Patotas, barras y similares se ensañan con los espectáculos

Patotas, barras y similares se ensañan con los espectáculos
Es uno de los dilemas que el país tiene que enfrentar y resolver antes de que la situación llegue a mayores.
La acción de los patoteros, barrabravas y violentos en general que aprovechan las aglomeraciones de gente para delinquir o dañar, muchas veces como una mal entendida “diversión”.
El carnaval es uno de sus blancos favoritos, porque al tratarse de la fiesta que reúne mayor número de gente se vuelve propicio para realizar sus tropelías.
Sucedió al finalizar el primer desfile del carnaval 2015.
Aprovechando la costumbre popular de encolumnarse detrás de la última agrupación que cierra el desfile, un gran número de salteños se volcó a la calle.
La ocasión fue propicia para que también lo hiciera un buen número de estos malvivientes, que al llegar a la última cuadra del desfile (Uruguay, entre Florencio Sánchez y Juan C. Gómez), dieron rienda suelta a sus tropelías y causaron daños, hirieron a tres policías y dejaron otras personas lesionadas.
El hecho no es nuevo y lamentablemente tampoco esporádico, porque cada vez se hace más frecuente y todo espectáculo público, como el carnaval, los recitales, el fútbol mismo, tiene que prever especialmente la seguridad de los participantes.
Las notas que siguen intentan dar idea de la situación existente en estos momentos.

Es uno de los dilemas que el país tiene que enfrentar y resolver antes de que la situación llegue a mayores.

La acción de los patoteros, barrabravas y violentos en general que aprovechan las aglomeraciones de gente para delinquir o dañar, muchas veces como una mal entendida “diversión”.

El carnaval es uno de sus blancos favoritos, porque al tratarse de la fiesta que reúne mayor número de gente se vuelve propicio para realizar sus tropelías.

Sucedió al finalizar el primer desfile del carnaval 2015.

Aprovechando la costumbre popular de encolumnarse detrás de la última agrupación que cierra el desfile, un gran número de salteños se volcó a la calle.

La ocasión fue propicia para que también lo hiciera un buen número de estos malvivientes, que al llegar a la última cuadra del desfile (Uruguay, entre Florencio Sánchez y Juan C. Gómez), dieron rienda suelta a sus tropelías y causaron daños, hirieron a tres policías y dejaron otras personas lesionadas.

El hecho no es nuevo y lamentablemente tampoco esporádico, porque cada vez se hace más frecuente y todo espectáculo público, como el carnaval, los recitales, el fútbol mismo, tiene que prever especialmente la seguridad de los participantes.

Las notas que siguen intentan dar idea de la situación existente en estos momentos.

Solís: habrá más iluminación, vallado y cámaras de seguridad

Teniendo en cuenta el disturbio registrado al final del primer desfile de carnaval por calle Uruguay de este año, consultamos al director de eventos de la Intendencia de Salto, Víctor Hugo Solís, quien brindó su punto de vista y anunció medidas a tomar para próximos eventos.

Solís afirmó que en estos cinco años de gestión la Intendencia se ha preocupado por brindar seguridad en cada uno de los desfiles  y reflexionó que si se hace un balance de este período, hace dos años, ocurrió también un incidente con un grupo minúsculo de diez, quince o veinte integrantes como en esta oportunidad, que vienen alcoholizados, esperan al final, a la 1:30 ó 2 de la mañana, crean disturbios en la plaza Treinta y Tres “y allí es un foco que siempre tratamos de erradicar, con la ayuda de la policía”.

Por esto y teniendo en cuenta lo sucedido el fin de semana pasado, anunció que se va a poner más iluminación, poner vallado y se van a controlar con cámaras de seguridad las llegadas de las barras.

“No tenemos pensado cerrar más calles, porque van muchas familias, pero sí vamos a tratar de brindarles seguridad y trabajar conjuntamente con la policía ya que si bien nosotros (la Intendencia) destinamos mucha inversión en contratar efectivos policiales, y sabemos que ellos tratan de hacer su trabajo de la mejor manera posible, eso escapa un poco a nosotros, porque hay diez o veinte individuos que vienen y empañan el trabajo de miles de personas entre comparsas de lubolos, de samba, la gente que trabaja en las cantinas, las murgas, así como familias enteras que participan y nos duele que nos ocupemos de hablar de 20 personas, en vez de hablar de todo lo bueno que deja el carnaval”.

Respecto a los episodios de violencia, Solís indicó que “son temas que trataremos de erradicar, pero se ve en el fútbol, así como en otros espectáculos de todo el país y Salto no es la excepción”.

