Nuestros orígenes contados por las calles de la ciudad

Nuestros orígenes contados por las calles de la ciudad

Es harto difícil –casi imposible diríamos – hallar una sola persona que conozca los nombres y ubicación de todas las calles de la ciudad, pero más difícil aún es hallar a alguien que sepa a qué responde cada denominación o quién fue y qué hizo la persona cuyo nombre lleva determinada calle o el hecho al que refiere, como 6 de Abril, Yaro, Agustín Aschieri y demás.
Para profundizar en este tema procuramos conocer la opinión de los salteños en la calle, la de algunos de los autores de bibliografía sobre el tema, aportamos además los aspectos burocráticos requeridos para proceder a la denominación o el cambio de denominación de una calle. En las siguientes notas.

Personalidades, ríos y
arroyos en el nomenclátor

Uno de los primeros libros sobre el nomenclátor de Salto ha sido escrito por Ubaldo J. Lemos y data de 1973, también están los libros de César Miranda y Fernández Saldaña, el de Eduardo Taborda, el que publicó la Inspección de Educación Primaria en 1990, los más recientes de Enrique Cesio, el Álbum del Centenario, las Actas de la Junta Departamental, todas fuentes invaluables a la hora de conocer el porqué de tantos nombres que nos rodean.
La más reciente publicación sobre este tema, data de agosto del año pasado, cuando en el seno del taller literario Horacio Quiroga surge la idea de continuar de alguna manera algo y así se publica por Estela Rodríguez Lisasola y Jorge Pignataro una nueva investigación sobre el Nomenclátor de Salto que viene de alguna manera a actualizar la información, sobre todo por los constantes cambios de nombres de algunas calles y el nombramiento de otras. De la vasta referencia a la historia de los nombres de nuestras calles, EL PUEBLO hizo una selección de aquellos que son menos conocidos por la generalidad de la población.
Nicanor Amaro, ciudadano filantrópico (1828-1902), oriundo de Canelones que desde muy joven se radicó en Salto dedicándose a las tareas agropecuarias. Prestó valiosos servicios a la comunidad salteña desde la presidencia de la Junta Económico-Administrativa, contribuyó con muchas obras de la ciudad y en varios casos de su peculio particular, así como también a la construcción del Hospital salteño.
Candelaria Areta de Amorim, altruista dama salteña (1877-1935) que realizó una gran obra de asistencia social en todos los niveles, trabajando en beneficio de las clases más humildes. Con su esposo D Enrique Amorim, fueron los progenitores de la numerosa familia Amorim Areta, entre cuyos integrantes estuvo el laureado poeta Enrique Amorim, cuyo nombre lleva un tramo de la Avda. Paraguay.
Andes, por la vasta cordillera volcánica que se extiende en el continente americano.
Apaulaza, Mario Ismael, piloto instructor de aviación civil (1909-1948), nacido en la ciudad de San José, uno de los mejores pilotos de la aviación nacional, el Centro de Aviación Salto contó con el concurso de Apaulaza para la preparación de sus pilotos y la calle que pasa frente al Centro de Aviación lleva su nombre,.
Arenal Grande, nombre por el que también se le designa a la playa de la Agraciada por los actores del desembarco de los Treinta y Tres Orientales.
Rafaela Villagrán de Artigas (1765-1824), esposa del Gral. José Artigas, con quien contrajo nupcias en 1805.
Silvestre Blanco (1783-1840), presidente de la primera Asamblea General Constituyente y Legislativa e integrante de la primera Cámara de Representantes de la República.
Boycuá, arroyo situado al norte de Villa Constitución, con un recorrido aproximado a los 50 kms.
Catalán, arroyos (grande y chico) del departamento de Artigas.
Centenario, vía de tránsito con algo más de 100 metros, situada entre las avdas. Blandengues y Batlle, cuyo nombre data de 1925 con motivo del primer centenario de la declaratoria de nuestra independencia.
Santos Errandonea, destacado médico cirujano, patólogo (1862-1900) que luego de cursar sus estudios en el IPOLL, estudió en la Facultad de Medicina donde se graduó con medalla de oro. Tuvo destacada actuación política ocupando una banca de diputado por el departamento además de participar junto a otros salteños en la iniciativa por la fundación del Ateneo de Salto.
Industria, calle situada entre las avdas. Patulé y Pascual Harriague, no hay datos acerca del origen de esta denominación pero se supone que proviene de la empresa que loteó los terrenos y formó el barrio. Debe entenderse en su sentido natural y obvio.
Ituzaingó, victoria lograda por el Ejército Republicano de las Provincias Unidas sobre el Ejército del Imperio de Brasil, el 20 de febrero de 1827.
Juncal, isla del río de la Plata, frente al departamento de Colonia.
Ocho de Octubre, fecha en que se firmó el tratado de paz entre entre el gobierno de la defensa de Montevideo y el gobierno del Cerrito, que puso fin a la llamada Guerra Grande.
Oporto, ciudad sobre el océano Atlántico, al norte de Portugal.
Rincón, península situada al SO del departamento de Río Negro, denominada Rincón de las Gallinas o de Haedo, donde Rivera obtuvo una importante victoria sobre las fuerzas brasileras mientras la provincia estaba sometida al Imperio de Brasil.
Seis de Abril, en esta fecha en 1872 se celebró un acuerdo de paz que puso término a la revolución iniciada en 1870 por el Coronel Aparicio, contra el gobierno del Presidente Gral. Batlle.

