Lic. Fernando Amado, lÍder de “Vamos Montevideo” y autor de 3 libros El diputado más joven del país y su visión sobre la Masonería, el Opus Dei, los Tenientes de Artigas

Lic. Fernando Amado, lÍder de “Vamos Montevideo” y autor de 3 libros El diputado más joven del país y su visión sobre la Masonería, el Opus Dei, los Tenientes de Artigas

Es el diputado más joven de esta Legislatura, licenciado en Ciencias Políticas, escritor de tres libros que han sido “best Sellers”, es el líder de “Vamos Montevideo”, sector capitalino de “Vamos Uruguay”, y apenas tiene 27 años de edad. Estuvo hasta ayer acompañando a su sector político que se reunió en nuestra ciudad en el marco de las elecciones municipales del mes de mayo. Dialogó con EL PUEBLO de su experiencia en la política siendo hijo de un General con un episodio de espionaje militar que terminó incidiendo en su vocación, las logias militares y sus libros sobre la masonería y el Opus Dei.

– ¿Qué lo decidió a estudiar ciencia política?.
– En realidad, mi verdadera vocación era la actividad política, y no hay ninguna carrera universitaria en donde se estudie la actividad política. Y bueno, mirando un poco las distintas opciones que había, vi en la ciencia política lo más cercano a la actividad que a mí me apasiona y fue así que terminé anotándome en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, estudiando la carrera de licenciado en ciencia política que al final, me ha servido de mucho para mirar la actividad desde un prisma diferente.

– Teniendo un padre militar es raro que no haya optado por esa carrera.
– Es natural, como en toda familia, que en general el o los hijos vean en el padre un ideal, y es natural también que en definitiva uno como hijo de su padre vaya, por lo menos de vez en cuando, al lugar de trabajo del padre, lo vea trabajar, que fue lo que me pasó a mí también, o sea, yo iba a los lugares donde mi padre estaba trabajando en los destinos militares en los que estuvo, y naturalmente, a uno le despierta un interés natural de querer ser como el padre. Yo creo que la carrera militar es una carrera preciosa, cargada de enseñanza en valores, una carrera que además fomenta mucho la camaradería, actitudes humanas y sociales bien trascendentes…

– ¿Se ve de eso en política?.
– En política se ve muy distinto. En política, desde el arranque es muy difícil hacer camaradería. En la carrera militar la camaradería, por lo menos hasta el grado de Teniente Coronel, existe, recién ahí es cuando el militar comienza a hacer ya una carrera más vinculada a la política, porque los cargos de General y de Comandante en Jefe son cargos de confianza netamente política. Además, la pirámide se va achicando, los lugares se van acortando, y si no es uno, es el otro, entonces si no soy yo, es el que tengo al lado.

– Justamente, porque en la carrera militar hay también zancadillas, por ejemplo, lo que le pasó a su padre, el General Amado con el recordado tema del espionaje con micrófonos del General Aguerrondo.
– Bueno, el caso ese que usted señala obviamente está vinculado a situaciones entre oficiales Generales, o sea, dejando atrás la carrera que podríamos definir en dos, una carrera que está basada en cosas específicamente militares y después los grados de General y Teniente General, un destino o puestos o cargos con un respaldo político. Mi padre en un momento vivió lo que fue llamado el espionaje militar que en definitiva, aquel hecho de 1993, no pasó desapercibido en aquel entonces para los políticos pero si para la sociedad en general, y en estos tiempos he visto que es bueno que haya algunas publicaciones, un periódico que he visto que también ha hecho algún análisis del tema, porque en definitiva, fue un momento realmente tenso dentro de las Fuerzas Armadas, muy tenso dentro del sistema político, porque una situación de ese tipo, de espionaje entre Generales, nunca había existido.

