Sencillamente: salteñísimos

Sencillamente: salteñísimos

El presente constituye un homenaje a esos personajes populares de Salto que se ganaron el cariño y respeto de la

Aquilino Pío, una figura infaltable en décadas atrás.  Foto cedida por Américo Gaudín

Aquilino Pío, una figura infaltable en décadas atrás. Foto cedida por Américo Gaudín

gente por su buena disposición, porque algunos vendiendo su mercadería, otros sencillamente por su bohemia que los lleva o llevaba a deambular por la ciudad.

Sencillos, respetuosos, amables la mayor parte de su tiempo, más que personas son personajes típicos que existen en cada lugar. Los que aquí incluimos hoy son archiconocidos al punto que diríamos nadie que se precie de ser salteño podría desconocerlos. Quizás ignoren de quiénes se tratan, quizás no se sepan sus nombres, pero sí sus apodos, fruto la mayor parte de las veces del ingenio popular.
Los personajes populares, esos que sin buscarlo se ganan el cariño de la gente, suelen ser muy sentidos cuando desaparecen y su imagen permanece en el recuerdo, así como sus historias y frases pasan a ser del dominio popular transformándose en leyendas, que un poco tienen de verdad y otro tanto de ingenio e imaginación colectiva.
En el presente informe EL PUEBLO quiso hacer un homenaje a estos personajes, algunos ya desaparecidos y otros que permanecen entre nosotros y mantienen vivas sus anécdotas.
No fue fácil elegir las historias que se comparten porque apenas señalamos el objetivo surgieron un sinfín de personajes que por su personalidad, su carisma, su respeto, eran recordados con cariño.

Cero Pelo, nos dejó días atrás

Cero Pelo, nos dejó días atrás

Entre ellos, surgió el recuerdo por el “rengo” Jaime, “Cero Pelo”, “Monedita” de Souza, y quizás el más grande de muchas generaciones a esta parte: Aquilino Pío, ya fallecidos y otros como “Quique risas”, “el tero”, la “loca Rosario”, entre otros que aún tenemos la suerte de tenerlos con nosotros y a pesar de sus particularidades nos aportan cada día una sonrisa amable, un buen día, o una ocurrencia que lejos de herir nos resulta risueña.
A ellos, con el máximo respeto y todo nuestro afecto le hemos dedicado hoy este informe periodístico.

La vida de Aquilino Pío a través del testimonio de Américo Gaudín:
“Sin dudas encarnó nuestro folklore”

A través del testimonio de Américo Gaudín pudimos adentrarnos en los aspectos más salientes de la vida de un singular personaje como lo fue Aquilino Pío, a quien Marcos Velázquez lo define como una genuina figura de nuestro folklore.
“A ciencia cierta nunca supimos su origen y edad… lo conocí cuando era niño. Tres veces por semana venía desde Salto Nuevo a visitar a mi abuela que vivía en Juan Carlos Gómez (frente a la puerta de Urreta). Venía por Florencio Sánchez y había una pasarela en el puente del arroyito Ceibal… en la esquina de Varela y Florencio Sánchez, frente a un rancho de lata estaba Aquilino, siempre tocando el acordeón. Así lo conocí. Lo escuchaba un rato y luego me iba a lo de mi abuela. Aquilino era serio y de poco hablar. A veces lo veía en carnaval o cuando desfilaba” – recuerda Gaudín.
Pasaron los años y el reencuentro se dio cuando Américo comenzó a cantar y a recitar. Pero el vínculo se hizo más estrecho cuando surgió el primer conjunto folklórico uruguayo llamado “Los Carreteros”, su director Víctor Santurio lo señaló a Aquilino como el exponente neto del folklore. Aquilino Pío interpretaba polkas, chotis y le gustaba mucho las habaneras y los tangos. Como nació en la campaña, sus primeros escenarios fueron las fiestas campestres. “Además, bueno es resaltar que Aquilino Pío era un músico popular y no callejero… era un músico que aprendió de oído pero que supo desplegar en sus interpretaciones la esencia del folklore. Tocaba todo tipo de música y a menudo lo invitaba a compartir un asadito con mi familia. En los tiempos posteriores iba con su señora, la última compañera que tuvo porque anteriormente había enviudado y con ella había tenidos dos hijas”.
“AQUILINO ERA DE POCAS PALABRAS… PERO SIEMPRE ESTABA ALEGRE”

¿Cómo describiría la personalidad de Aquilino?