Consultado acerca de la seguridad privada que controla la zona cerrada, indicó que no es una empresa contratada por la Intendencia, sino que es una donación como tantas otras que auspician el carnaval y está, más que nada para mantener un orden por ejemplo con los niños que asisten al desfile.

Aseguró que la contratación que realiza la comuna, es de alrededor de 60 efectivos policiales y agregó que además la policía duplica la seguridad, ya que el pasado fin de semana había más de 150 personas abocadas a la seguridad del carnaval y también de los barrios, “porque hay que tener en cuenta que vienen muchas personas de los diferentes barrios de la ciudad y hay que tener seguridad para que cuando vuelvan no hayan sido robados”.

“Siempre hubo situaciones de violencia en el fútbol”, dijo Arreseigor

Sin “servicio 222” de policía, toman medidas para prevenir y sancionar hechos de violencia en espectáculos deportivos

EL PUEBLO consultó al presidente de la Liga Salteña de Fútbol, Luis Arreseigor, quien indicó que como dirigente le “preocupan” los hechos de violencia que se generan tanto dentro como fuera de una cancha de fútbol.

“Estamos continuamente en contacto con las autoridades policiales atentos a estos hechos, por suerte no hemos tenido mayores inconvenientes fuera de los campos de juego, lo que pasó más recientemente lamentablemente fue adentro”, comenzó diciendo Arreseigor.

Seguidamente indicó que “siempre hubo situaciones de violencia en el fútbol, ya sea con policías o con seguridad privada.

En mi opinión la gente va menos al fútbol ahora por diferentes motivos, no creo que sea por la violencia sino por la gran cantidad de opciones que se ofrecen como por ejemplo otros partidos de fútbol que se puedan ver por la televisión”, agregó.

ENTRE 6 Y 8 FUNCIONARIOS DE SEGURIDAD POR PARTIDO

Actualmente dentro de los campos de juego hay seguridad privada y algunos efectivos policiales, pero éstos a raíz de algunas modificaciones reglamentarias cuentan con menos horas de trabajo para el “servicio 222” de vigilancia; por eso al llegar a fin de mes prácticamente no se puede contar con este servicio en los espectáculos deportivos locales.

Fuera de las canchas generalmente no hay policías, generalmente los funcionarios de la seguridad privada hacen una recorrida y si ven algún problema inmediatamente llaman a las autoridades para informar, quienes “acuden enseguida al llamado”, comentó Arreseigor.

Habitualmente en un partido de fútbol que lleva alrededor de 200 personas hay entre 6 y 8 funcionarios de la seguridad privada en el cuidado del orden en el escenario deportivo, según informó Arreseigor.

QUITA DE PUNTOS A LOS CLUBES Y DERECHO DE ADMISIÓN

En lo que respecta a las medidas que se aplican ante situaciones de violencia a raíz de los partidos de fútbol, Arreseigor indicó que de parte de la Liga se han quitado puntos a los cuadros de fútbol por hechos de violencia, “se da si el reglamento ampara  a sancionar, depende de si hay invasión de parciales dentro de la cancha o no, si hay cruce de hinchadas y como se producen otros hechos”, comentó.

Esto sucedió por ejemplo en el campeonato salteño del año pasado tras el partido disputado entre Salto Uruguay y Saladero, cuando a raíz de la invasión del campo de juego por parte de hinchas de Saladero se generaron disturbios, lo que provocó la suspención del partido y tras la denuncia del árbitro en el formulario el Tibunal de Penas de la Liga Salteña de Fútbol decidió quitarle los puntos de ese partido a Saladero y otorgárselos a Salto Uruguay.

“Medidas se han tomado, pero se tiene que apoyar más denunciando a quienes van a provocar disturbios y así poder sancionarlos, prohibiéndoles la entrada (a las canchas de fútbol).

Algunas instituciones lo hacen y aplican el derecho de admisión prohibiendo la entrada a esas personas que provocan disturbios”, aseguró el dirigente de la Liga.

Respecto a los jugadores que participan en hechos violentos, también han sufrido sanciones según lo que considere el juez y cómo se den los hechos.

Arreseigor recordó el último hecho de violencia que más preocupó a la Liga, “fue en la final del campeonato del año pasado (cuando jugaron Salto Uruguay y Universitario) y que dolió muchísimo a la dirigencia del fútbol porque comprendió tanto a los jugadores como a técnicos”, dijo con pesar.

Finalmente, reflexionó sobre estas situaciones que perjudican los espectáculos deportivos diciendo que “todos somos responsables y debemos contribuir a erradicar los hechos de violencia denunciando.

