Prof. José Buslón en conmemoración del Desembarco de los “33”: “Nuestro pueblo le debe a sus héroes un tributo de grandeza que no pasa por la construcción de estatuas de bronce”

Prof. José Buslón en conmemoración del Desembarco de los “33”:  “Nuestro pueblo le debe a sus héroes un tributo de grandeza  que no pasa por la construcción de estatuas de bronce”

Haciendo hincapié en que “nos toca continuar la tarea emancipadora… sin armas de guerra pero con las siempre vigentes armas de la educación”, el Prof. José Buslón hizo uso de la palabra en lo que fue ayer la conmemoración del 185º aniversario del desembarco de los Treinta y Tres Orientales, al tiempo que se manifestó convencido que “nuestro pueblo le debe a sus héroes un tributo de grandeza, que no pasa por la construcción de estatuas de bronce”.
Las aseveraciones surgieron en el marco de la alocución desarrollada con la presencia de autoridades en acto llevado a cabo en la plaza que lleva el nombre de quienes escribieron ese tramo de la historia de nuestro país.
Con posterioridad a la entonación de las estrofas del Himno Nacional Uruguayo y previo a lo que fue la colocación de ofrendas florales, el docente expresó:
“Hoy 19 de abril evocamos un aniversario más del desembarco de los 33 Orientales, aniversario 185 desde aquel 19 de abril de 1825.
Atrás quedaran las disquisiciones acerca del número de sus integrantes así como del financiamiento y apoyos de la cruzada.
Cierto es, que esta cruzada representa la continuación de la campaña artiguista, campaña que inicia un proceso a partir de 1811 donde desde ese momento comienzan a delinearse los principales valores y bases constitutivas de nuestra identidad nacional, mas, que por las cosas en común, al tratarse de un movimiento poli -clasista , por el rechazo a los tiranos autoritarios”, dijo.
LA PARTIDA Y
DESEMBARCO
Acto seguido refirió el orador que “alza el alma recordar  aquellos lejanos días en que los orientales emigrados de Argentina, hombres sin Patria pero sin amo, pensadores incansables de una cruzada casi utópica contra  el Imperio Cisplatino, deciden embarcarse en esa gesta que a poco nos dejaría de la anhelada independencia que se concretaría algunos años después, cuando posterior a la Convención Preliminar de Paz nos encontráramos jurando nuestra primera constitución en 1830”.
“Al mando estaba Antonio Lavalleja –dijo- antiguo oficial artiguista exiliado en Buenos Aires,  capitán soberano de esta empresa y fue De La Torre quien en los días previos hizo confeccionar la bandera, consiguiendo que en Buenos Aires el francés Golou estampara el lema Libertad o Muerte.
Bandera esta que recoge la tradición de Artigas, nuestro héroe traicionado, tanto por la oligarquía porteña como por los peores orientales. Pintada de tres colores: azul en la parte superior, simbolizando la grandeza, blanco en el centro, representando la República, y rojo en la parte inferior, como símbolo de la sangre derramada”.
“Provistos de un puñado de armas desiguales y miserables, con unos pocos pesos guardados y la complicidad de los que sabían algo pero prefirieron callar –prosiguió mencionando- se inicia la partida clandestina de estos peregrinos orientales en busca de la concreción de su sueño de Patria”, para recordar que “en las sombras del atardecer, el embarque, la noche secuaz los cobijó y los primeros rayos del amanecer fueron testigos del desembarco en la playa de la Agraciada, de ese Soriano donde nace la Patria”.
“Con los corazones latiendo fuerte, con los puños apretados y en las retinas reflejando el azul blanco y rojo, retumbó fuerte Libertad o                                                                  Muerte y nadie tuvo dudas de que estaban haciendo allí. El programa revolucionario estaba plasmado en la proclama de la cruzada, “Construir la Provincia bajo el sistema representativo republicano”.
“Así comenzó a hacerse carne el sueño emancipador de Artigas que ahora defendían estos valientes orientales, -mencionó luego- quizás  inspirados en aquel pensamiento que proclamaba la resolución de hacer valer los derechos que los tiranos mandones nos tenían usurpados”.
TRABAJAR HACIA
LA CONCRECION
“Como palabras finales –acotó concluyendo Buslón su exposición- y en el convencimiento de que las grandes gestas se valoran por lo que enseñan, y no por lo mucho que las reverenciemos, reflexionar acerca del momento histórico que nos toca vivir, próximos al bicentenario del comienzo del proceso artiguista, debemos pensar los  hechos que construyen nuestra historia resignificándolos acorde a nuestro tiempo, revisando algunos valores y construyendo otros en la faz de maduración de nuestra identidad, donde sepamos reconocernos diferentes, pero iguales e incluidos en nuestra Patria y en este sentido vaya si la educación juega un rol preponderante”, dijo.
“Nuestro pueblo le debe a sus héroes un tributo de grandeza, que no pasa por la construcción de estatuas de bronce que se parecen mucho unas a otras y que descansan ignoradas en cualquier plaza de ciudad.
Hoy ya concretados los sueños de Patria, libertad e independencia nuestro mejor tributo es trabajar hacia la concreción de nuestra Nación, insisto, Por la maduración de nuestra identidad”.
Dijo finalmente: “Para esto nos toca continuar la tarea emancipadora, claro esta, que ya sin armas de guerra pero con las siempre vigentes armas de la educación, de las tradiciones y costumbres de aquellas cosas que, aunque no nos hacen iguales, nos hacen diferentes de los otros pueblos, diferentes y únicos. Estas batallas deberemos librarlas desde aquellos lugares que ocupemos, desde nuestros hogares, lugares de trabajos, aulas. Como padres, como ciudadanos, como educadores, como alumnos, críticos, reflexivos y responsables y por sobre todas las cosas como Uruguayos, tan ilustrados como valientes”.