y Paraguay), y un uruguayo por lo general va a algunos de esos países porque somos misioneros”.
Su esposa que es oficial del ejército es asistente del hogar de niños.

Leonardo Hernández, Secretario de la Asociación Civil Voluntarios al Servicio de la Comunidad

“El voluntariado no es solamente ir a apagar un incendio, sino que también hay detrás un trabajo social de un montón de gente”

La solidaridad se encuentra presente en varios ámbitos de la sociedad; uno de estos, es el voluntariado de muchos conciudadanos que con el afán de aportar una mano amiga, se arriesgan en una tarea tan seria y necesaria, como lo es la de ser bombero.
EL PUEBLO dialogó con Leonardo Hernández, quien se desempeña en la mencionada actividad, ocupando el cargo de Secretario de la Asociación Civil Voluntarios al Servicio de la Comunidad; tareas que conllevan sacrificios y una entrega sin miramientos, con un evidente compromiso para con el prójimo.

¿En qué consiste y cuándo surgió el voluntariado?

Hace 12 años atrás, se hizo un llamado por parte de la Dirección Nacional de Bomberos, a voluntarios que quisieran formar parte de la institución. En un principio hubo alrededor de 60 voluntarios, y se comenzó con la capacitación básica acá en Salto, dada por el personal del destacamento, y luego con el trabajo que se refiere específicamente a la actividad de bomberos.
Esto fue avanzando de a poco, fueron cambiando algunos decretos; o sea, nosotros nos regimos como voluntarios de la Dirección Nacional de Bomberos, bajo el Decreto 534/2005, y bajo la modificación del artículo 2 del mismo, Decreto 128/2012; es bajo esa reglamentación que hoy en día estamos trabajando.
Comenzamos en el año 2005, pero hubo un quiebre en el grupo, en el año 2009, cuando nos invitan a un curso de Bomberos Voluntarios en Buenos Aires, al cual acudimos y pudimos ver otras realidades, cómo trabajan en Argentina los diferentes cuerpos de Bomberos Voluntarios, y eso es lo que hemos venido pregonando, para que algún día se pueda llevar adelante en el Uruguay.
Sin ir más lejos, dentro de todo el trabajo que venimos realizando hace años, estamos impulsando con el Ministerio del Interior, por primera vez en el Uruguay, la Ley del Bombero Voluntario. En el Consejo de Ministro que hubo en la ciudad de Salto en abril del 2016, le entregamos la propuesta al Ministerio del Interior, y se comenzó con el trabajo de la ley –las autoridades realizándola y nosotros aportando nuestras propuestas-, hasta que llegue al Parlamento, donde se hablará con los diferentes legisladores para hacer las modificaciones que a nosotros nos corresponde, que tienen que estar y no faltar para que salga una ley buena, que funcione, que sea real y no tenga vacíos legales.
A partir del año 2009 comenzamos a realizar los trámites para lograr la personería jurídica, y en el año 2011, la obtuvimos para Voluntarios al Servicio de la Comunidad, Personería Jurídica 236/2011, que es con lo que estamos inscriptos y habilitados en el Ministerio del Interior.

¿Cuántos voluntarios hay?
Hoy en día somos 15 voluntarios los que estamos trabajando en esto, de los cuales 4, se dedican a la parte administrativa de nuestra Asociación Civil, y 11 somos los que estamos habilitados por el Ministerio del Interior, con nuestro seguro correspondiente y demás. Seguro que no fue nada fácil conseguirlo; nos llevó 9 años estar realmente habilitados, lográndolo hace aproximadamente unos 3 años. Nunca se había hecho esto en el Uruguay, y en Salto, es en el primer lugar del país donde los voluntarios están habilitados; hacer los trámites y burocracia de por medio, fue muy engorroso; pero, hoy en día, cuando hay un nuevo voluntario, en 3 o 4 días el seguro queda pronto. Fue un trabajo bastante arduo.

¿Siempre realizan las tareas de forma conjunta con el personal del Destacamento?

Por la Constitución de la República, nunca podrá haber un servicio de seguridad independiente del Estado, ya que es quien tiene la responsabilidad de la seguridad; por lo tanto, el voluntariado se hace bajo la órbita del Ministerio del Interior.
Nosotros lo que hacemos, desde hace muchísimo tiempo, es tener un escalafón de guardias, donde, todos los días, en diferentes horarios, hay un voluntario al servicio; y cuando las papas queman, por llamarlo así, es cuando se realiza el llamado a todos los voluntarios, y acudimos en apoyo para colaborar en la contención de los diferentes incendios, trabajando a la par del personal profesional, quienes tienen la responsabilidad legal de hacerlo, mientras que nosotros somos el respaldo.

¿Hablamos de una tarea netamente honoraria?

Los Decretos por los que nosotros trabajamos, emanan de la Ley 17. 885 de Voluntariado en el Uruguay. Allí se establece que no existirá ninguna remuneración económica, ni ningún tipo de beneficio para ingresar al empleo público posteriormente. Por lo tanto, es un trabajo simplemente honorario; es más, muchas veces somos nosotros quienes tenemos que poner el dinero, como por ejemplo para manejarnos o comprarnos determinadas cosas, pero sí, es netamente honorario.
Y nos da satisfacción hacerlo y tener proyectos para hacerlo mejor. En estos momentos impulsamos una vieja deuda de hace unos 20 años, que es lograr un cuartelillo de bomberos en la ciudad, que podría llegar a estar localizado en barrio Artigas. Venimos haciendo los trámites correspondientes ante el Ministerio del Interior, la Intendencia, y pidiendo las colaboraciones necesarias para poderlo llevar adelante.
Aclaramos que el voluntariado no es solamente ir a apagar un incendio, sino que también hay detrás un trabajo social de un montón de gente (empresas, particulares), para que luego se puedan dar un montón de cosas.