Yo creo que las medidas que se tomaron en esos casos han sido buenas, pero a medida que se repiten se deben ir aplicando de manera más severa”, concluyó.

Los adultos son más responsables que los jóvenes, forman “un niño en una persona violenta” y les venden alcohol en fiestas

Los episodios de violencia en espectáculos públicos, son catalogados como sociales y forman parte de la existencia de la sociedad misma, de nuestro intercambio en las relaciones sociales.

Según comentó a EL PUEBLO, el Sociólogo Juan Romero, hechos de violencia en espectáculos públicos siempre han existido pero el tema preocupa cuando alcanza ciertas intensidades, por los hechos que adquiere.

“Yo recuerdo claramente, siendo niño, allá por los años 70, en plena dictadura, cuando mi padre me llevó a ver un espectáculo deportivo, creo que era el fútbol del litoral y ser armó algo que parecía una batalla  campal y no por eso dejé de ir a los espectáculos o sentí temor al concurrir a uno”, comenzó diciendo Romero. A esto agregó, “la violencia social forma parte de la sociedad, en la forma en que nos relacionamos con los demás,       el tema por tanto no es si existe o no existe, sino el formato que adquiere, cuando esa violencia se vuelve tan intensa que adquiere una agresividad muy fuerte, más aún cuando es intermediada por estímulos, es decir sustancias que alteran el estado de las personas como por ejemplo el alcohol”.

Respecto a la incidencia de las drogas en este sentido, aseguró que una de las de mayor influencia es el  alcohol, la marihuana tiene un efecto contrario y la cocaína o la pasta base que si pueden generar un estado de euforia tienen un consumo mucho menor en la sociedad salteña.

LA INCIDENCIA DEL ALCOHOL

Según indicó el sociólogo, está comprobado que cuando las personas se agrupan adquieren un estado de violencia mucho mayor y quienes ya son violentos de por sí, bajo el estímulo del grupo social y sustancias como el alcohol se  vuelven más violentas aún. Romero fue enfático en destacar que el consumo de alcohol es una de las principales causas de la violencia fundándose para ello en que en Salto su  consumo está por encima de los promedios nacionales y en los jóvenes mucho más.

Pero el especialista fue más explícito aún al decir “no es solamente el consumo, sino la venta, porque si alguien consume es porque hay otra persona que le vendió y a esto debemos sumarle una tercer pata que es el control”.

UN COMPORTAMIENTO TRIBAL

De esta manera Romero explicó que además de las características del hecho violento tenemos que ver cómo se llega al hecho violento y el sentido de la violencia.

En este sentido dijo que últimamente lo que ha constatado en el medio es la repetición de determinados grupos violentos en determinados lugares y ocasiones que se repiten. “Eso es una cuestión muy tribal, como de marcar territorio. Es evidente que muchos de estos grupos ya rivalizan en otros lugares y al encontrarse en un espacio público rivalizan y tratan de marcar territorio. En mi entender lo que está fallando es el control. Llámese control a las medidas inteligentes para evitar o prevenir que esos grupos se encuentren. Y esa necesidad de marcar territorio entre ellos por tal motivo, va a aparecer cuando se encuentren en una esquina del barrio, en el baile, al finalizar un espectáculo como un partido de fútbol o el desfile de carnaval por ejemplo”, indicó Romero.

AUSENCIA DE MEDIDAS PREVENTIVAS

“En una sociedad medianamente pequeña como la nuestra, la inteligencia policial, contar con medidas preventivas, una zona de exclusión, controlar la venta de alcohol o que no se consuma alcohol en zonas próximas a los eventos,  hacer espirometrías, serían algunas de las medidas que se me ocurren que podrían ayudar, pero no es un terreno que me corresponda, las personas que están en esto deberían saber mucho más”, dijo el sociólogo. Sobre la incidencia de imágenes con alto contenido violento como las emitidas a través de la televisión o videojuegos, Romero señaló que “influye poco”, según los estudios realizados en otros países del mundo, “es un condimento más pero no es lo sustancial”, indicó.

LA RESPONSABILIDAD ES MÁS DE LOS ADULTOS QUE DE LOS JÓVENES

“Lo sustancial está en la casa, en el hogar, en cómo se socializa el niño, bajo qué normas de convivencia se crían los niños y adolescentes. No debemos  echarle la culpa a la televisión, la principal responsabilidad está en los padres. Los que comandan los grupos violentos no son siempre   jóvenes, son muchas veces adultos, quien le vende alcohol a un joven es un adulto, quien forma un niño en una persona violenta es un adulto. El tema está en los adultos”, dijo Romero.

