Salto aumentó la cantidad de hurtos en un 35%, y las rapiñas en un 26%

Salto aumentó la cantidad de hurtos  en un 35%, y las rapiñas en un 26%

No alarma, pero preocupa

En Salto se registra un alto índice de hurtos y de rapiñas; delitos que tomando la cifra comparativa con el Departamento de Montevideo y a nivel país, y de acuerdo a la población, ha aumentado en proporción, sistemáticamente.
Mientras la variación en cuanto a los hurtos fue entre el 2015 y el 2016, a nivel nacional de un 4,6%, pasándose de 109.139 a 114.129; y en el mismo período en Montevideo, de un 4,0%, siendo la diferencia de 47.020 a 48.915; en Salto, se pasó de 3.881 a 5.239, escalando a la alarmante cifra de un 35,0%.
Por otra parte, la rapiña no quedó atrás en su crecimiento en nuestro Departamento; tomándose el mismo período de tiempo, se pasó de 73 a 92, lo que marca una variación de 26%; en tanto que, a nivel nacional, hubo una variación de -787, pasándose de 21.135 a 20.348; y en Montevideo, de -815, cayendo la cantidad de rapiñas, de 17.164 a 16.349, lo que significó un descenso del delito.
En Salto a su vez, se produce el conocido arrebato, que muchas veces son considerados rapiñas hasta en la jerga policial, cuando en realidad son técnicamente una modalidad del delito de hurto.

Informe del Ministerio del interior

El informe realizado por el Ministerio del Interior, fue producido durante la primera semana de enero de 2017, con el fin de habilitar, de acuerdo a las palabras utilizadas en el mismo “con cierta rapidez una apreciación general de tendencias de algunos delitos importantes”. Los datos refieren a numerosos hechos “cuyo registro administrativo e informático puede sufrir retrasos debido a dicho volumen, en particular, debido a la sobrecarga de trabajo, algunas unidades operativas de la Policía incurren en retrasos en el ingreso de denuncias de Hurto en el Sistema Informático del Ministerio del Interior”. El mismo, que fue publicado por el diario El Observador de Montevideo, demuestra que hubo un corrimiento de los delitos hacia el interior del país. Si bien el Ministro del Interior, Eduardo Bonomi, durante la celebración del 187 aniversario de la Policía Nacional el pasado 19 de diciembre en Montevideo, dio cifras oficiales alentadoras, donde todos los delitos habían bajado en su consumación, según los datos con los que contaba el secretario de Estado, en lugares como Salto, los indicadores, también oficiales, parecen decir otra cosa. El Ministro del Interior interino, Jorge Vázquez, dijo en declaraciones a la página web de Presidencia que «cuando se cumpla un año -en abril próximo- probablemente sea más significativa la baja de los delitos». Por primera vez desde 1980, las rapiñas rompieron su tendencia alcista al caer 3,7% en 2016 con respecto a 2015, al tiempo que los homicidios se redujeron 9,6%, de un año al otro. Y aunque los hurtos continuaron creciendo en 2016, a una tasa de 4,6% (de 109.139 a 114.129), eso no sirvió para opacar el optimismo con el que el gobierno evalúa estos datos que fueron sistematizados durante la primer semana de enero. Sin embargo, si se miran los números históricos, los homicidios y las rapiñas cometidas están muy por encima de cuando Bonomi asumió al frente de la cartera: en 2016 se registraron 60 homicidios más de los que se habían consumado en 2010, y 5.000 rapiñas más de las denunciadas en su primer año de gestión. En 2010, el primer año que tuvo a Bonomi al frente de la seguridad, se habían registrado 205 homicidios mientras que en 2016 se consumaron 265. A su vez, aquel año hubo 13.829 rapiñas y el año pasado la cifra fue de 18.777.
La Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior (Unicom) consideró a la caída en los delitos como una consecuencia del Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO), que se aplica en la zona metropolitana (que abarca Montevideo, San José y Canelones) desde abril de 2016.
El PADO apunta a tener más policías con dedicación completa realizando tareas de patrullaje en las zonas donde se concentra más el delito. Por esta razón, buena parte de la caída se explica por el efecto que este programa tuvo en el área metropolitana, y fundamentalmente en Montevideo. De hecho, fue en este departamento donde la caída de los homicidios fue todavía más alta al promedio nacional, alcanzando una cifra 15,6% menor a la de 2015 (27 homicidios menos). De esta forma, mientras en Montevideo se pasó de 173 homicidios en 2015, a 146 en 2016, en el resto del país se mantuvo prácticamente estable de, 120 contra 119, en el mismo período. En tanto, la caída de las rapiñas en Montevideo y Canelones demuestra el impacto de este programa, según Unicom, ya que mientras que en los dos departamentos se redujo -mínimamente- la cantidad de estos delitos, 4,7% y 4,3% respectivamente, en el resto del país registró un incremento de 12,5%.
SITUACIÓN EN EL INTERIOR DEL PAÍS
Aunque el informe destaca que la suba de las rapiñas en el interior es “significativamente baja” se tiene en cuenta que allí se cometen el 4% de los delitos, contra el 96% de la zona metropolitana, el mismo evidencia cierto corrimiento del delito hacia el resto del país.
Porcentajes de rapiñas:
Maldonado fue el departamento donde más crecieron las rapiñas: se pasó de 251 a 393 entre 2015 y 2016 (un 56% más), mientras que en San José pasaron de 214 a 247 (15% de aumento), en Salto de 73 a 92 (26%), en Cerro Largo de 34 a 51 (50%) y en Paysandú de 79 a 92 (16%).