– Su padre fue la víctima de espionaje, sin embargo quedó la sensación pública que fue culpable y sancionado por ello, mientras Aguerrondo, sindicado como el autor del espionaje, fue enviado a modo de ascenso a Estados Unidos. La víctima pasó a ser el acusado, ¿cómo vivió la familia ese momento?.
– Se imaginará que es difícil ser objetivo en estas circunstancias. Sin duda que lo veo como usted lo expresa. Lo que pasó con mi padre fue que el Dr. Lacalle, que era el Presidente, en lo que él llamó efecto político necesario debido a las circunstancias de inestabilidad interna de las Fuerzas Armadas, lo que repercutía también en lo que era la visión de la ciudadanía de lo que estaba pasando dentro del Ejército, quiso hacer un movimiento de timón fuerte y allí fue que pasó a retiro al Teniente General Modesto Rebollo (jefe de Policía de Salto durante la dictadura) y en esa misma instancia hizo una cantidad de movimientos de destinos importantes. El caso de mi padre, por ejemplo, que estaba en el Comando de Apoyo Administrativo y lo pasaron a un Servicio de muy poca jerarquía, pero en definitiva, fue sancionado con un arresto a rigor de cinco días, pero se enmarca todo en una estrategia política del Presidente de ese entonces en tratar de salvar la situación política que enfrentaba su gobierno de inestabilidad interna de las Fuerzas Armadas.
En definitiva, el tiempo hizo su trabajo, luego vino el gobierno de Sanguinetti y allí se invirtió la situación. El Foro Batllista en aquel entonces fue el que más se opuso a esa situación militar que hubo, el que más se opuso a la política militar que llevó a cabo el Dr. Lacalle. Aquellos militares que habían sido dejados de lado en el gobierno de Lacalle, más allá de la antigüedad y el orden de derecha, terminaron siendo Comandantes en Jefe, los tres, Mermot, Curuchet y Amado, ocupando los cargos más importantes.

– En el Ejército hay logias, ¿es cierto que la masonería comanda en los gobiernos colorados y frenteamplistas mientras que los denominados Tenientes de Artigas lo hicieron durante el gobierno de Lacalle?.
– Es muy difícil hacer aseveraciones tan fuertes. En el libro de la masonería, cuando hablo de las logias, tanto masónicas como militares, hago un poco la definición de lo que son a mi juicio las tres etapas de los Tenientes de Artigas. Tienen una etapa de fundación y auge previo al golpe de Estado, en la década del 60, un poco inspirados en ir contra los ideales comunistas y afianzar los nacionalistas, que fue cuando la fundó Aguerrondo. Varios militares de aquella época se nuclearon en ese nuevo grupo ultra nacionalista. Al devenir la dictadura militar tomaron un rol protagónico, sin lugar a dudas, pero el propio ejercicio del poder fue debilitando y resquebrajando la mística de la logia. Después vuelve a unirse y recobrar el vigor cuando se recupera la democracia, sobre todo ante posibles avances de distintas organizaciones de los derechos humanos.
– Conjuntamente con ese momento histórico se da el gobierno de Lacalle y se da la situación que Lacalle, digo, es de público conocimiento, apela a tener respaldo de los Tenientes de Artigas. Yo diría que el momento máximo de influencia de esta logia es a partir de la destitución de Rebollo y el nombramiento de García, que era el número uno de la logia, y que pasaba a ser Comandante en Jefe en ese momento. Recién ahí es cuando los Tenientes de Artigas empiezan a gobernar dentro del Ejército, y finaliza abruptamente esa situación cuando asume Sanguinetti y cesa a García poniendo en su lugar a Curuchet. Entonces, en cuanto a la influencia de los Tenientes de Artigas creo que es esa, en cuanto a la de la masonería, ha tenido siempre influencia, es natural, la masonería es una de las instituciones más importante que tiene el país desde su fundación. Se ha visto, y es uno de los hallazgos que hicimos en uno de los trabajos que publicamos, una influencia mayor en el gobierno de Vázquez, eso es notorio, pero eso también está apoyado en más de un factor que tiene que ver con que el Frente llegaba por primera vez al poder, que un gobernante de izquierda iba a tener que lidiar con el difícil rol de comandar las Fuerzas Armadas que habían sido siempre vistas por su fuerza política como un enemigo, entonces apeló en muchas ocasiones a la lealtad masónica ya que todos sabemos y es público que el ex Presidente de la República es masón y no a otro tipo de lealtades que se utilizaron en los gobiernos anteriores.

– El que Mujica alcanzara la Presidencia de la República, ¿tiró por la borda lo que dijo cuando sostuvo que solo puede ser Presidente un masón o quien haya pasado por la universidad?.
– Él creo que es clara prueba de ello. En cuanto a la influencia de ser Presidente y ser masón, en ese sentido, el actual Presidente en aquellos comentarios sobredimensiona la situación porque a lo largo de la historia hemos tenido Presidentes masones pero no la cantidad que uno puede llegar a pensar, se sobredimensiona mucho. Para tener claro, la influencia en cuanto a la llegada a la Presidencia de un masón no se daba hacia ya muchos años, entonces, no era una condición “sine qua non” de ser masón para ser Presidente de la República, de ninguna manera.