Yamandú Olivera, presidente de la Comisión de Nomenclátor
Existen tres vías para solicitar una nominación

El edil Yamandú Olivera preside la Comisión de la Nomenclatura en la Junta Departamental de Salto, a quien EL PUEBLO consultó sobre los distintos aspectos que hacen al trabajo de dicha comisión asesora.
- ¿Cuál es el trámite que se debe realizar para nombrar una calle o un barrio?
– Hay particularmente tres vías. La primera es cuando un grupo de vecinos eleva a la Junta un pedido de Decreto, pueden ser los propios ediles los que propongan y la tercera vía puede ser el intendente, que es quien tiene la última palabra por tener la iniciativa privativa de incluir el nombre de una persona en el nomenclátor. Siempre pasa por la decisión del intendente. Por ejemplo, acá en la Comisión de la Nomenclatura podemos elaborar un asunto, se lo tenemos que mandar al intendente, quien lo tiene que mandar de vuelta y así se aprueba definitivamente, siempre por votación del plenario.
La inclusión del nombre de una persona en el nomenclátor es siempre un homenaje, o sea, siempre se trata que sean personas excepcionales para la comunidad o para el país. Por ejemplo, nosotros estamos tratando en la Comisión de la Nomenclatura el nombramiento de un barrio que el nombre surge por iniciativa de la comunidad barrial. Por otro lado, estamos tratando las calles de otro barrio que también surgen por iniciativa de los vecinos que se organizaron, elaboraron el proyecto y lo presentaron a la Comisión.
- ¿Se requiere de una mayoría especial?
– Sí, se requiere dos tercios, o sea, 21 votos. Pero a raíz de la coyuntura de polarización política que hemos estado viviendo en los últimos 10 años en el departamento, generó que desde la administración Fonticiella, la Comisión de la Nomenclatura ha estado virtualmente paralizada, porque más allá que hemos tenido iniciativas y se han tratado propuestas en el seno de la Comisión, se vuelve complicado alcanzar los 21 votos.
- En este momento, ¿existe algún nombre a estudio de la Comisión?
– Sí, existen varios nombres. Por ejemplo, hay una iniciativa ciudadana acercada por el maestro Hugo Rolón junto con los Amigos del Patrimonio, de nombrar al tramo de la Costanera Norte que va desde Paraguay hasta la desembocadura del arroyo San Antonio, como Rambla Bartolomé Hidalgo, para la importancia que tiene para la cultura nacional y departamental.
Después tenemos otras cosas pero el tema pasa por la coyuntura política. Por ejemplo, como frenteamplista estamos tratando de impulsar la inclusión en el nomenclátor departamental del General Líber Seregni en el marco del centenario de su nacimiento, y es complicado por esa polarización.
- Respecto a calles que cambian de nombre en determinados tramos, ¿cómo se procede en esos casos?
– Igual que en todos los casos. Le cuento un ejemplo concreto, una institución social determinada acercó un proyecto donde se denominaba esa cuadra con el nombre de esa institución donde está ubicada la sede, como forma de homenaje. Al menos en este período hemos rechazado ese tipo de iniciativas porque estamos tratando de solucionar los problemas de los barrios periféricos principalmente, como el tema de las calles Oficial 1, Oficial 2, y estamos tratando de no aceptar ese tipo de iniciativa porque complican más la cuestión. Recordemos que las últimas calles que cambiaron de nombre fueron en el período de Fonticiella, por el tema de la fundación de la ciudad de Salto. Al menos en este período, en esta Comisión estamos tratando de no aceptar ese tipo de iniciativas porque estamos preocupados por otras cuestiones que hacen más a la vida ciudadana, como es el nombramiento de las calles que no tienen nombre aún.
- Cuando se cambian el nombre de las calles, ¿de qué forma se comunica a la ciudadanía ese cambio?
– Eso corresponde a la Intendencia, comunicar los Decretos. Pero en los últimos ocho años no ha habido grandes modificaciones en el nomenclátor, entonces tampoco se ha generado esa necesidad de comunicar.
- Y en el caso que se tuviera que informar de algún cambio, ¿alcanza con esa forma de comunicar o habría que buscar algún otro mecanismo?
– En mi experiencia personal, tengo 26 años de edad, el único cambio del que tengo memoria fue en el marco del aniversario a Salto y fue bien comunicado teniendo en cuenta esa coyuntura específica. Más allá de los carteles del nomenclátor, hay situaciones que ameritarían una comunicación importante teniendo en cuenta, por ejemplo, la de los barrios periféricos, que no tienen nombre las calles, y sería importante comunicarlo debidamente.