DIVERSIÓN SIN ALCOHOL

“Yo creo que hay que tener medidas preventivas inteligentes pero sobre todo insistir en medidas de educación y convivencia basadas en la tolerancia y sobre todo dirigidas a los padres. Además insistir en que los jóvenes entiendan que se pueden divertir sin intoxicarse con  alcohol, sin emborracharse. Es difícil sí, es muy difícil y más en un departamento como Salto que ya tiene esa costumbre tan incorporada y casi la cuarta parte de la población está compuesta por personas menores de 30 años”, concluyó.

Son nuevas directivas del Ministerio del Interior para que efectivos se ocupen de lo que pasa en la calle

Empresas privadas se encargan de la seguridad de los espectáculos públicos y la Policía custodia el entorno

“El actual gobierno estipuló que la Policía no le dé cobertura a los servicios de fútbol dentro del recinto, esa tarea la tienen que hacer -que de hecho ya lo hacen- las empresas privadas de seguridad. Nosotros lo que sí hacemos es vigilar el entorno y asistir en el caso de que haya una situación de violencia, pero no somos los que estamos asistiendo al interior de los recintos deportivos”, explicó el director de Coordinación Ejecutiva de la Jefatura de Policía de Salto, el inspector mayor, Carlos Ledesma.

El jerarca, que cumple sus últimos días ocupando ese cargo en Salto, ya que a partir del 1º de marzo asumirá como subjefe de Policía en el departamento de Soriano, dijo a EL PUEBLO que “no va a haber tampoco más policías que cumplan servicios 222 (en referencia al artículo de la ley orgánica policial que habilitaba a los funcionarios a cumplir este tipo de servicios), nosotros lo que vamos a hacer es reforzar el entorno del espectáculo, apoyando a los organizadores en las afueras, en el control de la gente”.

Según afirmó Ledesma, ahora la política está orientada a que sean las empresas privadas las que se hagan cargo de la seguridad en los espectáculos públicos, para lo cual contarán en casos graves con el apoyo de la Policía y en ese sentido, poder descomprimir la labor que venían llevando adelante las fuerzas de seguridad en lugares específicos.

“La política es para que la policía se dedique más a lo que tiene que dedicarse, que es a la represión de los delitos y el patrullaje de las calles y no tanto a estar adentro de los espectáculos deportivos y la otra cara de esa nueva manera de actuar de los funcionarios policiales, es para que los mismos no hagan tanto 222, porque antes  los policías hacían 200 horas o 150 de “222”, y ahora hacen cada vez menos y la idea es que eso se reduzca al mínimo hasta llegar a cero”, expresó el inspector mayor, Carlos Ledesma.

A su turno,el jerarca policial dijo que en relación a esta situación “a los policías ya  se los ha compensado presupuestalmente con la finalidad de ir complementando esto. La policía va a ir reforzando solamente la custodia en el entorno de los espectáculos públicos y nada más”.

Este tipo de políticas que comienza a lleva adelante cada vez con más fuerzas el Ministerio del Interior para todas las jefaturas del país, han sido “coordinadas” con todas las instituciones sociales y deportivas, comentó a modo informativo la autoridad policial que fue entrevistada para este informe.

PRIVATIZAR LA SEGURIDAD

En ese aspecto, el hecho refleja que el Estado ha tendido a la privatización de los servicios de seguridad, con la finalidad de darle un manejo distinto a los recursos humanos con los que cuenta que son escasos y limitados.

Salto cuenta con unos 300 policías que cumplen tareas ejecutivas, cuando el nivel óptimo sería aproximadamente del doble de funcionarios, algo que es improbable que aumente a esa cantidad en los próximos tiempos.

Por esa razón y conociendo que en cada turno, de los 100 policías que deben llevar a cabo tareas, por lo general hay un 30 por ciento que no se presenta a trabajar por distintos motivos, según la información que ha sido aportada por fuentes de la propia Policía a este diario en anteriores oportunidades, contando con un promedio de esas características para enfrentar la problemática de la inseguridad que enfrenta la población.

Este y otros factores hacen que la medida de que sean las empresas privadas las que se encarguen de

cumplir con las políticas de seguridad en los espectáculos públicos, impacte en forma positiva en la Policía que entiende que se trata de “un alivio, porque así podemos encargarnos de las cosas que están pasando en la ciudad”, dijo Ledesma.

Por el momento, las respuestas que brindan dicha empresas han sido satisfactoria, dijeron por otro lado a EL PUEBLO fuentes consultadas, quienes señalaron que han sido “de buena participación, serios y responsables y eso ayuda mucho, trabajan muy bien al menos acá en Salto”, señalaron los informantes consultados para este informe.