-“Era más bien quieto… no tenía mucho diálogo… siempre estaba alegre y sonriente. Era una persona muy respetuosa y de interesante aspecto. El hacía lo suyo y allí quedaba… como la mayoría de esa gente. Tomaba una pequeña copa de grapa y comía moderadamente. Era un ser muy recatado. Un excelente individuo. Tengo unas cuantas grabaciones de él, de cuando nos visitaba.
Considero que Aquilino debería tener un espacio de consideración en cuanto a los homenajes. Así como Víctor Lima, Marosa y otros tantos merecen el mismo respeto y recuerdo. Aquilino Pío es un personaje de los que ya no quedan.
“PLANTABA VERDURA Y SALÍA CON SU CANASTO A VENDER”
-En cuanto al repertorio de Aquilino: ¿Era esencialmente folklórico?
– “El chotis y la polka fueron ritmos importados de Europa… la milonga, el estilo y la canción criolla son nuestras. Aquilino era polifacético… inventaba y – según Lauro Ayestarán – esta cualidad también forma parte del individuo folklórico. Él iba adornando las habaneras y los chotis que interpretaba. Unas cuantas veces lo acompañé. El otro extremo de su vida que se conoce poco es que él a su música la daba de gracia… no cobraba por su música. Vivía de la venta de verduras que plantaba en su quinta. Salía con su canasto a vender. La gente que lo conocía le compraba… nunca mendigó ni vendió su música. Marcos Velázquez compuso una mazurca en su nombre y yo le escribí una milonga. Creo que un día llegará alguien que lo pondrá en el lugar que le corresponde, de un hombre que dejó una huella en su pueblo”.

“Maní calentito para aumentar la elegancia”
El inolvidable “Cero Pelo” recordado por sus vecinos como servicial y respetuoso

La mayoría de los salteños se conmovió al enterarse de la muerte de “Cero Pelo” hace algunas semanas atrás, las redes sociales se hicieron eco de la desaparición física de este popular personaje salteño compartiendo imágenes y comentaros, recordando diferentes anécdotas.
Era frecuente verlo en la costanera, en las canchas de fútbol y todo evento popular, sobre su bicicleta y vendiendo maníes. “Maní calentito para aumentar la elegancia”, “va con yapa”, solía decir para vender maníes e incluso le

Cero Pelo frente a su casa de calle Belén.

Cero Pelo frente a su casa de calle Belén.

regalaba algunos a los niños que lo rodeaban cada vez que lo veían llegar. Quienes lo recuerdan hablan de su imagen bonachona y su simpatía para vender pero también de su carácter, ya que no tenía reparos en decir algo que le molestara.
“PREGUNTABA TODOS LOS DÍAS POR MI SALUD”, RECUERDA MENONI
Orlando Menoni recuerda a “Cero Pelo” desde que éste iba a los remates, cuando aparecía con su carro a vender maníes y Orlando lo convidaba con comida, algo que “Cero Pelo” siempre le recordaba y agradecía.
Menoni era el dueño de la confitería Oriental y preparaba los almuerzos en los remates a los cuales este querido personaje salteño siempre iba.
El tiempo hizo que se volvieran a encontrar cuando Menoni se fue a vivir junto a la casa de “Cero Pelo” en el barrio Baltasar Brum y allí continuaron su relación al punto que el popular manicero iba casi todos los días a preguntar por la salud de su vecino y a buscar hielo.
“Como vecino era muy bueno, muy respetuoso, era un hombre agradecido. Fue muy querido por su forma de ser, era un hombre amplio, que siempre se ofrecía para los servicios, para cualquier cosa”, comentó Menoni al tratar de definir su personalidad. “Los maníes, él sabía trabajarlos”, agregó Menoni.
“ERA MUY SERVICIAL Y RESPETUOSO”
Sus vecinos lo recuerdan con mucho cariño, como un personaje muy querido y popular en el barrio, que tenía su carácter, pero que siempre fue muy respetuoso con todos.
Vivía solo en una casilla de madera en el barrio Baltasar Brum, su madre y hermanos también vivieron allí, pero la mayoría de sus vecinos no indicaron mayores certezas sobre sus familiares, se limitaron a decir que desde hace muchos años vivía solo y que luego que falleció apareció una sobrina.
Según comentaron en el lugar a EL PUEBLO, “Cero Pelo” vivía de la venta de maníes y de una pequeña jubilación que cobraba, pero llevaba una vida muy modesta.
“Yo trabajo hace algunos años acá en el barrio y lo conocía de verlo pasar, de vender maníes, no mucho más. Tenía su carácter, eso sí, una vez me pidió que lo ayudara a cargar una bicicleta y como no podía se enojó un poco, pero era muy servicial y respetuoso”, comentaron en una casa contigua.
El almacenero de la esquina de su casa, también lo recuerda con cariño, sobre todo por el respeto con el que se manejaba en el barrio.
Según comentaron en el lugar, una de las vecinas, que era la que más lo auxiliaba cuando necesitaba algo, fue quien lo encontró en su casa muerto.
Según comentaron, le sorprendió ver la luz prendida durante el día, porque él era muy diligente en ese aspecto y apenas se levantaba apagaba la lámpara del frente de su casa. Así que la vecina se extrañó de eso y de no verlo pasar y fue hasta su casa. Allí encontró sin vida a este querido personaje y fue quien se encargó de los trámites correspondientes a su sepelio, según comentaron algunos vecinos del lugar.
EN EL RECUERDO DE MUCHOS SALTEÑOS
EL PUEBLO no pudo obtener más información que esta, recogida de algunas versiones de vecinos y conocidos que solían verlo en las canchas de fútbol y diferentes espectáculos populares, pero no fueron muchos más los datos aportados, pero sin dudas su imagen y su carisma quedará en el recuerdo de muchos salteños.