La lucha del Negro Píriz, el padre del ‘Moneda’
Las profundas huellas dejadas por la adicción de un hijo, que terminó en el Cementerio

_DSC1373

La noche fatídica

El calor se estaba haciendo sentir. Eran los últimos días del año y al caer la tarde, los mosquitos no perdonaban. Un espiral cortado en dos, pero encendido en ambas puntas, era lo que rodeaba al “Negro” Julio Píriz, padre de Cristian, el joven de 20 años de edad que murió el pasado mes de diciembre, cuando tras mantener un enfrentamiento por un tema de drogas, le clavaron un puñal en la aorta que terminó con su vida en pocos minutos.
Nos recibió sentado frente a la gomería que atiende desde hace muchos años, en la puerta de un pequeño taller ubicado detrás de su casa por la calle Andrés Latorre, entre Zelmar Michelini y Washington Beltrán. Allí mismo Píriz fue donde vio morir a su padre cuando apenas tenía 18 años, hace ya más de tres décadas.
Junto a él, con cara de una tristeza que te invade el alma, estaba su mujer, la mamá de Cristian, a quien su adicción a la pasta base lo llevó por varios caminos hasta que finalmente encontró la muerte. Ella aún no da crédito por lo que pasó, no entiende cómo ocurrió todo esto. Y aunque su esposo, el Negro, podía esperar “cualquier cosa” de Cristian, confiesa a este diario con voz entrecortada, que a su hijo nunca pensó “verlo muerto”. Y no hay dolor que supere eso.
Muchas cosas fueron las que el Negro Píriz “como todo el mundo lo conoce”, según sus propias palabras, le contó a EL PUEBLO. Desde todo el calvario que atravesaron para tratar de sacarlo a su hijo, que era uno de los de cuatro que tienen, de la adicción a la pasta base, hasta la ayuda institucional que solicitaron para enfrentar este tema y la comunión con otros padres que atraviesan por la misma situación para lograr una salida al asunto.
También relató cómo fue el día de la tragedia. Ese que ningún padre quiere vivir, el que te arranca parte de tu vida y te deja “sin un pedazo, porque más allá de todo, él era mi hijo”, contó con la angustia incalculable de alguien que parece haberlo perdido todo.
La historia de un padre que sufrió en vida el camino al infierno, hasta que al final parece haber una ranura de luz que tristemente, termina en un Cementerio.
TRABAJADOR
“Al ‘Moneda’ (apodo que le habían puesto los vecinos porque según nuestro entrevistado ‘de chico agarró la calle del barrio para él y le pedía una moneda a los vecinos) si vos lo ponías a trabajar, no sabés lo laburador que era. No daba tregua, trabajaba sin parar y sin mayores problemas”, comenzó contando el Negro, ante la mirada taciturna de su esposa, quien de a ratos parecía tener la visión perdida en la calle semi oscura en la cual viven desde hace muchos años.
Cuando tenía 14 años de edad, Cristian quiso trabajar en el parque de diversiones que estaba de paso por Salto y lo consiguió. Le había ‘ido mal en el liceo’ y se dedicó a buscar su vida.
“Un día apareció acá y dijo que se iba con la ‘calesita’ y yo no quería dejarlo ir, le dije que no, pero estaba tan decidido que me lo planteó como una necesidad propia de seguir su rumbo y lo tuve que dejar. Primero fui y hablé con algunos de los que estaban allí y me prometieron que lo iban a cuidar. Anduvo por todo el Uruguay, pero a los pocos meses volvió y vino bien, sin problema alguno”, recuerda Píriz.
Parece que fue en Rivera que Cristian empezó a fumar pasta base. Allí se hizo adicto y ya no era el mismo. “Me empezó a robar mis cosas para comprarse drogas, primero una botella de whisky que yo tenía ahí, él lo negaba pero me entero que la había llevado para una boca. Después unos championes nuevos que se había comprado un compañero de él, a quien se los robó y los empeñó allá por La Tablada, ahí fui otra vez a hablar con esa gente y con él, siempre atrás y empezó a robarme de a poco, siempre para venderlo por droga”, contaba angustiado el Negro Píriz.