Es “perfectible”, pero “cabe preguntarse hasta dónde
es sustituible un nombre por otro”, dijo José L. Guarino

El nomenclátor de Salto ha sido modificado en varias oportunidades, eso quiere decir que han habido diversos criterios que no son fijos y por eso ahora en este momento y más adelante puede verse modificado nuevamente”, comenzó diciendo José Luis Guarino a EL PUEBLO, sobre el nomenclátor de Salto. “Tenemos que tener en claro que todo es corregible y perfectible, el problema es conformar a todos, y saber hasta dónde se puede modificar y corregir”, agregó
“El nomenclátor tendría que guardar memoria de los nombres que van definiendo características de un lugar, de un ambiente, de un grupo humano, de una ciudad, en lo científico, en lo político, en lo social. Porque todos puedan ver ahí lo que es el transcurrir histórico. En el pasado hay abundancia de nombres referidos a lo histórico, héroes, batallas, lugares importantes, y con el transcurrir del tiempo han ido apareciendo personas destacadas en las ciencias, en el arte, en la política y otros aspectos que también merecen su reconocimiento”, agregó Guarino.
15 DE NOVIEMBRE PASÓ A SER LUIS ALBERTO DE HERRERA
Sobre el cambio en la nomenclatura de algunas calles, Guarino reconoció que “uno de los problemas es el transcurrir de la historia y que algunos nombre eclipsan y las nuevas generaciones desconocen qué significan algunas denominaciones, sobre todo en esta época en que se valora más lo inmediato. Hay nombres que justifica su sustitución y otros que hay que pensarlos muy bien”. Sobre esta problemática agregó “cabe preguntarse hasta dónde es sustituible un nombre por otro, porque la historia no es solo el pasado reciente, también el pasado remoto en el tiempo. Sin embargo, estas modificaciones se han dado siempre y evidentemente se continuarán haciendo”.
A modo de ejemplo reconoció que esa sustitución pasó con la calle donde está apostada su vivienda. En este sentido dijo “pasa con mi calle, que todavía muchos la llaman 15 de Noviembre (nombre que tiene que ver con la declaratoria de la República en el Brasil en 1889 y la abolición del Imperio) y que desde hace muchos años pasó a llamarse Luis Alberto de Herrera”, mencionó Guarnino.
CALLES QUE MODIFICARON SUS NOMBRES
Hay nombres que son insustituibles y en eso hay unanimidad de criterio, otros pueden ir sustituyéndose según la opinión mayoritaria de la época. Así, por ejemplo, calle Uruguay antiguamente se llamaba calle Real, Lavalleja era Valentín, Larrañaga se llamaba Guaviyú, Treinta y Tres era Pintado, Rincón era Ceballos, 18 de Julio se llamaba Pelado y 25 de Agosto, Patitas.
Entre otras calles que han modificado su nombre Guarino mencionó a Artigas que antes se denominaba Daymán, Rivera era Cuareim, José Pedro Varela se llamaba Cuaró, Brasil era Arapey, 19 de Abril antes era Irapebí, Agraciada era San Antonio, 8 de Octubre se denominaba Tangarupá, la avda. Barbieri antes se llamaba Avda. Florida.
PERFECTIBILIDAD DEL NOMENCLÁTOR
“Creo que lo fundamental es dejar en claro la perfectibilidad del nomenclátor de las calles de Salto, yo creo que todo es corregible, algunos cambios vienen desde hace más de 50 años. Lo que pasa es que aparecen personajes nuevos, que se destacaron mucho también y a veces más que otros que están desde el pasado. La historia es una sola pero tiene sus rostros cambiantes”, concluyó Guarino.