El sentido testimonio de su hermana Rosario
Sergio “Monedita Jesús” … un hombre que era feliz compartiendo todo lo que tenía…

“Esta mañana despedimos a un gran hombre… Sergio… más conocido como “Monedita” De Souza seguro que está con Dios, ya que vivió gran parte de su vida en su inocencia en su mundo… pero siempre amando a Dios.
No lo veía mucho pero cuando nos cruzábamos por la calle ese abrazo ese beso esos recuerdos y siempre preguntando por Juanita, por Miguel, por Sonia. Un día triste pero a la vez de mucha alegría porque ya llegó su hora de descansar y de vivir esa eternidadch. Este mensaje expuesto por el Pastor Sergio Gularte describe el afecto y el sentimiento quesergio001 inspiraba una persona muy querida por la sociedad salteña. Rescatamos el testimonio de su hermana Rosario, quien en sentidas palabras rememora a un ser muy especial con un corazón como el que describe Edmundo de Amicis en sus conmovedoras historias.
Si usted supiera que fue el sacerdote de la Catedral con todas las monjitas y ellos mismo contando sus vivencias con mi hermanito y el sacerdote diciendo que era su amigo hasta para tomar una grapita con él comienza su relato Rosario, que tiene aún la herida abierta por la reciente desaparición de Sergio.
¿Cómo era su relación cuando niños?
-“Somos cinco hermanos y yo soy la menor”. Sergio tenía 51… me llevaba dos años. Andábamos siempre juntos de la mano y me llamaba nuna y yo nuno y al primero de los dos que le daban algo no se agarraba si no se le daba al otro… amaba a los niños y a los animales. Cuando estaba bien se desempeñaba como muy buen electricista. Tenía por costumbre salir a pedir para darle a los más necesitados.
El sacerdote nos dijo a todos que Sergio enseñaba lo que es el amor…que un día le pidió 20 pesos a una señora en la iglesia delante del sacerdote y ésta dijo que no tenia y puso la mano en un bolsillo y saco todas sus moneditas y le dio. Y así eso miles de hermosas historias que puedo contar. Iba siempre al diario EL PUEBLO porque amaba a Gloria por su buen carácter y la atención que le brindaba.
“PARA EL HOSPITAL NO TENGO MÁS QUE PALABRAS DE AGRADECIMIENTO. ALLÍ TODOS ERAN SUS AMIGOS”
-¿Quiénes eran sus amigos? 
¿Sus amigos?
Salto entero y su segunda casa era el Hospital. llegaba allí y si le gustaba la comida se quedaba a comer.
El amaba a su doctor Cabrera y desde el cuidamotos al de la limpieza, vigilantes enfermeros y doctores todos eran sus amigos.
Yo amaba a mi hermano y no podía verlo como un indigente hice trámites en el juzgado y cuando llego la hora el doctor Cabrera me dijo que no porque allí iba a ser un paciente más y en su cercanía iba a ser siempre el amigo Sergio. Para el Hospital solo tengo palabras de agradecimiento.
¿Cómo era su rutina diaria?
– Pasaba en la calle y así era feliz. Frente a casa hay una cabina telefónica se sentaba con una coca cola de dos litros y yo llevaba galletitas y convidaba a los niños. Es todo muy triste porque fue atropellado y aún no sabemos quién lo hizo. Sin dudas Sergio de Souza ocupará un lugar importante en el corazón de quienes lo conocieron.