INTERNADO
Cristian estuvo internado con 16 años de edad en el Hospital, su padre habló con un médico psiquiatra en el Patronato y logró realizarle una internación compulsiva en el Pabellón Psiquiátrico del nosocomio local.
“Como él era menor, yo me tenía que quedar con él por las noches y tuve que dormir en el suelo, fueron once noches que estuvimos allí, todo era para que él mejorara y se recompusiera de su estado de adicción”, narró.
Esa fue parte de la respuesta institucional que recibió cuando comenzó a pedir por ayuda para su hijo, la cual dijo que encontró en las distintas instituciones, organizaciones y dependencias estatales. “Pero las cosas siguieron su curso y llegó un momento que nos superó la realidad”, exclamó Píriz.
Recorrió incansablemente distintos lugares donde le ofrecían ayuda para enfrentar sus problemas, así estuvo en Beraca hasta que se escapó, en el Proyecto Ciudadela y hasta un día cayó preso por el robo de una moto.
“Él se hizo cargo del hecho que lo cometió un menor, pero estando preso yo sabía dónde estaba y sabía que podía ir a visitarlo”, dijo con voz resignada su padre, pero declaró que lamentablemente “en la cárcel él consumía, hay droga en la cárcel y él no estaba ajeno. Le pedía a la madre que le llevara plata cuando estaba preso y yo le pregunté ¿para qué querés plata acá? Hasta que me di cuenta, era para comprar droga adentro”.
EL ESTADO Y LOS ADICTOS
“Acá hay muchos adictos sí, nosotros nos juntábamos con padres de otros adictos que como nosotros estaban en esa misma situación, pero hablemos claro, ¿quién no conoce las bocas de drogas? Pero el narcotráfico es algo de nunca acabar. Y esto cuando nos reuníamos con otros padres que estaban en mi misma situación sentíamos la impotencia de vernos imposibilitados de qué hacer para parar la mano”, dijo.
Contó que averiguó por clínicas en Montevideo donde internan a los adictos y “los llevan, pero después ellos salen y siguen consumiendo sin problemas, como si nada”.
Para Píriz su hijo era un adicto recuperable, aunque tenía episodios fuertes. Dijo que un día lo encadenó en la casa desnudo para que no saliera y cuando volvió el mismo ya no estaba le había robado un pantalón a una de sus hermanas y se había ido hasta una boca de venta de drogas en el barrio Salto Nuevo.
La noche de la tragedia, la discusión que terminó en una puñalada certera de parte del criminal que ahora está preso, fue por droga. Cristian había empeñado algo que quiso recuperar y al final terminó dejando su vida, y una familia destrozada por la angustia y la impotencia de pelearla solos contra viento y marea, hasta terminar con su hijo adicto en un cajón.
Él quiere que el Estado se haga cargo de estas cosas que cada día en Salto, se sigue cobrando vidas inocentes. “No sé decirte si ahora sí terminó mi calvario, porque mi hijo no se droga más, es cierto, pero está en el Cementerio”, expresó.