La mayoría de las personas sólo conocen
algunas de las calles de la ciudad donde viven

En un breve recorrido por las calles de nuestra ciudad EL PUEBLO quiso saber si nuestros pobladores tienen cierta idea de la ubicación de las calles, algunos nombres y si se sabe de la historia de los mismos. Las calles propuestas fueron, Purificación, Leandro Gómez (ex Yaro en Saladero, que frecuentemente se confunde con Juan Carlos Gómez), Gonzalo “Gonchi” Rodríguez (en barrio Yaque), Juan Manuel Gutiérrez y Agustín Aschieri.
Empero antes de entrar de lleno a los testimonios, nombres y demás detalles, es oportuno definir lo que entendemos por calle en la estructura de cualquier ciudad o pueblo.
“Una calle es un espacio urbano lineal que permite la circulación de personas y, en su caso, vehículos, y que da acceso a los edificios y solares que se encuentran a ambos lados.
El espacio de la calle es de longitud indefinida, sólo interrumpida por el cruce con otras calles o, en casos singulares, por el final de la calle, en una plaza, en un parque urbano, en otra calle, etc., o por el final de la ciudad en el límite con el campo”.
Las calles son espacios urbanos soporte de todas las actividades, tanto públicas como privadas, y sin dudas hacen a la identidad de una persona ya que recordamos la calle donde transcurrió nuestra niñez, la calle de la escuela, del liceo o las que transitábamos cada día de nuestra juventud.
Pero pensamos ¿quién se detiene a aprender el nombre de las calles principales de su ciudad? ¿Sabemos a quiénes pertenecieron sus nombres?
LO QUE SABEN Y DESCONOCEN…
Marcelo y Pedro son funcionarios técnicos de una entidad estatal y su trabajo les ha llevado a conocer la mayoría de las calles de nuestra ciudad. “Leandro Gómez es una calle cercana al altar del Papa, la segunda o tercera paralela a la Costanera. Leandro Gómez fue un militar que fue muerto en Paysandú. En cuanto a que los nombres sean un homenaje póstumo a diversas personalidades o hechos de trascendencia, como el caso de Purificación – opinaron que tanto un caso como el otro es correcto y que se hagan honores en vida, plasmando el nombre de celebridades en las calles, también. Marcelo destacó la calle Gonzalo Rodríguez como homenaje al corredor “Gonchi Rodríguez”. Que la Calle Juan Manuel Gutiérrez está situada en el barrio Saladero y Agustín Aschieri es la paralela a la avenida Patulé y va hacia el Autódromo Municipal. Tanto Pedro como Marcelo opinan que las calles están bien identificadas a lo largo y ancho de la ciudad y que en el único lugar donde ello no sucede es en el barrio Artigas. La calle Aschieri antiguamente se llamaba Guaviyú, dato que la mayoría de los ciudadanos desconoce, inclusive los mismos que residen en dicha calle.
José Jorge Lalindre es cuidacoches y fue criado en campaña. Desconoce la mayoría de la ubicación de las calles que le nombramos a excepción de Purificación, que según su información está ubicada en Barrio Uruguay y es de tramo corto. Lalindre se mudó a Salto y aprendió el nombre de las calles del barrio Ceibal – lugar donde reside – y tiene conocimiento del nombre de las calles paralelas a 18 de Julio. Que las calles lleven nombres de personalidades que hicieron algo por Salto o por la humanidad, para Lalindre es justo. “Es una forma de recordarlos por lo que hicieron” – afirmó.
“LA CALLE PURIFICACIÓN ES LA MÁS CORTA DE LA CIUDAD”
Quique – “La calle Leandro Gómez es la de la Intendencia; Purificación es la calle más corta de la ciudad, que queda cerca del Puerto. Creo que a las calles no se le puede cambiar el nombre, porque se genera confusión. A nuestra edad estamos adaptados a los nombres de toda la vida. Le cambiaron el nombre por ejemplo a las calles Mataojo y Entre Ríos”. De acuerdo a las declaraciones de uno del grupo, Agustín Aschieri fue un sacerdote. La calle Paraguay desde Viera hasta la ruta se llama Enrique Amorím, mientras que a la calle Catalán le pusieron Albisu. “Estamos acostumbrados a las calles de antes” – revelaron.
Nos acercamos a una señora adulta mayor que dijo no tener muy en claro el nombre de las calles, a excepción de Leandro Gómez y las que circundan en la zona céntrica. “Sobre el nombre de las personas cuyos nombres llevan las calles no me pregunten porque no sé” – respondió categóricamente.