“¡El Cerro, bien de bien!”, hizo popular a “Quique risas” en las canchas de fútbol desde que iba a ver a su villa querida

Fue muy fácil ubicarlo. Al preguntar por él, todas las indicaciones nos llevaron a un eucaliptus frente a la canchita de Atahualpa y los comentarios sobre su persona fueron muy buenos. “¡El ‘Quique risas’, gran personaje de allá del Cerro!”, “lo encontrás siempre sentado abajo de un eucaliptus frente a la canchita de Atahualpa”, “andá tranquila que es muy buena gente”; fueron algunos de los comentarios que nos hicieron ir tras su historia.INFORME Quique risas 1
Sin embargo, la mañana que fuimos por él no lo encontramos junto a su “5 estrellas” (el eucaliptus del que todos hablaron), otros huéspedes disfrutaban del cobijo del gran árbol, testigo de un sinfín de historias y relatos, verdaderos y de los otros, que tanto “Quique risas” como otros visitantes suelen comentar allí.
Ese día, andaba haciendo mandados y no pudimos hablar con él, pero a la mañana siguiente fuimos por su casa a pocos metros del eucaliptus y allí nos esperó este querido y popular personaje del cerro, muy elegante, recién bañado y luciendo sus mejores prendas, aguardándonos con un par de sillas dispuestas una frente a la otra para recibirnos en su humilde casa.
Cojeando y tomándose la cintura salió a recibirnos y apenas los vimos pudimos entender el porqué de su apodo. Una gran sonrisa iluminaba su rostro, de esas que uno dice “de oreja a oreja”, una sonrisa auténtica, amplia, limpia, que lo hacía ver como un hombre bonachón y macanudo.
– “¿Usted es el famoso “Quique risas?”- preguntamos. Y él, que ya nos esperaba con ansias, respondió “¡sí, ese mismo!”. Su aire de simpatía nos animó a continuar con una broma,¿el mayor hincha de Cerro?, y sin dejar de reírse contestó -¡Sí, de mi Cerro querido!”. Apenas nos saludó, volvió pronto a su casa para traernos su bandera, en la que se lee “La Villa quiere copa. Cerrito querido mío”, que guarda con tesón y amor.
A sus 74 años, Julio César González, más conocido como “Quique risas”, tiene algunos problemas de salud, de corazón, de caderas y algo más, producto de haber consumido mucho alcohol en su juventud, un vicio que pudo dejar hace muchos años y que hoy le cobra alguna que otra factura.
Nació y vivió toda su vida en el Cerro, no podía dejar de ser hincha de la Villa, donde también jugó, pero como “andaba dos por tres borracho”, como él mismo dice, no duró mucho en las prácticas, como tampoco en los diferentes trabajos a que se dedicó. “Lo que pasa es que yo tomaba mucho y eso en los trabajos …”, dijo con un sesgo de pesar, “pero ahora ya no tomo más”, y volvió a sonreír.
Entre sus trabajos, cuenta que vendió diarios, trabajó en la cosechera, en la Cervecería Uruguaya de Montevideo, en UTE, en la construcción de la represa de Salto Grande, pero nunca permaneció mucho tiempo en ninguno de ellos.
Son muchas sus anécdotas y quienes lo conocen dicen que es un hombre respetuoso, simpático y de buenos valores. “Yo tomaba, es cierto, pero siempre andaba con respeto. Yo iba a tomar a las cantinas y tomaba con los hinchas de Cerro y de los otros cuadros también y siempre decía -¡mi Cerro querido, mi Cerro bien de bien!- y nadie se enojaba conmigo, todos se reían. Una vez estábamos en la cancha con varios muchachos y yo empecé a decir – ¡Ay, ay, ay! – y los policías se empezaron a arrimar pensando que pasaba algo y yo agarré y dije “¡Ay, que casi la mete en el arco!”, y los policías se reían. Era todo así, todo en broma”, dijo sin parar de reír.
Durante la conversación no pasó por alto a “los muchachos” que lo acompañaban en sus andanzas con su Cerro querido y a los médicos que lo atienden por sus problemas de salud. Entre ellos comentó que el Dr. Néstor Campos una vez le dijo “-andá por casa que tengo un vino para vos, pero andá sobrio-, y yo fui. Me dio una botella preciosa, se ve que era un vino fino, pero cuando llegué a casa mi sobrino la vio y me dijo – ¿te la cambio por 3 litros de vino?- y yo pensé … eran 3 litros y la botella podría ser muy fina, pero era 1 litro solo, ¡así que se lo cambié!”, comentó entre risas. “Otra vez estaba el Dr. comiendo en un lugar y yo iba con un amigo y paré a saludarlo y ahí me dice, – vení, pasá, sentate en esa mesa que te invito a una cerveza y unos sándwiches- y yo le dije -no puedo Dr. porque ando con un amigo y no lo voy a dejar afuera- y él agarró y me invitó a mi y a mi amigo. Pasamos bien de bien”, recordó. “Quique risas”, ya casi no va a ver a su querido Cerro, sus problemas de salud lo alejaron de las canchas pero no hicieron que perdiera el cariño al club de sus amores. Ya no toma, está por operarse del corazón y vive con una pequeña pensión que le permite cocinarse un guiso, su comida favorita, que además “lo llena”, porque “si comés una milanesa al rato estás con hambre de nuevo”.
Todos lo conocen como “Quique risas”, por su gran simpatía y porque a su padre le decían “risas”, haciéndole honor a su apodo.







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