La población salteña difiere en cuanto a la inseguridad que existe en la ciudad

El tema de la inseguridad sigue siendo un motivo de preocupación para los ciudadanos, si bien al salir a la calle y hablar con la gente nos encontramos con diversidad de opiniones.
Algunos sostienen que de un tiempo a estar parte “la ciudad se ha puesto más complicada” mientras que otros afirman que Salto es uno de los departamentos más tranquilos del norte del país.
Por otra parte la inseguridad es una realidad a la que los ciudadanos muestran ciertas reticencias al momento de expresar sus conceptos, si bien la mayoría concuerda en que es necesario hacer un cambio sustancial en las políticas sociales.
“ES NECESARIO VOLCAR MÁS EFECTIVOS POLICIALES A LA CALLE”

Ariel

Ariel

Ariel – “Considero que Salto es una ciudad medianamente segura, de todos modos creo que es necesario que hayan más efectivos policiales trabajando en las calles para que el nivel de seguridad sea mayor.
Ariel sostiene que a la vez de volcar más policías al control en las calles, es menester modificar alguna que otra política social a fin de revertir la situación.
¿Qué diferencia hay entre un hurto y una rapiña?
“La rapiña es un hurto con violencia, acompañado de un arma propia o impropia”. Por lo tanto la rapiña tiene sus agravantes y mayor tiempo de estadía en la cárcel.
“HAY QUE ELIMINAR AL VANDALISMO”
Miguel, jubilado rural – Creo que en general vivimos en una ciudad segura, aunque en los medios de comunicación muestran que los robos han aumentado.
Pienso que la desocupación es uno de los motivos de que se haya incrementado la inseguridad.
Así es que la gente que trabaja se ve perjudicada por los robos. Si la Justicia no toma medidas hay que buscar otros medios de seguridad para que se pueda vivir más tranquilo. Hay que eliminar el vandalismo”.

Ana Clara

Ana Clara

“HAY QUE INSTAURAR POLÍTICAS MÁS SEVERAS”
Ana Clara, estudiante de nivel terciario – “Es un tema complicado, la seguridad es muy relativa. A mi parecer, desde el sistema gubernamental se le está dando muy poca importancia a esta realidad.
Si pensamos en los años anteriores, creo que se ha mejorado. Hay que concentrarse en promover nuevas ideas para avanzar en este sentido. Prácticamente no vemos muchas unidades policiales en las calles, ni en los barrios.
Hay que tomar medidas más severas.
-¿Conoce algún hecho cercano de inseguridad?
-“A una vecina le entraron dos menores y le intentaron robar. Por suerte uno de los hijos llamó a la Policía y llegaron a tiempo. También a otros vecinos cercanos le viven robando… les faltan cosas del patio y les roban las prendas de la cuerda. También supe de un caso que le sucedió a un chico del barrio. Dejó la moto con la traba e igual se la robaron. Era pleno día. Cuando se levantó de la siesta su moto ya no estaba.
El otro gran problema son los chiquilines pequeños, que con diez años ya andan en la calle delinquiendo”.
“EL PRINCIPAL PROBLEMA ES LA DROGA”

Santos Franco

Santos Franco

Santos Franco, cuidacoches – “Hoy se vive mucha inseguridad… la cosa está cada vez peor, roban y destrozan las vidrieras.
Creo que el gran problema es la droga. Todos los días están robando motos y haciendo destrozos.
He visto algunos policías que andan a pie vigilando, pero igual pasan cosas.
La falta de trabajo también influye. Lo único que se encuentra son changas en la naranja pero en esta época ni eso. Los muchachos se drogan y hacen cualquier cosa”.
“LA JUSTICIA DEBERÍA DARLE MÁS LIBERTAD DE ACCIÓN A LA POLICÍA”
Gonzalo Arbiza – funcionario de una estación de servicio – “ Hace un tiempo atrás la ciudad estaba bastante tranquila… hoy se está sintiendo nuevamente la inseguridad.