– Ha escrito un libro sobre la masonería y otro sobre el Opus Dei y no ha muerto en el intento, ¿cómo se logra sobrevivir a esto sabiendo que se trata de dos grandes temas tabú no solo en nuestra sociedad sino también en el mundo?.
– Bueno, Dan Brown (autor de “El Código Da Vinci”, entre otros) ha hecho lo mismo y sigue vivo…

– Pero él escribe sobre ficción, al menos eso dice luego.
– Eso es verdad. Yo creo que en definitiva lo que pasa es que hay mucha fantasía acerca de todo esto y también se sobredimensiona las posibles consecuencias que puede tener intentar investigar acerca de estas instituciones. Sin duda que cada vez que me embarqué en cada uno de los proyectos, mucha gente amiga cercana intentaba disuadirme (risas), por estar preocupada por las posibles reprimendas luego de los libros. Creo que el talante con que he intentado investigar a las instituciones, soy muy respetuoso de las instituciones, sea cercano a ellas o no, pertenezca o no a ellas, no es así en mi caso que no pertenezco ni a la masonería ni al Opus Dei, por lo tanto era un objetivo en si mismo tratar de ser bien objetivo en las apreciaciones, tener fundadas pruebas de cada una de las cosas que uno cuenta en los libros y sobre todo, tratar con mucho respeto a cada una de las instituciones.

– ¿Qué buscaba con esos libros?. ¿Desmistificar esas instituciones?.
– Sí, yo siempre he dicho que en los tres libros –el de los militares, el de la masonería y el del Opus Dei-, mi intención siempre ha sido tratar de acercar a los ciudadanos, que en general son los que saben menos de estos temas y por eso muchas veces viven la fantasía que vivimos todos, mi intención era acercarle al lector un trabajo objetivo para que más o menos se acerque lo más posible a la real dimensión que tiene cada institución, su peso, su influencia, sus ritos, lo que se dice en la calle sobre la masonería y sobre el Opus Dei. En definitiva, se realizó un aporte desde ese punto, en ambos libros los lectores podrán leer que trato de no hacer juicios de opinión, más bien me los guardo, la idea es que cada lector haga su propio juicio de opinión sobre la institución, solo trato de poner la información y el relato de los acontecimientos históricos y actuales de ambas instituciones.

– ¿Qué sintió cuando asumió como diputado el 15 de febrero?.
– Una cantidad de sensaciones, por un lado alegría, felicidad, porque trabajamos mucho para llegar al Parlamento, por otro lado, una gran responsabilidad. Recién uno cuando llega y entra a la sala de sesiones y ve lo que es, la solemnidad, los compañeros que son diputados, senadores, cuando sesiona la Asamblea General, recién ahí va cayendo la profunda responsabilidad que uno tiene en estos cinco años, de ser representante de quienes nos votaron y de quienes no nos votaron. Soy un convencido que un representante nacional tiene que tratar de seguir teniendo la sintonía fina de acercarse a la gente durante los cinco años y no encerrarse en el Palacio porque si no, pierde realmente la dimensión y las verdaderas necesidades de las cuales hay que tomar cartas en el Parlamento. Fue sin duda una jornada, en lo personal, muy emotiva pero cargada de responsabilidad y de sensaciones encontradas, alegría y responsabilidad.

Entrevista de
Leonardo Silva

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Perfil de
Fernando Amado

Es del signo de Virgo, aunque no cree en el horóscopo, vive con sus padres y tiene dos hermanas (Inés y Sofía, de 25 y 19 años respectivamente). Confiesa ser hincha de Nacional.

No tiene tiempo para hobbys. El asado de tira es su comida preferida. La sinceridad es lo que más le gusta de la gente, mientras que lo que menos le gusta de las personas es la hipocresía.

– ¿Qué quería ser de chiquito?
– Militar.

– Lo que sucedió con su padre en 1993, ¿afectó en algo su vocación?.
– Creo que si, porque en definitiva, yo era muy chico, obviamente, sin duda que fue por esa situación militar pero que tenía un profundo contenido político, y eso hizo que yo ya me interesara por los temas políticos, por tratar de entender lo que estaba pasando. Yo vivía muy cerca la carrera de mi padre, es natural que un hijo siga al padre y fuera de vez en cuando a donde él trabajaba, entonces, sin duda que debe haber influido en cuando a que despertó abruptamente mi interés por la política. Y en seguida a todo eso, además, se da la campaña del 94 que es cuando encuentro a la fórmula que siempre digo que me enamoró que fue la de Sanguinetti y Batalla, entonces creo que ese cóctel tuvo que ver.







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