¿Por qué decidió volcarse hacia éste tipo de solidaridad?

Uno puede ser voluntario en un montón de cosas, en un club de fútbol, para limpiar una playa, en una institución pública y demás; pero, este tipo de voluntariado, ser bombero voluntario, lleva, por un lado, una capacitación importante, habiendo tenido la oportunidad de prepararnos varias veces en el exterior del país, en Argentina básicamente, con la Fundación 911 de Estados Unidos; y, por otro, una responsabilidad enorme, que no creo que haya en otro tipo de voluntariado, ya que se está manejando la vida y los bienes de las personas; y aunque seamos voluntarios y nuestra responsabilidad sea menor que la de los compañeros que son funcionarios del Estado, estamos todos en la misma cuando salimos a enfrentar un incendio.
En cuanto a mi elección personal –tengo que contarlo de esta manera-, cuando era niño, pasaba en el ómnibus de la línea 7 que nos traía al centro desde el Cien Manzanas donde vivíamos, por delante del Destacamento de Bomberos, y siempre me llamó la atención lo que llamábamos en aquel entonces, “los trajes”; y me quedó eso en la mente.
Cuando decidí entrar al voluntariado hace 12 años, no tenía idea de absolutamente nada, ni lo que era una manguera, ni un incendio, soy sincero. La Dirección Nacional de Bomberos me dio la oportunidad de capacitarme y tener hoy en día una buena preparación. Trato de conciliar mi vida particular, mi trabajo en el área de la electrónica, en reparación de celulares, y también me recibí de enfermero para complementar la tarea de bombero voluntario.
Básicamente lo que nos lleva a hacer lo que hacemos, es el gusto por la vocación, pues lo es, y creer que algo debemos devolverle a la sociedad y al país lo mucho que nos da en educación desde que somos niños, jóvenes y adultos, por ejemplo; no solamente pagando impuestos. Ojalá que mucha más gente pueda dar una mano de otra manera.

Fundadora de Mascotas Salto dedica buena
parte de su tiempo y dinero en ayudar a los animales

Glena Miranda es la fundadora de Mascotas Salto, grupo que funciona hace dos años, aunque está trabajando en el rescate de mascotas hace once años.IMG-20171213-WA0014 [3]

Cuando les avisan que hay un animal en malas condiciones o en situación de abandono, lo ayudan brindándole atención veterinaria, buscándole un hogar transitorio o también albergándolos en su propio hogar o de algún integrante del grupo.

En este momento Glena tiene en su casa 24 perros, también tiene tres gatos, pero son suyos, no rescata gatos (al tener tantos perros no se adaptan) ya que hay también otros grupos que son rescatistas solo de gatos, así como también hay rescatistas independientes.

El amor a los animales la llevó a comenzar como rescatista independiente hace ya once años y luego fundó el grupo, nos parte el alma el sufrimiento animal que hay, el abandono, la insensibilidad de la gente que los ven como un animal y no piensan que sufren y siente igual que nosotros.

Glena comentó a EL PUEBLO que para solventar los gastos, hacen rifas y cuentan con la ayuda de algunos colaboradores, pero yo me dejo de comprar una ropa para aportar.

En su caso, dedica alrededor de seis horas por día para atender a los animales, ya que además de los que tiene en su casa, atiende a otros que están otros hogares en diferentes partes de la ciudad, curando heridas y brindándoles atención tratando de dar una mano a quienes los tienen en esos hogares transitorios.

“Heladera Solidaria” un programa que funciona en el invierno en Casa Diocesana

Andreína Roig es una de las integrantes del programa “Heladera Solidaria” que funciona todos los inviernos en la Casa Diocesana.
“La idea inicial es que cada familia involucrada cocinara un plato más de comida en sus casas para compartirlo con las personas en situación de calle o de necesidad”.heladera solidaria 001 [4]
Al verse desbordados por la cantidad de gente, formamos equipos por día de aproximadamente diez personas de lunes a viernes” – explicó.

Dichos equipos son los encargados de conseguir los alimentos para la cantidad de personas que recurren a la heladera.
Previamente se hace un estudio y registro de los comensales con la colaboración de estudiantes de la UdeLar y asistentes sociales.
El programa apunta a ayudar a personas en situación de calle, ancianos y personas de muy bajos recursos.
Se formó entonces un listado y todos los inscriptos y a diario retiraban sus viandas que constaban de alimentos, leche, pan y postre.
El servicio funciona de lunes a viernes en la tardecida en Casa Diocesana durante el período de frío. El primer año se atendió a más de doscientas personas y el año pasado se descendió ese tope atendiéndose a alrededor de 120 personas.
“En los meses de más baja temperatura tratamos de tener un plato caliente” – subrayó Andreína.
Los resultados han sido muy positivos y no solamente se les brindó alimentación sino también contención y apoyo.
“Tratamos de ayudarlos en todo lo que podemos… también conseguimos ropa de abrigo para las personas que concurren al comedor.
Todos los años se vuelve a hacer un listado nuevo teniendo en cuenta que la situación puede cambiar. Vale decir que el grupo se auto solventa y hasta el momento no han recurrido a la ayuda de empresas.
“Se trata de cumplir con los mandamientos cristianos… ayudar a los más pobres” concluyó Andreína.