Gonzalo Arbiza

Gonzalo Arbiza

Aparte uno no puede actuar en defensa propia porque se corre el riesgo de ir a prisión.
Afortunadamente aquí no hemos tenido un robo a mano armada pero sí los ladrones rastrillo, que intentan robar mercadería del autoservicio. De aquí también una vez me robaron mi moto, mientras estaba trabajando… eran como las once de la noche, me faltaba aproximadamente una hora para salir.
Hice la denuncia y por suerte al poco tiempo la pude recuperar. La habían hurtado unos menores.
Opino que la Justicia tendría que darle más libertad a la Policía para actuar. Hay mucha droga a la vuelta. No es por falta de trabajo, porque de hecho hay, pero muchos no salen a buscar. Aquí por ejemplo han intentado robar un whisky caro, de más de mil pesos para venderlo igual por cien pesos para comprar droga. Todos los días hay más de diez robos de motos, tengo amigos que trabajan en la seguridad que me comentan”.

Comerciante asaltado 3 veces dijo: esto está cada vez peor

Con cerca de treinta años de antigüedad en un almacén de barrio, Alfredo (nombre apócrifo), fue hace pocos días víctima de un asalto a mano armada.
El comerciante, que prefirió no ser identificado, narró con detalles a EL PUEBLO su amarga experiencia.
El comercio está ubicado en un barrio tranquilo, donde los hurtos al menos hasta poco tiempo, no eran comunes.
Es la tercera vez en poco tiempo que el almacén fue blanco de los delincuentes, en dos ocasiones los hechos ocurrieron por la noche y los asaltantes se llevaron algo de mercadería, pero esta vez el hecho ocurrió a plena luz del día, un día normal a media mañana, esta vez a mano armada y los delincuentes buscaban efectivo.
Alfredo contó que estaba en el interior del comercio, felizmente solo, ya que al ser un lugar tranquilo los niños de corta edad concurren al almacén solos o andan jugando en torno a la misma.
Fue todo muy rápido, el delincuente entró de casco y con una media en la cabeza, le apuntó con un revólver, le pidió el dinero y se fue.
Alfredo pudo ver que afuera lo esperaba otro en una moto en la que se fugaron rápidamente.
En ese momento no sintió miedo. El miedo vino después cuando tomó conciencia de lo que había ocurrido.
La sensación es que «estamos regalados, esto está cada vez peor». La reflexión no fue solo en torno a este hecho sino a que los delincuentes están tomando todos los ámbitos. Ni siquiera se puede ir a la costanera un fin de semana porque «los de gorrito copan todo, andan pidiéndote plata, no podés ir a sentarte tranquilo», «y no hay policías en la costanera», criticó.
De la misma manera cuestionó el accionar de la Policía cuando ocurren hechos como el que le sucedió ya que demoran en actuar a veces por falta de recursos como en este caso, según le manifestaron, pero el hecho es que al demorar, les dan tiempo a los delincuentes de huir y quedar impunes.
Ante la cantidad de asaltos, rapiñas y hurtos que ocurren a diario, Alfredo previó que podría tocarle y es por eso que siempre tiene algo de dinero en la caja, porque «algo tenés que darle, porque si no les das nada es peor».

Porcentaje de los hurtos según el Ministerio del Interior

En cuanto a los hurtos, estos registraron un aumento en 13 departamentos. Los incrementos más importantes se registraron en Salto (35%), Durazno (19%), Rivera (17,6%), Maldonado (14%), Treinta y Tres (10,7%) y Lavalleja (8,0%). El incremento fue menor en los siguientes departamentos: San José (4,5%), Montevideo (4%), Soriano (2,6%), Colonia (2,5%) Flores (2,2%), Artigas (1,6%) y Canelones (1,2%).
En cambio, Cerro Largo y Rocha registraron una caída en el número de hurtos de 10,8% y 8,9%, respectivamente. También tuvieron menos hurtos los departamentos de Florida (-5,5%), Tacuarembó (-5,3%), Río Negro (-2,5%), y Paysandú (-1,5%).







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...