Prof. Jorge Pignataro
Llama la atención que haya nombres que prácticamente no significan nada, o muy poco como calle “Industria”

El libro “Nomenclátor de Salto” lo escribí junto a Estela Rodríguez Lisasola, fallecida el año pasado. Lo publicamos en 2006 (en el marco de las celebraciones por los 250 años de Salto) tras dos años de investigación.
Llama la atención, como creo que pasa en todas las ciudades, que haya nombres que prácticamente no significan nada, o significan muy poco, como “Industria”, por ejemplo. Llama la atención que haya otros de personas o lugares muy lejanos a Salto en todo sentido, como que una avenida se llame “Gran Bretaña”.
Llama la atención, por otra parte, que la gente desconozca el nombre de tantas calles. Es lamentable, a modo de ejemplo, que la gente le siga diciendo “Diagonal Salto Nuevo” a una diagonal que en verdad se llama “Camilo Williams” (lo peor es que la propia Intendencia en algún momento colocó carteles donde se dice un nombre erróneo). Es una pena que en Barrio Burton se siga hablando de calle 1, 2, 3, 4… etc, cuando todas tienen nombre: Juana de Ibarbourou, Benicio Cabral, etc. Son cosas que muchas veces no se saben. O que se siga diciendo “calle 12 metros” a una que se llama “Delmira Agustini” desde hace mucho tiempo. O que no se sepa que en Nueva Hespérides todas las calles tienen nombres de primeros pobladores del lugar.
Me parece fuera de lugar además, el “manoseo” de nombres que se ha hecho alguna vez, poniéndolos y quitándolos del nomenclátor: cito el de la Dra. Matilde Albisu y el del Ing. Napoleón Pereira Machado a modo de ejemplo.
Carencias, falencias, ausencias, y además discrepancias entre distintas opiniones siempre hay, es casi natural que suceda cuando se trata de hacer una selección para lo que sea, ya sea de jugadores para un combinado de fútbol, de autores para una antología o de personalidades, fechas, etc, para un nomenclátor. Pero todo esto ameritaría una reflexión mucho más profunda y de varias páginas quizás.
La respuesta que tuvo el libro fue sencillamente extraordinaria.
La edición (financiada por la Intendencia durante el gobierno de Fonticiella) se agotó rápidamente. No se encuentra un solo ejemplar para la venta desde hace años. La Intendencia además regaló este libro a las instituciones educativas del departamento, lo que contribuyó a su difusión y a que se agotara enseguida. Creo que había un gran vacío en este sentido que el libro vino a llenar: el último Nomenclátor, escrito por Ubaldo Lemos, ¡era de treinta años antes! Y pienso que ya estamos en tiempo, diez años después, de hacer una actualización.

Pablo Perna, asesor jurídico de la Junta Departamental
Los requisitos establecidos por trámites legales para nominar o cambiar de nombre a una calle

EL PUEBLO consultó al asesor legal de la Junta Departamental, el doctor Pablo Perna, para conocer las cuestiones legales y técnicas de los procedimientos que deben seguirse para nombrar calles, barrios o plazas con determinados nombres.
- ¿Cuál es el trámite que se debe realizar para nombrar una calle o un barrio?
– La Ley 9.515 establece que la Nomenclatura y la designación de nombre de calles, plazas, es facultad de la Junta Departamental, y en ese caso, calles que no tengan nombre no se establece ningún tipo de mayoría. El tema es cuando se quiere cambiar una calle de nombre. En ese caso, ahí se requiere una mayoría especial de la Junta Departamental que son 21 votos. Previamente se necesita el consentimiento del intendente. O sea, no se puede cambiar una calle si previamente no se tiene el consentimiento del intendente, y con su visto bueno, o tomando la iniciativa el intendente, cambiar el nombre de la calle pasando por la Junta Departamental.
- ¿Lo mismo ocurre con el nombre de los barrios?
– El tema de los barrios no está reglamentado a texto expreso en la Ley 9.515. Sí existe el Reglamento Interno de la Junta Departamental de Salto donde se establece dentro de la Comisión de la Nomenclatura que podrá asesorar al plenario sobre los lugares de uso público, pero tampoco habla de barrios. No existe en nuestra legislación algo que establezca los procedimientos para establecer el nombre de un barrio.







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